
Informe Quincenal - Abril 2003, Primera Quincena
Escenarios del Referéndum Revocatorio: Retos y Sorpresas
José Antonio
Gil Yepes / Datanálisis* (Venezuela) - 20/05/03
|
Presentado a: Giuliana Saravia - KRAFT FOODS
VZLA.
Las apariencias engañan. Aunque parezca que el gobierno tiene
el protagonismo en la situación actual, en la realidad se
encuentra reaccionando a la amenaza de la oposición de buscar
caminos democráticos para sacar al Presidente Chávez
del poder. En particular, en este momento el Presidente está
confrontando la amenaza de la pronta llegada de la fecha a partir
de la cual puede ser solicitado un referéndum revocatorio
en su contra: el 19 de agosto de 2003.
A pesar de todas las críticas que se le puedan hacer a la
oposición sobre su articulación y operatividad, y
a pesar de que muchas de ellas tienen bases ciertas, el tema que
domina la situación política venezolana está
siendo puesto en vigencia por ella. La pregunta obvia es ¿qué
sucedería si la oposición mejora su articulación
interna?.
Las señales que se reciben del entorno indican que, una vez
finalizado el paro, la oposición ha ido adoptando como estrategia
la focalización en el referéndum revocatorio, aunque
esta focalización, por lo menos hasta ahora, luce a veces
más como un concepto que como un programa de acción
definido y en proceso de implementación.
Si la oposición no se articula mejor y no pasa “del
dicho al hecho”, lo más probable es que el
oficialismo, apoyado en sus estratagemas contra el referéndum
y contra cualquier otra reforma o conquista de la oposición
que amenace su poder, pueda mantener al Presidente Chávez
en su cargo.
Las rutas de la oposición
Las opciones que la oposición ha evaluado en los últimos
meses han sido el referéndum consultivo;
la reforma constitucional para recortar el plazo
del mandato del Presidente e introducir la doble vuelta; la
asamblea nacional constituyente; y, más recientemente,
el énfasis ha sido colocado sobre el referéndum
revocatorio. Todas estas opciones han sido evaluadas en
informes quincenales de DATANALISIS anteriores,
señalando las ventajas y desventajas de cada una de ellas,
concluyendo que el referéndum revocatorio es la ruta que
más probabilidades de éxito tiene en cuanto al objetivo
de reemplazar a Chávez en la Presidencia. No obstante, cualquiera
que sea la opción escogida, es obvio que el triunfo de la
oposición pasa por un proceso de sinceración,
unificación, organización y actuación eficaz
porque ésta debe ser capaz de vencer la tenaz resistencia
y la habilidad del oficialismo para evitar la implementación
de cualquier ruta que implique la salida de Chávez del poder
o el fin de la “revolución”.
De lo contrario, las probabilidades de que la “revolución”
se imponga como sistema de dominación son muy altas.
La necesidad de articular y movilizar a la oposición
hacia la desobediencia civil
El detallado análisis realizado en números anteriores
del Informe Quincenal de Escenarios Datanálisis ha puesto
de relevancia el precepto de que “dictadura no negocia”
y mucho menos para perder el poder. De allí que
si la presión sobre un gobierno de corte autoritario y con
rasgos totalitarios no es descomunal, no es lógico esperar
que el referéndum revocatorio ni mucho menos alguna otra
ruta de salida institucional de Chávez de la Presidencia
pueda ser exitosa. Cualquiera que sea la ruta que siga la
oposición, los escenarios vigentes, mostrados en el gráfico
a continuación, le indican a la oposición que la única
forma de enfrentar un régimen autoritario es a través
de la desobediencia civil.

Es necesario reiterar una vez más que las acciones en boga,
tales como “negociación”, “mediación
internacional” y “recursos legales” deben
ser mantenidas por todo aquel que se considere verdaderamente
democrático e institucional, pero teniendo presente
que esas acciones no son suficientes para lograr
la salida institucional del Presidente. Dichas acciones forman parte
de todo un territorio que conduce al escenario “Chávez
se queda”. De acuerdo con Gene Sharp, ya citado en
informes anteriores, las dictaduras -por definición- no aceptan
mediaciones internacionales, no aceptan procesos legales, ni negocian.
Todas esas formas de avenimiento son contra-natura para una autocracia
como la venezolana, porque ellas implican ceder poder o perderlo
y eso no tiene sentido para tal tipo de régimen.
Y aunque es necesario que la oposición se mantenga en la
mesa de negociación e insista en acciones legales, y aunque
ciertamente es fundamental la presencia de los mediadores y observadores
internacionales, ninguna de esas tres condiciones son suficientes
para lograr la vigencia de la democracia, lo cual a estas alturas
es evidente que pasa por la salida institucional, democrática,
legal y constitucional del gobierno del Presidente Chávez.
La aclaratoria sobre la forma legal de salida institucional viene
a colación porque dentro de los escenarios arriba descritos
y los patrones de conducta que los caracterizan también se
observa la opción de la “violencia”,
lo cual equivale a golpe de Estado, auto golpe de Estado u otras
salidas no institucionales. En este caso, las citas de
Gene Sharp, incluidas en números anteriores de este Informe
Quincenal de Escenarios Datanalisis, han enfatizado que es difícil
ganarle a un régimen dictatorial en una confrontación
violenta porque dichos regímenes controlan con gran ventaja
los medios de manejo de la violencia y porque difícilmente
quien remueva violentamente a un dictador va a repartir luego el
poder que logre concentrar en sí mismo. Entonces, si lo que
se quiere es una verdadera democracia y una economía de mercado
no es probable y es casi imposible que se logre esto empezando por
una salida que no sea de derecho.
Por otra parte, el simple hecho de tener el derecho a solicitar
el referéndum revocatorio y cumplir con todos los requisitos
legales al respecto no garantiza, ni remotamente, que tal derecho
se pueda ejercer efectivamente por parte de la oposición,
ni siquiera porque un 65% de la población votaría
a favor de que Chávez salga del poder ni porque un 88% de
la población esté de acuerdo con contarse. Esto último
implica que si los “chavistas” representan
aproximadamente el 35% de la oposición, más de la
mitad de los “chavistas” estaría de acuerdo con
que el Presidente se cuente, incluso en un referéndum revocatorio.
De allí que la única opción lógica que
queda, para conseguir una salida institucional, es impulsar la ruta
que se escoja, por ejemplo, el referéndum revocatorio, no
sólo con petitorios, firmas, discursos, propaganda y protestas,
sino también con desobediencia civil. Al
analizar las estrategias del gobierno a continuación, se
verá que éste precluye derechos, el diálogo
y hasta ignora su propio origen popular.
La estrategia del gobierno
Una buena parte de los esfuerzos del gobierno están dedicados
hoy en día a prepararse para neutralizar la amenaza del referéndum
protagonizada por la oposición. Todo ello a pesar de la poca
articulación de este sector. Otras estrategias del oficialismo
ya eran fruto de la iniciativa de este sector.
En general, dichas estrategias son:
- Colonizar, o sea penetrar y controlar las instituciones por parte
del oficialismo. Esta estrategia siempre ha caracterizado a este
gobierno, desde su inicio. Pero ahora se presta para utilizarla
en contra del referéndum revocatorio. En este momento, los
esfuerzos del oficialismo se concentran en asegurar el control del
CNE y del TSJ.
- Mantener un estado constante de agitación y movilización
política en función de la colocación de temas
explosivos en la agenda pública.
- No resolver ninguna crisis sino taparla con otra que le siga.
- Promover el empobrecimiento y la dependencia de la población
del gobierno para poder controlarla, a la vez que se destruyen las
empresas privadas venezolanas.
- Controlar los medios de comunicación privados. En este
punto, el oficialismo no logró suficiente consenso interno
en torno a la llamada Ley de Contenido, razón
por la cual la estarían sustituyendo por la Ley de Disidencia
o llamada “contra el Terrorismo”. Según
esta ley cualquier medio que divulgue una noticia que pueda alarmar
a la población, puede ser sancionado. La otra posibilidad
es que el oficialismo esté esperando el timing propicio para
efectuar la segunda discusión y eventual aprobación
de la mencionada Ley de Contenido.
- Neutralizar el referéndum a través de una gama de
manipulaciones legales tipo Fujimori.
Adicionalmente, las rutas del gobierno frente al referéndum
pueden ser las siguientes:
1.
Aceptarlo limpiamente.
2.
Negarse a su realización.
3.
Aceptarlo bajo un esquema de fraude y abstención.
4.
Suspender las garantías o dar un autogolpe de Estado.
5.
Retardar el referéndum.
1. Aceptarlo limpiamente.
Esta opción parece estar descartada. Es contra-natura para
un gobierno autoritario aceptar la realización de
un referéndum revocatorio, sobre todo si éste amenaza
con la supervivencia del régimen. Esto equivaldría
a
aceptar el imperio de la ley cuando en una autocracia quien impera
es el autócrata.
2. Negarse a su realización.
Negarse a la realización del referéndum equivale a
exacerbar todas las fuerzas, nacionales e internacionales, en contra
del gobierno y, sobre todo, a mostrar la cara antidemocrática
que ha tratado de esconder hasta ahora, porque sabe que esto es
fulminante en las relaciones internacionales y para la poca legitimidad
que todavía mantiene en algunos sectores de la población.
Todo esto conduciría a potenciar el referéndum revocatorio
y la salida institucional del gobierno del poder.
3. Aceptarlo bajo un esquema de fraude y abstención.
Como ocurre con la mayoría de los regímenes autoritarios
que se ven forzados a ir a una consulta cuyo potencial deslegitimador
es alto –verbigracia, Marcos Pérez Jiménez,
diciembre de 1957-, estas consultas terminan siendo amañadas
a través de fraude y, en este caso, de la abstención.
Algunas de las principales formas de llevar a cabo el fraude son
alterar el REP ( Registro Electoral Permanente); inscribir a extranjeros
no nacionales en dicho registro, cedulándolos; cambiar las
listas de los centros de votación sin que los afectados –de
la oposición- lo sepan; alterar los programas electrónicos
de conteo y procesamiento de votos; alterar las actas de votación,
etc. En cuanto a la abstención, esta figura entra en juego
debido a los filtros que estableció la Constitución
de 1999 en relación a los referéndos revocatorios:
- El primero de estos filtros es el porcentaje de firmas que deben
recogerse para solicitar la revocatoria de mandato: 20% de los electores,
es decir, de los inscritos en el REP (Artículo 72). En el
caso del cargo del Presidente, los electores son todos los inscritos,
aproximadamente 12.500.000, o sea que se requieren 2.500.000 firmas.
- El segundo filtro es que debe concurrir al referéndum al
menos el 25% de los votantes correspondientes al cargo. En este
caso 3.125.000 votantes.
- El tercer filtro es que no basta que los votos a favor de que
un incumbente deje el cargo sean más que los votos de quienes
quieran que se quede. Además, para lograr la revocatoria
hay que superar el número absoluto de votos que recibió
el incumbente en su elección. En el caso de la relegitimación,
el 30-07-00, Chávez recibió 3.757.773 votos. La consecuencia
de estos filtros, sobre todo del tercero, es que si se logra elevar
la abstención, por más grande que sea la diferencia
porcentual entre los votos SI y NO, si no se logran 3.757.774 votos
en el referéndum en contra del Presidente, éste no
saldría del cargo, por esta vía. Aquí vale
la pena hacer algunas observaciones sobre la abstención para
identificar el nivel que ésta debe alcanzar para blindar
a Chávez, siempre partiendo de que la intención de
voto que hemos venido reportando, durante los últimos 12
meses en Escenarios Datanalisis es de un promedio de 63% por la
revocatoria del mandato y obviando las consideraciones sobre qué
sector sería más propenso a abstenerse, el oficialismo
o la oposición. Esto último sobre-simplifica los siguientes
cálculos pero hace más fácil transmitir la
idea.
- Con 40% de abstención, igual a la registrada el 30-07-00,
irían a votar alrededor de 7.500.000 electores (sobre un
total de inscritos en el REP de 12.500.000, aproximadamente), de
los cuales el 63% equivale a 4.725.000 votos en contra de Chávez,
luego éste sale de la Presidencia.
- Con 50% de abstención, el 63% sería 3.937.500 en
contra; Chávez sale de la Presidencia.
- En cambio, con 55% de abstención, el 63% sólo logra
3.543.750 de votos en contra; luego, aún perdiendo el referéndum,
en este caso Chávez se queda en el cargo, y se queda blindado
contra otro referéndum porque el mismo artículo 72
de la Constitución señala que... “Durante el
período para el cual fue elegido...no podrá hacerse
más de una solicitud de revocación de su mandato”.
Según esta metodología –sencilla– de cálculo,
el punto de quiebre está, aproximadamente, alrededor del
53% de abstención. Es decir, si las circunstancias de la
población o el oficialismo logran que la abstención
llegue a ese nivel, y sin entrar a considerar qué sector
se abstiene más o menos, el revocatorio no sacaría
a Chávez del poder.
Eso no es difícil de lograr con el terror que infunden los
círculos bolivarianos armados, la propaganda en contra de
la oposición y las manipulaciones demagógicas, como
el caso de los mercados populares recién
inaugurados, MERCAL. Todo lo cual sugiere que ya Chávez está
en campaña, en todos estos frentes, para neutralizar el referéndum.
Esto explica la relación, a primera vista extraña,
entre el referéndum y la proposición introducida en
la mesa de negociación, por parte de César Gaviria
y la oposición, de que se produzca el desarme de la población
civil como parte del acuerdo sobre dicho referéndum y, segundo,
que lo supervisen los países amigos y la comunidad internacional
a través de organismos internacionales como la OEA y la propia
ONU.
4. Suspender las garantías o dar un autogolpe de
Estado.
Siguiendo la lógica anterior, en la medida que el gobierno
se ve compelido a realizar el referéndum para descarrilarlo
puede optar por tolerar y aupar un clima de violencia política
interna, por intermedio de las guerrillas, o peor aún, una
confrontación con Colombia. Nótese que respecto al
clima de violencia, parecieran existir algunas señales como
las bombas colocadas en los Consulados de España, Colombia
y, más recientemente, en el edificio del Caracas Teleport,
sede, esta última, de las reuniones de la mesa de negociación,
además de los secuestros, cobros de vacuna y conflicto violentos
por la ocupación de tierras [1],
En el caso del conflicto con Colombia ya hay una averiguación
abierta por parte del gobierno colombiano en cuanto a la posible
participación de pilotos de la Fuerza Aérea Venezolana
en el bombardeo de un foco guerrillero en territorio colombiano.
Y además, el Fiscal colombiano ha hecho la denuncia de que
la guerrilla colombiana está en territorio venezolano, lo
cual está agriando las relaciones entre ambos países.
5. Retardarlo.
Esta es la mejor opción para el oficialismo y probablemente
la que trate de seguir. Este juicio se desprende
del hecho de que todas las opciones anteriores o son muy riesgosas
para el oficialismo o son ilegítimas, es decir, evidencian
el rostro antidemocrático que el régimen se niega
a confesar porque lo colocan como un “estado delincuente”
a nivel internacional e internamente y provocan fuertes e inmediatas
reacciones en su contra, tanto de civiles como de militares.
Los mecanismos para lograr retardar el referéndum son, entre
otros, los siguientes:
• La decisión del TSJ cuando dijo que el consultivo
sí era aplicable al Presidente, pero que no podía
hacerse hasta tanto no se eligiera el CNE definitivo. Esta estrategia
empezó a implementarse hace ya tres meses. Por este tipo
de cosas es que parece que el gobierno llevara la iniciativa, cuando
en realidad lo que pasa es que está reaccionando desde hace
ya tiempo para torpedear el referéndum revocatorio.
• El control del oficialismo sobre la Comisión Preliminar,
integrada por diputados de la Asamblea, para integrar el Comité
de Postulaciones que propondría los candidatos definitivos
a la AN para ser electos como Directores del CNE.
• La integración final del Comité de Postulaciones,
la cual, aún dando por descontado que de los 10 miembros
postulados por la sociedad civil cinco son afectos al gobierno y
cinco de la oposición, el oficialismo ya contaba con una
mayoría de diputados en la Comisión Preliminar (6
a 5) para decidir quiénes serían los candidatos a
integrar el Comité. Además, estos diputados son los
que les hicieron las entrevistas a los candidatos.
• Plantear la integración del CNE -compuesto por cinco
directores principales-, por dos de la oposición, dos del
oficialismo y un “supuesto independiente”.
Sin embargo, esto es inconstitucional por cuanto el artículo
296 señala que los cinco directores principales del CNE serán
personas no vinculadas a organizaciones con fines políticos.
Esto, pese a ser un error por parte del gobierno y la oposición,
beneficia al gobierno.
• Una vez electo el directorio del CNE –y ya está
retrasado- el CNE puede decidir avocarse a elaborar su Reglamento
Interno, para lo cual la Ley del Poder Electoral le confiere un
plazo de 180 días continuos (6 meses).
• Adicionalmente, en la Asamblea Nacional no se está
discutiendo en este momento la integración del CNE, sino
que, por el contrario, la Asamblea está avocada a discutir
otra serie de leyes totalmente secundarias y hasta contraproducentes,
como la Ley sobre el delito cambiario.
• Dentro del mismo período antes señalado (6
meses), el CNE debe aprobar el Estatuto del Funcionariado Electoral
y el Sistema de Remuneraciones del personal.
• Por si fuera poco, dentro de ese mismo período se
debe llevar a cabo la evaluación del personal del CNE, a
los fines de ser reclasificados conforme a la nueva estructura de
cargos adoptada.
• Además, el CNE tiene un año de plazo –de
acuerdo a lo que dispone la misma ley - para elaborar el Proyecto
de Ley de Procesos Electorales y de Referendos.
• Paralelamente, dentro de ese mismo plazo de 1 año,
el CNE debe elaborar el Proyecto de Ley de Registro de Estado Civil
de las personas. Si bien estos dos últimos proyectos corren
en paralelo dentro del CNE, ambos tienen que ser sometidos a la
Asamblea Nacional para su discusión y aprobación,
sin que exista ninguna obligación legal de la Asamblea para
que se avoque con urgencia a decidir en torno a esas leyes.
• Cualquier reforma a la ley electoral impediría la
realización de cualquier elección o referéndum
por seis (6) meses, de acuerdo al artículo 298 de la Constitución.
• Desconocimiento de las firmas recogidas en el “Firmazo”,
lo que obligaría a una nueva recolección.
• Adicionalmente, una vez recogidas, debe producirse la validación
de firmas por parte del nuevo CNE, lo cual tardaría, por
lo menos un mes más.
• Un posible nuevo requisito puede ser aprobado por el CNE,
una vez que se recogieron las firmas: “falta la huella digital”.
Esto obligaría a volver a recogerlas.
• Entre los nuevos requisitos que se han discutido en los
corrillos del oficialismo, está la exigencia de que los que
votaron en julio de 2000 son los únicos que podrían
votar en el referéndum. ¿Insólito?, ¿inconstitucional?,
sí, pero se puede llamar “revolucionario”.
Automáticamente, esta medida lograría un 40% de abstención
y sólo restaría lograr alrededor de un 13% adicional
para que la oposición pierda su cometido de sacar a Chávez
del poder.
• El chavismo ya ha planteado que, a pesar de que el Presidente
fuese sacado de la Presidencia por un referéndum, Chávez
volvería a presentarse como candidato en las elecciones que
se celebrarían 30 días más tarde. Esto no tiene
ningún asidero en el espíritu de la ley, en la jurisprudencia
internacional ni en doctrina jurídica alguna, pero lo pretenden.
Y si bien lo más probable sea que, de presentarse la situación,
no logren que el Tribunal Supremo dé un veredicto favorable
a tal pretensión, sí le sirve el tema al oficialismo
para su propósito de comprar tiempo para descarrilar el referéndum.
Por ejemplo, se puede plantear que, hasta que no se pronuncie el
TSJ al respecto, no se debe realizar el referéndum.
• El caso anterior y muchos otros pueden servir de excusa
para que el tema salga de las manos del CNE y pase al TSJ para decidir
cualquier desavenencia entre las partes. De allí el interés
que tiene el oficialismo en aumentar el número de magistrados
del Tribunal Supremo de 20 a 30, asumiendo que controlaría
las postulaciones de la misma manera que lo hizo en la elección
de los candidatos a directivos del CNE.
• Adicionalmente, el gobierno puede alegar, pese a la autonomía
funcional y presupuestaria e independencia orgánica que le
atribuye el artículo 3 de la Ley del Poder Electoral al CNE,
que no dispone de recursos suficientes para enviarlos al organismo,
que debe presupuestarlos para el próximo ejercicio fiscal
o, en caso de tenerlos, puede retrasar la transferencia de recursos
mediante trabas burocráticas.
• El nuevo CNE también podría alegar, especialmente
si está compuesto mayoritariamente por miembros relacionados
con el oficialismo, que los plazos establecidos para cumplir con
las obligaciones legales son imposibles de satisfacer.
• El CNE puede considerar oportuno iniciar un proceso de
“revisión y depuración del Registro Electoral
Permanente”, lo cual podría retrasar varios
meses más el proceso.
• El papel logístico y de guardianes de la inviolabilidad
de todo proceso electoral que cumple la Fuerza Armada a través
del Plan República puede ser distorsionado en cualquiera
de sus múltiples facetas, a objeto de contribuir al fraude
o a la abstención por falta de vigilancia y seguridad o por
el sesgo que le pueda imprimir un Alto Mando militar sometido a
la voluntad del Presidente.
• El contexto del referéndum revocatorio también
puede ser alterado si, por ejemplo, el oficialismo crea confusión
llamando a referéndum revocatorio para varios de los cargos
en manos de la oposición. Más contundente aún
en este sentido sería que el Presidente anuncie, unas semanas
antes de que se realice el eventual referéndum, su propuesta
de realizar una reforma constitucional dirigida a adelantar las
elecciones de todos los cargos elegibles por la población.
Es de suponer que esta propuesta cuente con el apoyo del bloque
chavista en la Asamblea Nacional y que divida a la oposición,
con lo que podría contar con los dos tercios necesarios para
reformar la Constitución y, en su defecto, servir de distracción
y de campaña electoral para sumarle votos a Chávez
en el referéndum por su “magnanimidad”.
• Otras acciones del oficialismo tendientes a descarrilar
el referéndum serían más bien efectistas, tales
como el surgimiento de la guerrilla en Venezuela, conflictos con
Colombia y la misma protesta contra el régimen, que logre
levantar la oposición, pueden ser utilizadas como justificativos
para declarar un estado de excepción.
• Un auto-golpe o un golpe simulado también servirían
al propósito de descarrilar el referéndum.
Cabe destacar que la comunidad internacional y, en particular, el
Grupo de Amigos, está siguiendo detenidamente la evolución
del caso venezolano en función de:
- El cumplimiento del eventual cronograma que debería establecerse
para la aprobación del referéndum revocatorio, bajo
el supuesto de que éste se realice antes de concluir el 2003.
Este particular interés de varias naciones por la ejecución
del referéndum explica, por contrapartida, por qué
el oficialismo rechaza del borrador de acuerdo de la Mesa de Negociaciones
el punto en el que se señala que los organismos internacionales
y el Centro Carter sean los “garantes”
del acuerdo, además de observadores del proceso de votación.
También explica por qué el oficialismo rechaza la
fijación de una fecha para la realización del referéndum
por parte de la Mesa de Negociaciones. Si el Secretario General
de la OEA es el facilitador de dicha Mesa, es obvio que la fijación
de una fecha comprometería aún más al oficialismo
ante la comunidad internacional.
- La legalidad del proceso mediante el cual el oficialismo intente
nombrar los 10 Magistrados adicionales del TSJ.
- El estado de la libertad de expresión, en especial los
controles legales con los que el gobierno está intentando
“sujetar” a los medios de comunicación
privados, bien sea la Ley de Contenido o la Ley Contra el Terrorismo,
las averiguaciones administrativas a que están sometid os
varios de los principales medios del país o acciones de amedrentamiento
como las seguidas contra El Nacional en abril de 2002 y las presiones
inadmisibles contra la libertad de expresión, tal y como
se está practicando al no otorgarle divisas a ninguno de
los medios, en particular a la prensa para la importación
del papel.
- Relaciones de Venezuela con la guerrilla colombiana, con movimientos
indígenas en Sur América y con Irak, Libia y Cuba.
Los grandes mensajes que se desprenden de esta lista, todavía
inacabada de posibles acciones del oficialismo para retardar el
referéndum son:
- Estas acciones son doblemente engañosas. Inicialmente,
el oficialismo se niega a dar cualquier paso en la dirección
del revocatorio, luego lo acepta, pero utiliza todas las herramientas
de que dispone para descarrilarlo. Obsérvese que el borrador
del preacuerdo de la Mesa de Negociación fue realizado con
la participación de ambas partes. Originalmente se negaban
a considerar la materia, compraron 6 meses de tiempo, planteando
nimiedades y generalidades (“La Paz”)
y ahora el oficialismo se niega a firmarlo tal y como está
por las razones arriba señaladas. Por otra parte, el engaño
no está en lo substancial, no radica en negarse al referéndum;
eso sería demasiado obvio e irritante, como ya indicamos.
El engaño está en lo adjetivo o circunstancial, en
que lo que se busca no es realizar el referéndum si no la
fecha tardía.
Transcurrido el cuarto año de gobierno, hasta agosto de 2004,
aún perdiendo el referéndum, el Presidente le entregaría
el poder a su vicepresidente, con lo cual su “revolución”
continuaría. Por todo esto es obvio que esta es
su estrategia y no las otras opciones.
- Más importante aún, debe observarse que todas las
artimañas arriba señaladas para lograr cualquiera
de las opciones: 1) retardar; 2) desvirtuar por fraude o abstención
el referéndum, están fundamentadas en el control de
las instituciones que tiene el oficialismo y no en el apoyo de la
mayoría ni en la popularidad del Presidente.
Esta última consideración permite identificar uno
de los dos ejes de incertidumbre de los escenarios específicos
del referéndum revocatorio, el relativo al potencial de influencia
del oficialismo. Dicho potencial se basa en la capacidad de este
sector de mantener el control sobre las instituciones públicas.
Mientras las
controle, puede aspirar a mantenerse en el poder, evitando, en el
caso de este análisis en particular, la realización
del referéndum a tiempo para sacar al Presidente y a la revolución
del poder. Pero si pierde ese control, entonces puede ser que se
recupere la vigencia de la ley y el derecho y que se realice el
referéndum
en condiciones en que lo perdería efectivamente.
Nótese que ese control institucional no tiene, a estas alturas,
estrecha relación con la popularidad e imagen
del Presidente. Más bien, hasta se podría plantear
lo contrario: mientras más control institucional ha ido logrando,
menos popularidad tiene. En este sentido se pueden identificar tres
etapas del gobierno actual, definidas en función de los factores
de poder que más ha cultivado o cultivará en el futuro
cercano.
La Estrategia de la Oposición
La oposición no tiene una estrategia tan clara como la del
gobierno. Lo que sí es un hecho es que se está focalizando
alrededor del referéndum revocatorio, en vez de dispersarse
en otras rutas, como la elección presidencial, que, además,
la dividen.
En todo caso, los grandes desafíos de la oposición,
si quiere ser contundente, serían:
• Sincerarse. Existen sectores que se dicen de la oposición
que están con el gobierno y otros que, al menos, le apuestan
a que el gobierno concluya su mandato porque en este momento no
les conviene una elección.
• Unificarse.
• Focalizar todas sus acciones y estrategias sobre el referéndum.
• Organizarse adecuadamente para lograrlo, lo cual pasa por
lograr darse a sí misma un liderazgo para esa campaña
y no para nada que se relacione con elecciones presidenciales.
• Empezar a actuar desde ya en función de un cronograma
de implementación del referéndum.
• Realizar las acciones consiguientes de manera eficaz.
• Alzar la protesta oportuna en contra de cada traba, trampa
y manipulación con las que el oficialismo está tratando
de retardar el referéndum. Considerando siempre que la simple
protesta no ha sido suficiente para hacer que el régimen
respete la ley ni el derecho. De allí que debe asumir el
reto de promover la desobediencia civil, sin caer en la violencia.
De aceptarse la validez de este punto, la oposición debería
estar protestando en este momento el hecho de que la Asamblea Nacional
no está eligiendo a los nuevos directivos del CNE, sino ocupándose
de proyectos absurdos, como la Ley Penal Cambiaria.
• Lograr el control por mayoría de algunos de los poderes
públicos o, en su defecto, que el oficialismo pierda el control
de los mismos.
• No caer en la trampa de seguir atacando al Presidente, invirtiendo
recursos en donde no está el meollo del asunto. El meollo
está en el control de las instituciones y, por ende, en los
pocos individuos que hacen la diferencia en sus decisiones. El gran
reto de la oposición tiene, entonces, dos caras: su articulación
interna alrededor del objetivo común representado por el
referéndum revocatorio; y la cara externa, rescatar la autonomía
de las instituciones, lo cual se relaciona con crear situaciones
de desobediencia civil, según se explica a continuación.
Desobediencia civil se define por “hacer lo que está
injustamente prohibido y lograr que el oficialismo caiga en la provocación
de utilizar la violencia en contra de los desobedientes”.
El uso de dicha violencia hace que el sector oficial, cada vez más
represivo, pierda legitimidad, apoyo y hasta que se divida internamente.
Es decir, la desobediencia civil no sólo es condición
necesaria para ejercer suficiente presión sobre el gobierno
a través de la ingobernabilidad, sino sobre
todo, para lograr el resquebrajamiento del control que ejerce el
oficialismo sobre algunos poderes públicos y devolverles
su autonomía.
Si bien el término “desobediencia civil”
es percibido como algo remoto, extraño, importado del pensamiento
ghandiano, no hay que ir tan lejos para encontrar un ejemplo de
qué es y cómo implementarla de manera exitosa: desobediencia
civil fue lo que ocurrió el 11
de abril de 2002 en todo el contenido de la definición
arriba utilizada y el efecto de esa jornada fue tal y como lo prevé
dicha definición: el oficialismo reprimió violentamente
a quienes desobedecieron la prohibición, injusta, de marchar
a Miraflores, y los muertos y heridos provocaron la pérdida
de legitimidad y la división del oficialismo al punto que
la mayoría de los militares se unieron a los civiles en desconocer
la autoridad del Presidente y hacerle renunciar al cargo, “lo
cual aceptó”. Además, se desaparecieron
y escondieron un número suficiente de representantes del
oficialismo en los diversos poderes públicos de forma que
perdieron el control de los mismos.
Precisamente, esto es lo que más hace innecesario el decreto
del día siguiente, el 12 de abril de 2002, disolviendo dichos
poderes. Grave error de cálculo, pues ya estaban bajo el
control de la oposición, como lo había anunciado
Luis Miquilena por televisión el día anterior.
De la lista de condiciones sobre la articulación de la oposición
se desprende el concepto del otro eje de incertidumbre que conforman
los escenarios del referéndum revocatorio.
Específicamente, el potencial de influencia de la oposición
depende de su grado de articulación y movilización
coherente y disciplinada en función de los 9 puntos arriba
listados. Todos ellos dirigidos a provocar la desobediencia
civil y, sobretodo, la pérdida del control institucional
que tiene el oficialismo y que está usando para blindarse
contra el referéndum.
Los Escenarios del Referéndum Revocatorio
La interdependencia de los factores aquí considerados se
puede sintetizar en la formulación de los escenarios del
referéndum.
Los ejes de incertidumbre que conforman los escenarios del referéndum
son los siguientes: 1) el control del oficialismo sobre las instituciones
y 2) el nivel de articulación de la oposición:
- Los valores del eje del oficialismo son: mantener su control sobre
los poderes públicos e instituciones de las cuales dependen
sus acciones en contra del referéndum o perder dicho control.
- Los valores del eje de la oposición son diversos grados
de articulación y movilización que están definidos
por el grado de cumplimiento o no de los 9 puntos arriba desarrollados.
De la combinación de estos valores se desprenden
los siguientes escenarios:
- “El oficialismo se niega a realizar el referéndum”,
producto de la combinación de una baja articulación
de la oposición y un elevado control institucional del oficialismo.
Este escenario es tan contraproducente para el oficialismo que resulta
muy improbable.
- El oficialismo retarda el referéndum hasta
concluido su cuarto año de gobierno y, de realizarse, entrega
el poder a otro “revolucionario”, producto
de la combinación de un alto control institucional del oficialismo
y de una articulación mediocre de la oposición.
- El oficialismo ve inminente el referéndum y se
prepara para desvirtuarlo mediante fraude y abstencionismo.
- El referéndum revocatorio se realiza en buena lid y Chávez
sale del poder, producto de una muy alta articulación de
la oposición cuya movilización produce tal desobediencia
que hace perder la gobernabilidad y contribuye
a que el oficialismo pierda el control institucional. Dichas instituciones
dan curso legal y equitativo a la realización del referéndum
y a la salida de Chávez y de la “revolución”
del poder.
Ghandi señalaba que uno de los impactos de la desobediencia
civil, en la medida que provocaba reacciones violentas del oficialismo
en contra de opositores pacíficos, era la caída de
la moral del grupo agresor, el desarrollo de un sentido de culpa
y el miedo a que, de mantener ese curso represivo de acción,
la oposición eventualmente gane la guerra, aunque pierda
algunas batallas, apabullada por la superioridad inicial en el uso
de la violencia por el oficialismo.
Una alternativa a la desobediencia civil que se ensaya en este escenario
es concentrarse en desmontar las
pequeñas ventajas que tiene el gobierno en los poderes públicos,
presionando a los miembros más vulnerables
del oficialismo para que cambien su posición.
La principal consecuencia de los tres primeros escenarios es que
todos ellos equivalen a la conclusión formal de la etapa
semi-constitucional del gobierno chavista y su entrada en abierta
dictadura, o sea, que las manipulaciones legales y progresivas que
están realizando terminan sumando o equivaliendo a un golpe
de Estado por cuotas y llega a ser visto como tal.
La hipótesis de varios militares y analistas
es que eso hará que, así como el sector militar ha
apoyado al régimen o se ha abstenido de confrontarlo (excepto
el 11 y 12 de abril), a partir de esta “transubstanciación”
del régimen, y por su mismo apego a la Constitución,
los militares pasarían a considerarlo inconstitucional
y se opondrían al mismo. Y la mayoría de
la población se sentirá definitivamente frustrada
en su aspiración de sustituir a Chávez por otro presidente,
con lo que puede arreciar su oposición al régimen.
Sin embargo, las reacciones de la población y de sus representantes
institucionales tienen que estar necesariamente articuladas y activas
para que la inconstitucionalidad del régimen tienda a cambiarlo.
Por el
contrario, también es posible que las reacciones de la oposición
se caractericen por ser desarticuladas y pasivas, lo cual, sumado
a la entrada del régimen en su etapa abiertamente represiva,
obliga a considerar la vigencia del escenario Chávez
se Queda, si no hasta el 2021, por lo menos para un rato
más.
El escenario menos estable y que más provoca una reacción
contraproducente es el de “Chávez rechaza el
Referéndum”. Es demasiado obvio. Por eso es
tan improbable.
El escenario de “Fraude y Abstención”
es relativamente más estable que el anterior, sobre
todo si sucede por abstención más que por fraude.
La abstención sería apabullante para la oposición,
la deja sin argumentos; mientras que el fraude la puede
incendiar contra el régimen, con el apoyo
de los observadores internacionales.
Por supuesto, el escenario del referéndum que más
beneficia a Chávez es el de “Retardarlo”
hasta que pueda entregarle a su vicepresidente, quien,
para esa fecha, lo más probable es que no sea José
Vicente Rangel sino el hermano del Presidente, Adán
Chávez, su maestro político, el “iniciador”
de la carrera política del Presidente y el que lo
motivó a entrar al Ejército para formar en él
una célula del Partido Comunista y derrocar la IV República.
Bajo la combinación Adán Chávez presidente
y Hugo Chávez en campaña electoral, en campaña
de control institucional y en campaña de control militar
y de reorganizacón de fuerzas paramilitares, es difícil
pensar que pueda perder la elección del 2006. Esto
último ocurriría sobre todo si la oposición
se presenta con varios candidatos fruto de su propia
estupidez y, con otros fruto del financiamiento que reciban del
chavismo.
La estabilidad del escenario “Chávez se cuenta
equitativamente y pierde el referéndum” depende
de los resultados de la elección posterior y de la calidad
del gobierno que pueda formarse. Al menos en el proceso
electoral, se deben prever problemas para la oposición si
Chávez es autorizado a ser candidato. En este caso volvemos
al problema del número de candidaturas de la oposición
y quién las financia.
Ninguno de estos caminos promete ser sencillo ni fácil,
así que el camino del éxito para la oposición
parece ser uno sólo.
..........................................................
*
Notas:
EDITOR: José Antonio Gil
Yepes
REDACCIÓN: José Antonio Gil Yepes,
Luis Vicente León Y John Magdaleno
Para hacer efectiva su suscripción por favor envíe
la planilla junto al cheque o copia del depósito a nuestras
oficinas:
DATANALISIS. , Av. Abraham Lincoln con Av. Las
Acacias, Torre La Previsora, Piso 16, Sabana Grande, Caracas.
Telfs: (58)(212) 794.19.93 / 794.12.58 Master. Fax: 794.15.21
VISITE nuestra Página Web: www.datanalisis.com / e- mail:
escenarios@datanalisis.com
..........................................................
Versión original difundida por internet (Acrobat PDF - 130
KB):
Escenarios
del Referéndum Revocatorio: Retos y Sorpresas
| |
|
Arriba |
 |
Portada |
|