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Caracas / Venezuela - Sábado 17/05/03
 


El informe Némesis. Los flujos de petróleo y su agotamiento
Aspo nº 28. Abril de 2003* / Rebelión (España) - 14/05/03

Después de una ausencia de varios meses, nuestro analista clave anónimo, desde el corazón de la industria petrolera, vuelve con una interesante revisión.

Cuando escribí por última vez hace casi un año, hice hincapié en que cuando se evalúa el agotamiento, lo importante eran los flujos de petróleo, más que los stocks. El flujo de los descubrimientos se suma a la base de las reservas y el flujo del consumo se resta a las mismas.

Ese análisis mostraba que la diferencia entre los así llamados grandes optimistas y los grandes pesimistas es sorprendentemente pequeña. Básicamente consiste en si el stock existente de las reservas de petróleo sin desarrollar o poco desarrolladas, se están consumiendo a 11, 17 ó 21.000 millones de barriles/año; y si la demanda de petróleo iba a sobrepasar al suministro en el 2005, el 2010 o el 2015.

En resumen, la crisis es inminente en cualquier tipo de escala histórica, como se confirma por el número de desarrollos del pasado año. Se descubrieron algo menos de 10.000 millones de barriles (en línea con el promedio de los 10 últimos años); y se consumieron algo más de 27.000 millones de barriles. Ha empezado a resultar socialmente aceptable hablar del agotamiento y hasta la ExxonMobil está hablando de ello. Sin embargo, a medida que algunas empresas hacen frente a la realidad, otras, junto con algunos de los principales consultores y analistas, han comenzado a predecir con seguridad excesos de suministros y bajadas de precios. ¿Sería muy cínico decir que es más fácil añadir todas las nuevas capacidades que se reclaman que calcular la verdadera tasa de caída de forma real? La llamada coalición de los dispuestos (los EE.UU., le Reino Unido y algo Australia), han decidido enfrentarse a Irak, declarando que la guerra en sí misma no es por el petróleo, aunque estando de acuerdo que al final es todo sobre el petróleo. De hecho, han sido muy discretos en la forma en que mencionaron que también podría facilitar la creación de un corredor de energía entre el este y el oeste, para obtener el petróleo y el gas de la región del Caspio, en línea con la política estadounidense de los últimos diez años. La política establecida ha sido la de evitar que transitara por Rusia y si es posible, evitar Irán.

Un rápido vistazo al mapa muestra que la forma más sencilla de obtener (el petróleo) del Caspio a Ceyhan es a través de Azerbeiján, hasta el valle de Araks en el nordeste iraní y después alrededor del lago Urmia (con un ramal a la refinería de Tabriz), y hasta otro valle que acaba en Irak, al norte de Arbil, donde podría después enlazar con los oleoductos existentes de Kirkuk a Ceyhan, que realmente no tienen petróleo suficiente para ir llenos. Aparte de ser más fácil que la línea planificada actual del oleoducto, que parece cruzar las más altas montañas y pasar por el máximo de tierras malas, señores de la guerra, feudos y regiones en disputa, la ruta anteriormente descrita es mucho más corta y la mitad del oleoducto ya está construido. Una ruta fácilmente defendible y de bajo costo desde el Caspio, elevaría los activos del Caspio considerablemente y la producción de crudo de Siberia podría moverse también hacia esa dirección. ¿Coincidencia? La guerra es, desde luego, una solución particularmente violenta a cualquier posible corte de suministro, pero si la gente recurre a una guerra que es por el suministro de petróleo, aunque sea parcialmente, es que los protagonistas tienen que estar realmente convencidos de que el corte de suministros está cercano. Es una idea ligeramente escalofriante para todos aquellos que pensaron que los cálculos del agotamiento de ASPO eran un simple entretenimiento académico.

Sin embargo, creo que hay claros signos de que el problema se nos echa encima. Caídas limitadas, incluso totales, no significan que se ha superado la capacidad de producción: sólo que la demanda inmediata ha superado al suministro a corto. Pero cuando los cortes lleguen a ser recurrentes, se podrá concluir con presteza que existe una escasez esencial de capacidad ASPO, y también otros que vigilan el agotamiento de los recursos, tienden a fijar el año en el que su mejor predicción de suministro quedará por debajo de su mejor predicción de la demanda. Pero esto es esperar a la crisis antes de concluir que tenemos un problema. La variación de la demanda estacional está en la actualidad en algo más de 2 millones de barriles/día entre la alta demanda del invierno y el flojo segundo trimestre. Este año, la caída de la demanda en primavera se está promoviendo como nuestra salvación. Toda la producción de los países de la OPEP y también no OPEP puede estabilizarse en marzo y los stocks pueden quedarse cerca de un mínimo operativo, pero se nos ha urgido a no preocuparnos, porque la caída estacional se hará cargo y quitará presión al sistema. Los depósitos pueden de esta forma ser rellenados de nuevo, los precios pueden caer y nosotros podemos hacer una guerra con Irak sin hurgar muy a fondo en los stocks estratégicos. ¡Ejem!.

La conclusión es bastante simple. Las caídas de los suministros se manifestarán primero como picos de precios y apreturas en los suministros en la temporada de invierno. Después se harán más frecuentes y más agudos, llegando incluso al extremo de que sólo los muy altos precios podrán alinear la demanda con el suministro existente. En ese punto, desde luego, la mayor parte de las economías estarán en (una fase) de declive terminal. Ahora bien, esto no es una especulación ociosa sobre una visión distante. Sugiero que examinemos la proposición ahora que estamos viendo los primeros signos de ello. Se debe ser cuidadoso, porque los picos de precios, las caídas de suministro e incluso los cortes del mismo no son nada nuevo y a menudo existen buenas razones para ello. Sin embargo, algunas buenas razones son mejores que otras.

El candidato principal a los cortes parciales no es el petróleo, sino el gas norteamericano. A finales de 2000, el suministro llegó a ser tan ajustado a la demanda de invierno, que los precios "spot" saltaron a los espectaculares 10 US$/millón de Btu's, comparados con los 2 US$/millón de Btu's del promedio de los años 90.

En su momento, la gran subida de precios tuvo más que ver con la manipulación de los beneficios del mercado, de aquellos que como Nerón, se aprovecharon del descontrol del mercado y con una distorsionada privatización parcial del mercado californiano del gas.

Debido a que lo ajustado del suministro era una pequeña parte del problema, el pico de los precios duró relativamente poco y fue abatido por la acción de la Administración, el cambio (a otro tipo) de combustible y el ahorro. La dimensión del pico de los precios y los beneficios que se hicieron, dispararon un boom de perforaciones y los precios volvieron a bajar al nivel de los 2-3 US$, confirmando, en apariencia, las tradicionales expectativas de la economía tradicional. Sin embargo, el aparente éxito del mercado fue y es una ilusión. El boom de las perforaciones ha añadido muy poco gas adicional, los suministros adicionales produjeron un agotamiento más rápido que nunca antes de los campos existentes, junto con las importaciones de Canadá. La mayoría de los nuevos pozos se agotan ahora en apenas dos años. La situación se aproxima rápidamente a un punto en el que, incluso si se conocen nuevas formaciones, difícilmente se puede perforar y conectar los pozos a tiempo para reemplazar a los que recientemente se ha ido agotando.

Las consecuencias de estas apuestas de alto nivel se han hecho sentir este invierno. A diferencia de 2000, no ha habido picos de precios, sino un constante incremento de los precios a medida que el suministro se ve afectado y los depósitos se agotan. Desde los 3 US$ en el verano, se pasó a los 4 US$ en otoño, los 6 US$ en enero y los precios "spot" están ahora en el orden de los 8-9 US$. Está ya claro que los stocks de gas alcanzarán unos bajos niveles récord hacia el final de la temporada de calefacción, en abril.

Pero ¿cómo se rellenarán los depósitos de gas para el próximo invierno? Los descubrimientos son pocos, la producción cae a un espectacular 5% anual, los canadienses están diciendo que no disponen de suministros adicionales para enviar al sur y los gasoductos de Alaska y el delta del Mackenzie están por construir y a muchos años de distancia. La respuesta (en forma de) palmadita de las importaciones de gas licuado (Liquefied Natural Gas, en inglés, o LNG) tiene dos problemas. Aunque las cuatro terminales (portuarias) se están ampliando y/o reactivando, la capacidad combinada de los mismos es todavía pequeña respecto de la demanda. Aunque hay excedente de capacidad productiva de LNG, el cuello de botella es la falta de buques tanque de transporte. Existen muchos en construcción o bajo pedido, pero lleva tiempo construirlos.

Ahora si volvemos al petróleo (que al contrario que el gas natural, es un verdadero mercado global), comenzamos a observar el mismo patrón. Hacia mediados de marzo, la Agencia Internacional de la Energía confirmó un récord de producción, con los productores OPEP y no OPEP a máxima capacidad, los stocks de los EE.UU. a niveles mínimos desde hacía 27 años y forzando el mínimo operacional, mientras los stocks en el resto del mundo estaban bajos, si bien no tanto como en los EE.UU.

Sin embargo, los precios del petróleo están cayendo actualmente sobre la base de que ya se está llegando al perezoso segundo trimestre, en la que la demanda cae en unos 2 millones de barriles diarios y que, de todas formas, hay planes para liberar petróleo de los depósitos estratégicos. Se dice que comenzar una guerra en Irak no es un problema, o así parece creerlo el mercado. Parece que también se cree que rellenar los stocks tampoco es realmente un problema.

Me gustaría tener más fe en este mercado.

* El informe Némesis es un extracto de la hoja de información de ASPO del pasado mes de abril publicado bajo: Asponews.org - Traducido por Pedro P. Prieto


 
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