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Caracas / Venezuela -
 


Debemos prepararnos para lo inevitable
José Pinto* / Soberania.org - 18/09/06

Haciendo un balance de la energía mundial, el petróleo actualmente abastece el 36 por ciento de los requerimientos globales de energía, lo que lo hace el componente con mayor peso en el balance de la oferta.

El carbón mineral representa el 24% del consumo mundial de energía y el gas el 21por ciento. Juntos, petróleo, gas y carbón, es decir, las fuentes del carbono, abastecen el 80 por ciento de las necesidades energéticas de la humanidad.

Del 20 por ciento restante del consumo de energía, la mitad proviene de diferentes usos tradicionales de la biomasa, es decir, aprovechamientos de actividades forestales y residuos animales. La energía nuclear tan solo representa el 7% del consumo global y la energía hidráulica únicamente el 2 por ciento.

La participación de las energías alternativas en el balance de la oferta mundial de energía, no representa ni siquiera el 1 por ciento en la actualidad, y solo está presente en los países desarrollados. Aquí están incluidas las fuentes de energía eólica, solar y del hidrógeno.


El constante crecimiento económico mundial ha originado una creciente sed por el petróleo, que ha llegado ya hasta los 84 millones de barriles al día y cuya demanda creciente supera la capacidad de producción mundial. El crecimiento de la demanda mundial de petróleo no tiene tendencia a disminuir, provocando que en el año 2025 se requieran unos 120 millones de barriles de petróleo al día, ahora ¿cómo llegaremos a ese cometido?.

Responder a esa inquietud resulta muy difícil si consideramos que los nuevos descubrimientos de yacimientos de petróleo se han ido reduciendo de manera dramática en los últimos 30 años. Las actividades de exploración dieron sus mejores resultados durante la década de los años 60’s (Arabia Saudita, Rusia, Mar del Norte, Egipto, Nigeria, México, Venezuela, USA, etc.). A partir de entonces, ya no se han encontrado campos petrolíferos gigantes, a pesar de que la exploración ha mejorado notablemente con el desarrollo de la tecnología de prospección en el área de las geociencias.

Hoy día mas del 60 por ciento de la extracción mundial de petróleo sale de yacimientos que han estado en explotación entre 30 y 50 años los que obviamente acusan un franco declive de producción de las principales cuencas petrolíferas del mundo, con la excepción de Rusia y Arabia Saudita que han logrado incrementar su producción de manera significativa en los años recientes.  Rusia ha pasado de producir 5 millones diarios a 8.5 millones en solo 5 años, colocándose como segundo productor mundial por debajo de Arabia Saudita que ha incrementado 1.5 millones diarios para llegar a 9 millones de barriles por día. Tal desarrollo de producción y su declinación -como es natural-, confirman las pocas perspectivas de poder satisfacer con éxito la sed mundial creciente de hidrocarburos. Actualmente, la OPEP sólo ha podido incrementar su producción diaria a 320.000 barriles por día, para un total de 28,86 millones de barriles diarios.

Por otro lado, Las actividades de búsqueda de nuevos yacimientos en los últimos años no han mostrado resultados exitosos. En el 2003, no hubo ningún descubrimiento importante de campos petroleros en el mundo y en el Mar de Norte, uno de los músculos de la producción mundial, se ha disminuido la tasa de producción de manera acelerada, de 7% a 11% anual, desde 1999. Durante el año 2005, en el ámbito mundial solo fueron incorporados de manera oficial entre 5 y 6 millones de barriles de petróleo crudo equivalente.

Si se considera que la humanidad consume 30 mil millones de barriles de petróleo por año y solo se están incorporando 6 millones a las reservas anuales, esto indica que hoy en día solo se descubre un barril de petróleo, por cada cinco que se consumen.

La búsqueda de reservas en áreas de fácil acceso se ha terminado, solo queda por investigar en regiones catalogadas como remotas, en condiciones extremas y profundas, lo que incrementa los riesgos, los costos de exploración y finalmente de tener algún éxito en los hallazgos el aumento de los costos de producción.

Recientemente se acaba de anunciar que en aguas del Golfo de México occidental, a más de ocho kilómetros bajo el fondo del mar y once kilómetros de la superficie (mas de 36 mil pies) se acaba de terminar uno de los pozos experimentales denominado Jack con 6.000 barriles diarios de petróleo, estimándose hasta ahora unas reservas entre unos 3.000 y 15.000 millones de barriles.  De ser viable la explotación de ese yacimiento, dicha contribución a la producción norteamericana sería muy modesta y ni que decir a la mundial.

Otro hecho importante que vale la pena señalar es la poca transparencia que existe con los datos de reservas probadas de petróleo.  Han ocurrido escándalos recientes de falsificación de reservas con fines netamente bursátiles, tales como los de la gigante petrolera Royal Dutch Shell, quienes en el año 2004 tuvieron que reducir sus reservas en unos 4.900 millones de barriles luego de una auditoria externa. En cuanto al Medio Oriente, que posee las dos terceras partes de las reservas mundiales, el panorama puede ser igualmente desalentador. Colin Campbell, geólogo irlandés fundador de la comunidad de investigación de la Asociación para el Estudio de los Límites del Gas y el Petróleo (ASPO por sus siglas en inglés), teme que los intereses de la familia real Saudita en los mercados internacionales del crudo tengan como resultado la inflación en las cifras reales de las reservas. Si las cifras reales se dieran a conocer, habría pánico en los mercados bursátiles, explica Campbell, un escenario que a nadie le conviene. Muchos países y compañías petroleras tratan de aparentar un mayor número de reservas con el fin de incrementar el valor de las acciones de sus compañías en el mercado bursátil mundial y acceder a algunos beneficios de la banca internacional.

Entre los años 1983 y 1988, a fin de incrementar sus cuotas de producción, la mayoría de los países productores de la OPEP aumentaron unilateralmente el tamaño de sus reservas en varios cientos de miles de millones de barriles sin que en ese momento se hicieran grandes inversiones en exploración.

La asociación de la ASPO está ejecutando la labor de tratar de despejar las incertidumbres en cuanto al volumen de petróleo probado que queda en el planeta, basados en las reservas remanentes reales de petróleo y consumo mundial, para ello ha actualizado el modelo con el que se calcula el año probable en que la curva de producción diaria de barriles comenzará a descender. El año, que se venía estimando era el 2010, según los nuevos pronósticos este se está adelantando hacia el año 2008. Por otro lado, la Agencia Internacional de Energía afirma que el pico ya se ha alcanzado, como consecuencia del crecimiento acelerado de la China y el aumento en el consumo del crudo en Brasil, India y Norte América, la demanda se incrementó en casi un 3 por ciento, cifra que no se registraba desde 1980. Con conceptos así sobre la mesa, es posible que países como Estados Unidos, cuyo motor económico depende del crudo, replanteen sus delicadas políticas exteriores con los países árabes y Venezuela.

Además de las tensiones permanentes por el control de las grandes potencias mundiales de la producción de crudo en el Oriente Medio, la presión ejercida por la demanda de petróleo inducida por el fuerte crecimiento de China y la India, ha hecho que la realidad se imponga en el mercado con el incremento de los precios del petróleo.  El reciente encarecimiento del petróleo, desde los 25 dólares por barril del año 2002 a los más de 70 en la actualidad (sin considerar la inflación) constituyen uno de los posibles síntomas previos del cenit de la producción del petróleo.  El gobierno de los EE.UU. ha ejercido presiones para mantener el petróleo barato, consiguiendo que la política seguida por parte de los más importantes países de la OPEP, fundamentalmente del poseedor de las mayores reservas de petróleo del mundo, Arabia Saudita, haya sido utilizar su capacidad extractiva excedentaria en momentos de riesgo de alta subida de los precios, para que estos no se disparen.

Centroamérica y el Caribe, por ejemplo, se han estremecido duramente por el alza internacional de los precios del petróleo, ya que esto les complica aun más los pagos de las viejas facturas petroleras. En Guatemala, Honduras, Costa Rica y el Salvador países no productores de petróleo, existen graves problemas por los incrementos de las tarifas eléctricas, apagones y por la escasez de combustibles, lo cual ha generado una falta de estabilidad y tranquilidad en los inversionistas, así como una gran preocupación en los gobernantes por la inestabilidad social y política que se pudiera generar. Algunos de los otros efectos de este pernicioso proceso son los del encarecimiento del transporte, la escasez de la energía eléctrica, de los alimentos y del gas doméstico.

Enlazando toda esta serie de eventos que hemos señalado, la principal conclusión a la que podemos llegar es que definitivamente la humanidad está arribando de manera vertiginosa al pico máximo de la producción de petróleo, tras el cual, no será posible extraer el crudo a la velocidad y el volumen que requiere la demanda global.

El mundo enfrenta una difícil decisión. Puede continuar en el actual camino de creciente consumo de petróleo, tratando de ocupar anticipadamente todas las reservas remanentes de petróleo, con la fuerza militar si es necesario, sin evitar un agotamiento constante de la capacidad global, o en cambio podría utilizar fuentes renovables de energía, estándares mucho más rigurosos de eficiencia de la misma, y disminuir el nivel de consumo de petróleo. Este último camino involucraría enormes inversiones en generación de energía y tecnologías de transporte.

Descartando el primer escenario por demás terrible, frente al segundo escenario es obligación de los gobiernos acelerar la transición energética hacia fuentes energéticas limpias y renovables, y desarrollar políticas que favorezcan una utilización más eficiente  de la energía. Si los países productores como Venezuela aprovechan los inmensos recursos que actualmente ingresan a sus arcas por el concepto de la renta petrolera estas políticas se pueden poner en práctica para producir una transición energética sin la agudización de conflictos, tanto en el ámbito internacional, debido a unas reservas cada vez más escasas, como en el ámbito social dentro de cada país por causa de la pérdida del bienestar que indudablemente genera una escalada de precios del petróleo que aun en muchas sociedades desarrolladas no serán asimilables por su alta dependencia del petróleo.

Si no le prestamos la atención debida a las señales que ya se están dando sobre el pico máximo de producción y se sigan retrasando las medidas para un uso racional de la energía, el desarrollo y utilización de las energías renovables y estrategias que aminoren la dependencia económica del petróleo, debido a políticas miopes y cortoplacistas basadas en la defensa de los intereses de las grandes empresas internacionales que manejan la explotación y el negocio petrolero, se puede producir una fuerte crisis nacional y mundial de consecuencias impredecibles en la que quienes más sufrirán serán los países más pobres y los colectivos sociales más vulnerables dentro de los países ricos, que podrían ver mermadas gran parte de su capacidad adquisitiva y bienestar social.




(*) José Pinto - Email: guariche1000@yahoo.com







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