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Los dos voluminosos vientres sudaban aquel 23 de junio copiosamente.
Nada como la temperatura templada en la que se sentían tan a gusto,
cómodamente acurrucados tras los trajes y corbatas de Mall que aclimataban hasta la perfección los grados centígrados del aire
acondicionado. Los estómagos habían crecido y crecido en los últimos
dos años, sorteando varios agujeros del cinturón y desafiando a la
gravedad con una circunferencia que a ratos, daba una apariencia
bonachona.
Ese 23 los dos vientres lloraban amargamente tras las chaquetas
deportivas y las camisas manga corta importadas. Era una de aquellas
insólitas veces que abandonaban el hemiciclo protocolar para cumplir
alguna de las formalidades de la Subcomisión de turno. Pero aquellas
salidas se recompensaban con fotos para la prensa, la oportunidad de
sobresalir del panorama regular de manos alzadas de la Asamblea
Nacional. Puntos con el comandante. Lo difícil, que convocaba a una
asamblea extraordinaria de neuronas, era conjugar alguna frase genial,
dos ideas juntas, que aumentaran varios centímetros la reseña
periodística.
Uno de los prominentes estómagos, Reinaldo García, tomó la iniciativa
frente a los micrófonos. Estaban en el Centro Penitenciario Aragua, y
habían visitado parte de las instalaciones y reunido con el director
del penal, un Coronel de la Guardia Nacional. En el último minuto, los
ojos brillaron y el rostro se iluminó, tras lo cual el vientre asumió
una pose que alguien recordando el momento calificó de beatífica.
"Estamos denunciando la presencia de grupos interesados en influenciar
los penales del país -el otro vientre asumió un rictus en el que no
disimulaba la satisfacción- para ejecutar una "guarimba" y manejar la
violencia carcelaria como un problema político".
CRIMINALIZA Y VENCERÁS
"Guarimba" es el término usado por la nueva burocracia para
criminalizar las protestas ocurridas en el país. De esta manera,
establecen una sombría relación entre los cuarteles de los partidos
políticos de oposición y el Departamento de Estado Norteamericano.
Para la costosa campaña de propaganda "revolucionaria" del gobierno
venezolano, la existencia de malestar social debe ser una ficción
achacable a las mentes perversas que se oponen al régimen de Hugo
Chávez. Pero tras las montañas de petrodólares, la realidad continúa
imperturbable, agravando la deuda social heredada del puntofijismo.
Según el informe del Observatorio Venezolano de Prisiones, durante el
primer semestre del año fallecieron violentamente 194 reclusos y 407
resultaron heridos. Las cifras constituyen un aumento, con respecto al
mismo período del 2005, de 37% en los heridos y 2% en los muertos.
Entre enero y junio del 2006, a pesar de los altos precios del petróleo y la propaganda demagógica que habla de una supuesta "humanización del sistema penitenciario", por lo menos 1 recluso
fallecía diariamente en las mazmorras del país. No está de más
recordar que estos internos pertenecen a los sectores más
desfavorecidos del país, y que los corruptos bolivarianos, como el
juez Alvaray, huyen al exterior en avionetas privadas y con chequeras
llenas de dinero.
En los siete años de gobierno han existido 15 directores nacionales de
prisiones. En materia penitenciaria no ha existido ninguna propuesta
coherente y permanente que haya ocasionado, por lo menos, tibias
reformas en el sector. Las cárceles han sido progresivamente
militarizadas, e incluso, el Instituto de Estudios Penitenciarios ha
sufrido la injerencia de la bota militar. Calificar de infiernos a las
prisiones venezolanas es insuficiente, en sus entrañas seres humanos
pierden su dignidad y su humanidad, ejercitándose en los peores
vicios. Como decía un viejo anarquista, con estos establecimientos
sólo existe una solución: echarlos abajo.
La acusación de los vientres acerca de la "Guarimba" penitenciaria
tiene un destinatario: Humberto Prado, abogado y coordinador del
Observatorio Nacional de Prisiones, quien incansablemente denuncia la
situación que viven los internos e internas del país. Desde su
organización ha elevado la voz de protesta hasta instancias
internacionales de Derechos Humanos, lo que le ha ganado la
animadversión de los burócratas de la Quinta República.
CRECE QUE TE CRECE
Días después de aquel 23, los vientres continúan creciendo. Sus manos
se alzaron al unísono para aprobar incorporarse de lleno a la campaña
electoral por los 10 millones de votos. Una curiosa casualidad ha
hecho que dicha cifra coincida con su salario básico como
parlamentarios, y ya algún despabilado anda repitiendo el chascarrillo
de "10 millones por los 10 millones". Por esos mismas fechas la casi
totalidad de los presos del país realizaban una huelga por el retardo
judicial en sus sentencias. Pero los vientres continúan diciendo que
todo se debe a un oscuro complot del Opus Dei y el imperialismo
norteamericano. Y tras agitar el vaso del 12 años, continúan pensando
en cómo continuar cultivando la simpatía del Comandante.
[*] Rafael Uzcátegui - Email: rafaeluzcategui@hotmail.com
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