Las finanzas de PDVSA parecen estar turbias
The Economist / El Heraldo* (Honduras) - 12/09/06
|
Familiares del presidente Hugo Chávez manejan
áreas claves de la empresa petrolera
Caracas/Londres. Exxon Mobil es la compañía que tiene más valores mundialmente, con un capital de 412 billones de dólares. Pero si uno compara las compañías petroleras por lo que tienen en tierra, el gigante estadounidense quedaría posicionado en el lugar catorce.
Las trece superiores a Exxon Mobil son compañías petroleras nacionales (NOC, por su sigla en inglés). A través de éstas, los gobiernos retienen las ganancias de la producción petrolera. Estos campeones nacionales controlan casi el 90% del petróleo y gas mundial. Pero la mayoría están expuestas a bajas inversiones, intervenciones políticas y corrupción.
PETRÓLEOS DE VENEZUELA
PDVSA, que es una de las más importantes compañías, es el mejor ejemplo de estas intervenciones. Venezuela ha exportado petróleo desde el siglo XVI, cuando la madre del emperador de Hapsburg, Carlos V, transportó crudo a España para tratar su enfermedad, gota. En la década de 1930, ese país se convirtió en el segundo productor de petróleo en el mundo.
Hoy en día es una de las fuentes más importantes de importaciones de crudo estadounidenses. También existe un gran potencial para expandir la producción: si uno incluye su casi interminable suministro de crudo “ultra pesado”, entonces se puede decir que Venezuela tiene las reservas mundiales más grandes.
Como la mayoría de los países en vías de desarrollo, Venezuela nacionalizó su industria petrolera en la década de 1970. Las concesiones extranjeras se convirtieron en divisiones de PDVSA, con muchos de sus gerentes que se quedaron en sus puestos.
De estos inicios sensibles, PDVSA ha desarrollado una reputación de profesionalismo y competencia, comparado con otras pocas NOC. La compañía parecía estar relativamente libre de la corrupción que se había esparcido por Venezuela, impulsado por sus riquezas petroleras. Ciertamente fue eficiente, ya que producía la misma cantidad de crudo que Pemex, con un tercio del personal.
En la década de 1990, las compañías venezolanas se embarcaron en un esquema para aumentar la producción de 6.5 millones de barriles por día (b/d). Esto podría ser posible al incrementar su propia producción y cultivando sus campos a firmas extranjeras. La idea, dice Luis Giusti, quien fue gerente de PDVSA desde 1994 hasta 1999, era hacer uso de la tecnología y el capital de las transnacionales sin entregarles las oportunidades más lucrativas.
En el año de 1998, 36 firmas extranjeras habían abierto sucursales y rápidamente estaban expandiendo sus fábricas. Entretanto, PDVSA había alcanzado la meta de 2.9m b/d y buscaba la autorización del gobierno para invertir más y aumentar su capacidad productiva.
En parte por la geología y en parte por su edad, los campos venezolanos necesitan de mucho mantenimiento. El crudo que producen es más viscoso y ácido que el normal, por lo que es más difícil de manejar. Menos de una décima de los campos simplemente brotan crudo por la presión natural de las reservas. Mantener el restante flotando requiere de constantes inyectores de agua o gas.
Pero cuando el presidente Hugo Chávez vino al poder en 1999, empezó a extraer aún más dinero de la firma. Para el año 2000, las inversiones habían rebajado hasta 2.5 billones de dólares. El señor Chávez acusó a PDVSA de esconder sus ganancias al gobierno a través de cuentas engañosas.
También cuestionó las adquisiciones de los planes de expansión de la compañía. Sobre todo, declaró su relativa autonomía y nombró un número de jefes hostiles que impusieran su autoridad.
La gerencia de PDVSA, naturalmente, resintió esto. Se unieron en una huelga general en diciembre de 2002, junto con la mitad de los 40,000 empleados de la compañía. La mayoría del personal técnico, incluyendo ingenieros, dejaron de trabajar por dos meses. La huelga mató a varios pozos, puesto que, como dice el señor Al Shereidah, al igual que los pacientes en cuidados intensivos, muchos de los pozos de PDVSA necesitaban de constante monitoreo y tratamiento.
SAQUEANDO LA PARCELA
Pero lo peor estaba por venir. El señor Chávez denunció de sabotaje a los huelgistas y los despidió a todos. La cifra fue la más alta entre empleados expertos: dos tercios de gerentes y personal técnico se fueron. Los críticos dicen que el gobierno los reemplazó con colegas incompetentes y empleados mediocres.
Las contrataciones sin duda se han vuelto más políticas. El primo del señor Chávez, Asdrúbal, controla el brazo del transporte de la firma. Adán, el hermano del Presidente, ayuda a coordinar las ventas subsidiadas de la compañía en el Caribe como embajador en Cuba. Claramente, la compañía petrolera de Venezuela ya no opera a distancia del gobierno. El presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, es también el ministro de Energía y Petróleo.
"El Presidente le dice a PDVSA que cometa suicidio, y el dice ‘sí, señor!’”, se lamenta Elie Habalian, un antiguo representante venezolando en la OPEC, con un saludo de burla. La compañía también se está volviendo más secretiva. Ha rediseñado su subsidiaria de refinamiento, Citgo, en la Comisión de Intercambio y Seguridad de EE UU, por lo que ya no entrega reportes públicos. En Venezuela, el Ministerio de Energía y Petróleo solamente ha publicado la edición del 2003 de su compendio estadístico anual.
Sus finanzas parecen estar turbias; ahora transfiere varias de sus ganancias a un fondo de desarrollo controlado por el señor Chávez, en vez de mandarlos al Banco Central, como lo hacía antes. Pese a estas preocupantes tendencias, el gobierno asegura que PDVSA se ha recuperado completamente de la huelga y los saqueos, y que ahora produce más de lo que producía antes. Oficialmente, todavía planean aumentar su producción a casi 4m b/d para el año 2012. Pero los observadores se burlan de estas declaraciones.
La compañía no puede mantener sus propios campos, mucho menos completar los nuevos proyectos que quiere conseguir, dice Diego González, quien trabajaba para la división de gas de PDVSA. Estas bajas no han detenido a Chávez, quien obliga a la mayoría de las firmas petroleras en Venezuela a que se asocien con su campeón nacional. Ahora maneja embarcaciones conjuntas, presumiblemente no mejor que la manera en que maneja sus propios campos.
[*] http://www.elheraldo.hn/
Imprimir
Enviar |
|
|
Volver |
|
|
|
Portada |
|