La nefasta Revolución Camboyana del Khmer Rouge (1975-79)
José Pinto* / Soberania.org - 11/10/06
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Recientemente el 20 de julio del 2006, en el Hospital Militar de Phnom Penh, Camboya, murió Ta Mok conocido como “El Carnicero de los Jemeres Rojos (Khmer Rouge)”, quien fuera uno de los máximos dirigentes de esa organización y directo sucesor del mando a la muerte de Pol Pot. Ta Mok, pieza clave en el juicio que se adelantará en el 2007 contra los Jemeres Rojos, tenía 82 años a su muerte.
El periódico camboyano en inglés Phnom Penh Post (28 de julio - 10 de agosto) hizo referencia al funeral de uno de los más importantes líderes de los Jemeres Rojos. El mismo fue celebrado en la ciudad de Anlong Veng, uno de los antiguos fuertes de dicha organización, la cual se vio visitada por una multitud que asistió a las ceremonias budistas entre el 22 y 24 de julio pasados para despedir al antiguo y controvertido líder del régimen que gobernó el país entre 1975 y 1979. "Ciertamente aquellos que derramaron lágrimas durante su funeral en aquel antiguo fuerte de los JR (...) no incluyeron las lágrimas de las víctimas o familiares de más de 20 mil civiles que fueron llevados al campo para ser asesinados o forzados a laborar después de que los soldados de Ta Mok capturaran Oudong en marzo de 1974", escribe el medio de comunicación en su portada.
El líder de la revolución camboyana o de los Jemeres Rojos fue Pol Pot (fallecido de un ataque al corazón el 15 de abril de 1998), cuyo nombre verdadero era Saloth Sar, nació en Prek Sbauv (Provincia de Lompung TOM, Camboya), el 19 de mayo de 1925. Es de recordar que Camboya fue ex colonia de Francia y cuna del milenario reino Khmer del siglo VII, una de las culturas más interesantes del continente asiático.
Tras la retirada de las tropas estadounidenses tanto de Vietnam del Sur como de Camboya, en Phnom Penh se instauró el régimen de Pol Pot, quien lideraría el país desde abril de 1975 hasta octubre de 1979. La aplicación literal del maoísmo y la declaración de una nueva era denominada Camboya Año Cero, dieron lugar al genocidio camboyano cuya discusión está todavía en boga. Entre las primeras medidas que el régimen de Pol Pot implantó en el país estuvo la eliminación literal de los conglomerados urbanos y la declaración de los habitantes de la ciudad como enemigos del Estado, la desaparición de la moneda, el comercio, el mercado, las escuelas, la literatura, toda forma de arte y las religiones. La eliminación sistemática de la oposición con sus familias y todos los que a los ojos del Estado eran declarados enemigos, hicieron que se instalaran prisiones de tortura en algunas de las antiguas escuelas, de las cuales la más célebre se encuentra en Phnom Penh, denominada Tuol Slang, la "colina de la muerte", hoy conocida como "museo del genocidio".
Así mismo, a unos ocho kilómetros de Tuol Slang, en las afueras de Phnom Penh, se conserva hoy uno de los innumerables campos de exterminio en donde eran asesinados los llamados enemigos del Estado con sus familias después de caminar en condiciones infrahumanas desde las cárceles. Se crearon centros de reclusión con el fin de “buscar al enemigo oculto” dentro del Partido y continuar su política de exterminio de todo aquello que consideraba atentatorio al Estado. El más célebre fue el de Tuol Sleng. Sólo algunos datos acerca del mismo: En 1975 entraron allí tan solo 200 prisioneros. En 1976 fueron 2.250. En 1977 entraron 5.000. En 1978 otros 5.000. Con excepción de los altos mandos y de los miembros de dichas prisiones, nadie sabía que sucedía en su interior, pero los campesinos que vivían cerca de dichos lugares los llamaban en jémer “konlaeng choul ot cheng” que significa “el sitio en donde se entra pero no se sale”. Solamente siete de las 20.000 personas que fueron llevadas para ser “interrogadas” en Tuol Sleng sobrevivieron. Hoy el lugar, que fuera un prestigioso centro educativo antes de la guerra, es conocido como Museo del genocidio en Phnom Penh. Los “sospechosos” lo eran por razones tan insignificantes como las de usar anteojos, saber un idioma extranjero, tener un título universitario, haber trabajado en alguna oficina antes del 17 de abril de 1975 (cuando cae Phnom Penh tras el avance de los Jemeres Rojos). Después de que el sospechoso era declarado culpable en casi todos los casos, era condenado a la pena capital, él y su familia e incluso amigos, y se conducía a uno de los llamados “campos de exterminio”.
A 17 kilómetros al sur de Phnom Penh se encuentra el “Centro del Genocidio”, conocido también como Choeung Ek Memorial, que señala una de las principales zonas de exterminio del país. En el lugar se encontraron 8.000 cadáveres. En un templete construido de la manera tradicional budista, se encuentra una colección de 5 mil cráneos humanos de personas de todas las edades. Las personas ejecutadas lo eran principalmente por contusiones o armas blancas para ahorrar municiones. En el lugar también están conservados los vestidos y zapatos de las víctimas y por tierra se pueden ver algunos huesos humanos y las fosas. Las víctimas eran aproximadas al borde de la fosa y asesinadas. Se destaca también el "árbol de los niños" al lado de una de las fosas en donde recién nacidos eran golpeados y después arrojados a la fosa. Otro árbol célebre en el lugar es el del "silencio": para ahogar los gritos y llantos de las víctimas, los victimarios ataban un equipo de sonido al árbol y ponían música a todo volumen.
El siguiente texto, que aparece en jémer, inglés y francés a la entrada del lugar, da una idea de los sentimientos que despierta en el país el recuerdo de este capítulo de la historia:
“Lo más trágico es esto:
En este siglo XX Camboya vio como la banda de criminales de Pol Pot cometió el genocidio más odioso de la actualidad, la matanza de la población con una atrocidad incalculable, mucho más cruel que el genocidio cometido por el fascismo de Hitler, más terrible que cualquier otra experiencia que el mundo haya conocido antes. Con estupor delante de nosotros, imaginamos la voz dolorosa de las víctimas maltratadas por los hombres de Pol Pot con palos de bambú o azadones y apuñaladas con armas blancas. Nos parece estar mirando las escenas de horror y pánico. Los rostros heridos de personas fatigadas por el hambre o por los trabajos forzados o torturadas sin misericordia en sus famélicos cuerpos. Murieron sin dar las últimas palabras a sus parientes y amigos. Como si fueran animales dañinos, las víctimas eran golpeadas con palos en sus cabezas o con azadones y apuñalados antes de su último aliento.
¡Cuán amargo final viendo a sus niños queridos, esposas, maridos, hermanos o hermanas atados fuertemente antes de la masacre! Aquel momento en que esperaban por turnos la misma suerte trágica de los demás. El método de matanza que la banda de criminales de Pol Pot hizo con camboyanos inocentes no puede describirse total y claramente con palabras, porque la invención de tales métodos es extrañamente cruel, por lo que es difícil determinar quiénes fueron ellos, pues tenían forma humana, pero sus corazones eran los corazones del demonio, tenían rostros camboyanos, pero sus actividades eran completamente reaccionarias. Quisieron transformar a la gente de Camboya en un grupo de gentes sin razón, ignorantes y que no entendieran nada, que siempre doblaran la cabeza para llevar a cabo las órdenes de la Organización de manera ciega, de la manera en que ellos les habían educado y transformaron a los humildes y nobles jóvenes y adolescentes en ejecutores de una justicia odiosa que los llevó a matar a inocentes, e incluso a sus propios padres, parientes y amigos. Quemaron las plazas de mercado, abolieron el sistema monetario, eliminaron los libros, reglas y principios de la cultura nacional, destruyeron escuelas, hospitales, pagodas y monumentos como fue Angkor Wat, orgullo nacional y memoria del conocimiento, genio e inteligencia de nuestra nación. Intentaron destruir el carácter camboyano y transformar la tierra y las aguas de Camboya en lugares de sangre y lágrimas eliminando toda nuestra cultura, civilización y carácter nacional. Querían destruir toda la sociedad de Camboya y retroceder al país entero hacia la Edad de Piedra.”
La metodología utilizada por los terroristas, en las matanzas, se simplificó cuando se consideró que sólo se contaría con un millón y medio de habitantes en la nueva República Khmer. Por otro lado, no menos culpables de los crímenes en Camboya lo fueron el silencio de las Naciones Unidas durante la administración Carter (1977-1981) y la de la intervención de su gobierno para condenar la invasión de Vietnam a Camboya en diciembre de 1978 (quien se defendía de las incursiones asesinas de los Jemeres Rojos en sus zonas fronterizas) y apoyar además la invasión posterior por parte de la China del norte de Vietnam para darle fuerza a los Jemeres Rojos.
Desde mediados de los ochenta, miles de camboyanos se congregan el 20 de enero de cada año en el Museo del Genocidio Tuol Sleng para conmemorar el Día Nacional del Odio (protesta y aniversario). Los presentes depositan coronas y queman incienso en honor a las víctimas del genocidio más grande del Tercer Mundo durante una extraña campaña de purificación contra las influencias occidentales (la población fue trasladada a campos rurales y obligados a trabajos forzados a tiempo completo). En febrero de 1996, la Comisión Norteamericana de Investigación sobre el Genocidio Camboyano confirmó que las cifras dadas por los vietnamitas de 3,3 millones de muertos en la masacre del gobierno de Pol Pot son bastante ciertas. Sin embargo, se estima que la cifra sea mayor. Sobretodo a raíz de los recientes descubrimientos de los investigadores de la Universidad de Yale.
Las Naciones Unidas comenzaron desde 1993 a presionar al nuevo estado para realizar el juicio por crímenes de guerra a los altos dirigentes de los jemeres rojos, pero por una parte los anhelos de paz de muchos, la negación sistemática de algunos intelectuales, especialmente extranjeros, de la realidad del genocidio, el temor de muchos otros a denunciar, ha dado pocos resultados al respecto. Sin embargo, en junio de 2003, Hans Corell, jefe del Consejo jurídico de la Organización de las Naciones Unidas, firmó un convenio en Camboya con el gobierno que permite el establecimiento de un tribunal de genocidio. Dicho convenio fue la culminación de cinco años de negociaciones entre la ONU y el gobierno. Finalmente el 4 de mayo de 2006 fue designado un tribunal que empezará a operar a principios de 2007 y que tendrá una composición mixta de miembros tanto camboyanos como extranjeros para dar inicio al juicio por crímenes contra la humanidad de los líderes sobrevivientes del Khmer Rouge.
(*) José Pinto - Email: guariche1000@yahoo.com
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