Reflexiones sobre las Empresas Mixtas
César Prieto Oberto* / Soberania.org - 07/09/06
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En el 2005, a alguien en Pdvsa (¿Mommer?) se le ocurrió la maravillosa idea de negociar con las compañías transnacionales la figura de los Convenios Operativos por la modalidad de Empresas Mixtas cuando, como hemos señalado en artículo anterior, hubiera sido mucho más sencillo aplicarles soberanamente una carga fiscal más conveniente para el Estado y dejar esta nueva figura de Empresas Mixtas a nuevos negocios. Ello en el caso de que se considerara prudente mantener asociaciones con el sector privado. Lo más conveniente, no me cabe la menor duda, era esperar la caducidad de los Convenios Operativos (7 a 11 años) para salir de las transnacionales de una vez por todas.
Ya sabemos, porque lo han reseñado suficientemente los medios impresos, que las empresas ENI y Total se negaron a firmar el cambio, mientras que ExxonMobil manifestó su negativa desde un principio por considerar que se le conculcaban derechos contractuales, mientras que otras cuatro devolvieron a Pdvsa los campos que operaban. Es así como 16 empresas responsables de la operación de 25 campos aceptaron las condiciones de la migración. Durante más de cien años, ExxonMobil (o Standard Oil Company) impuso siempre sus condiciones en Venezuela, el Medio Oriente, el Mar Caspio y las antiguas repúblicas soviéticas.
Pero, ¿qué ha sucedido en realidad? El súper ministro Ramírez nos ha vendido que las ventajas de la migración a Empresas Mixtas residen, por una parte, en el aumento de la regalía que ahora pagan las empresas, cuando en verdad, en los Convenios Operativos éstas no pagaban regalías ya que el petróleo que producían no era de ellas sino de Pdvsa, que era quien en definitiva pagaba. Claro, en una fracción muy pequeña de las rondas, prácticamente imperceptible, la regalía era una parte mínima de la fórmula del monto a pagar por la concesionaria.
¿Y qué sucederá ahora? En la Empresa Mixta promedio, Pdvsa será dueña del 62% y el socio privado del 38%. La empresa privada cancelará lo que no pagaba antes, pero venderá su proporción del crudo a niveles de mercado, es decir, aproximadamente 60 dólares por barril en agosto 2006, que Pdvsa comercializará a partir de ese monto. Como socias, ahora disfrutarán de ganancias y dividendos y son propietarias de la cuota parte proporcional del petróleo.
Ya sabemos que el costo que pagaba Pdvsa en los Convenios Operativos a las concesionarias era, en promedio, de 22 dólares el barril, mientras que el costo de la producción propia era en promedio inferior a los 4 dólares el barril, por lo que Pdvsa puede reducir ahora ese pago a 4 dólares por barril. Sólo que, y aquí vale una observación, es incierto que el costo de producir un barril en los campos marginales, viejos y, por supuesto de baja productividad, pueda equipararse al de explotar campos más potentes y productivos.
Y en segundo lugar, como aseveran algunos analistas, los volúmenes de producción, los presupuestos de inversión y de operación, los sitios por perforar, etcétera, todo tenía que ser aprobado previamente por Pdvsa bajo los Convenios Operativos. De manera que si las empresas manipularon los costos para ganar más, lo hicieron, no tan sólo en las narices de los técnicos de Pdvsa, sino con la complicidad por negligencia y otros entuertos de éstos.
La situación ahora, podemos prever, se presenta tanto o más complicada que antes en perjuicio de la Nación, ya que la insuficiencia de técnicos suficientemente adiestrados hace que algunos de éstos (caso O. Chacín, por ejemplo) tengan que supervisar hasta 20 empresas mixtas, localizadas desde el Zulia hasta el Delta, algo técnica, física y espacialmente imposible.
Es necesario que se sepa que si la fórmula diseñada para los Convenios Operativos en la década de los 90, cuando el precio del petróleo era miserable, proporcionaba ganancias excesivas para las empresas y esto se podía negociar (¡ojo, se podía, no que se hacía!), hubo operadoras privadas que trataron de renegociar varios de sus aspectos críticos cuando el precio del petróleo cayó a 8 y hasta 7 dólares el barril. Pero difícil comparar dos modelos de relación comercial que han sido diseñados en dos momentos muy diferentes para el negocio petrolero.
Con respecto al Impuesto Sobre la Renta, los Convenios Operativos pagaban 34% y ahora, con las Empresas Mixtas, 50%. Los medios han abundado en la información de que el Seniat le impuso a las empresas de los Convenios Operativos una tasa impositiva de 50% ya que su contrato no era de un servicio de operación sino que el convenio las convertía en verdaderas empresas petroleras sujetas a esa tasa impositiva. Eso lo hizo el Seniat sin necesidad de cambiar el modelo de convenio, el gobierno decidió y eso era suficiente en razón del principio de soberanía en materia impositiva, solo necesitaba el argumento de que los Convenios Operativos convertían al supuesto contratista en una empresa petrolera para poderles aplicar la nueva tasa en forma retroactiva. Lo que se estaba era corrigiendo un error por omisión. Sólo que no se les aplicó retroactividad, cuando se ha debido cobrar completo y hasta sancionar a los gerentes de la vieja Pdvsa, y algunos de la nueva, por maulas.
El Estado perdió varios miles de millones de dólares en esta aventura de privatización de la vieja Pdvsa, y está perdiendo mucho más en esta nueva figura de privatización de la Nueva Pdvsa.
[*] Economista / E-mail: cesarprietoberto@hotmail.com
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