EEUU dirige la política de Pdvsa
Raúl Pineda
/ Semanario La Razón (Venezuela) - 27/04/03
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De acuerdo a la a visión de un grupo de expertos, la prosperidad
del capital privado nacional e internacional en Pdvsa tiene un piso
sólido en la precaria participación fiscal, según
el análisis de un equipo de especialistas del que forma parte
el investigador y analista político Pablo Hernández.
"El negocio es demasiado redondo. Tenemos una industria
formalmente nacionalizada pero privatizada, porque Pdvsa tiene en
el exterior una deuda de casi 10.000 millones de dólares
y un déficit acumulado de más de 13.000 millones de
dólares según los informes del comisario del año
2001, lo que quiere decir que de unos activos que supuestamente
ese funcionario calculó en 37.000 millones de dólares,
tiene 22.000 millones de dólares en pasivos, lo que equivale
a decir que si las cuentas no son en rojo están muy cerca",
señala.
—Además de usted, desde hace más de dos años
otros expertos le han formulado advertencias similares al gobierno.
¿Es que al presidente Chávez no le merecen credibilidad,
o que no puede manejar la situación?
—Es que mientras se le exige al presidente una postura nacionalista,
mucha gente no entiende que estamos en presencia de un sistema basado
en la propiedad privada, en el que el objetivo de la política
petrolera es privatizar a Pdvsa. Por eso vemos que de un lado anda
el discurso del presidente y del otro la política petrolera.
Lo grave es que la política que está aplicando
Pdvsa en los actuales momentos es más privatizadora que la
de anteriores gobiernos.
—¿En qué sentido?
— Hay casos emblemáticos. En momentos en que Chávez
llama a la defensa de la Opep y los pueblos del mundo llaman a frenar
la guerra genocida contra Irak, el ministro de Minas Rafael
Ramírez firmó el contrato con la reserva estratégica
de Estados Unidos para suministrarle 50.000 barriles diarios diarios
de petróleo liviano, con dos dólares de descuento
y por tres años, desde el primer trimestre de 2003 hasta
2006, a través de la compañía Free
Marcket Petroleum LLC. En otras palabras, nos hemos
comprometido a alimentar la maquinaria de guerra de Estados Unidos.
Hay algo más, el contrato, además de las mencionadas
condiciones para Venezuela, está firmado bajo las leyes del
Estado de Nueva York. El cálculo es sencillo: 50.000
barriles diarios, aproximadamente un millón y medio al mes,
a 20 dólares.Lo curioso es que se firmó el 10 de enero,
cuando ni siquiera había terminado el paro.
— ¿Un contrato de esa magnitud no debió
ser aprobado por la Asamblea Nacional?
— No, porque la ley
de Hidrocarburos Habilitante, que se le vendió
al país como revolucionaria es todo lo contrario, absolutamente
privatizadora. En primer lugar, permite que el ministro de minas
venda petróleo. El artículo 8 establece que
las regalías al estado venezolano pueden ser vendidas por
ese funcionario, por lo tanto es legal. En segundo lugar,
un aparte de la ley estipula que se pueden entrregar concesiones
sin licitaciones, como es el caso de la plataforma deltana.
En resumen, la ley de Hidrocarburos es un complemento del artículo
3 de la constitución, que es el equivalente al número
5 de la famosa ley de nacionalización de CAP, que autoriza
la privatización total de Pdvsa.
EXPORTACION DE GANANCIAS
— ¿Cómo se materializa la privatización
en el área internacional?
— Hay allí otro elemento importante, por ejemplo, en
el caso de la plataforma
deltana. El proceso es similar. La comercialización de
nuestro petróleo en Estados Unidos se le entrega a Citgo,
una empresa que no solamente nos está dando pérdidas,
sino que además se ha convertido en el mecanismo principal
para transferir nuestros beneficios al exterior. Con Citgo,
que debería ser auditada por los venezolanos, paradógicamente
se firma un convenio para que comercialice nuestro petróleo.
— ¿Cuántas son las transferencias de
capital del estado venezolano a Norteamérica a través
de Citgo?
— Todas. Si vendes 27.000 millones de dólares en petróleo,
y 26.400 se quedan en costos y gastos operativos en Estados Unidos,
lo que le llega al país es nada.
— ¿Cómo se relaciona el plan Giusti
con la gestión de Alí Rodríguez en Pdvsa?
— Se expresa en la declaración de Alí
Rodríguez, en el sentido de que Pdvsa va a producir 5.000
millones de barriles dentro de tres años. Es justamente
el plan Giusti de 1996, que las inversiones en la industria
petrolera debían llegar a 6 millones de barriles en 2006
y unos 11 millones en 2010, que es el Plan Bush para alimentar sus
necesidades energéticas, fundamentalmente en base a Irak
y Venezuela, especialmente lo último. El petróleo
venezolano está a cinco días de Estados Unidos y el
de Irak a cinco semanas. Estados Unidos requiere superar su déficit,
que en los actuales momentos es 60 por ciento y en 2020 de 80 por
ciento, unos 20 millones de barriles diarios. Estas circunstancias
explican por qué se está consumando aceleradamente
la privatización de Pdvsa.
GAS, PETROLEO DEL FUTURO
— ¿Qué tan inmediatista puede ser la
explotación de gas en el Delta con relación a la de
petróleo? ¿Coinciden simultánea o progresivamente?
— En estos momentos, el gas se está convirtiendo en
el gran negocio para las compañías petroleras. El
propio presidente de Chevron
afirma que las nuevas tecnologías van a hacerlo muy rentable
porque el gas ya puede ser convertido en petróleo
líquido, lo que en los 80 resultaba demasiado costoso.
Llega a afirmar que la conversión puede cambiar todo el paradigma
de la industria petrolera. Si pegado a la plataforma deltana poseemos
un inmenso campo de gas, aparte de que existe ya una planta de licuefacción
de gas en Trinidad, la perspectiva es apetecible para las petroleras.
El simple hecho de la entrega de concesiones a dedo en esa zona
indica el enorme poder de las petroleras. Para nosotros el negocio
era instalar nuestras propias plantas en vez de enviar el gas a
Trinidad y de allí a Estados Unidos, pero no fue así.
EL MITO DE LA TECNOLOGIA
— El argumento oficial es que la explotación
de petróleo y gas es compleja y en Venezuela no hay tecnología
apropiada.
— Eso puede ser cierto, pero las plantas se compran, y no
solamente Estados Unidos las tienen. El negocio del gas fue desarrollado
por los sudafricanos cuando les impusieron el boicot. Más
aun, inauguraron las técnicas de licuefacción de gas
y Chevron se asoció a ellos. Pero además los alemanes
lo hicieron en medio de la guerra. Ese es el gran reto tecnológico
de Venezuela. Hasta los 80 Noruega no era un país petrolero
y hoy exporta tecnología. Brasil, que tampoco es país
petrolero como nosotros, también la exporta. ¿Por
qué nosotros no? Pero el caso es que ni siquiera
hemos podido sacar las cuentas de Pdvsa y ya estamos repartiendo
la torta del gas. En octubre pagamos 10 millones de dólares
a Mckisey
para elaborar un informe de Pdvsa y cuando se le pregunta a Alí
Rodríguez qué es lo que contiene, responde que es
confidencial. El informe lo pagamos los accionistas de
Pdvsa que somos todos los venezolanos, pero el país no tiene
acceso al documento.
— ¿Qué dice el informe?
— Entre otras cosas, que de las 18 refinerías que tenemos,
12 están dando pérdidas. No se justifica
que Pdvsa posea 90 compañías en el
extranjero para manejar 18 refinerías, que sencillamente
se ocupan de trasladar capital venezolano al exterior y colocarlo
en negocios. Mientras tanto, en el país existen solamente
cinco refinerías.
CHAVEZ QUIERE, PERO NO PUEDE
— ¿No sabe el presidente Chávez las
condiciones en que se van a entregar las concesiones ni puede impedir
que sigan los pasos hacia la privatización?
— Ahí entramos al meollo del problema político
del país. Desde que llegó al gobierno, al presidente
Chávez ya ha intentado resolver el problema a través
de sucesivas reestructuraciones. Ello revela su procupación
por ponerle orden a Pdvsa, por la vía del ensayo y el error,
porque hacerlo equivale a gobernar al país.
Chávez ha estado, por lo menos, consciente de que
sin controlar a Pdvsa no se puede gobernar al país.
Hay que ir más allá, en la manera en que se forma
el gobierno actual, inclusive cómo es la formación
del presidente Chávez. La formación de la izquierda,
de todo este pensamiento alrrededor del gobierno ha sido socialdemócrata,
que en su parte más avanzada es el capitalismo de estado,
de que es posible la transformación del país a partir
de la unión de todas las clases y del estado benefactor.
La política petrolera que ahora se aplica es en gran
medida la que expresa la Coordinadora Democrática en 2002:
recuperar el espacio perdido en la participación del mercado,
desarrollar acuerdos a largo plazo con Estados Unidos, revisar el
marco de la ley de Hidrocarburos, definir claramente nuestra relación
con la Opep. En fin, lo que se ejecuta no es el pensamiento
de la CD sino la del estado venezolano, la política del capitalismo
de estado, controlado por el capital privado nacional e internacional.
Vamos a asistir en estas semanas a una confrontación, ya
no entre el gobierno y la oposición, sino entre todos los
asalariados del país y el capital público y privado,
contra los enemigos históricos que desde abril hasta hoy
mantienen la estructuras del estado capitalista. Hay una
nueva fuerza social independiente, que obligará al presidente
Chávez a definirse.
Raúl Pineda: raulpineda47@hotmail.com
¿ALI RODRIGUEZ REACCIONA?
Vía internet, circula un mensaje que preocupa a quienes
cuestionan la política actual de Pdvsa. Se trata del
sitio Aporrea.Org.
He aquí parte del texto:
APORREA ULTIMA HORA
Nos ha llegado información desde PDVSA,
La Campiña, donde se nos anuncia que ayer en reunión
de la Junta Directiva de PPTSA presidida por el Dr.
Alí Rodríguez Araque se ha tomado la
decisión de despedir a todos aquellos ciudadanos que
desde diciembre 2002 han estado recuperando nuestra principal
INDUSTRIA PETROLERA.
Aquellos que han actuado correctamente para protegerla logrando
arrancarla y ponerla en marcha en contra de los intereses
de los "Meritócratas Golpistas"
y del "Último Golpe Petrolero".
Los primeros en salir serán los miembros de ASOPETROLEROS
de todo el territorio nacional, comenzando por las personas
más representativas de esta Organización. También
serán despedidos aquellos empleados que no están
conformes con el trabajo de privatización que se está
llevando acabo.
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