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Caracas / Venezuela -
 


Guarimba carcelaria
Rafael Uzcátegui* / Soberania.org - 26/07/06

Los dos voluminosos vientres sudaban aquel 23 de junio copiosamente. Nada como la temperatura templada en la que se sentían tan a gusto, cómodamente acurrucados tras los trajes y corbatas de Mall que aclimataban hasta la perfección los grados centígrados del aire acondicionado. Los estómagos habían crecido y crecido en los últimos dos años, sorteando varios agujeros del cinturón y desafiando a la gravedad con una circunferencia que a ratos, daba una apariencia bonachona.

Ese 23 los dos vientres lloraban amargamente tras las chaquetas deportivas y las camisas manga corta importadas. Era una de aquellas insólitas veces que abandonaban el hemiciclo protocolar para cumplir alguna de las formalidades de la Subcomisión de turno. Pero aquellas salidas se recompensaban con fotos para la prensa, la oportunidad de sobresalir del panorama regular de manos alzadas de la Asamblea Nacional. Puntos con el comandante. Lo difícil, que convocaba a una asamblea extraordinaria de neuronas, era conjugar alguna frase genial, dos ideas juntas, que aumentaran varios centímetros la reseña periodística.

Uno de los prominentes estómagos, Reinaldo García, tomó la iniciativa frente a los micrófonos. Estaban en el Centro Penitenciario Aragua, y habían visitado parte de las instalaciones y reunido con el director del penal, un Coronel de la Guardia Nacional. En el último minuto, los ojos brillaron y el rostro se iluminó, tras lo cual el vientre asumió una pose que alguien recordando el momento calificó de beatífica.

"Estamos denunciando la presencia de grupos interesados en influenciar los penales del país -el otro vientre asumió un rictus en el que no disimulaba la satisfacción- para ejecutar una "guarimba" y manejar la violencia carcelaria como un problema político".


CRIMINALIZA Y VENCERÁS

"Guarimba" es el término usado por la nueva burocracia para criminalizar las protestas ocurridas en el país. De esta manera, establecen una sombría relación entre los cuarteles de los partidos políticos de oposición y el Departamento de Estado Norteamericano.

Para la costosa campaña de propaganda "revolucionaria" del gobierno venezolano, la existencia de malestar social debe ser una ficción achacable a las mentes perversas que se oponen al régimen de Hugo Chávez. Pero tras las montañas de petrodólares, la realidad continúa imperturbable, agravando la deuda social heredada del puntofijismo.

Según el informe del Observatorio Venezolano de Prisiones, durante el primer semestre del año fallecieron violentamente 194 reclusos y 407 resultaron heridos. Las cifras constituyen un aumento, con respecto al mismo período del 2005, de 37% en los heridos y 2% en los muertos.

Entre enero y junio del 2006, a pesar de los altos precios del petróleo y la propaganda demagógica que habla de una supuesta "humanización del sistema penitenciario", por lo menos 1 recluso fallecía diariamente en las mazmorras del país. No está de más recordar que estos internos pertenecen a los sectores más desfavorecidos del país, y que los
corruptos bolivarianos, como el juez Alvaray, huyen al exterior en avionetas privadas y con chequeras llenas de dinero.

En los siete años de gobierno han existido 15 directores nacionales de prisiones. En materia penitenciaria  no ha existido ninguna propuesta coherente y permanente que haya ocasionado, por lo menos, tibias reformas en el sector. Las cárceles han sido progresivamente militarizadas, e incluso, el Instituto de Estudios Penitenciarios ha sufrido la injerencia de la bota militar. Calificar de infiernos a las prisiones venezolanas es insuficiente, en sus entrañas seres humanos pierden su dignidad y su humanidad, ejercitándose en los peores vicios. Como decía un viejo anarquista, con estos establecimientos sólo existe una solución: echarlos abajo.

La acusación de los vientres acerca de la "Guarimba" penitenciaria tiene un destinatario: Humberto Prado, abogado y coordinador del Observatorio Nacional de Prisiones, quien incansablemente denuncia la situación  que viven los internos e internas del país. Desde su organización ha elevado la voz de protesta hasta instancias internacionales de Derechos Humanos, lo que le ha ganado la animadversión de los burócratas de la Quinta República.


CRECE QUE TE CRECE

Días después de aquel 23, los vientres continúan creciendo. Sus manos se alzaron al unísono para aprobar incorporarse de lleno a la campaña electoral por los 10 millones de votos. Una curiosa casualidad ha hecho que dicha cifra coincida con su salario básico como parlamentarios, y ya algún despabilado anda repitiendo el chascarrillo de "10 millones por los 10 millones". Por esos mismas fechas la casi totalidad de los presos del país realizaban una huelga por el retardo judicial en sus sentencias. Pero los vientres continúan diciendo que todo se debe a un oscuro complot del Opus Dei y el imperialismo norteamericano. Y tras agitar el vaso del 12 años, continúan pensando en cómo continuar cultivando la simpatía del Comandante.



[*] Rafael Uzcátegui - Email: rafaeluzcategui@hotmail.com




 


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