Historia, propaganda política y el arquetipo del bastardo
Alberto Méndez Arocha*
/ Soberania.org - 15/08/06
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Resumen
Se propone que las bases de la actual propaganda política del régimen se sustentan en las ansias populares de igualdad social, respaldadas por toda la historia colonial, seguidas de una promoción del heroísmo bolivariano según las sugerencias del inconsciente colectivo latinoamericano, y aseguradas por el carisma de los líderes actuales, que se identifican con dichos héroes, al tiempo que poseen una oratoria que tiene un carácter de posesión personal sobre las masas. Más un chorro de dólares...
1.- Introducción
Desde hace un tiempo hemos venido investigando sobre las razones fundamentales de la motivación social. Primero identificamos el “arquetipo de la hormiga roja” –que era la instigación natural para la dominación y explotación del prójimo. En términos colectivos, a lo largo de la historia, tal acción requería necesariamente los recursos para la conquista con el financiamiento de los ejércitos o de las armas.
Después anotamos que esta subyugación del prójimo era uno de los mecanismos de lograr la felicidad, equivalente a los procedimientos utilizados en términos religiosos, y el conjunto formaban el Buen Oro y el Buen Dios, que son los dos caminos.
Justamente en la colonización de los pueblos primitivos se han utilizado ambos mecanismos, a veces en competencia, a veces en complementación.
En la colonia venezolana la llegada de los conquistadores, inicialmente sin mujeres ni frailes, tenía como meta inmediata el saqueo por el oro, y la subyugación de la población indígena. Con el tiempo se incorporaron a los explotados los esclavos africanos, y la población subyugada se mezcló entre sí dando lugar a toda una casta de mestizos donde fueron destacando los zambos o sambaigos por su belicosidad, que luego dominaron las llanuras a puro lomo de caballo. [1]
En la historia venezolana fueron aconteciendo diversas revueltas sociales y raciales, por la explotación económica, que era reforzada por la discriminación racial del empleo en las zonas urbanas. La situación se agudizó con la independencia americana, que despertó la queja de los criollos, la clase mantuana, lo que vino a rematarse con la Revolución Francesa, y sus efectos indirectos preliminares (por ejemplo Gual y España).
Con motivo de la entrada de Napoleón en España y la crisis política provocada se produjo el estallido de 1810. Mientras que en la independencia norteamericana el objetivo principal era la eliminación de la dominación comercial de los ingleses, manteniéndose el status quo de la situación social, especialmente la esclavitud, los mantuanos caraqueños, obviamente más jacobinos que los gringos, llegaron al extremo, después de alguna discusión [2] , a la inclusión de los “pardos” en el nuevo sistema. Dos revoluciones en una.
Vallenilla Lanz expuso con clarividencia la tesis que las guerras de la Independencia, antes de la llegada de las tropas de Morillo [3] , eran guerras entre venezolanos, donde la cuestión racial era determinante en la motivación de las batallas.
El mismo odio racial/social alentó aparentemente la Guerra Federal [4] , como se explica en las “Efemérides Venezolanas” :
Causas de la Guerra
Motivo de innumerables polémicas ha sido el dilucidar las causas exactas que desataron la tremenda guerra federal. Conservadores y liberales se achacan mutuamente la culpa. Los primeros consideran que fue la propaganda de los liberales con su reparto de tierras y con la abolición de la esclavitud, lo que subvertió el orden político y social y desencadenó la tormenta. Para los segundos, los conservadores son los responsables de ella, con su negativa a liberalizar el gobierno, a ampliar su base dándole cabida a las personalidades de doctrina opuesta a su errada política económica, que produjo la crisis del año cuarenta y seis, y con la formación de una oligarquía política y social que retrotraía al país a los días de la Colonia.
Múltiples y variadas son las causas que la determinaron. Económicas, sociales, políticas, e ideológicas, engendraron esta situación.
Causas económicas y sociales. Es Vallenilla Lanz quien ha incidido más en las causas económicas y sociales que determinaron la guerra federal. El haber continuado igual la estructura social y económica de la Colonia, una vez realizada la independencia; la conservación de la esclavitud; el mantenimiento de los latifundios; el predominio de la clase propietaria en el gobierno, son los factores del descontento social y económico. Este descontento se mantuvo atenuado a raíz de la desmembración de la Gran Colombia, ya que parte de la propaganda para ello basaba en que la situación económica de Venezuela era resultante de su subordinación a Bogotá; y con la efímera bonanza de la oligarquía, gracias a medidas del hacendista Michelena y el mayor precio que los productos agrícolas adquirieron en el mercado internacional. Bonanza que hizo crisis en 1840, determinando la ruptura de la oligarquía y engendrando así el Partido Liberal.
El ascenso al poder de Monagas, no resolvió la crisis, sino que al contrario, la acentuó. Gobierno personalista por excelencia, sólo se ocupó de mantenerse en el poder, y no en resolver los agudos problemas que le habían hecho posible el apoyo del pueblo en su lucha contra la oligarquía conservadora. La concentración de las tierras baldías en pocas manos, y el peculado y la malversación de los fondos públicos que caracterizan el gobierno de la «dinastía», y la persecución política y el predominio de pequeñas banderías políticas en la República, que vivían del pillaje y del robo del ganado, aceleraron el estallido.
Este relato de lucha racial y social nos lleva ahora a la situación actual, cuando el discurso chavista arenga las masas populares con la misma motivación del siglo XIX, anti-elitesco, anti-mantuano, a favor de los excluídos “pardos”: los negros, los zambos, los indios. Igualdad era el grito.
Como decían cuando la Guerra Federal: (¡oligarcas temblad!!):
"¡Todos somos iguales! ¡Mueran los blancos! ¡Abajo los godos! ¡Hagamos patria para los indios!"
2.- Notemos ahora algunas características de los Conquistadores españoles y La cuestión de la mezcolanza racial como impulso colonizador
A diferencia de los protestantes, los colonizadores católicos no tuvieron restricciones para la mezcla racial. De hecho, la mayor parte de los pobladores europeos en la conquista de América Latina fueron solamente hombres en los primeros tiempos, y luego también llegaron mujeres con los primeros esclavos.
Un amigo me hace notar [5] que los pobladores de Nueva Inglaterra, los padres fundadores del Mayflower, estaban constituidos en familias, llegaron para quedarse, no para el saqueo.
Señala al respecto López-Pedraza: “Ese impulso conquistador alimentó un erotismo que hizo posible nuestra mezcla racial. Según el historiador Arnold Toynbee, esta fue una forma de colonizar única en la historia del mundo, muy diferente a la de la Reforma que excluyó brutalmente al nativo. Hernán Cortés, conquistador de México que desposó a la Malinche, una nativa mexicana, es el símbolo por excelencia de este ímpetu erótico. Otro símbolo es la aparición de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego, una virgen morena a un indio mexicano.
Esa aparición señala el trasplante de lo virginal propio de la imaginería religiosa occidental al suelo americano, y crea, en clara oposición al puritanismo de la reforma –que rechazó esa imaginería—nuestro sincretismo religioso barroco. Podemos decir que Latinoamérica es territorio religioso de la virgen. (Lopez-Pedraza [6] , idem, p. 22).
Los primeros españoles en la Isla de Santo Domingo, según descritos en la recolección de Gerendas, son un buen ejemplo de la buena vida que lograron los nuevos ricos llegados de la pobreza extremeña.
Cuenta el padre Las Casas:
«Los españoles... dicen que ahora tenían una vida muy descansada, según la pasada, porque ellos no trabajaban ni hacían cosa, sino que los indios lo trabajaban y hacían todo, casas y pozos, y cuanta hacienda era necesaria... señalando que Colon escribió a los Reyes que --... ellos (los indios) nos siembran el pan y los ajos y todo otro mantenimiento suyo, y el Adelantado tiene aquí mas de 80.000 matas de yuca, de que hacen el pan ...
...porque como se enseñorearon los españoles, aun los labradores y que venían asolados por cavar y labrar la tierra y sacar oro de las minas, a haraganear y andar el lomo enhiesto, comiendo de los sudores de los indios, usurpando cada uno por fuerza tres y cuatro y diez que le sirviesen ....» (id., p. 194)
El planteamiento de Vallenilla se refiere a la vigencia de la lucha social, casualmente arengada por la propaganda política del gobierno en la época actual, lo que nos lleva al análisis del problema desde otra perspectiva: la utilización de las herramientas de alguna psicología, por ejemplo la psicología junguiana, en el diseño de los elementos claves de la propaganda política vigente hoy, lo que viene a ser nuestra propuesta en este artículo.
Observando al “crisol” propuesto por este autor, que es la mezcolanza de Toynbee, en la persistente lucha de los mestizos o pardos por lograr la “igualdad social” –notamos un sesgo repetitivo en la acción colectiva, en la motivación básica de los levantamientos contra el orden, las llamadas revoluciones durantes los siglos XIX y XX en Venezuela. El clamor por la igualdad social.
En un momento se nos ocurrió que esta persistencia en la motivación podría tener su origen en el enclavamiento dentro del inconciente colectivo y personal, en la mera raíz del esclavizado, de unos sentimientos naturales de rebeldía, innatos, que provocaran su rebeldía ocasional de tiempo en tiempo. Algo como un arquetipo del inconsciente colectivo, total la Colonia fue más larga que la Independencia.
Por eso el pensamiento que los mismos llaneros de Boves, de Páez y de Zamora están en la base de todos los movimientos revolucionarios venezolanos, ahora agudizados ante las huestes de venezolanos desempleados y militarizados de comienzos del siglo XXI. Hay dos alternativas para explicar tal cadencia o persistencia, de la lucha por igualdad social: es producto de la represión del entorno, o alternativamente, la rebeldía ha penetrado en los sentimientos naturales innatos de los excluidos.
Habría que ver –no somos psicólogos Dieu merci— hasta qué punto la subyugación por siglos habría podido dar motivo a un sentimiento inconsciente de rebeldía en las masas pardas venezolanas, propicio como para ser exacerbado por el discurso de la propaganda política.
En otra ocasión [7] nos referimos al lanzamiento de los “estereotipos” como herramientas efectivas de la propaganda, técnicas que aparentemente recuerdan la época de Stalin y de la misma Cuba de Fidel, según dicen los entendidos.
La otra explicación es la persistencia de la desigualdad social dentro de la herencia histórica postcolonial, que rodea al mestizo en un ambiente de explotación desde su nacimiento, lo que induce a una rebeldía natural por la igualdad social. Sin perjuicio de las revoluciones instigadas por los propios burgueses.
* * *
Pero antes de proseguir en esta línea, debemos referirnos a otro aspecto del inconsciente colectivo latinoamericano, el heroísmo, como eventual elemento de propaganda política, que como hemos dicho es tema bajo análisis, empezando por el siguiente argumento:
“No hay duda de que en Latinoamérica existe un fuerte inconsciente colectivo en el que la devoción por los héroes independentistas ocupa un lugar central... (p.24 )
En los héroes españoles y portugueses (id., p. 22) fundadores de Latinoamérica estaban muy presentes los mitos de la conquista, la búsqueda ilusoria del oro de El Dorado y un fervor religioso misionero [8] .
Y podemos ver sus antecedentes de estas dos fuerzas en la literatura española mas temprana: antecedentes del héroe, en el poema El Cid, y de la virgen, en la poesía religiosa de Gonzalo de Berceo (id., 23).
O sea, que los héroes de la Independencia y la gesta y prácticas de la Conquista constituirían factores del inconsciente colectivo que pudieran explotarse a los fines de la propaganda política; esa sería nuestra tesis. Hay que reconocer que todas las experiencias y vicisitudes de la Colonia, los usos y costumbres, las luchas entre los distintos grupos de intereses, los conflictos por la dominación de las posibilidades económicas disponibles, fueron forjando la venezonalidad, el crisol, a través de la explotación de unos y la dominación de otros, hasta llegar una primera independencia a comienzos del XIX y continuar con la segunda independencia, lentamente, a lo largo del XIX y XX.
El punto es recoger las banderas de la dominación racial y de lo heroico para incorporarlas en la propaganda política actual, es la estrategia que nos proponemos comentar aquí.
3.- Los héroes de Lopez-Pedraza [9]
Para nuestro análisis utilizaremos el texto “Sobre héroes y poetas” cuyos planteamientos venimos citando. Este especialista destaca a los héroes y la virgen como los elementos claves dentro del inconciente colectivo latinoamericano.
Como expresamos arriba, llegaron los conquistadores principalmente por razones económicas, buscando la felicidad por medio del oro, y posteriormente se incorporaron los misioneros para lograr también su felicidad por medio de la gloria de Dios. [10]
Respecto de los conquistadores, destaquemos los siguientes elementos :
- Como se mencionó, los españoles se mezclaron con indios y negros --a diferencia de la colonización derivada de La Reforma-- dando origen a vírgenes mestizas (ej. Nuestra Señora de Guadalupe en México);
- Por lo que la madre (la Virgen) tuvo un distinta acepción en América Latina, dentro de los símbolos fundamentales;
- Andaban en la búsqueda del Oro y del buen Dios:
O sea: El impulso de la Contrarreforma forma parte de lo que movió a los conquistadores y dejó su huella en nuestra historia y psicología... Esta aparición (de la virgen morena de Guadalupe a un indio en México) señala el trasplante de lo virginal propio de la imaginería religiosa occidental al suelo americano y crea, en clara oposición al puritanismo de la Reforma —que rechazó esa imaginería--, nuestro secretismo religioso barroco. (idem, 22-23)
Aquí el punto de discusión sería en el tratamiento de las distintas etnias indígenas poco aculturizadas y sometidas a una fuerte explotación colonial y postindependencia, en cuanto a su incorporación efectiva a los circuitos económicos modernos, en el breve plazo.
3.1.- Notemos algunas características de la situación heroica
Serían básicamente:
1.- El estereotipo de la pobreza,
2.- El estereotipo de la posesión (monoteismo judio),
3.- El componente hecateriano del carisma, la oratoria,
4.- Los héroes no trabajan, batallan, más dos aspectos coyunturales: la empatía con el fundamentalismo islámico, y la comunicación con otras culturas, la adaptación del inconsciente colectivo,
que veremos seguidamente.
1.- el estereotipo de la pobreza
Este estereotipo es ya casi un lugar común (idem, 32):
Evidentemente, la retórica ideológica de los héroes latinoamericanos pasados y presentes es solo un vehículo instrumental del poder. Su uso al referirse a los estratos marginales, convertidos en fuentes de poder, se reduce a la vieja tradición cristiana de la pobreza: el niño Jesús pobre, de importancia central en la Contrarreforma... Para el héroe de hoy la pobreza es esencial para poder funcionar...
El uso de la “eliminación de la pobreza” como bandera política es general en casi todas las propagandas, solo varían los caminos para lograrlo.
2.- El estereotipo de la posesión (monoteismo judio)
Lopez-Pedraza cita al estudioso judio Yehezkel Kaufman (pp. 71ss.) sobre los orígenes del monoteísmo. Este se habría gestado entre aquellos judíos que reincidían en la idolatría. En aquellos tiempos, el clarividente fue reemplazado por el profeta, el servidor de Dios.
Se podría pensar, dentro de la propaganda política, en auspiciar al dirigente como un clarividente de la verdad de Dios, al interpretar, por ejemplo, los textos sagrados y el comportamiento del Mesías dentro del socialismo.
En estas condiciones el líder político podría ser interpretado como un representante de la divinidad, o con capacidades de comunicación e interpretación con un ser superior. En este sentido apuntan las sugerencias sobre “socialismo cristiano”, o algunas conjeturas para la incorporación de personajes de la política dentro de las “cortes” de Maria Lionza.
3.- El componente hecateriano del carisma, la oratoria: “la fatal atracción que ocupa un espacio desproporcionado en nuestra psique”
Yo asocio (RLP, p. 30) el componente hecateriano del carisma, la característica que le confiere al héroe su fatal atracción y asegura la proyección sobre él. Si nos detenemos a estudiar los discursos de los héroes que es donde se expresa su carisma, el hacer se centra en el complejo del yo, es decir en una identificación con su propia historia y con hechos heroicos pasados que están muy presentes.
Por muy conscientes que seamos, nuestras vidas se ven afectadas por una figura que ocupa, en la historia actual, un espacio desproporcionado en nuestra psique.
Como respuesta, deberíamos estudiar su retórica e intuir de qué manera puede poner en peligro nuestra supervivencia al monopolizar nuestra energía psíquica.
La opinión, nuevamente, de Vallenilla Lanz (“Cesarismo democrático”; 1919, p. 133) resulta:
Los pueblos de América Latina, que tan apasionadamente aman la elocuencia, se figuran que solo el don de la palabra confiere todas las suficiencias y en especial el talento de gobernar.
De allí el numero siempre creciente de oradores profesionales que llenan las asambleas, a pesar de que la historia de todos los pueblos civilizados esta diciendo que han sido los industriales y comerciantes, antes que los oradores brillantes, quienes han producido los políticos mas avisados, los gobernantes mas aptos; porque regularmente los oradores no son más que artistas de quienes puede decirse: verba et voces, proetereaque nihil.
Muchos oradores experimentan la necesidad de hablar como los cantores la necesidad de cantar y los músicos de tocar su instrumento, sin cuidarse de las consecuencias de sus palabras, ni de la precisión de sus ideas, ni de la exactitud de de sus afirmaciones. Virtuosos de la palabra, aman la tribuna, como un músico ama su violín, con el único propósito de arrancarle bellos acordes.
El don de la palabra no puede tomarse como una seña inequívoca de merito; él no implica lo mas necesario en un hombre de gobierno: un juicio recto y la experiencia de los hombres y de las cosas; se puede muy bien hablar de todo, sostener con éxito las tesis mas contradictorias y carecer al mismo tiempo de las cualidades mas elementales de un buen gobernante...”
Sigue Lopez-Pedraza (id., 31):
Ese monopolio de la energía psíquica por el carisma hecatoriano del héroe esta presente en todos nosotros, pero es mas evidente cuando lo observamos en las clases marginales de nuestras sociedades.
En ellas se manifiestan los niveles psíquicos más desamparados por la cultura que se identifican carismáticamente con la figura del héroe mostrando claramente la irracionalidad de estos niveles de posesión.
Sin duda, los grandes líderes han sido grandes oradores, elevado carisma, aunque a veces queda rigiendo lo de Vallenilla, hay mucha vaciedad, mucha repetición.
Sin embargo, la herramienta de su oficio hoy en día es una rudimentaria jerga, el lanzamiento de los estereotipos, tomada miméticamente de lo que queda de las ideologías del socialismo europeo del siglo XIX (en el XXI?`), p. 32:
Tanto el hombre que se identifica con Napoleón, como el pueblo alemán que se identifica con Hitler. y el nacional socialismo, están en estado de identificación extrema con contenidos inconscientes. El primero es la forma de una identificación personal y el segundo, en la de una identificación colectiva.
En nuestra época (32ss) “tenemos una tercera oleada de héroes...” La energía de estos héroes modernos se funda en el mismo mito del héroe: en los estados de posesión que este conlleva y en la relación con los espíritus de los héroes muertos (p. ej Bolívar) y Hécate… [11]
4.- Los héroes son guerreros (desde Homero), y los héroes no trabajan, batallan (p. 34)
Otro punto a destacar, en estos tiempos cuando no hay batallas, es que los héroes no trabajan. “...el héroe no crea riqueza. Prefiere apropiársela, como nos enseña Homero. ..El héroe estima además que el trabajo lo denigra. Obedece a la tradición medieval de la fantasía caballeresca. ... Y con esto puede que estemos afrontando el aspecto más evidentemente destructivo del héroe...Y el esfuerzo de producir riqueza, una labor ajena al héroe, se niega o desprecia. De un manera que se crea un estado psíquico de gran irrealidad... (id.,
Son todas estas características de lo heroico. Utilizadas para la propaganda política. A lo cual faltaría por añadir el toque islámico, como sigue.
La empatía con el fundamentalismo islámico
Este es otro factor que habría que analizar en relación con la actual propaganda política. Al final de su trabajo RLP se refiere en un capitulo especial al “Monoteísmo de Occidente” –del cual también podemos extraer algunas lecciones, que explican la afinidad con algunos héroes locales.
Lopez-Pedraza se refiere al conflicto entre la conciencia prevaleciente del hombre occidental mayormente monoteísta y basada en la Biblia, el “libro oriental”, y un inconsciente politeísta basado en la tradición griega y en otras mitologías autóctonas de occidente (id.,69).
El elemento islámico (id., p. 77) más alarmante es su total indiferencia frente a cualquier otra cultura, indiferencia que se hace represión de todo lo otro que no es el Islam. El ejemplo mas inconcebible del totalitarismo religioso es la quema de biblioteca de Alejandra que ocurrió justo después de la muerte de Mahoma y fue ordenada por el califa Umar….”
Desde un punto de vista evolutivo (p. 79) solo vemos una regresión hacia complejos muy arcaicos, y esto nos permite imaginar una mezcla de complejos prehistóricos con el Corán histórico…. Omar explicó que la destrucción de los Budas de Bamiyán tuvo como fin proteger a su gente de la idolatría. Esto nos enfrenta con el hecho de que la lectura destructiva es la única respuesta a cuanto parezca ajeno a su limitada mentalidad.
Da la impresión de que el miedo a esta psicología totalitaria del Islam es la emoción predominante en el mundo de hoy. (id 79).
“Es la retórica monoteísta de la Biblia protestante americana en oposición a la retórica islámica”.
Notemos otro aspecto de interés relativo a este punto.
La comunicación con otras culturas, la adaptación del inconsciente colectivo
Dice Lopez-Pedraza (id., 14):
A principios del siglo pasado... Jung estudió la psicología del indio americano... Jung cayó en la cuenta de que este elemento representaba una parálisis en la psique, pues el indio norteamericano no se había avenido a las complejidades de la historia... Ese estudio... tiene aun mas valor en el caso de los aborígenes de Suramérica, entre los que abundan diversos grupos étnicos en estados evolutivos mucho mas arcaicos que en Norteamérica.
En nuestras comunicaciones (id., 16) no solo priva la lengua; tenemos que ver también que hay niveles psíquicos tan distintos que no pueden tener contacto entre sí. Aunque se pueda hablar en español con un hombre que sigue viviendo en niveles psíquicos del paleolítico superior, la comunicación en general en ese caso es imposible y muy limitada a especialistas.
Se advierte que, aparentemente, si se traslada a un aborigen recién nacido a un ambiente cultural distinto, no parecen advertirse rasgos innatos que dificulten su transculturación desde el inicio, por lo que la apreciación de Jung está en discusión. Esto habría que tenerlo en cuenta al tratar del Arquetipo del Bastardo.
***
El punto a dilucidar es si, dentro de la propaganda política del régimen, se han utilizado los vestigios del heroísmo para alentar la motivación de las masas populares, arengados a su vez por el propio héroe [12] . Hasta que punto hay una posesión, o es solo la magia del carisma, es materia para los especialistas. En su momento discutimos el punto surgiendo la idea de elementos del inconciente colectivo de los excluidos que pudieran identificarse con el arquetipo del Bastardo [13] , aunque no exactamente a nuestro juicio. Figura 1.

En cuánto ha sido la opresión permanente por parte de las élites, llámense como se llamen, de cada época, aquellos que disfrutaban del poder, de las armas, del dinero, utilizando en su favor a los esclavos, los desposeídos. ¿Pudo la presión de esta sumisión penetrar hasta los más recónditos parajes de la mente, y consolidar con el tiempo los gérmenes de una “resistencia civil” dentro de la psique? –¿Es esta motivación inconciente, colectiva o individual, aquella que dinamiza, y homogeneiza, la resistencia popular al punto de respaldar la teoría de Vallenilla, de una misma acción popular pero en distintos tiempos, siempre los llaneros a caballo? – ¿O es simplemente una animadversión producto del ambiente, que se va desarrollando a lo largo del crecimiento del individuo subyugado?
Porque tal propaganda política de los estereotipos contra las élites se sigue utilizando con relativo éxito, especialmente en aquellos paises donde todavía la distribución de la riqueza mantiene niveles muy anormales, como la RB de Venezuela.
La cuestión central que habría que dilucidar y que exponemos como una hipótesis de trabajo es investigar si al pueblo, en su lucha por una mayor justicia, conviene arengar apoyándose conjuntamente con la identificación con los héroes, añadiéndole una cuota de “igualdad social” – que ha sido la consigna que ha alentado a los beduinos llaneros por tantas generaciones, y todavía cultivando adeptos en muchas otras latitudes. Nuestra hipótesis es identificar “el contenido inconsciente” del arquetipo del Bastardo que se utilizaría como un complemento de la mitología del héroe, todo como un refinamiento de la propaganda política. Voilà.
Una conclusión final: (RLP, p. 35)
En esta aproximación final al héroe latinoamericano de nuestros tiempos sentimos que la locura colectiva y la destrucción ocasionada es parte de nuestra propia experiencia de vida. Estoy consciente de que mi aproximación al héroe como figura central en el inconciente colectivo latinoamericano, y mi intención de estudiar la predisposición del colectivo a identificarse con esta figura, es a la vez junguiana y subjetiva…”!
…la identificación con la psique colectiva… equivale al síntoma de inflación pero constituido en un sistema; esto es, uno se cree el feliz poseedor de la gran verdad que solo esperaba ser descubierta, de ese conocimiento final que anuncia la salvación de toda persona. Esta actitud no necesariamente representa una megalomanía en su forma común, sino en la mitigada y bien conocida forma que toma el reformador, el profeta, el martir (Id. 12; la cita es de 1966, p. 286).
Destaquemos de lo dicho:
1.- “No hay duda de que en Latinoamérica existe un fuerte inconsciente colectivo en el que la devoción por los héroes independentistas ocupa un lugar central...
2.- Tanto el hombre que se identifica con Napoleón, como el pueblo alemán que se identifica con Hitler. y el nacional socialismo, están en estado de identificación extrema con contenidos inconscientes. El primero en la forma de una identificación personal, y el segundo, en la de una identificación colectiva.
A fin de cuentas, la historia ha determinado que la explotación del mestizo puede ser utilizada como una motivación social de la actual propaganda política, lo que se refuerza con el uso de los elementos del inconsciente colectivo como es la figura del héroe libertador y el arquetipo del Bastardo, todo apoyado por los mecanismos carismáticos que favorecen la posesión de la masa popular. El líder se identifica con el héroe bolivariano, hasta con el señor Jesucristo, y auspicia la posesión.
Recordemos (RLP): “... la característica que le confiere al héroe su fatal atracción y asegura la proyección sobre él...” en aquellos “...que se identifican carismáticamente con la figura del héroe, mostrando claramente la irracionalidad de estos niveles de posesión...”
Y finalmente, “...la energía de estos héroes modernos se funda en el mismo mito del héroe: en los estados de posesión que este conlleva y en la relación con los espíritus de los héroes muertos (p. ej Bolívar) y Hécate…” – “están es estado identificación extrema con contenidos inconscientes...”
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Notas:
[1] Algunas personas opinan que los llaneros de algunas zonas venezolanas son predominantemente mestizos con poca influencia negroide, desaprobando la versión generalizada de Montalvo.
[2] De hecho Martin Tovar Ponte, hijo del conde de Tovar y activo dirigente de los sucesos de abril de 1810 “expuso que podía procederse como en Estados Unidos, donde cada provincia arreglaba como mejor le parecía su gobierno y calificaba a sus ciudadanos de tal manera que en algunas provincias había esclavos y en otras no…” (2005; p. 121). V. Ines Quintero. “El último Marqués”, Caracas, Fundación Bigott. En el aparte ¿Y qué hacemos con los pardos? – al referir que, “el 31 de julio, casi un mes mas tarde de la declaración de la Independencia, se planteó finalmente el debate sobre la suerte y las pretensiones de los pardos. El tema, naturalmente, generó una intensa polémica. Un grupo era de la opinión de que la decisión de una materia como aquella no era potestad del Congreso sino de las provincias…”
[3] Tropas por cierto financiadas por la Junta de Reemplazos de Cádiz, lo que muestra el aspecto “comercial” de las contiendas independentistas.
[4] En las mismas Efemérides hay otra cita que conviene leer sobre el mismo tema, porque no se trataba solamente de pardos alzados, también estaban comerciantes. Ya no es la primera vez que la burguesía es la causa de agitaciones sociales. «No obstante, dice Alvarado, donde más pareció condenarse ese descontento social fue en las provincias de Portuguesa, Barinas y Apure, en la primera sobre todo. Cierto es que en ellas se mantuvo un círculo de hombres dados al caudillaje, a la expropiación, a las intrigas, y que estos tales se aprovecharon de anchos créditos que abrió el comercio de Ciudad Bolívar a consecuencia de la exportación de pieles de res, precipitándose a concurrir también con sus productos y obteniendo por oscuros medios aquella mercancía; pero resulta de otras averiguaciones que los labradores andaban agobiados por los especuladores que medraban en el comercio del añil, y que muchos de estos mercaderes más dolosos o menos afortunados, se desacreditaron al cabo y desacreditaron al comercio honrado de aquellas provincias; hecho lo cual, refugiáronse debajo de la bandera de la insurrección, constituyeron lo que se llamó entonces la facción de los "indios de Guanarito", aunque poquísimos eran los que en ella representaban la propia raza indígena, aun viviendo en sus propios resguardos. Sucedió esto cuatro meses después de la revolución de marzo. Como corriese la voz de que las fichas que hacían circular los comerciantes eran para vender al pueblo a los extranjeros, o para reducirlo a la esclavitud, y que los hierros con que marcaban los zurrones de añil eran para señalar a los esclavos, engrosaron pronto las filas de los rebeldes y al grito de: "¡Todos somos iguales! ¡Mueran los blancos! ¡Abajo los godos! ¡Hagamos patria para los indios!", corrieron a alistarse en ella mucha gente perdida, deudores fraudulentos no pocos y acaso hostigados por la miseria la mayor parte. Un informe del general Escobar refiere cómo se alucinaron los indígenas con el resguardo de tierras que les ofrecían los leguleyos de las aldeas y cómo se persuadió a los libertos de que el Gobierno iba a hacerlos otra vez esclavos; mientras que los pobres creían que se les quería vender a los ingleses para con sus carnes hacer jabón y con sus huesos cachas de cuchillos, bastones y sombrillas.»
[5] Comunicación personal del doctor René Lepervanche.
[6] Véase “Sobre héroes y poetas”; Festina Lente, 2002.
[7] Véase nuestro “ABC del socialismo XXI” en petroleumworld.com, 2005; y “La Historia según Vallenilla Lanz” en soberania.org y petroleumworld.com, y también en el listado de Ignacio Arcaya Smith.
[8] Sobre la “búsqueda de la felicidad” en el hombre véase nuestro “El Buen Oro y el Buen Dios” en petroleumworld.com y soberania.org, 2006.
[9] Porque la propaganda oficial todavía no ha introducido el arquetipo de la reina madre.
[10] Suscribimos la observación de Alejandro Gerendas, que la historia de la Colonia está por descubrirse y divulgarse, materia de la mayor importancia en la formación de la venezolanidad.
[11] El tema ha sido explorado por F. Guzmán Toro en “Manuel Piar, caudillo de dos colores” (Universidad del Zulia, 2005) cuando explica, citando a Blanchot sobre el tema “Manuel Piar y el mito del héroe en Herrera Luque” que “Blanchot al referirse al héroe considera que tiene un nombre y una genealogía que le impide liberarse fácilmente de ese ascendiente. El héroe está próximo al poder y a su vez es más poderoso que el poder, pero esa potencia como lo plantea Blanchot es excéntrica ya que representa otro centro que no puede desplegarse en un sistema organizado aun cuando lo pretenda. El héroe no es nadie sino se manifiesta a través de la acción, ya que el acto es sí mismo es heroico y el héroe no representa nada sino actúa…”
[12] Véase López-Pedraza, idem p. 31
[13] Las referencias generalmente se refieren a un arquetipo más bien individual, que en nuestro caso sería colectivo. Véase por ejemplo “The Archetype of the Bastard in Sevcenko's Poetry” de Luckyj, George S. N, hasta los orígenes de Albertico Limonta…
[*] Alberto Méndez Arocha / Email: amasocs@cantv.net
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