En la lucha por su territorio, los barí y todos los pueblos indígenas de
Venezuela seguirán el camino de Kumanda - II
José Ángel Quintero Weir* / Soberania.org - 20/09/06
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II.- Los hechos: el camino de Kumanda
El 11 de octubre de 2005 una movilización de indígenas barí, yukpa y wayúu del Zulia llegó a Caracas para solicitar una entrevista con el Presidente de la República. En ella esperaban solicitar la derogación de todas las concesiones minero-carboníferas que tanto éste, como anteriores gobiernos otorgaron a empresas transnacionales en sus territorios aún no demarcados según lo establecido por la Constitución.

Chávez no los atendió. Dicen que se encontraba ocupado atendiendo nada menos que a Diego Armando Maradona. Sin embargo, la protesta indígena fue cubierta por los diferentes medios de comunicación. Esperanzadas, las comunidades esperaron por alguna respuesta del presidente, especialmente, porque al día siguiente sería la conmemoración del 12 de octubre. En efecto, Chávez habló, pero no para referirse a las exigencias de los indígenas del Zulia, a éstos ni los mencionó. En su defecto y, en una hábil maniobra lanzó su decreto de expulsión de las nuevas tribus del país. En el mismo contexto, Chávez hizo entrega de supuestos títulos de tierra a algunas comunidades Kariña en el oriente del país. Por esta vía, no sólo se quitaba de encima la protesta de los indígenas del Zulia, sino que aparentaba un acto de soberanía con la expulsión de los “religiosos” norteamericanos y aparentaba avanzar en el cumplimiento del mandato constitucional de demarcar y titular a las comunidades indígenas de sus territorios.
La opinión pública, incluyendo la de intelectuales como Mosonyi y otros vinculados a esa vieja lucha contra estos supuestos religiosos, se volcaron a opinar, aplaudir y saludar la decisión presidencial, pero de la lucha de los indígenas del Zulia contra la violación de sus territorios entregados a transnacionales carboneras no dijeron ni una sola palabra. Los diputados indígenas plegados al partido de gobierno, pero que se mantienen a espaldas de las luchas de sus propios hermanos, también callaron y siguen callando. En fin, la salida de Chávez tuvo su efecto: la lucha y movilización de los indígenas del Zulia salió de los medios y fue sustituida por los que hablaban a favor o en contra de las Nuevas Tribus.
Sin embargo, a poco tiempo de haber sido entregados los títulos a los Kariña, éstos se vieron en la obligación de impulsar demandas sobre terceros presentes en los espacios que les fueron reconocidos. Esta demanda de los Kariña se ha topado con un obstáculo insalvable jurídicamente, pues, el propio título entregado por Chávez, reconoce y deja claro que “Los derechos legítimamente adquiridos por terceros y las actividades que en virtud de ello desarrollen, dentro del área demarcada, se ejercerán con estricta sujeción a la Constitución y a las leyes de la República”. En otras palabras, es en el propio título de propiedad donde el Estado les obliga a aceptar la presencia e intervención de terceros sobre sus tierras, desconociendo así la larga historia de despojo territorial que todos los pueblos indígenas han sufrido y, por el contrario, se legaliza tal despojo.
Por si fuera poco y en el mismo documento se establece que: “La explotación y aprovechamiento de los minerales y recursos del subsuelo propiedad del Estado se hará sin lesionar la integridad cultural, social y económica de la Comunidad...de conformidad con lo previsto en la Constitución y en la ley, así como en los convenios suscritos y ratificados por la República”. En otras palabras, la presencia indígena sobre sus tierras está sujeta a la conveniencia económica del Estado en cuanto a la explotación de recursos presentes en el subsuelo, el cual se reserva como propiedad, pero además la sujeta a convenios internacionales (llámese concesiones) que el Estado haya firmado con transnacionales o gobiernos extranjeros, para lo cual, hasta ahora, jamás se ha consultado previamente a las comunidades afectadas. Por otro lado, la mencionada cláusula presente en el título chimbo otorgado a los Kariña no señala cómo se hará posible que una explotación minera no afecte a la comunidad. Es evidente que se trata de un falso discurso, perversamente demagógico. En fin, el acto de supuesta reivindicación al pueblo Kariña y el título que les fue entregado no se corresponde sino con una farsa que, no sólo burla a la comunidad sino que viola flagrantemente sus derechos.
Ahora bien, en el marco de la campaña electoral y la búsqueda a muerte de los 10 millones de votos, Chávez se prepara para un nuevo acto demagógico y que tendrá lugar en la Sierra de Perijá. Esta vez los escogidos para la burla son los barí, esos mismos que se atrevieron hace un año a aguarle la fiesta del 12 de octubre.
En este sentido, se designó una comisión para la demarcación de los territorios barí en la Sierra de Perijá. Sin embargo, el equipo de medición y demarcación vino esta vez muy bien adiestrado; vale decir, esta vez no incluirían dentro de la demarcación ningún espacio de tierra en la que estuviera presente alguna hacienda o lote de minas, por lo que sólo llegó a medir aquellos pequeños espacios en los que los barí asientan sus casas y algunos pequeños conucos.

Así, se presentaron primero a la comunidad de Aseinkaëg (Río Negro). Esta comunidad perdió a sangre y fuego prácticamente todo su espacio territorial con antiguos colonos y hacendados. Las ancianas se encargan de relatar cómo mataban a sus maridos e hijos, cómo algunos hacendados pagaban por los indios muertos, para lo cual, los verdugos debían presentar el par de orejas de los asesinados. Hoy, la comunidad de Aseinkaëg (Río Negro) sobrevive en apenas tres potreros dentro de una de estas haciendas. Las vías hacia el río, los lugares de captura de las hicoteas y galápagos, así como la montaña para la cacería, todas están vedadas con alcabalas custodiadas por gendarmes contratados por los hacendados, por lo que esta comunidad apenas subsiste de sus pequeños fundos de yuca y plátano y sus jóvenes se ven en la obligación de laborar como peones de las mismas haciendas.
Al llegar la comisión, los miembros de la comunidad exigen medir e incluir como parte de sus territorios parte de algunas de las haciendas, pues, a fin de cuentas tal era su territorio ancestral del que fueron despojados a la fuerza. Pero como hemos dicho, esta vez el gobierno no estaba dispuesto a recibir protestas posteriores al acto demagógico; por eso, los comisionados se negaron tajantemente a atender la solicitud de los indígenas, pues sólo medirían el espacio que ocupaban, es decir, dos de los tres potreros, pues, el tercero, ya había sido ocupado por el hacendado.
Sin embargo, y este sí que es el colmo, los barí de Río Negro les mostraron el título agrario otorgado en 1973 por el Instituto Agrario Nacional sobre la totalidad de los tres potreros. A pesar de ello, los funcionarios les dijeron que ya el hacendado tenía derechos adquiridos y que, por lo demás, ese título del IAN ya no servía pues era de la cuarta república y el que tendría verdadero valor sería el que les diera Chávez en el acto del próximo 12 de octubre. En fin, a la comunidad de Río Negro, Chávez le pretende entregar como totalidad de su territorio la dimensión exacta de dos potreros, ni siquiera los tres que ya los adecos les reconocieron del total del territorio que para los años 40 esta comunidad poseía.
Esta misma situación se repitió en la comunidad de Bagkúbarí y pretendieron repetirla en la comunidad de Kumanda, sólo que aquí se les reventó la cuerda. Si Aseinkaëg (Río Negro) habita en dos potreros, Kumanda apenas ocupa el espacio de uno en lo que fue hasta hace muy poco la gran hacienda El Edén. Por tanto, los comisionados llegaron a medir justamente la dimensión del potrero donde están las casas. Pero, fueron tan diligentes con los intereses del tercero (el hacendado), que en la medición dejaban dos de las casas barí fuera de la demarcación, es decir, no sólo medían el pequeño potrero sino que además se los achicaban aún más. La comunidad reventó en cólera y paralizaron la medición.
La protesta de Kumanda llegó a los oídos de los jefes en la ciudad y de inmediato se apersonaron al lugar, no para atender la demanda de la comunidad en cuanto a la exigencia de medir todas las haciendas que les rodean como su territorio ya autodemarcado, sino para tratar de convencerlos con la estratagema de que aceptaran el potrero ahora (Plan A, así lo definieron los bastardos), y que posteriormente se medirían las haciendas y se les otorgaría un nuevo título (Plan B).

Kumanda se negó rotundamente y, no sólo exigió la medición de las haciendas sino que buscó a los hacendados para que directamente y en presencia de la comunidad negociaran con la comisión su salida de los territorios demarcados, previo pago de las bienhechurías, lo que éstos aceptaron. De esta manera, no tuvo otra alternativa la Comisión que hacer el amague de medir, pues, no culminaron la tarea y se retiraron con la promesa de regresar, lo que no hicieron.
En su defecto, una nueva comisión, esta vez apuntalada por el que parecía fungir como abogado de la misma, se presentó en Kumanda para convencer a los barí de aceptar el mencionado Plan A y Plan B; vale decir, quedó claro a los barí que el gobierno no está en la disposición de ejecutar la demarcación de acuerdo a lo que la propia ley dice, que no está dispuesto a sanear las tierras de hacendados y mineros para entregarla a sus legítimos y verdaderos dueños, sino que se trata de lo contrario; es decir, de sanearle de indios las tierras a los hacendados “productivos” y a los mineros.
La protesta de Kumanda se ha esparcido por todo el territorio barí, por lo que ahora se han sumado Karañakaëg, Bagkúbarí, Aseinkaëg entre otras, y la exigencia es una sola: los barí exigen sus territorios limpios de hacendados y mineros. Para ello, exigen que el gobierno mida lo que ya ellos tienen muy bien autodemarcado, establezca los avalúos correspondientes a cada una de las haciendas incluidas en el territorio barí y pague a cada uno de los hacendados y parceleros lo correspondiente a sus bienhechurías. Finalmente, exigen la cancelación y revocatoria de todas las concesiones mineras otorgadas a transnacionales carboníferas, pues, ellos no aceptarán ninguna explotación minera en sus espacios.
El acto demagógico de Chávez fijado para el próximo 12 de octubre en la Sierra de Perijá, sus acólitos han terminado por resolverlo utilizando a algunos barí pertenecientes a la agrupación Asobariven, la que no tiene autoridad sobre las comunidades y, mucho menos, para firmar acuerdos o recibir en su nombre títulos chimbos en los que se les despoja de sus tierras y se violan todos sus derechos. Sin embargo el gobierno parece decidido a realizarlo. Ya veremos. Lo cierto es que, de ser así, el próximo 12 de octubre Chávez escuchará el verdadero grito de lucha de los barí, pues, ya este pueblo decidió tomar el camino que Kumanda ha señalado para todos los pueblos indígenas del país.
[*]José Ángel Quintero Weir / E-mail: arostomba@hotmail.com
Leer 3era. Parte:
En la lucha por su territorio, los barí y
todos los pueblos indígenas de
Venezuela
seguirán el camino de Kumanda - III
José Ángel Quintero Weir* / Soberania.org - 22/09/06
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seguirán el camino de Kumanda
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