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RECONOCIMIENTO
DE UN PATRÓN
¿Está loco el Presidente? pregunta Carol
Wolman, Doctora en Medicina. Mucha gente, dentro, y especialmente
fuera de este país, cree que el presidente de los Estados
Unidos está loco y que está llevando al mundo por
un "camino suicida". [Counterpunch Oct. 2, 2002]
La Dra. Wolman, una siquiatra titulada y con 30 años
de práctica profesional, se ve forzada a comprender la "sicopatología
de un hombre bajo la tremenda presión de su familia/amigos
y del mundo en general". La Dra. Wolman se pregunta
si G.W. sufre de un Desorden de Personalidad Antisocial,
tal y como lo describe el Manual de Diagnóstico y Estadísticas
en su cuarta edición: "Es un patrón persistente
que consiste en ignorar e infringir los derechos de los demás":
1) Incapacidad de ajustarse a las normas sociales relacionadas
con el cumplimiento de las leyes, cometiendo de forma reiterada
actos que se penalizan con arresto;
2) Engaño, como lo indican sus repetidas mentiras,
al emplear seudónimos y al manipular a otros para su propio
beneficio o placer;
3) Temerario desprecio por su propia seguridad o la de
los demás;
4) Falta de remordimiento siendo indiferente con o para
racionalizar que ha lastimado, maltratado o robado a otros.
BORRACHERA SECA
G.W.
Bush es altamente considerado por "haberle
dado la patada a la adicción de los demonios gemelos de la
cocaína y el alcohol. Si aún está libre de
ellos (y no hay prueba de que no lo esté), un triunfo como
ese, logrado con la ayuda y el ánimo de su esposa, es loable.
Pero cuando se examinan los misterios de la química cerebral
de Bush, un punto clave que es necesario considerar es que el daño
causado a las células cerebrales debido al abuso de drogas
es permanente e irreversible".
La cuáquera y profesora universitaria Katherine
Van Wormer es co-autora de "El Tratamiento
Definitivo contra la Adicción 2002". Esta experta
escribe que "George W. Bush manifiesta los patrones
clásicos de comportamiento que los alcohólicos en
proceso de recuperación llaman 'La Borrachera seca'. Su comportamiento
es consistente con el de quien ha bebido grandes cantidades de alcohol
por años y con posible uso de cocaína".
Como lo explica la profesora, "La Borrachera Seca"
es la jerga común entre los miembros y el personal de apoyo
de Alcohólicos Anónimos y los adictos, para describir
al alcohólico en recuperación que no ha vuelto a beber
(aquel que está sobrio pero cuyo pensamiento es confuso).
Esa persona no ha vuelto a beber pero no está verdaderamente
sobria; esos individuos tienden a perder el control.
Un buen ejemplo del "pensamiento polarizado"
de Bush es su convocatoria a "Una cruzada" basada en "la
justicia infinita" para "aquellos malvados que conforman
el eje del mal". "La repetición obsesiva"
de Bush me recuerda "a muchos de los alcohólicos/adictos
a los que he tratado", dice Van Wormer, a quien le preocupa
porque "Su poder es de tal magnitud que si él tiene
una crisis de paranoia, gran parte del mundo colapsará con
él".
¿Paranoia? ¿Impaciencia? ¿Un punto de vista
rígido y enjuiciador? ¿Comportamiento ostentoso? ¿
Comportamiento infantil? ¿Comportamiento irresponsable? ¿Racionalización
irracional? ¿Proyección futura? ¿Reacción
exagerada?. Todas estas conductas caracterizan a una personalidad
de "borrachera seca", comenta Van Wormer y se refiere
al pomposo discurso de Bush:
"Debemos estar preparados para detener a los países
perniciosos y a sus clientes terroristas antes de que ellos se conviertan
en una amenaza o utilicen armas de destrucción masiva."
Este es el vaticinio del estado más pernicioso que
lidera al mundo preparándose para atacar con armas nucleares.
Debemos notar "La tendencia de Bush de polarizar la
realidad". La Profesora Van Wormer describe esto como
un razonamiento del tipo "es blanco o es negro; o están
con nosotros o en contra nuestra". Como lo dice un
vocero de la casa Blanca "El presidente considera que
esta nación está en guerra y cualquier oposición
a sus políticas es considerada nada más y nada menos
como un acto de traición". [Capitol Hill Blue
Jan, 22, 2003]
LAS JUERGAS DE BUSH EL PASADO AFECTA EL PRESENTE
Las juergas de Bush han sido legendarias. Van Wormer dice que
"La juerga con la bebida comenzó desde los primeros
años de universidad; se sabe de una acusación por
conducir bajo influencia de alcohol en 1976 en Maine, y de un arresto
en una ocasión anterior que, además de abuso de alcohol,
incluyó el robo de una corona navideña".
Ella añade: "La biografía de Bush revela
la historia de un chico bautizado con el mismo nombre de su padre,
que fue enviado a un exclusivo colegio privado en el este del país,
en el que la reputación de su padre era la de un excelente
atleta y un héroe de guerra. Los logros escolares del joven
Bush se vieron menguados por el recuerdo de su padre. Atléticamente,
tampoco pudo alcanzar los laureles de su padre pues es más
pequeño y quizás menos fuerte. Sus hábitos
de bebida y la falta de dones intelectuales también lo menguaron.
Su historial militar fue mediocre, comparado con el de su padre.
(Abandonó el servicio. Como el mismo Bush explicó
en "Fortunate Son". El alcohol menguaba mis energías
"perdí el rumbo"). Una vez dijo que no podía
recordar un día que hubiera pasado sin un trago, aunque rápidamente
añadió la desprevenida frase de que no creía
que él era un "alcohólico clínicamente
hablando".
Van Wormer anota que "Bush abusó de la bebida
por más de 20 años, hasta que decidió abstenerse
a los 40, tiempo en el que se convirtió en un 'Cristiano
que renació'", (como usualmente lo hace, va de un extremo
al otro)". Una vez en una entrevista, al preguntársele
acerca de su adicción a la cocaína respondió
razonablemente "Yo no voy a hablar de algo que hice
20 ó 30 años atrás". Una de las
motivaciones de Dubya sería su necesidad de "Probarse
así mismo y a su padre (que puede lograr lo que su padre
no pudo) y terminar el trabajo en el Golfo, al capturar al 'maléfico?
Saddam". Y añade la Dra. Van Wormer "Su
compromiso de terminar la batalla de su padre no es insignificante,
sicológicamente hablando".
DAÑO CEREBRAL
De acuerdo con Van Wormer, "los científicos
pueden demostrar los cambios que ocurren en el cerebro como resultado
del abuso de drogas y alcohol. Algunos de esos cambios pueden ser
permanentes". Van Wormer denota este daño como
"poco notable, pero significativo". Los
investigadores han encontrado que las irregularidades en la química
cerebral causadas por largos períodos de abuso de drogas
y alcohol causan que "los mensajes de una parte del
cerebro se queden atascados allí". Uno de esos
poderosos "pensamientos atascados" es
que el presidente Bush parece excesivamente concentrado en vengarse
de Saddam Hussein (El intentó matar a mi papá), y
por ende, está llevando al país y al mundo a la guerra.
El delirio de grandeza es otra característica típica
de los exadictos que sufrieron daño cerebral. Bush
ha reversado la exitosa política que los EEUU sigue desde
hace 50 anos de autocontrol y de no responder a la primera provocación.
Ahora, dice él, los norteamericanos pueden atacar
a cualquiera, en cualquier lugar y momento con las armas que escojan,
incluyendo armas prohibidas como bombas racimo, bombas nucleares,
explosivos radiactivos.
¿UN AGENTE DEL ARMAGEDÓN?
De acuerdo con el Manual de Diagnóstico y Estadísticas,
una persona con síndrome de Personalidad narcisista "Tiene
un sentido extremo de su propia importancia, exagera sus logros
y talentos y espera un reconocimiento superior al que le corresponde
por sus logros". ¿Les suena familiar?
Este tipo de personalidad fantasea con detentar el poder y ser
amado. Tal persona requiere "obediencia automática".
La persona "se aprovecha de otros, carece de empatía
y no tiene la inclinación a reconocer e identificar los sentimientos
y necesidades de los demás". También
"muestra comportamientos y actitudes arrogantes".
Este conjunto de características, dice la Dra. Wolman, no
muy convincente, "puede describir a Rumsfeld
y Cheney
mejor que a Dubya".
Algunos como Joseph Stieglitz, ganador del premio
Nóbel, han advertido que Bush "está atrapado
por un pequeño grupo de ideólogos";
una persona con un desorden de personalidad dependiente describe
a alguien que "tiene dificultad para tomar decisiones
sin recibir excesivo consejo y ánimo de otros".
[CBC Feb. 10, 2003]. Desde la perspectiva junguiana, escribe la
Dra. Wolman, "Dubya podrá ser identificado con
un arquetipo que está mas allá del libro de las Revelaciones,
quizás, donde él se ve a sí mismo como un instrumento
del deseo de Dios de acabar con el mundo." Y Katherine
Van Wormer concluye que casi en un sentido bíblico, "En
su lucha contra el mal, Bush está listo para llevarse el
mundo por delante".
UNA PATOLOGÍA PRESIDENCIAL
¿La beligerancia de Bush es una tentativa de asegurar el
suministro de petróleo? Katherine van Wormer cree que la
pancarta que decía "Borracho al poder"
exhibida por un manifestante en Portland, dio en el blanco. Y añade,
"La carrera por el poder puede darte una sed incontrolable,
y es de por sí adictiva". El senador William
Fulbright está de acuerdo con esta opinión; en su
bestseller "La Arrogancia del Poder", define el poder
político como la búsqueda de poder. "Las
causas y consecuencias de una guerra muchas veces tienen que ver
más con una patología que con la política",
escribió.
Una característica clave del "Borracho Seco"
es la impaciencia. Bush se describe a menudo como un "hombre
paciente", algo que no es. Tan sólo cuatro
semanas antes de que los inspectores fueran a Irak, él estaba
pidiendo la aniquilación de Bagdad. "Si esperamos
a que las amenazas se materialicen, habremos esperado demasiado"
dijo Bush. Traducción: Está bien atacar los
vaticinios de nuestros propios miedos imaginarios en caso
de que esas amenazas fantasmales puedan volverse reales algún
día.
En un artículo publicado en "American Politics
Journal", "El borracho seco ¿Está
Bush implorando ayuda?", Alan Bisbort dice que la
"incoherencia de Bush cuando habla sin ceñirse
a sus discursos preparados, es un signo clásico de daño
cerebral en los adictos". Para él, otro signo
de la "borrachera seca" es la irritabilidad
de Dubya cuando alguien está en desacuerdo con él
(incluyendo al nuevo líder de Alemania), quién insiste
en oponerse a la locura de Bush en Irak desde la óptica de
un viejo amigo de los Estados Unidos (la esposa de Schroeder es
americana).
Otro signo de "Borrachera seca dice Van Wormer, es
la peligrosa obsesión de Dubya con un asunto específico
(Irak), excluyendo todo lo demás". El diagnostico
básico de Van Wormer sugiere que: "George W.
Bush parece tener las características de las personas adictas
que siguen el mismo patrón de pensamiento que acompaña
al abuso de drogas". "El hecho de que algunos efectos
residuales (aunque leves) del anterior abuso de drogas puedan nublar
el pensamiento y el juicio del presidente de los EEUU es atemorizante
en el contexto de una crisis global."
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