La pena de muerte viola el derecho fundamental a la vida
José Pinto* / Soberania.org - 18/12/06
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Luego de más de 30 minutos de agonía, el reo puertorriqueño Angel Nieves Díaz se convirtió, el 13 de diciembre del 2006, en el ejecutado número 1.057 desde que se reinstauró la pena de muerte en EEUU, en 1976, y el cuarto en lo que va de año en el estado de Florida, quedando 374 convictos en lista de espera.
La barbarie y la más extrema violación de los derechos humanos, eso es lo que es la pena de muerte, porque la venganza no es justicia y no reduce los índices de criminalidad. Nadie tiene el derecho de quitarle la vida a otra persona y mucho menos el Estado que se supone encarna la voluntad general de sus conciudadanos y promueve su bien común.
Dentro de 2 años se cumplirán 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual fue aprobada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas y aún existen 54 países de 192 miembros de la Organización de las Naciones Unidas que mantienen la pena de muerte, violando los estatutos de su tan magna declaración.
De acuerdo a los últimos reportes del año 2006 de la organización “Que nadie toque a Caín” (Hands Off Cain) [1] existen en la actualidad 142 países que en diferentes grados han renunciado a la penalidad de muerte. De esos: 90 son totalmente abolicionistas; 10 son abolicionistas por crímenes ordinarios; 1 (Rusia) esta comprometido a la abolición de la pena de muerte como miembro del Concejo Europeo y actualmente observa una moratoria en ejecuciones; 5 tienen una moratoria en ejecuciones y 37 son de hecho abolicionistas (i.e. no han tenido lugar ejecuciones por lo menos desde hace 10 años).
A pesar de las espeluznantes cifras sobre la pena de muerte, sigue intensificándose una tendencia en favor de la abolición. Los 54 países que aun mantienen la pena de muerte, cayeron de 60 en el 2004 y de 61 en el 2003. El movimiento hacia la completa eliminación de la pena capital es incesante.
La organización Amnistía Internacional [2] reveló en abril de 2006, que más de 20.000 personas condenadas a muerte en todo el mundo se encuentran a la espera de que las maten sus propios gobiernos.
En su último análisis sobre el uso de la pena de muerte en el ámbito mundial, Amnistía Internacional reveló también que al menos 2.148 personas fueron ejecutadas durante 2005 en 22 países –para vergüenza del mundo el 94 por ciento sólo entre Arabia Saudita, China, Estados Unidos e Irán. Durante el año 2005 se condenó a muerte a 5.186 personas en 53 países.
El Presidente Bush fue el más destacado por su diligencia y sangre fría a la hora de ordenar en numerosas ocasiones la ejecución de delincuentes. El pasado miércoles 13 de diciembre del 2006, en Miami Florida, a pesar de sostener su inocencia, por decisión de la corte fue ejecutado el puertorriqueño Angel Nieves Díaz mediante inyección inusual en dos oportunidades de pentotal de sodio, bromuro y cloruro de potasio, por el asesinato a tiros de Joseph Nagy, encargado de un local de "strip-tease", hace veintisiete años, después de perder todas las apelaciones presentadas en varios tribunales, incluyendo al Supremo de Estados Unidos.
Por otro lado, a pesar de la manifestación en varias oportunidades del mandatario cubano Fidel Castro de eliminar la pena de muerte en su país, esta ley lamentablemente aún se mantiene vigente en la isla. La Asamblea Nacional del Poder Popular ha decidido mantener la normativa, que mantiene la pena de muerte como un instrumento disuasivo para desalentar la realización de actos de terrorismo en la isla. La aplicación de la pena de muerte en Cuba es, sencillamente, la renuncia de ese país, ejemplar en tantos otros órdenes, a situarse en un plano ético superior frente a países que la aplican, como los Estados Unidos quienes se auto proclaman como adalides de la libertad y de la justicia.
Frente a la barbarie tiene que imponerse la civilización. En los pocos países en los que aún se mantiene, la pena de muerte es arbitraria y se aplica desproporcionadamente contra minorías étnicas u otros sectores desfavorecidos de la sociedad. La pena de muerte por lo demás suele afectar en muchos países a los más pobres, a aquellos que no tienen con qué pagar a un abogado que los defienda. Afortunadamente el mundo está dándose cuenta de que la pena de muerte es un acto de barbarie que degrada a cualquier sociedad que la practica.
Las estadísticas demuestran que como medida de control de la criminalidad en los países donde se aplica es inefectiva. De hecho, muchos de los países que recurren a la pena capital soportan más altas tasas de violencia que muchas otras naciones que no la utilizan. En lugar de confiar en el control ilusorio que proporciona la pena de muerte, los gobiernos deben centrarse en la elaboración de medidas efectivas contra la violencia.
En Venezuela, debido a los altos índices de violencia (En el país ocurre un homicidio cada media hora y sólo el 7 por ciento de los culpables reciben condena, según la Dirección de Estadística del CICPC) algunos connotados líderes de la sociedad han asomado la posibilidad de discutir la inclusión de la pena de muerte en su legislación. Lo que debe existir más bien en cada país es una mayor acción de las autoridades frente a la criminalidad, ya que en la mayoría se cuenta con legislaciones bastante severas contra la delincuencia.
Cuando combatimos la violencia, no sólo lo hacemos contra la guerra, es contra el abuso impuesto por algunos sectores de poder sobre los seres humanos más indefensos, entre los que se cuentan el abuso del poder militar, político y económico. Cuando le decimos NO a la muerte y decimos SI a la vida, no sólo estamos significando que en ningún lugar del mundo exista la pena de muerte derivada de los tribunales de justicia, sino de la otra muerte silenciosa que condena a los más pobres a morirse de hambre y de toda clase de miserias debido al injusto reparto de las riquezas del planeta.
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Notas:
[1] HANDS OFF CAIN (Que nadie toque a Caín): Es una organización de ciudadanos y parlamentarios por la abolición de la pena de muerte en todo el mundo. Es una organización sin fines de lucro fundada en Bruselas, en el Parlamento Europeo en 1993. Esta organización lidera una campaña mundial apoyada en los parlamentos de muchos países. Hands off Cain quiere alcanzar todas las leyes internacionales y constituciones en un esfuerzo por abolir la pena de muere. El principio que quieren establecer es: ningún estado puede disponer de la vida de sus ciudadanos por la imposición de la pena de muerte en sus leyes por crímenes, aun los más atroces.
[2] AMNESTY INTERNATIONAL (Amnistía Internacional): Es un movimiento internacional nacido en 1961, independiente de cualquier gobierno, interés económico, partido político o religión. Trata de liberar prisioneros debido a su opinión disidente, color de piel, sexo, grupo étnico, lengua, religión (probado que ellos no hayan cometido actos de violencia contra nadie). Este movimiento se opone incondicionalmente a la pena de muerte, apoyando a las personas sentenciadas a través de muchos canales.
(*) José Pinto - Email: guariche1000@yahoo.com
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