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Caracas / Venezuela -
 


Pan y Circo: El Ungido
Loctar Ovencraft * / Soberania.org - 15/12/06


El ungido

Cuando los venezolanos pensábamos que era imposible volver a vivir la pesadilla de vernos representados por un megalómano sin escrúpulos, como lo fue el ex presidente Carlos Andrés Pérez –sabiamente bautizado por el vulgo con el apodo  de Locoven [1]-, la historia se ensaña con nosotros enviándonos otro Mesías protector más trastornado que el primero: Locoven II.

Para indignación y despecho del honorable ex presidente Don José María Vargas [2], Venezuela al parecer si está signada por el destino para eternamente ser esquilmada por audaces pícaros en detrimento de una pasiva, miope y lerda mayoría honrada.

Locoven II fue dotado por la naturaleza con una extraordinaria inteligencia verbal, pero Dios –muy sabio él- decidió equilibrar esa virtud dotando al ungido con una sobredosis de audacia que, en el caso de marras, avanza siempre desbocada cual libre corcel en las sabanas de Sabaneta, sin encontrar ni empalizadas ni obstáculos a su paso, gracias a una endémica falta del más elemental escrúpulo ético y moral.

De allí las constantes contradicciones entre el verbo y la acción, y entre la acción y el verbo. Contradicciones que el ex embajador norteamericano John Maisto, bajo la óptica de los intereses que representa, supo conjurar y condensar en un brevísimo manual de bolsillo llamado “Doctrina Maisto”, cuyo sabio y único texto reza: “Debemos juzgar a Chávez por lo que hace y no por lo que dice“.

Sin embargo y más coloquialmente, un 54% de la población venezolana, bajo la óptica de los intereses que representa, ya comienza a murmurar en voz alta lo que mi abuela, Mamá Chicha, sólo se atreve a decirle a Dios en voz baja: “Habla muy bonito, pero huele muy mal”.

¡Vaya contradicción!


Alegría de tísico

Da la impresión de que la nueva clase política que ostenta el poder en Venezuela y usurpa impunemente a discreción "nuestra" renta petrolera, no ha sabido o no les conviene interpretar en su justa dimensión el mensaje nítido que el pueblo les ha enviado, a través de las urnas, el pasado 3 de diciembre de 2006.

Los "Pomalacas" [3] aseguran poseer el 62% del electorado en sus alforjas y, por tanto, han concluido que una buena porción  de este noble pueblo les ha extendido una patente de corzo para imponer al resto de la población: condiciones, modelos, constituyentes, leyes, reformas, atropellos, aplanadoras o cualquier otro antojito que tenga a bien ocurrírsele a Locoven II, especialmente durante los "eternos monólogos madrugadores" con su siempre "atento" gabinete.

¿Quién dijo que son mayoría? Depende de quiénes y de cómo interpretan –o retuercen- los numeritos resultantes. Hablemos más bien de esta realidad concreta: del 100% del universo electoral (número total de inscritos en el REP), 46% lo hicieron por Locoven II, un 29% lo hizo por el que mientan "El Burro" y el restante 25% nos abstuvimos. De tal manera que el "saco de gatos" que desdeña con pasión y "frenesí" a Locoven II, representa una honorable mayoría simple del 54% del electorado.

Si bien 46% es una buena tajada, un gran espaldarazo, no es suficiente capital electoral para “calarnos” pacíficamente la irritante altanería, patanería y prepotencia que caracteriza ahora a la jauría mayor –seamos benevolentes y llamémoslos dirigentes- del régimen castro-chavista.


Diferente pero igual

“Cuba es Cuba. Venezuela es Venezuela. Nosotros admiramos el modelo cubano (sic), pero el proceso venezolano es autóctono, es endógeno, como se dice popularmente allá y no va a copiar el modelo de ningún país”, manifestó William Lara, ministro de Comunicación e Información, en declaraciones dadas a la BBC de Londres, según informa ABN. Asimismo, el ministro “…negó que Venezuela vaya a convertirse en un Estado con un sistema comunista (…)”. [4]

Analicemos las palabras de Lalo [5] (así le dicen cariñosamente en el MINCI): Venezuela no será un Estado comunista. No obstante ser la cabeza del ministerio de Manipulación y Engaño, Lalo dijo la verdad: el comunismo duerme el sueño de los justos en los libros de historia, ni siquiera Cuba es comunista; es obvio, entonces, que mal podríamos considerar la remota posibilidad de que se instaure un régimen comunista en Venezuela.

En la gran isla de la Alcatraz caribeña, lo que acongoja a sus prisioneros es una vulgar dictadura e inaceptable tiranía, cuyo sistema económico está caracterizado por ser un modelo "retorcido" de Capitalismo de Estado, incipiente ejemplo del que impera -con gran éxito- en China. Llamemos a éste extraño híbrido, llanamente, como “Modelo Cubano”, a secas. Sigamos…

Lalo dijo: “Nosotros admiramos el modelo cubano (sic)”, ¿vieron la vaina?  Precisamente dijo lo que nosotros no queríamos oír: la posibilidad de instaurar en Venezuela un sistema totalitario y autocrático al estilo Castrista, pero con "rostro democrático" (elecciones “libres y secretas”, leer más abajo), cuyo control sobre la economía deberá ser total –Capitalismo de Estado al estilo Chino -, en equilibrada armonía y repartición de renta con el gran capital transnacional (Ejemplo: Empresas Mixtas).


Elecciones libres y secretas

Si, es verdad, las elecciones presidenciales fueron transparentes –las maquinitas Smartmatic “por ahora” son confiables-, pero… la trampa estaba a la vista de todos: en el REP (Registro Electoral Permanente).

Las pasadas elecciones estuvieron plagadas por miles de "pequeñas e insignificantes triquiñuelas” –planificadas y dirigidas por el G2 cubano, seguramente, porque Mr. Triquiñuelo no confía en los venezolanos-, que pudieron aportar unos 2,5 millones de votos extras para alcanzar -pujando- el paupérrimo 46% obtenido por los "Pomalacas".

Podemos dar fe de que la poderosa matriz de opinión instalada en las atosigadas mentes de la burocratista administración pública, en relación al “no secreto del voto”, fue alimentada y retroalimentada por sus superiores hasta el último minuto, lo que aunado a la coacción a votar -so pena de quedar sin “bozal de arepa”-, pudo muy bien aportar más de 1,5 millones de votos provenientes solamente de éstos.  Votos "abozalados". Por otro lado, considere a miles y miles de dobles, triples, cuádruples y quíntuples cedulados –inclusive desplazándose en autobuses oficiales y con uniforme de reservistas-, que votaron múltiples veces con total impunidad. No despreciemos tampoco el peso que en estas elecciones tuvieron los “agradecidos” nacionalizados y cedulados “Express”, quienes han sido constantemente amenazados de perder la “provisional” nacionalidad venezolana. Y así, a punta de "pequeñas e insignificantes triquiñuelas", pudiéramos seguir enumerando otros modos y procedimientos democráticos -y libres.

En fin, estamos frente a un gobierno neo-adeco (Los Pomalacas) cuyas “triquiñuelas y trampillas” superan con creces a las creadas y ejecutas por sus originales progenitores: los pícaros y malandrines adecos de antaño.

 

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Notas:

[1] Acrónimo o palabra compuesta por "loco" y "venezolano". Apodo con el que se conoce al ahora convaleciente ex presidente venezolano, Carlos Andrés Pérez, dos veces presidente de Venezuela en los períodos 1973-1978 y 1988-1992, célebre tanto por sus extravagancias -como regalar un barco a un país sin mar (Bolivia)-, como por auspiciar y alentar la más sanguinaria corrupción jamás conocida en Venezuela...¡Hasta ahora!
[2] Médico cirujano, científico, catedrático  y rector de la Universidad de Caracas, político, escritor y presidente de Venezuela entre 1835-1836.
[3] Los Pomalacas: chavistas neo-adecos rojo-rojitos. Pomalaca: Fruta criolla también llamada "Pomagás", roja rojita por fuera y blanquísima por dentro.
[4] Agencia Bolivariana de Noticias, nota de prensa del 8 de diciembre de 2006.
[5] Lalo: compañero inseparable del Mono Kiny, los dos muñecos más conocidos del humorista y ventrílocuo venezolano Carlos Donoso.

 

 

[*] Loctar Ovencraft (a) Locoven / E-mail: locoven@gmail.com

   
   




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