No es para reirse
Mónica Benfenati*
/ La
Neta - 09/05/03
|
El "Toronto Star" recoge algunos de los comentarios
del autor y crítico Neoyorquino Mark Crispin Miller, acerca
de los errores verbales de G.W.
Algunos de los favoritos:
• La gran mayoría de nuestras importaciones vienen
del exterior
• Si no somos exitosos, corremos el riesgo de fallar
• El futuro será mejor mañana
Probablemente quiso hacer un chiste, escribió el Star. "Pero
no ahora".
El autor de "Boxed In" escribe: "La
cultura de la televisión cree que Bush
no es un imbécil, no es una marioneta. Yo creo que Bush tiene
una personalidad de psicópata y él es incapaz de ser
empático. Tiene un sentido inmoderado de su propio poder
y es un manipulador muy hábil. Y con todo el disimulo de
su aparente idiotez, la gente no advierte muchas cosas".
La opinión de Miller (que un presidente no electo [SIC]
pudiese sufrir de un desorden de personalidad reconocido clínicamente)
es más fuerte que llamarle el idiota de la villa global.
"El no tiene problemas cuando habla espontáneamente
de forma punitiva, cuando habla de violencia o de tomar revancha.
Cuando se pavonea y saca el pecho, su gramática y sintaxis
son correctas." Y continúa "Solamente
cuando salta al campo de la compasión, del idealismo o del
altruísmo es cuando comete estas equivocaciones que dan risa".
Bush incluso tiene problemas cuando repite clichés que buscan
dar ánimo.
"Hazme quedar como tonto, qué vergüenza
«qué vergüenza» de ti". Una
larga e incómoda pausa. "Hazme quedar como tonto
(no se puede hacer eso nuevamente!)" Mientras el resto
del mundo se ríe, Miller vió algo más siniestro.
Lo que está revelando es que Bush no puede decir "Me
avergüenzo de mí" ni para salvar su vida.
Esa es una idea completamente ajena a él. Este hombre está
absolutamente orgulloso de su propia inflexibilidad y rigidez, acota
Miller. Y continúa: Cuando Bush dice "Yo sé
lo duro que es conseguir el pan para sus familias"
no lo dice porque sea estúpido sino "porque
a él no le importa la gente que no tiene cómo llevar
comida a su mesa". Cuando Bush está visualizando
"una política exterior manejada por extranjeros"
Miller arguye que es porque él no puede enfocarse en asuntos
que no tienen significado alguno para él. "Cuando
trata de hablar acerca de los valores que importan a su país,
o acerca de la democracia, sencillamente no puede hacerlo".
De acuerdo con Miller, esa es la razón por la que G.W. es
supervisado tan de cerca por sus asesores. "No es porque
pudiese decir alguna estupidez sino porque podría excederse
en el lenguaje de violencia y castigo, el cual maneja excelentemente"
dice el Star. "Es un hombre lleno de ira, un hombre
hostil". "Es parecido a Nixon. De ahí
que cada movimiento de Bush haga parte de una coreografía.
Ellos [sus asesores] no quieren que él esté cerca
de aquellos que protestan porque podría perder su compostura",
dice Miller, y en opinión de este experto en medios de comunicación
"sería un grave error pedirle que interpretara
su personaje risueño/chistoso".
LA DEPRESIÓN PUEDE SER PELIGROSAMENTE DEPRIMENTE
Confrontados por un hombre que escuchará solamente a unos
pocos "lobos
con piel de oveja" incitando a una guerra mundial, ¿cómo
no sentirnos deprimidos? No es sorprendente que lo estemos. Setenta
por ciento de los pastores en los EEUU están constantemente
combatiendo la depresión. En la actualidad, cerca de 3 millones
de canadienses sufren de depresión severa. (si multiplicamos
esta cifra por 4 ó 5, obtendremos un número aproximado
para los EEUU). No podemos culpar a G.W. por esto. O porque el factor
de suicidio sea la tercera causa de muerte entre personas de 15
a 24 años de edad. Sin embargo, siendo el hombre
responsable de perpetrar un golpe mundial; George no está
ayudando! ([National Institute of Mental Health Instituto
Nacional de Salud Mental). Si no se considera correcto hacer estas
preguntas, qué tan "correcto" es lanzar
800 misiles y miles de bombas sobre una población urbana
que vive atrapada, padeciendo los estragos del hambre y la enfermedad
a los que ha sido deliberadamente sometida?
CHOCA COLA?
Otro gran indicio de los despliegues de demencia de Dubya
proviene de aquellas fotografías en las que aparece tragándose
una Coca Cola dietética junto a otros adictos al Aspartame,
como el Alcalde de Chicago, Richard Daley. Sus caras rojas
como remolachas pueden denotar su vergüenza porque Bush ha
secuestrado a América, o por un envenenamiento con Aspartame.[Chicago
Sun Times, Sept. 27, 2002). De acuerdo con Carol Guilford, experta
en Aspartame, el episodio de "pretzel presidencial"
fue probablemente un ataque por ingestión de Aspartame. Bush,
así como Carter, Al Gore y millones de americanos es adicto
al estímulo de la cafeína.
Algunos de los 92 síntomas de envenenamiento con Aspartame
según la FDA [Departamento de Drogas y Alimentos en los EEUU]
son: "Dificultad para tragar, desmayos e inconsciencia".
Las lesiones faciales que le quitaron a Bush, resultado del "sol
excesivo" son otro signo del envenenamiento con Aspartame,
al igual que su reciente cirugía de rodilla: El aspartame
disminuye el líquido sinovial que lubrica las articulaciones.
¿Bebería usted de 6 a 8 latas de formaldehído
al día? Se sabe que el metanol que hay en el Aspartame se
convierte en formaldehído en los tejidos. Tal y como lo escribió
Guilford al capitán naval Elanor Marino, medico del presidente
(Feb. 21, 2002): 10 por ciento de una lata de 200 mg. de una bebida
de dieta es puro metanol que es alcohol de madera!.
El metanol es un veneno de un poder acumulativo tal, que el límite
que la EPA establece para el agua potable es de 7.8 MG por día.
Para los adictos como Bush, la ingesta de metanol puede exceder
32 veces el límite recomendado por la EPAŠ Y más
importante aún: los casos de investigaciones clínicas
demuestran que entre otros síntomas, la ingestión
de Aspartame da cómo resultado "neblina mental",
sensación de "irrealidad", mala memoria, confusión,
ansiedad, irritabilidad, depresión, manía y un discurso
ininteligible (Neurology 1994)
Los formaldehídos no constribuyen a mejorar el daño
cerebral asociado con el abuso del alcohol. James Turner, un abogado
que trabaja en protección del consumidor y autor de "The
Chemical Feast" (El Banquete Químico) sostiene
que una investigación de la FDA en Octubre de 1980 descubrió
que el formaldehído que se produce a causa del Aspartame
abre unos hoyos microscópicos y activa tumores en el cerebro.
Ese descubrimiento prohibió la distribución del Aspartame
como alimento. Tres meses más tarde el CEO de Searle, Donald
Rumsfeld declaró que el personal de ventas de
las grandes compañías farmacéuticas lograría
la rápida aprobación del Aspartame. Al mes siguiente,
el comisionado de la FDA fue reemplazado por el Dr. Arthur
Hayes. En Noviembre de 1983 la FDA aprobó
el Aspartame en bebidas refrescantes. Hayes, quien fue fuertemente
cuestionado por aceptar sobornos de las firmas corporativas, se
fue a trabajar para la firma de relaciones públicas de Searle.
El abogado de Searle, Robert Shapiro, acuñó la marca
NutraSweet; Monsanto compró a Searle y Rumsfeld recibió
12 millones por su ayuda. Shapiro es en la actualidad el
líder de Monsanto. Esta misma "puerta giratoria"
funciona para los fabricantes de armas y para la mafia
del petróleo.
La gran interrogante es: ¿Por qué Dick
no le ha advertido a George que la bebida de dieta que engulle está
carcomiendo su cerebro y volviéndolo loco? ¿Loco?
¿Estoy llamando loco al Presidente Electo de los locos Estados
Acalorados? Yo no. Como periodista, solamente puedo señalar
la atemorizante evidencia que se encuentra en las publicaciones
médicas acerca del comportamiento de G.W. De hecho, a este
"buen chico" deberían practicarle
un examen cerebral antes de permitirle comandar un ejército
más poderoso que la fuerza combinada de 11 naciones.
Si George W.Bush no está loco, verdaderamente está
actuando como tal.
* Stu Miller, The Stuart M. Miller Co -
Compartido por Mamadoc - Traducido por Lira Londoño
Editado por Mónica Benfenati - Abril 2003
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Lea también:
•
¿Está loco el presidente?
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