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Caracas / Venezuela -
 


La hoja de parra
Roberto Viera* / Soberania.org - 06/12/06

Desde 1974 los republicanos en el poder de Estados Unidos, buscan reestablecer la vieja alianza con el comunismo que les produjo la victoria militar sobre Alemania y Japón. Respetar la estructura interna de los países socialistas y hacer buenos negocios aprovechando los regimenes dictatoriales de comercio controlado por el Estado.

En Venezuela, esto se materializó en la instauración del primer gobierno  del Sr. Carlos Andrés  Pérez. Se realizaron las viejas aspiraciones del nacionalismo venezolano, fuertemente apoyadas por los comunistas venezolanos: nacionalización del petróleo  y del hierro, relaciones diplomáticas y comerciales con todos los países del mundo  y un especial apoyo al régimen cubano por medio de la entrega de petróleo y alimentos. En esos días, Fidel Castro se convirtió en comerciante del petróleo venezolano. Esta política estaba acorde con los intereses de las compañías petroleras, puesto que con el aumento del precio del petróleo realizaron ganancias mayores que compensaban varias veces cualquier pérdida ocasionada por la nacionalización del petróleo.

Esto chocó con los grupos de cubanos en el exilio, amantes de la libertad y que rechazaban la opresión del régimen cubano. Los cubanos exiliados y los patriotas opositores de Fidel Castro se sentían traicionados por el presidente republicano Nixon. Las calles de Miami se estaban calentando de protestas que amenazaban el control del poder por los  republicanos. Es en esta situación que se produce la voladura de la aeronave de cubana de aviación con cerca de 70 muertos. Un crimen atroz. Es procesado por este hecho el Sr. Posada Carriles, un alto oficial de la agencia de inteligencia de Estados Unidos CIA. Este atroz crimen, es realizado mientras la CIA estaba bajo el comando del Sr Bush, padre del actual presidente de  Estados Unidos.

Después de ese crimen, se desinfla la oposición del exilio cubano a las  políticas de Nixon que apoyan al régimen de Fidel Castro. Los exiliados cubanos cargan con el crimen. Generalmente los opositores a los regímenes comunistas, ven solo la bipolaridad comunismo-anticomunismo y han sido incapaces de generar una respuesta a la alianza del principal bloque de poder financiero-industrial norteamericano con los regímenes comunistas.


El señor Bush, ahora convertido en magnate petrolero accede al poder en Estados Unidos, en los años 1990. Entre otras cosas se repite el apoyo al régimen cubano a través del segundo gobierno del Sr. Carlos Andrés  Pérez, con entrega de petróleo y discursos antiimperialistas en la ONU. Con más fuerza los antivalores petroleros vuelven al tapete internacional.

Promover la presidencia del Sr. Chávez podría catalogarse como otro acto criminal de los Bush. Desclasificar documentos que comprometen a la oposición a Chávez es también deslealtad a los defensores de la democracia y la libertad.


Comentaristas políticos llegan a atribuir la invasión de Afganistán, con misil contra el Pentágono de por medio, a los intereses de la empresa Chevron-Texaco, que de esta manera construiría un oleoducto que pasa por esa región por valor de 20.000 millones de dólares. De la empresa Chevron son accionistas el presidente Bush  y la señorita Condoleeza Rice. Un oleoducto bien vale una guerra. El Sr. Chávez le asignó  a la empresa Chevron-Texaco el oleoducto que pasa por Colombia por valor de 10.000 millones de dólares y el gasoducto que va para Brasil por valor de 20.000 millones de dólares. Por supuesto, a estas alturas ya esas obras deben estar asignadas a testaferros de la Chevron-Texaco con sede en China, Brasil o España. La hoja de parra.




(*) Roberto Viera / E-mail: frvieral@cantv.net / Web: http://www.sobrevive.i8.com/






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