¿Por qué, si las empresas contratistas de los convenios operativos estafaban al SENIAT y a PDVSA, según se ha afirmado, decidimos asociarnos con esos estafadores y formar las empresas mixtas? Ahora tenemos a esos estafadores como socios.
¿Por qué se firmó la constitución de estas empresas por períodos de varias décadas, en lugar de firmar sólo por el tiempo faltante de terminación de los convenios operativos?
¿Por qué se prefiere y se defiende que estas empresas pasen de simples operadoras del campo petrolero asignado a dueñas de un porcentaje de los activos de PDVSA?
¿Por qué a las empresas mixtas, llamadas asociaciones estratégicas, no se les cobra una regalía del 30%, como está en la vigente Ley Orgánica de Hidrocarburos? ¿Por qué no se la lleva incluso a 50 por ciento?
¿Por qué, si la política gubernamental es antiimperialista, tenemos que compartir con las transnacionales imperiales del petróleo y del gas todos nuestros yacimientos?
¿Por qué, si el gas es estratégico para el país, dada nuestra insuficiencia hidroeléctrica, será administrado por las transnacionales del petróleo sustentadoras del imperio?
¿Se ha estudiado el daño a los ecosistemas del Golfo de Paria y el Delta Amacuro, que las transnacionales del gas de los Proyectos Plataforma Deltana y Mariscal Sucre pueden producir?
¿Y los daños ecológicos que el Proyecto Rafael Urdaneta pueda producir en el Golfo de Venezuela y en áreas de Falcón y Zulia han sido estudiados y tomados en cuenta?
¿Por qué se abandonó la orimulsión, producto venezolano, en la producción de electricidad? ¿No es mejor, más barato y menos dependiente la producción de este recurso que la explotación del gas?
¿Por qué insistimos en explotar carbón en el Zulia, a pesar de los reclamos de las comunidades indígenas y el peligro de dañar las fuentes de agua de Maracaibo?
¿No son idénticos los bloques de la faja y los proyectos gasíferos a los dejados por la administración Giusti? Y no me refiero al destino de los recursos que se obtenga.
