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Caracas / Venezuela - Martes 6/05/03
 


SAIC solicitará declarar quiebra de Intesa
Patricia Ventura Nicolas / El Universal (Venezuela) - 04/05/03

Este 9 de mayo se reunirán con los delegados de Pdvsa - Esta opción podría declararse como fraudulenta para la estatal petrolera

Los vigilantes de la torre Credicard de Chacaíto confirman que Intesa continúa operando desde ese edificio, pero aclaran que las oficinas están casi desiertas. Arriba, en el piso 10, un letrero remite a los proveedores a otra dirección. Tras el vidrio, se ve el movimiento de los trabajadores responsables del plan de contingencia, que durará hasta que se decida el destino de esta empresa y con ella la de mil 600 empleados directos y 2 mil 400 indirectos.

Tal decisión podrá conocerse este 9 de mayo cuando se reúnan, nuevamente, los delegados de ambos socios (Pdvsa y SAIC). Las cartas están echadas sobre la mesa. Si Pdvsa no accede a pagar a Intesa los honorarios por servicios, que adeuda desde octubre del año pasado, SAIC declarará la quiebra de la empresa y será entonces, cuando se sumen más problemas a una negociación complicada y trancada.

Mala estrella

Intesa nació en 1996 con el objetivo de ofrecer servicio de sistemas de información en Venezuela y Latinoamérica, teniendo como principal cliente a Petróleos de Venezuela.

Paralelamente, la estatal petrolera tiene el rol de socio con 40%, mientras que el resto de la torta accionaria está en manos de la estadounidense SAIC.

Pero, desde el momento de su creación, Intesa levantó pasiones en su contra.

Fundada, originalmente, con el personal de informática de las extintas filiales de Pdvsa se fue generando una resistencia progresiva, por la pérdida de beneficios laborales que el cambio implicaba.

A su vez, los intereses empresariales en el sector también nublaban el camino. No era fácil aceptar que una sola empresa detentara el contrato más importante de tecnología de información de Venezuela.

A estos dos elementos se les sumó una tercera variable, el carácter de SAIC en Estados Unidos. Esta empresa tecnológica tiene como principal cliente al Departamento de Seguridad estadounidense y todos los organismos (CIA, FBI, entre otros) que lo conforman. Esto último no gustó nunca a un sector de la Fuerza Armada Nacional, en particular al que apoyaría luego al presidente Chávez.

Con las elecciones de 1998, las tres variables se conjugaron en un perfecto lobby que buscaba la disolución de la empresa, que sumado a una serie de críticas sobre los logros de Intesa en la región crearon el caldo de cultivo fácil para que cuatro años después se tomara la decisión de que Pdvsa le compraría la totalidad de las acciones a SAIC y luego se decidiría si Pdvsa absorbía Intesa o si se buscaba otro socio tecnológico.

Sin embargo, el paro convocado en diciembre se atravesó.

A control remoto

A la casi medianoche del 17 de enero, el presidente de la República llamó a Venezolana de Televisión para agradecer a las personas que habían denunciado un supuesto sabotaje satelital en las instalaciones de Pdvsa, perpetrado presuntamente por Intesa.

Al día siguiente, la información fue desmentida por José Chirinos, representante de la Asamblea de Trabajadores, que el 11 de diciembre había decidido sumarse al paro, aunque dejando activo un plan de contingencia.

El primer contraargumento era el propio contrato de servicios. Intesa sólo tiene acceso a los sistemas de información de tecnología, no así a los sistemas de automatización, instrumentación y de telecomunicaciones de las petroleras, que serían los únicos que afectan las operaciones de la empresa.

A su vez recordaron que en carta escrita por Alí Rodríguez, el presidente de Pdvsa ordenó eliminar el sistema de acceso remoto para que tampoco se pudieran acceder a los sistemas de información de otras áreas de la estatal petrolera. Incluso se ordenó a Cantv eliminar el número 800 que permitía la comunicación.

Pero, en efecto el cerebro de sistemas de información de Pdvsa presentaba severas fallas, afectando directamente a los sistemas de venta y facturación de crudos y productos, al sistema SAP, pago de proveedores, entre otros.

Esto llevó a Pdvsa a anunciar la disolución de Intesa, la creación de otra empresa y la toma de acciones legales contra SAIC por incumplimiento de contrato.

Por su parte, Intesa se defendía argumentando que cada trabajador de Pdvsa contaba con una clave personal que era inviolable. El sistema podía generar otras claves a los nuevos ingresos de personal, pero requerían de una autorización especial de Alí Rodríguez, quien se habría negado a otorgar por desconfianza, a su vez, a los empleados de Intesa.

El 22 de enero, Pablo Orsolani, quien ostentaba la presidencia de Intesa hasta que su cabeza fue pedida, notificó 'una suspensión laboral de la relación de trabajo con la mayoría de la nómina, salvo aquellos no ligados a los servicios a Pdvsa y otros departamentos específicos (...) por incumplimiento de contrato de Pdvsa a Intesa'.

La estatal petrolera había decidido no cancelar el contrato de servicio correspondiente desde el mes de octubre.

El gran nudo

La decisión de Pdvsa como socio de disolver a Intesa y de cliente de no pagarle trajo, a su vez, la determinación de SAIC de no colocar un dólar más para el cierre de la empresa, proponiendo entonces la quiebra.

Esta opción no le conviene a Pdvsa porque el síndico podría declarar la quiebra fraudulenta, pues uno de los socios está moroso. A su vez, la opción del pago es difícil para la estatal petrolera. ¿Cómo se justifica en Miraflores el pago, cuando al presidente Chávez se le indicó que Intesa saboteó las operaciones de Pdvsa?

El juego parece trancado. Como el futuro de los trabajadores y clientes como Sincor, Petrozuata y la propia Pdvsa.


 
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