
Resumen de la gestión de Pdvsa en el quinquenio 1994
- 1998
Luis Giusti C.*
/ Soberanía.info
- 15/05/03
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Como resultado de complejas transformaciones en las esferas
productiva, del consumo, tecnológica y organizacional, de
la economía mundial, experimentadas en los últimos
treinta años, las transacciones petroleras y las estructuras
en las cuales ellas se enmarcan han vivido un cambio cualitativo
que ha hecho real la configuración de un mercado de libre
oferta y demanda, así como la conversión progresiva
del petróleo y sus derivados en un bien transable (commodity)
a nivel internacional. Este cambio limita severamente las posibilidades
y la conveniencia de manejar el petróleo con sentido y propósito
de 'control estratégico', enfatizando más bien los
elementos que favorecen su manejo en los términos de un mercado
altamente competitivo. Este hecho, del cual se desprende la conformación
de un escenario estructural caracterizado por los bajos precios
del producto, y la necesidad de trascender los enfoques que subrayan
la óptica fiscalista en el aprovechamiento de la explotación
del petróleo, constituyen -en opinión del autor de
este ensayo, y quien actuó como presidente de Pdvsa a lo
largo de 1991-1998-, las razones principales que justifican la puesta
en acción de las orientaciones estratégicas de esa
empresa instrumentadas a lo largo de ese lapso.
Los elementos principales de esa estrategia apuntan
en cinco direcciones básicas:
1) expansión gradual y sostenida de la producción,
y diseño de acciones encaminadas a asegurar su colocación
en los mercados.
2) Apertura del sector de hidrocarburos a la participación
del capital privado, nacional y extranjero.
3) Ampliación de la `base constituyente'; modificación
del sistema de rendición de cuentas de la industria nacionalizada
ante la sociedad, y reducción de la absoluta discrecionalidad
que tenían los gobiernos sobre las actuaciones de Pdvsa.
4) Impulso al cambio del vínculo cultural entre petróleo
y sociedad, procurando sustituir las visiones y prácticas
rentistas por una participación creciente de los agentes
privados en las actividades petroleras, y 5) trans- formación
estructural e institucional de la corporación petrolera.
El ensayo detalla numerosos aspectos de la implementación
de esa estrategia y sus logros principales.
I. Consideraciones generales
En cualquier actividad industrial o de negocios, en un ambiente
de creciente demanda y con tecnología en constante evolución,
la competencia aumenta. Esto se traduce en mayor oferta al mercado
y, en consecuencia, los precios tienden a bajar. Es importante señalar
que esto último es siempre bienvenido y constituye una aspiración
constante de todas las naciones. Actualmente, todo el mundo está
de acuerdo en que la evolución tecnológica es un factor
de fundamental importancia para el crecimiento económico
y el abatimiento de la inflación.
Ahora bien, en el mundo petrolero las cosas han sido distintas,
porque durante prácticamente todo este siglo, bajo el argumento
de la importancia estratégica del hidrocarburo, han operado
mecanismos artificiosos que "controlan" las transacciones.
Primero, a partir de 1928 con el Acuerdo de Achnacarry, las Siete
Hermanas (las grandes petroleras internacionales) controlaron el
mercado y se lo distribuyeron entre ellas, y además, establecieron
una política de precios. Posteriormente, a partir de 1970,
con el embargo petrolero de Libia, el control del juego petrolero
pasó a manos de los productores de la OPEP. Aunque se trataba
de otros actores, continuaba el mundo de las transacciones petroleras
intervenido por controles artificiosos.
Durante años ha sido relevante la pregunta: ¿Es el
petróleo un simple bien transable en un mercado movido por
el juego de la oferta y la demanda o acaso su importancia estratégica
es tal, que siempre será objeto de algún tipo de control
estratégico?
Desde hace ya una década hemos venido analizando los diferentes
factores que intervienen en el mercado y en el negocio, a los fines
de dar respuesta a esta interrogante, ya que ello es imperativo
para poder diseñar planes petroleros para Venezuela, que
haciendo un uso oportuno de nuestros muy abundantes recursos, se
traduzcan en crecientes beneficios para la sociedad, no solamente
dentro de la tradicional óptica fiscalista, sino, muy especialmente,
en procura de un desarrollo económico sostenido.
A tales efectos, se hace necesario observar e interpretar los cambios
ocurridos en la última década, en especial durante
los últimos cuatro años.
– La vertiginosa evolución tecnológica, manifestada
en sísmica de alta resolución, perforación
horizontal y multilateral, mejoras en procesos de recuperación
secundaria, en especial en crudos pesados, perforación profunda,
perforación y operaciones en aguas profundas y muchas otras
cosas, se ha traducido en costos significativamente menores. Como
resultado, ha bajado en la misma proporción el nivel de equilibrio
dinámico del precio del petróleo. En un ambiente de
abundante oferta el "techo" o límite superior de
ese nivel es equivalente al costo de operación del productor
menos eficiente; en otras palabras, el costo del barril marginal,
y ese número ha bajado notablemente. Por ejemplo, en 1986
el límite económico en el Mar del Norte era de 15
dólares por barril, cifra que hoy se ubica entre 5 y 7 dólares
por barril. Adicionalmente, en años recientes, una serie
de incentivos fiscales han reforzado las economías del barril
marginal. Finalmente, es importante tener presente, que en esas
circunstancias el capital ya invertido tiende a hacerse irrelevante.
– Los países productores con abundantes reservas y
bajos costos de producción y, en consecuencia, poseedores
de barriles más competitivos, son cada día más
reacios a cerrar producción y de esa manera ceder mercados,
los cuales son inmediatamente tomados por otros barriles menos competitivos.
Por esa razón, hoy día no existe la disposición
a retirar grandes volúmenes del mercado, como fue el caso
en 1986.
– Durante más de dos décadas, la OPEP cumplió
la función de swing (el que pone lo que falta) y ese mecanismo
fue efectivo para el fortalecimiento de los precios. Sin embargo,
actualmente está muy claro que la OPEP, abasteciendo solamente
el 37 por ciento de la demanda total, no puede controlar los precios.
Para los países miembro se hace cada vez más difícil,
quizás imposible, determinar la relación costo-beneficio
de cualquier cierre que les sea solicitado y, en consecuencia, simplemente
no cierran producción.
Si se analiza más a fondo este asunto, se puede concluir
que en cualquier estrategia de reducción de volumen son los
dueños de grandes reservas, con elevados niveles de producción
y barriles de bajo costo, los que salen más castigados. Nunca
cierran producción aquellos que tienen pocas reservas, poca
pro- ducción, altos costos y en general mayores presiones
financieras; son los que pudiéramos llamar "tomadores
de precio", cuyo interés primario es la renta de corto
plazo, sin consideración alguna a la de mediano plazo.
Adicionalmente, aun en el caso de que sostenidamente ocurrieran
cortes de producción, los productores marginales se beneficiarían
de cualquier repunte de precios, estimulándose las tecnologías
que permiten continuar reduciendo costos, y esto se traduciría
en mayor suministro al mercado. Si ese fuera el caso, sería
cuestión de tiempo para que las economías monoproductoras
de petróleo se vieran forzadas a colocar más barriles
en abierta competencia volumétrica, trayendo entropía
al mercado. En ese sentido, no deben olvidarse las historias del
hierro, el aluminio y el estaño, en los cuales esquemas de
control de suministro, en busca de mejores precios, trajeron como
consecuencia nuevos productores, brutal competencia, gran evolución
tecnológica, mayor suministro y caída de precios;
fueron muy pocos los sobrevivientes de ese proceso. Un par de comentarios
finales acerca de economías de sustitución.
– En el sector eléctrico, durante los años
80, el petróleo podía ser desplazado económicamente
por carbón, gas o energía nuclear, a $19 por barril.
Hoy en día esa cifra es de $12 por barril.
– En los años 80, la producción de gasolina
a partir de carbón se hacía rentable a $70 por barril
y hoy en día esa cifra es de $22 por barril. Aunque esta
última aún no tiene incidencia comercial, la tendencia
forma parte de la misma conclusión.
A manera de resumen de estas consideraciones, se puede afirmar
que las transacciones petroleras cruzaron un umbral hacia un real
mercado de libre oferta y demanda y el petróleo se torna
cada vez más en un bien transable (commodity). Aunque la
tendencia venía acentuándose, la crisis asiática
precipitó el cruce de ese umbral.
Esto nos lleva de nuevo a la dilemática pregunta acerca
del mercado y el control estratégico. Parece claro que aun
en el caso que fuere deseable, el control estratégico es
altamente improbable, ya que ni lo pueden hacer las compañías
porque son demasiadas y dispersas, ni lo puede hacer la OPEP, porque
perjudica sus propios intereses. Quizás se puede afirmar
que simplemente el mundo de hoy no necesita más de 300 entidades
perforando y produciendo petróleo.
Sin embargo, no pueden pasarse totalmente por alto las implicaciones
que los bajos precios tienen en reducciones cuantiosas de inversiones
y caída de reservas, así como los riesgos políticos
derivados de problemas económicos en países como Arabia
Saudita, Rusia, Venezuela y otros, todo lo cual puede originar importantes
riesgos de suministro. En todo caso, por los momentos, este último
punto no tiene soluciones a la vista (quizás una vía
podría estar en el difícil diálogo productores-consumidores).
En conclusión, de aquí en adelante los precios serán
bajos (esto se veía venir, aunque para nadie fue posible
predecir lo ocurrido en 1998) y el reto es eficiencia y reducción
de costos. Esto se logra con mejores tecnologías para reducir
costos operativos, mayor productividad, rediseño de procesos
de trabajo, optimización de capital de trabajo, venta de
activos improductivos y menores costos de administración.
II: Orientación de la gestión de Pdvsa
Las anteriores consideraciones sirvieron de marco para los puntos
fundamentales que han definido el rumbo petrolero venezolano durante
los últimos cinco años:
– Expansión gradual y sostenida de la producción,
de la mano con las acciones necesarias para asegurar su colocación
en los mercados.
– Apertura del sector de hidrocarburos a la participación
privada, a los fines de asegurar flujos de_ capital, tecnología
y oportunidades de mercado, y así aprovechar nuestras ventajas
naturales, a través de un uso oportuno de nuestras muy abundantes
reservas de hidrocarburos. En este proceso también se consideró
objetivo, fundamental el ampliar la base constituyente, cambiando
totalmente el sistema de rendición de cuentas y reduciendo
la absoluta discrecionalidad que hasta ahora habían tenido
los gobiernos de turno, amenaza constante para la inversión
en el sector. De hecho se ha cumplido el tránsito de un ambiente
de dos actores (Estado y monopolio estatal) a una plataforma que
ya hoy cuenta con 150 actores.
– Cambio del vínculo cultural entre el petróleo
y la sociedad, pasando del modelo estatal rentista a una participación
creciente de los privados en la actividad petrolera-.
– Transformación de la corporación, orientada
a sustituir el desgastado modelo de varias filiales integradas,
cargado de duplicaciones e ineficiencia, por una estructura eficiente
y competitiva, viable en un ambiente de competencia y preparada
para enfrentar los retos de los nuevos tiempos.
A continuación se presentan descripciones detalladas de
estos aspectos.
1. Expansión y apertura petrolera
Antecedentes
Las tendencias del sector energético mundial en el mediano
y largo plazo indican que Venezuela tiene una ventana de oportunidad
para fortalecer su posición en el negocio petrolero internacional.
Se ha pronosticado que la demanda energética mundial debiera
crecer a un ritmo de 1,5 a 2 por ciento anual, como resultado de
la expansión demográfica y económica, compensada
parcialmente por avances tecnológicos y mayor eficiencia
en el uso de la energía. Esto implica un aumento de la demanda
de petróleo de 1,2-1,7 por ciento interanual, de tal manera
que el consumo pasaría de 74 millones de barriles diarios
en 1997 a 90-94 millones en el año 2008.
Por otra parte, el hemisferio americano, el cual absorbe el 91
por ciento de nuestras exportaciones, se estima que crecería
de un déficit de 4 millones de barriles por día a
un déficit estimado entre 5 y 8 millones de barriles diarios
en el año 2008. Tomando esto en cuenta, y como resultado
de un análisis detallado de las potencialidades de nuestros
mercados, se estima que Venezuela podría satisfacer una demanda
entre 5,0 y 5,4 millones de barriles diarios, de nuestros mercados
naturales y el mercado interno, a finales de la próxima década,
lo cual se traduce en una capacidad de producción asociada
de 5,7 a 6,2 millones de barriles por día.
Esta oportunidad de mercado tiene el respaldo de la extensa base
de recursos de hidrocarburos con la cual cuenta el país.
Venezuela tiene actualmente reservas probadas de petróleo
de aproximadamente 75 mil millones de barriles. Adicionalmente se
cuantifican reservas de gas por 146 billones de pies cúbicos,
equivalentes a 25 mil millones de barriles de petróleo, así
como también 270 mil millones recuperables de crudos pesados,
extrapesados y bitumen en la faja del Orinoco. Todo esto representa
una base confiable para una producción de hidrocarburos que
puede extenderse a lo largo de 200 años.
Por otra parte, el país ha logrado fortalecer de manera
importante su sector petrolero. Hoy tenemos una corporación
de primera línea, madura, con experiencia en exploración,
producción, refinación y mercadeo, con una buena base
tecnológica, que está en capacidad de negociar con
multinacionales en términos de igualdad, buscando el mayor
beneficio para la nación.
Sobre estas bases se han definido y diseñado los planes
de apertura, la cual se inició a principios de los años
ochenta con la identificación de la conveniencia de fortalecer
nuestra posición en los mercados internacionales y con énfasis
particular en los mercados de Estados Unidos y Europa, asegurando
una salida estable para crecientes volúmenes de crudos y
productos venezolanos y, en particular, para los crudos pesados
y extrapesados, estableciendo acceso directo a los consumidores
finales mediante la adquisición total o parcial de refinerías
y sistemas de distribución y comercialización, estrategia
conocida como internacionalización.
Como respuesta a lineamientos del Ejecutivo Nacional, Pdvsa emprende
desde principios de esta década la búsqueda de fórmulas
de participación del sector privado en todos sus negocios,
con el fin de compartir los esfuerzos de inversión necesarios
para aumentar la producción y para cumplir con las cada vez
mayores exigencias de calidad de los productos consumidos internamente
y exportados, y beneficiarse de los avances tecnológicos
de los potenciales socios. La apertura
promueve también la incorporación del aparato productivo
nacional a su principal industria y ocasiona una expansión
importante en actividad petrolera, industrial y de servicios en
el país, sin requerir de un crecimiento en la estructura
de Petróleos de Venezuela, bajo el concepto de "crecer
sin crecer' y con la clara visión de la necesidad de aumentar
y diversificar la base constit yente y contribuyente de la economía
nacional.
Los esquemas de apertura y el marco legal vigente
La Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y Comercio
de los Hidrocarburos (Ley de Nacionalización) prevé
que para desarrollar las actividades petroleras Pdvsa puede celebrar
convenios de operación o de asociación con empresas
privadas, exigiéndose para las de asociación, la previa
aprobación del Ejecutivo Nacional y del Congreso de la República.
El Estado puede participar con o sin predominio accionario en las
distintas modalidades asociativas escogidas, siempre que se garantice
que pueda ejercer el control en los negocios, tal como lo exige
el artículo 5° de la citada ley. Esto se logra mediante
la participación del ente estatal en la toma de decisiones
fundamentales y en la definición de los estatutos, funciones
y organización de las sociedades mercantiles que se constituyan.
Por otra parte, existen actividades vinculadas con el sector petrolero
que no están reservadas al Estado y, por consiguiente, no
se rigen por el artículo antes mencionado, tales como la
petroquímica, manejo de productos que no son hidrocarburos,
como el coque, carbón y vanadio, servicios (computación,
telecomunicaciones, etc.) e insumos (agua, electricidad, hidrógeno),
y otras actividades operacionales que pueden ejecutarse a través
de terceros.
En este contexto, Pdvsa ha venido desarrollando esquemas de asociación
enmarcados dentro del régimen legal vigente, que le permiten
captar capital y tecnología privados, mantener control gerencial
y crear valor para el accionista. A continuación se describen
las modalidades adoptadas en el proceso de apertura.
Convenios operativos para la reactivación de campos
Este programa consiste en licitar entre inversionistas y operadores
privados el reinicio de la producción de crudo de algunos
campos inactivos o que requieren inversiones para aumentar su nivel
de extracción. El crudo y el gas natural producidos, son
entregados a Pdvsa para su posterior manejo y comercialización.
Los convenios, con una duración de 20 años, incluyen
la realización de inversiones para la explotación
de los yacimientos y la construcción de infraestructura.
Pdvsa paga un estipendio por barril producido, al igual que los
impuestos de explotación y sobre la renta establecidos y
las empresas pagan la tasa de 34 por ciento, normal para actividades
industriales, por concepto de ISLR sobre el beneficio que realicen.
El 21 de septiembre de 1990, el Ministerio de Energía y
Minas emitió el Oficio N° 519, que autoriza la reactivación
de campos petroleros abandonados y que contengan hidrocarburos,
mediante convenios operativos. El Oficio N° 299, del 2 de noviembre
de 1992, ratifica el punto anterior y establece la asignación
de áreas por ese ministerio y por Pdvsa, las bases de presentación
de ofertas y de las condiciones de licitación y de contratación.
Hasta la fecha se han firmado 33 convenios operativos, licitados
entre 1992 y 1997 en tres rondas, con un total de 53 empresas de
14 países, incluyendo 12 de Venezuela y tres universidades
nacionales. La producción comenzó en 1992 y actualmente
se están produciendo cerca de 400 mil barriles diarios de
crudos en estos campos.
Exploración a riesgo y ganancias compartidas
Además de las reservas probadas, Venezuela tiene expectativas
de descubrimientos adicionales en áreas prospectivas, supuestas
a ser exploradas en un horizonte de mediano plazo. Sin embargo,
el costo de explorar para definir si estos recursos existen efectivamente,
requeriría de una inversión de varios miles de millones
de dólares, que por el riesgo exploratorio consiguiente y
las cuantiosas inversiones requeridas, pierden jerarquía
ante áreas prospectivas de buen potencial donde el riesgo
y las inversiones son menores.
El 15 de septiembre de 1994, el Directorio de Pdvsa aprobó
la selección de diez áreas para el programa de exploración
y producción de crudos livianos y medianos con terceros,
bajo el esquema de exploración a riesgo (del contratista)
y ganancias compartidas.
El marco de condiciones, aprobado por el Congreso de la República
en sesión conjunta de las cámaras, el 4 de julio de
1995 y publicado en Gaceta Oficial N° 35.754, de fecha 17 de
julio de 1995, permite, mediante licitación, trasladar a
empresas privadas el riesgo, asociado a la actividad exploratoria
en áreas nuevas y, en caso de que haya un descubrimiento
comercial, también permite la participación de Pdvsa,
a través de la filial CVP, hasta en 35 por ciento de la sociedad
que se forme para desarrollar los campos y comercializar los hidrocarburos.
El consorcio tributa el impuesto establecido de explotación,
el ISLR a la tasa de 67,7 por ciento, además de una participación
adicional en las ganancias (PEG), ofrecida para cada caso por el
contratista durante el proceso licitatorio. Al final del contrato,
35 años, el ente estatal retiene la propiedad de los activos
a un costo nominal.
En la licitación pública efectuada entre el 22 y
el 29 de enero de 1996 por el MEM y Pdvsa se obtuvieron ofertas
para ocho de las diez áreas licitadas, de alrededor de 2.500
kilómetros cuadrados cada una. En estas áreas se estiman
inversiones de 11 mil millones de dólares durante los próximos
15 años y una producción de 500 mil barriles diarios
de crudos livianos y medianos.
Asociaciones estratégicas para crudos de la faja
del Orinoco
Las asociaciones estratégicas se orientan hacia el aprovechamiento
de las cuantiosas reservas de hidrocarburos no convencionales de
la faja del Orinoco. Los crudos pesados y bitúmenes de la
faja no pueden ser procesados en refinerías convencionales,
diseñadas para crudos mucho más livianos, menos viscosos
y con contenidos de residuos, metales y azufre mucho más
bajos, los cuales adicionalmente durante su producción y
transporte requieren ser mezclados con diluentes para reducir su
viscosidad.
Para su colocación en los mercados, estos crudos pesados
requieren. ser convertidos en crudos sintéticos más
similares a los convencionales, lo cual se ha previsto realizar
a través de una operación de mejoramiento en Venezuela,
antes de ser exportados para su posterior conversión en productos
finales mediante un proceso de refinación. Con este objetivo
se han promocionado asociaciones verticalmente integradas que exploren,
desarrollen, produzcan, traten y mezclen los crudos en el campo
de producción, los cuales serán transportados mediante
oleoductos al Complejo Industrial de Jose, situado al norte del
estado Anzoátegui. Allí se procesarán en plantas
de mejoramiento, desde donde se exportarán una vez recuperado
el diluente, que será devuelto para su reutilización
en los campos de producción. Hasta la fecha, el Congreso
de la República ha aprobado cuatro proyectos de esta naturaleza.
Distribución, transporte y venta de productos en
el mercado nacional
El mercado nacional de hidrocarburos es el segundo cliente de Pdvsa
medido por los volúmenes comercializados: más de 700
mil barriles diarios equivalentes, entre los líquidos y gas
natural. La apertura de ese mercado permite que el sector, privado
-nacional y extranjero- participe en las actividades de almacenamiento,
importación, transporte, distribución y comercialización,
necesarias para llevar los productos hasta el consumidor final.
El suministro queda en manos de Pdvsa.
El 11 de septiembre de 1998 fue publicada la Ley Orgánica
de Apertura del Mercado Interno de la Gasolina y otros Combustibles
Derivados de los Hidrocarburos en Vehículos Automotores,
la cual crea un marco legal para la apertura y establece que el
referido mercado, que se inicia a partir del suministro de los productos
en las plantas de llenado, queda abierto a la libre competencia.
Esta ley, sin embargo, tiene varias limitaciones. La principal de
ellas es que el Ejecutivo Nacional establece mediante decreto los
precios de las gasolinas y otros combustibles, tanto en las plantas
de distribución como en el expendio al detal, lo cual contradice
el espíritu de la libre competencia y obliga a la fijación
de márgenes de transporte y comercialización, limitando
de esta manera los incentivos para que el capital privado efectúe
inversiones masivas en este mercado.
Otras observaciones son que, al mencionar expresamente a la gasolina
y a otros combustibles automotores, no se propicia la liberación
de los demás productos; no se establece en forma clara el
momento en que cesa la reserva del Estado, plasmada en las leyes
de gas natural de 1971 y de mercado interno de 1973 y, por último,
exige la separación contable y jurídica entre las
actividades, si más de una de estas actividades son llevadas
a cabo por la misma persona.
El mercado nacional de lubricantes se abrió a la participación
privada en 1994 y allí se ha creado una sana competencia,
como se aprecia en la participación de las principales empresas
a fines de 1998: PDV, 70 por ciento; Texaco, 10 por ciento; Shell,
8 por ciento; Mobil; 6 por ciento; Venoco, 4 por ciento, y otras
2 por ciento; y por las inversiones y alianzas efectuadas por Shell,
Mobil y otras compañías para la manufactura y envasado
de lubricantes en Venezuela. Con el objeto de promover la participación
del capital privado y, a la vez, asegurar la competitividad de la
corporación en el mercado interno, se creó a fines
de 1996 una empresa única comercializadora, Deltaven, para
atender las ventas al detal.
El mercado de combustibles automotores se abrió a fines
de 1997 con la Resolución N° 438 del MEM. La participación
de las diversas marcas a finales de 1998 era: PDV (Deltaven) 45
por ciento; Shell, 12 por ciento; Trébol, 10 por ciento;
Mobil, 6 por ciento; Texaco, 5 por ciento; BP, 5 por ciento; Llanopetrol,
2 por ciento; Corporación de Combustibles Monagas, 2 por
ciento, y sin marca 13 por ciento.
En cuanto al gas natural, además de la actividad de distribución
en la cual ya participa el sector privado, se están incorporando
empresas en la extracción de líquidos, estimándose
que en un futuro también lo hagan en la extracción
de etano, construcción y operación de gasoductos nuevos
y existentes, y la dotación de gas directo a ciudades de
acuerdo con reciente Decreto de la presidencia de la República
de fecha 20 de mayo de 1998 y resoluciones de los ministerios dé
Energía y Minas e Industria y Comercio, que propician la
industri lización del gas y suministro a centros urbanos.
Empresas mixtas en el sector petroquímico
Desde 1960 el Instituto Venezolano de Petroquímica (convertido
en 1978 en Pequiven) inició la incorporación de socios
nacionales e internacionales en la formación de empresas
de capital mixto, con el objeto de captar capital, tecnología,
mercados y recursos humanos especializados, para el desarrollo de
diversos proyectos considerados petroquímicos. En 1987, Pequiven,
ya consolidada como filial de Pdvsa, inició la construcción
de nuevas plantas propias de mayor tamaño, al igual que otras
a través de asociaciones con terceros, para la producción
de fertilizantes, ácido sulfúrico, ácido fosfórico,
etileno, polietilenos de alta y baja densidad, polipropileno, cloro,
soda, EDC y MVC, metil-terbutil- éter (MTBE), metanol (dos
plantas con socios distintos), óxido de etileno- etilenglicol,
todas en operación, y PVC, amoníaco-urea, etileno-etilenglicol-polietilenos
en etapa de. ejecución o proyecto.
Toda la estrategia de creación de empresas mixtas ha resultado
en la formación de 17 empresas de capital mixto, 15 de las
cuales están en operación comercial y las otras en
distintas etapas de desarrollo de sus proyectos.
El desafío que enfrenta la industria petroquímica
en Venezuela estaría en el aprovechamiento de un volumen
importante del gas natural que se produce asociado a la producción
de petróleo, para convertirlo en productos directos de exportación,
tales como el amoníaco, metanol, MTBE, urea, poliolefinas,
etc., además de suministrar algunos de ellos a precio competitivo
al mercado nacional, para la satisfacción de las necesidades
del país y su transformación en productos intermedios
o finales de mayor valor agregado, con destino a mercados foráneos.
Dentro de este contexto, las grandes inversiones para la construcción
de plantas, las necesidades tecnológicas, de financiamiento
y las de mercados enfatizan la conveniencia de buscar la participación
de empresas a lo largo de toda la cadena.
Bajo esta orientación y en respuesta a la estrategia de
Pdvsa de concentrarse en las actividades medulares de mayor
rentabilidad, se proyecta convertir a Pequiven en una empresa
de capital mixto. En este sentido, la Ley de Estímulo al
Desarrollo de las Actividades Petroquímica, Carboquímica
y Similares, publicada en Gaceta Oficíal el 11 de septiembre
de 1998, permite la enajenación de hasta 49 por ciento del
capital social actual de Pequiven, convirtiéndose, por lo
tanto, en empresa de capital mixto. Pdvsa, a través de su
mayoría accionaria, mantendría el control de las decisiones.
La ley no ha modificado la posibilidad de que Pequiven pueda tener
una participación minoritaria en las empresas mixtas nuevas,
como en efecto la tiene en algunas de ellas.
Industrialización de corrientes de refinería
Las refinerías venezolanas producen una gran cantidad de
productos intermedios y finales que pueden utilizarse como materia
prima para procesos de industrialización, en lugar de continuar
siendo componentes de combustibles, los cuales pueden constituirse
en punto de partida de un vigoroso desarrollo industrial en áreas
adyacentes a nuestras refinerías, especialmente al Complejo
Refinador de Paraguaná.
En 1995 se creó Productos Especiales, C.A. (Proesca), con
el objetivo de identificar y promover con el sector privado nacional
e internacional el desarrollo de proyectos que involucran el procesamiento
de corrientes de refinería para la producción de especialidades
de alto valor comercial, para uso local y exportación, con
la consiguiente generación de empleo y actividad. A finales
de 1998, Proesca ha concretado en la península de Paraguaná
seis empresas mixtas, en vías de ejecución. En cuatro
de ellas tiene participación accionaria (Vassa, Pro- falca,
Ceraven y Alkiven) y en dos (Tropical Candles y Emulsiones Asfálticas)
no participa.
La política de aprovechamiento de corrientes de refinación
propicia el desarrollo de parques industriales próximos a
las diversas refinerías, con el objeto de maximizar la competitividad
a través de la sinergia de funciones, reducción de
costos de servicios por economías de escala, optimizar el
poder de negociación con el entorno e impulsar políticas
nacionales sobre competitividad, estimulando el desarrollo de cadenas
petroquímicas hasta llegar a los productos finales.
Empresas mixtas en carbón
Con el propósito de aprovechar las cuantiosas reservas de
carbón de excelente calidad que el país tiene en el
estado Zulia, y desarrollar una industria carbonera de cierta escala,
se ha estimado conveniente abrirse al capital privado para producir
y comercializar el recurso. Carbozulia, empresa filial de Pdvsa,
cuenta en la actualidad con dos asociaciones: una con Shell Coal
y Ruhr KShle para producir la mina Paso Diablo, y otra con Evans
Energy para la explotación de las minas Norte y Cachirí.
Las empresas extranjeras no sólo han aportado capital, sino
que han traído experiencia operacional y participan activamente
en la comercialización del carbón, 70 por ciento del
cual se exporta a Europa y el resto principalmente a Estados Unidos.
El plan actual de expansión contempla llevar la producción
a más de 8 millones de toneladas al año y optimizar
los ingresos mediante la maximización de carbón metalúrgico
a expensas del carbón térmico.
Transferencia de actividades no medulares al sector privado
Una de las estrategias más importantes que adelanta la corporación
es la participación del sector privado en actividades que
no se consideran medulares y que efectúa las inversiones
y opera los activos por un tiempo determinado, en condiciones más
ventajosas en comparación con ejecución y operación
propias. En esos convenios de "tercerización"
o outsourcing se utilizan diversos esquemas contractuales, los cuales
transfieren los riesgos al contratista durante el período
de los mismos, pero que, sin embargo, dejan abierta la posibilidad
del retorno del activo a la corporación al término
del contrato.
Los terceros aportan tecnología y capital, comparten los
riesgos de construcción, financiamiento y operación
de los proyectos, permitiendo a la corporación lograr sus
objetivos operacionales sin incrementar la fuerza hombre propia,
y concentrando así sus inversiones en actividades de mayor
rentabilidad. Por otra parte, la estrategia permite el desarrollo
del sector complementario que apoya la industria petrolera nacional.
En el plan de negocios de la corporación, las inversiones
a ser efectuadas por terceros en este tipo de negocios exceden los
6 mil millones de dólares en los próximos diez años.
Orimulsión
Dentro de la política de apertura
petrolera, y como uno de los mecanismos para desarrollar nuestras
vastas reservas de crudos pesados y bitumen en la faja del Orinoco,
se ha abierto la posibilidad de participación del sector
privado en la ejecución de proyectos destinados a la manufactura
de orimulsión, con fines de atender nichos de mercado en
los que este tipo de combustible sea susceptible de ser empleado
con ventaja para la generación eléctrica. En este
sentido, la filial Bitor, con la aprobación del Congreso
Nacional, ha venido promoviendo la creación de empresas de
capital mixto.
Es conveniente recordar que el Estado ha incentivado este tipo
de proyectos, reduciendo la tasa de impuesto sobre la renta a 34
por ciento. Actualmente se exporta orimulsión a Canadá,
Dinamarca y Japón, con buenas expectativas comerciales en
Italia, y países asiáticos.
2. Integración del petróleo a la sociedad
La apertura petrolera busca optimizar
la contribución del petróleo al desarrollo del país,
como actividad productiva, a través de una mayor integración
entre la sociedad y la industria petrolera, estimulando, a terceros
para que el dinamismo necesario provenga en buena parte de la iniciativa
empresarial. Se trata de superar viejos esquemas, bajo los cuales
la industria petrolera se veía simplemente como fuente de
ingresos fiscales, orientándola más bien a su plena
inserción en la vida económica y social del país.
La industria petrolera posee una integración orgánica
mucho más intensa que la mayoría de las empresas del
sector manufacturero; alrededor de 60 por ciento de los equipos
y materiales, y cerca de 90 por ciento de los servicios se compran
o se contratan en el país. Para aprovechar esta integración
se hace necesario lograr mayores niveles de inversión por
parte del sector privado, ya que un desarrollo sostenido de la economía
venezolana sólo será posible mediante un crecimiento
superior a 6 por ciento anual del producto interno bruto. El esfuerzo
de inversión que hace la industria petrolera es importante,
mas no suficiente. Esta limitación ofrece una oportunidad
excepcional para estimular la participación del capital privado.
El petróleo seguirá siendo por mucho tiempo factor
dinamizador de la economía venezolana, pero ya no solamente
en forma de renta para el Estado, sino como agente que además
propicie la inversión, la creación de nuevas empresas
y la conquista de nuevos mercados, en la búsqueda de hacer
aportes efectivos al desarrollo nacional y a la calidad de vida
del venezolano.
Además de muchas iniciativas que promueven el acercamiento
del petróleo a la sociedad, como la asistencia técnica
que se presta al agro venezolano a través de Palmaven, la
inversión social que se hace en multitud de programas comunitarios;
los programas educativos a través del CIED, la asistencia
técnica a través de Intevep y la Agenda Petróleo,
en conjunto con Conicit, bajo la cual se apoya a investigadores
venezolanos. Entre otros, Pdvsa ha creado el Fondo de Inversiones
Petroleras (Sofip) con el propósito de buscar instrumentos
financieros de participación para el sector privado, de manera
de canalizar ahorros de particulares hacia actividades que están
en la cartera de negocios de la corporación.
Mediante estos instrumentos, los venezolanos podrán adquirir
directamente o a través de ingresos provenientes de fideicomisos
laborales, fondos de ahorros, fondos de jubilación e instituciones
financieras, títulos ofrecidos a los mercados de capitales,
y de esta forma invertir en los negocios y proyectos relacionados
con la industria petrolera, tales como desarrollo de áreas
nuevas, asociaciones estratégicas, contratos operacionales,
orimulsión, carbón, petroquímica, gas , natural
y actividades no medulares, entre otros.
En resumen, la apertura petrolera es una manera de enfocar el negocio
petrolero -dentro del marco de la ley- que propicia una mayor vinculación
del petróleo a todos los sectores de la vida nacional. De
importancia superlativa en este proceso está la ampliación
de la base constituyente con el consecuente cambio en el sistema
de rendición de cuentas.
3. Transformación
Antecedentes
Desde su fundación, Pdvsa ha experimentado una serie de
cambios que hacen que la corporación sea completamente distinta
a la del año 1976. Los cambios se efectúan en función
de las necesidades y retos dictados por el entorno y la competencia
internacional, buscando la mayor
eficiencia operacional a fin de reducir costos y mantenerse
en altos niveles competitivos.
En los primeros diez años de la corporación se racionalizaron
las 14 empresas operadoras existentes a tres grandes filiales que
existieron hasta fines de 1997. A partir de 1978 se han venido incorporando
nuevos negocios, como el de petroquímica (1978), el de carbón
(1986) y el de orimulsión (1988), desarrollándose
una de las estrategias más importantes y exitosas para nuestra
industria, como es la de la internacionalización,
que ha permitido que Pdvsa tenga participación total o parcial
en empresas como Citgo, Ruhr y Nynas, con acceso directo a mercados
sumamente atractivos Por otra parte, se centralizaron en el transcurso
de estos años varias actividades, creándose el Intevep
(1976), para investigación y desarrollo; Bariven (1980),
inicialmente para centralizar las compras internacionales de materiales
y equipos y actualmente también centraliza las nacionales;
PDV Marina (1990), para el transporte marítimo de las exportaciones
y del cabotaje; Proesca (1995), para el fomento de empresas que
procesen corrientes de refinería; el CIED (1995), para la
formación y educación de los recursos humanos; Intesa
(1996), empresa mixta de informática; y Deltaven (1996),
para la comercialización de los productos petroleros en el
mercado interno, comprobándose con los resultados de estas
consolidaciones e integraciones las ventajas de unificar actividades
y negocios, tanto operativos como de servicios y apoyo.
En la década de los 90 se han introducido también
cambios muy importantes, como lo son el proceso de apertura, con
sus esquemas de convenios operativos, para la reactivación
y explotación de áreas nuevas y asociaciones estratégicas,
para la producción, el mejoramiento y comercialización
de los crudos pesados de la faja del Orinoco. Estos convenios han
involucrado por ahora a 58 empresas nacionales y extranjeras en
el negocio, cambiando el mapa petrolero del país como nadie
lo hubiera podido imaginar hace apenas pocos años.
La participación del sector privado nacional y extranjero
está aumentando también en áreas como el mercado
interno de hidrocarburos, informática (Intesa), generación
de electricidad, manufactura de hidrógeno y separación
e inyección de gas natural, bajo mecanismos de "tercerización"
(outsourcíng). Además, se intenta que el venezolano
invierta en el negocio petrolero, para lo cual se creó Sofip.
Por su parte, Proesca, como se mencionó arriba, se constituyó
para promover la industrialización de corrientes de refinerías.
Todo esto es de gran importancia en este proceso continuo de cambios
que caracteriza a nuestra actual industria.
Las tres ex filiales operadoras de Pdvsa realizaban actividades
similares: exploración, producción, refinación,
comercio interno y externo, y servicios, lo que también requería
que la casa matriz tuviera coordinaciones, que además de
su rol, que debería ser eminentemente estratégico,
empresarial y planificador, tenían que invertir gran parte
de su energía en un rol de tipo operacional y de coordinación,
con el objeto de optimizar los esfuerzos y, así, asegurar
la mayor creación de valor a la corporación y a la
nación.
Este esquema, si bien trabajó con eficiencia y con un cumplimiento
excelente de metas y aportes al accionista, era, sin embargo, mejorable
y comenzaba a tener una serie de limitaciones para enfrentar los
retos que nos depara el presente y el futuro. El consenso sobre
la necesidad del cambio giraba fundamentalmente en torno a eliminar
las duplicaciones existentes en la organización, materializar
las sinergias que existen en las actividades operativas y de apoyo,
lo que reduce los costos y gastos de operación, y de apoyo
y gestión, optimar la resignación de recursos humanos
y financieros, profundizar el proceso de rendición de cuentas,
buscar mayor agilidad en la toma de decisiones, apuntalar la delegación-seguimiento,
modernizar los procesos de los negocios y la definición de
los nuevos roles de la casa matriz y de las diferentes empresas.
Además, existen fuerzas que actúan sobre la industria
y que obligan a repensar la forma de trabajar, la estructura de
la organización y el desempeño de su personal.
En cuanto al país, también existen nuevos enfoques
con el fin de asegurar la integración del petróleo
con la sociedad venezolana a través del aumento de la participación
del sector privado nacional en el negocio petrolero, en la industrialización
de hidrocarburos, en las actividades no medulares, en el ahorro
nacional, fortaleciendo a los sectores exportador y de servicios.
Por otra parte, bajo la presión del mercado, el negocio
energético de hoy está caracterizado por una intensa
competencia a nivel mundial, con decisiones cada vez más
complejas; con cambios estratégicos y organizacionales sucediéndose
rápidamente, con fusiones y adquisiciones de empresas ocurriendo
frecuentemente, con un avance y uso intenso de tecnologías
que han permitido reducir apreciablemente los costos de producción
y hacen rentables yacimientos y proyectos que antes no lo eran.
Todas las compañías petroleras multinacionales se
han reestructurado y transformado, logrando significativas mejoras
en su desempeño y rentabilidad.
Finalmente, el Plan de Negocios de la corporación tiene
como meta el crecimiento, caracterizado por nuevos desarrollos de
mayor complejidad y que requieren alta capacidad de adoptar tecnologías
y prácticas novedosas y de mejorar aún más
el desempeño.
El potencial de ahorros que podría derivarse de la transformación
fue estimado alrededor de 12 mil millones de dólares en los
próximos diez años, como producto de la reducción
en la inversión propia, optimización de labores de
apoyo y gestión y reducción en los gastos y costos
operacionales. Esto representaría alrededor de 0,80 dólares
por barril producido en el citado período. Otra ventaja de
la transformación es el haber adoptado una identidad corporativa
única, la cual abarca todas las expresiones visuales y gráficas
de Pdvsa.
Transformación de Pdvsa
En cuanto a estructura organizacional a instrumentarse, se analizaron
varias posibles opciones, escogiéndose la que crea mayor
valor a la corporación y a la nación: la funcional,
que consiste en una empresa llamada PDV Petróleo y Gas, constituida
por tres unidades estratégicas de negocio: Exploración
y Producción, Manufactura y Mercadeo, y Servicios, en las
cuales se consolidaron todas las actividades con estos nombres,
antes efectuadas por Corpoven, Lagoven y Maraven. Previamente, las
refinerías de Ámuay y Cardón se habían
integrado en el Centro Refinador de Paraguaná. También
se consolidaron todos los convenios operativos y asociaciones estratégicas
en organizaciones únicas y se incluyeron Bitor y Carbozulia
en Exploración y Producción, y Deltaven, Pdvsa Gas
(nueva empresa que consolida el manejo y mercadeo de gas y GLP en
Venezuela), Interven y PDV Marina en Manufactura y Mercadeo, respectivamente.
La casa matriz sustituyó las siete coordinaciones anteriores
por cuatro vicepresidencias corporativas: Finanzas, Planificación,
Recursos Humanos y Relaciones Externas.
Paralela a Pdvsa Petróleo y Gas, estuvo prevista la futura
creación de PDV Química, con el objeto de agrupar
a Pequiven y a Proesca en una empresa procesadora de gas natural,
sus líquidos y las corrientes de refinería, cuyos
activos se pudieran traspasar al sector privado una vez aprobada
la Ley de Estímulo a las Actividades Petroquímicas,
Carboquímicas y Similares. Sin embargo, la ley aprobada en
septiembre de 1998 limita la colocación de acciones de Pequiven
a 49 por ciento, por lo que asegura que el Estado retenga el control
de esta filial a través de Pdvsa. Esto debería ser
objeto de revisión en el futuro. Estos cambios organizacionales
hicieron necesario redefinir el modelo de gobierno, y la misión,
las responsabilidades principales y organización de las diferentes
instancias y órganos que hacen posible el cumplimiento de
la m sión y objetivo de la corporación, conforme a
lo establecido en los estatutos.
Dado que el personal es el activo involucrado más importante,
se diseñó e implantó una estrategia de comunicación
interna para mantenerlo informado del avance del proceso, conjuntamente
con la consolidación de la identidad corporativa. Desde julio
de 1997 se inició la tarea de información directa
a través de los líderes naturales e, indirecta, a
través de los medios de comunicación internos, principalmente
el sistema de información intranet. Este sistema permitió
la interacción con la gente que facilitó aclarar las
dudas y dar respuestas a preguntas de cualquier tipo por cualquier
empleado. Asimismo, fue utilizado un sistema de boletines que permitió
a los empleados mantenerse al día de las decisiones tomadas
y las acciones planteadas prácticamente en tiempo real.
La secuencia de eventos que formaron parte de la transformación
de Pdvsa puede resumirse en la siguiente forma:
– Creación del Grupo de Transformación: abril
de 1996.
– Definición de aspectos fundamentales a acometer
y de dimensiones (gente, procesos, estructura) en presentación
al Comité Ejecutivo de Pdvsa: 03-12-96.
– Desarrollo de 8 proyectos: Sinergia E&P, rol Casa Matriz,
Centro Refinador de Paraguaná, Comercio y Suministro, Servicios,
Faja, Relaciones Laborales y Rendimiento: febrero-junio de 1997.
– Despegue: I Congreso de Ejecutivos de Pdvsa: 10-12 de julio
de 1997.Aprobación de nueva estructura organizacional en
tres unidades de negocio: 16 de julio de 1997.
– Definición detallada de nuevas organizaciones: agosto-septiembre
de 1997. Modelo de gobierno Pdvsa / definición de roles:
julio-diciembre de 1997. Comunicación con el personal / lineamientos
generales: julio-diciembre de 1997.
– Inventario/adscripción del personal: julio-agosto
de 1997. Aprobación de nombramientos principales: 8 de octubre
de 1997.
– Organización de la transición servicios: septiembre
1997-enero de 1998. Logística y mudanzas: septiembre-noviembre
de 1997.
– Implantación: enero de 1998.
– Seguimiento: 1998.
Es importante mencionar que además de los cambios organizacionales,
para garantizar la competitividad de la corporación en el
largo plazo son necesarios cambios en el comportamiento, preparación
y actitud del personal, así como de la gerencia de los procesos
más importantes que se llevan a cabo en nuestras operaciones
y negocios. Uno de los resultados más importantes de la transformación,
además del aumento en la eficiencia y la producción
de costos, es el cambio operado en el personal, de una típica
actitud monopólica a una nueva actitud positiva y abierta.
III. Resultados de la corporación en el período 1994-1998
En las páginas siguientes se presentan los mencionados resultados
en forma gráfica, lo cual permite ilustrar la evolución
de los diversos parámetros referenciales. Los gráficos
se explican por sí solos. En consecuencia, el correspondiente
análisis se limitará, en esta ocasión, a los
siguientes comentarios.
Durante el período en consideración, la empresa ha
aumentado su capacidad de producción de petróleo y
gas, sus reservas probadas y su capacidad de refinación.
Todo esto se logró mientras se reducía concomitantemente
y en forma significativa la fuerza-hombre efectiva.
Adicionalmente vale la pena señalar, que a pesar de la volatilidad
del mercado, la empresa ha aumentado los ingresos de manera importante
y se han multiplicado la base de activos y el patrimonio, manteniendo
apenas un nivel modesto de deuda cuya proporción con la base
de activos es de apenas 13 por ciento. Finalmente, es importante
señalar que se han incrementado considerablemente los aportes
a la nación venezolana, a través de impuesto sobre
la renta, regalía y dividendos.
Todo lo descrito en este informe ha llevado a que en el mundo entero
Petróleos de Venezuela sea objeto permanente de reconocimiento
y admiración y figure en altos sitiales de cualesquiera listas
jerarquizadas de desempeño. A manera de ejemplo, se muestran
aquí las recientes clasificaciones presentadas por The Petroleum
Economist, derivadas de una consulta realizada entre 150 analistas,
especialistas y hombres de negocios, en la cual Pdvsa resulta ser
la empresa estatal mejor gerenciada, con amplia ventaja sobre la
segunda, la Statoil de Noruega.
Apéndice Gráfico
            
..............................................
* Trabajo publicado en la revista "Nueva
Economía", editada por la Academia Nacional de Ciencias
Económicas, año VIII, No. 12, Caracas, abril 1999
(pp.63-95)
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