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Caracas / Venezuela - Viernes 9/05/03
 


¿Está loco el presidente?
Conspiracy Planet (USA) - 09/05/03

RECONOCIMIENTO DE UN PATRÓN

¿Está loco el Presidente? pregunta Carol Wolman, Doctora en Medicina. Mucha gente, dentro, y especialmente fuera de este país, cree que el presidente de los Estados Unidos está loco y que está llevando al mundo por un "camino suicida". [Counterpunch Oct. 2, 2002]

La Dra. Wolman, una siquiatra titulada y con 30 años de práctica profesional, se ve forzada a comprender la "sicopatología de un hombre bajo la tremenda presión de su familia/amigos y del mundo en general". La Dra. Wolman se pregunta si G.W. sufre de un Desorden de Personalidad Antisocial, tal y como lo describe el Manual de Diagnóstico y Estadísticas en su cuarta edición: "Es un patrón persistente que consiste en ignorar e infringir los derechos de los demás":

1) Incapacidad de ajustarse a las normas sociales relacionadas con el cumplimiento de las leyes, cometiendo de forma reiterada actos que se penalizan con arresto;

2) Engaño, como lo indican sus repetidas mentiras, al emplear seudónimos y al manipular a otros para su propio beneficio o placer;

3) Temerario desprecio por su propia seguridad o la de los demás;

4) Falta de remordimiento siendo indiferente con o para racionalizar que ha lastimado, maltratado o robado a otros.

BORRACHERA SECA

G.W. Bush es altamente considerado por "haberle dado la patada a la adicción de los demonios gemelos de la cocaína y el alcohol. Si aún está libre de ellos (y no hay prueba de que no lo esté), un triunfo como ese, logrado con la ayuda y el ánimo de su esposa, es loable. Pero cuando se examinan los misterios de la química cerebral de Bush, un punto clave que es necesario considerar es que el daño causado a las células cerebrales debido al abuso de drogas es permanente e irreversible".

La cuáquera y profesora universitaria Katherine Van Wormer es co-autora de "El Tratamiento Definitivo contra la Adicción 2002". Esta experta escribe que "George W. Bush manifiesta los patrones clásicos de comportamiento que los alcohólicos en proceso de recuperación llaman 'La Borrachera seca'. Su comportamiento es consistente con el de quien ha bebido grandes cantidades de alcohol por años y con posible uso de cocaína".

Como lo explica la profesora, "La Borrachera Seca" es la jerga común entre los miembros y el personal de apoyo de Alcohólicos Anónimos y los adictos, para describir al alcohólico en recuperación que no ha vuelto a beber (aquel que está sobrio pero cuyo pensamiento es confuso). Esa persona no ha vuelto a beber pero no está verdaderamente sobria; esos individuos tienden a perder el control.

Un buen ejemplo del "pensamiento polarizado" de Bush es su convocatoria a "Una cruzada" basada en "la justicia infinita" para "aquellos malvados que conforman el eje del mal". "La repetición obsesiva" de Bush me recuerda "a muchos de los alcohólicos/adictos a los que he tratado", dice Van Wormer, a quien le preocupa porque "Su poder es de tal magnitud que si él tiene una crisis de paranoia, gran parte del mundo colapsará con él".

¿Paranoia? ¿Impaciencia? ¿Un punto de vista rígido y enjuiciador? ¿Comportamiento ostentoso? ¿ Comportamiento infantil? ¿Comportamiento irresponsable? ¿Racionalización irracional? ¿Proyección futura? ¿Reacción exagerada?. Todas estas conductas caracterizan a una personalidad de "borrachera seca", comenta Van Wormer y se refiere al pomposo discurso de Bush:

"Debemos estar preparados para detener a los países perniciosos y a sus clientes terroristas antes de que ellos se conviertan en una amenaza o utilicen armas de destrucción masiva." Este es el vaticinio del estado más pernicioso que lidera al mundo preparándose para atacar con armas nucleares. Debemos notar "La tendencia de Bush de polarizar la realidad". La Profesora Van Wormer describe esto como un razonamiento del tipo "es blanco o es negro; o están con nosotros o en contra nuestra". Como lo dice un vocero de la casa Blanca "El presidente considera que esta nación está en guerra y cualquier oposición a sus políticas es considerada nada más y nada menos como un acto de traición". [Capitol Hill Blue Jan, 22, 2003]

LAS JUERGAS DE BUSH ­ EL PASADO AFECTA EL PRESENTE

Las juergas de Bush han sido legendarias. Van Wormer dice que "La juerga con la bebida comenzó desde los primeros años de universidad; se sabe de una acusación por conducir bajo influencia de alcohol en 1976 en Maine, y de un arresto en una ocasión anterior que, además de abuso de alcohol, incluyó el robo de una corona navideña".

Ella añade: "La biografía de Bush revela la historia de un chico bautizado con el mismo nombre de su padre, que fue enviado a un exclusivo colegio privado en el este del país, en el que la reputación de su padre era la de un excelente atleta y un héroe de guerra. Los logros escolares del joven Bush se vieron menguados por el recuerdo de su padre. Atléticamente, tampoco pudo alcanzar los laureles de su padre pues es más pequeño y quizás menos fuerte. Sus hábitos de bebida y la falta de dones intelectuales también lo menguaron. Su historial militar fue mediocre, comparado con el de su padre. (Abandonó el servicio. Como el mismo Bush explicó en "Fortunate Son". El alcohol menguaba mis energías "perdí el rumbo"). Una vez dijo que no podía recordar un día que hubiera pasado sin un trago, aunque rápidamente añadió la desprevenida frase de que no creía que él era un "alcohólico clínicamente hablando".

Van Wormer anota que "Bush abusó de la bebida por más de 20 años, hasta que decidió abstenerse a los 40, tiempo en el que se convirtió en un 'Cristiano que renació'", (como usualmente lo hace, va de un extremo al otro)". Una vez en una entrevista, al preguntársele acerca de su adicción a la cocaína respondió razonablemente "Yo no voy a hablar de algo que hice 20 ó 30 años atrás". Una de las motivaciones de Dubya sería su necesidad de "Probarse así mismo y a su padre (que puede lograr lo que su padre no pudo) y terminar el trabajo en el Golfo, al capturar al 'maléfico? Saddam". Y añade la Dra. Van Wormer "Su compromiso de terminar la batalla de su padre no es insignificante, sicológicamente hablando".

DAÑO CEREBRAL

De acuerdo con Van Wormer, "los científicos pueden demostrar los cambios que ocurren en el cerebro como resultado del abuso de drogas y alcohol. Algunos de esos cambios pueden ser permanentes". Van Wormer denota este daño como "poco notable, pero significativo". Los investigadores han encontrado que las irregularidades en la química cerebral causadas por largos períodos de abuso de drogas y alcohol causan que "los mensajes de una parte del cerebro se queden atascados allí". Uno de esos poderosos "pensamientos atascados" es que el presidente Bush parece excesivamente concentrado en vengarse de Saddam Hussein (El intentó matar a mi papá), y por ende, está llevando al país y al mundo a la guerra.

El delirio de grandeza es otra característica típica de los exadictos que sufrieron daño cerebral. Bush ha reversado la exitosa política que los EEUU sigue desde hace 50 anos de autocontrol y de no responder a la primera provocación. Ahora, dice él, los norteamericanos pueden atacar a cualquiera, en cualquier lugar y momento con las armas que escojan, incluyendo armas prohibidas como bombas racimo, bombas nucleares, explosivos radiactivos.

¿UN AGENTE DEL ARMAGEDÓN?

De acuerdo con el Manual de Diagnóstico y Estadísticas, una persona con síndrome de Personalidad narcisista "Tiene un sentido extremo de su propia importancia, exagera sus logros y talentos y espera un reconocimiento superior al que le corresponde por sus logros". ¿Les suena familiar?

Este tipo de personalidad fantasea con detentar el poder y ser amado. Tal persona requiere "obediencia automática". La persona "se aprovecha de otros, carece de empatía y no tiene la inclinación a reconocer e identificar los sentimientos y necesidades de los demás". También "muestra comportamientos y actitudes arrogantes". Este conjunto de características, dice la Dra. Wolman, no muy convincente, "puede describir a Rumsfeld y Cheney mejor que a Dubya".

Algunos como Joseph Stieglitz, ganador del premio Nóbel, han advertido que Bush "está atrapado por un pequeño grupo de ideólogos"; una persona con un desorden de personalidad dependiente describe a alguien que "tiene dificultad para tomar decisiones sin recibir excesivo consejo y ánimo de otros". [CBC Feb. 10, 2003]. Desde la perspectiva junguiana, escribe la Dra. Wolman, "Dubya podrá ser identificado con un arquetipo que está mas allá del libro de las Revelaciones, quizás, donde él se ve a sí mismo como un instrumento del deseo de Dios de acabar con el mundo." Y Katherine Van Wormer concluye que casi en un sentido bíblico, "En su lucha contra el mal, Bush está listo para llevarse el mundo por delante".

UNA PATOLOGÍA PRESIDENCIAL

¿La beligerancia de Bush es una tentativa de asegurar el suministro de petróleo? Katherine van Wormer cree que la pancarta que decía "Borracho al poder" exhibida por un manifestante en Portland, dio en el blanco. Y añade, "La carrera por el poder puede darte una sed incontrolable, y es de por sí adictiva". El senador William Fulbright está de acuerdo con esta opinión; en su bestseller "La Arrogancia del Poder", define el poder político como la búsqueda de poder. "Las causas y consecuencias de una guerra muchas veces tienen que ver más con una patología que con la política", escribió.

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Un Voto por Día

Una característica clave del "Borracho Seco" es la impaciencia. Bush se describe a menudo como un "hombre paciente", algo que no es. Tan sólo cuatro semanas antes de que los inspectores fueran a Irak, él estaba pidiendo la aniquilación de Bagdad. "Si esperamos a que las amenazas se materialicen, habremos esperado demasiado" dijo Bush. Traducción: Está bien atacar los vaticinios de nuestros propios miedos imaginarios ­ en caso de que esas amenazas fantasmales puedan volverse reales algún día.

En un artículo publicado en "American Politics Journal", "El borracho seco ­ ¿Está Bush implorando ayuda?", Alan Bisbort dice que la "incoherencia de Bush cuando habla sin ceñirse a sus discursos preparados, es un signo clásico de daño cerebral en los adictos". Para él, otro signo de la "borrachera seca" es la irritabilidad de Dubya cuando alguien está en desacuerdo con él (incluyendo al nuevo líder de Alemania), quién insiste en oponerse a la locura de Bush en Irak desde la óptica de un viejo amigo de los Estados Unidos (la esposa de Schroeder es americana).

Otro signo de "Borrachera seca dice Van Wormer, es la peligrosa obsesión de Dubya con un asunto específico (Irak), excluyendo todo lo demás". El diagnostico básico de Van Wormer sugiere que: "George W. Bush parece tener las características de las personas adictas que siguen el mismo patrón de pensamiento que acompaña al abuso de drogas". "El hecho de que algunos efectos residuales (aunque leves) del anterior abuso de drogas puedan nublar el pensamiento y el juicio del presidente de los EEUU es atemorizante en el contexto de una crisis global."

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