Análisis de la actividad petrolera en el lapso 1994-1998
Gastón Parra
Luzardo* / Soberania.info
- Abril/1999
|

Aunque nominalmente este ensayo trata de la evaluación del
comportamiento de la actividad de la industria petrolera durante
el período 1994-1998, de hecho, su extenso contenido constituye
un auténtico memorial contra la estrategia de desarrollo
del sector petrolero acometida a partir de 1989 por sucesivas juntas
directivas de Pdvsa, con el apoyo de los gobiernos nacionales de
ese entonces. En consecuencia, son objeto de crítica descarnada
distintos elementos de esa estrategia, en especial, los planes de
inversión, las diversas modalidades del programa de apertura
petrolera (convenios operativos, asociaciones estratégicas,
convenios de asociación), la apertura del mercado interno
de hidrocarburos a la participación del capital privado,
la privatización parcial de la industria petroquímica,
la creación del `Fondo de Inversiones Petroleras", la
reestructuración organizativa de Pdvsa y la llamada política
de internacionalización petrolera.
En opinión del autor, la materialización
de esa estrategia respondió, antes que al interés
soberano de la nación en defensa de un recurso natural agotable
y clave para su desarrollo, al interés de un sector tecnocrático
que ejerció funciones directivas en la empresa petrolera
nacional, que se orientaba a la desnacionalización de la
industria en beneficio del sector privado transnacional del cual
ese grupo actuaba objetivamente como su principal agente en el país.
La visión ideológica de este grupo de "tecnócratas"
se habría afianzado, en opinión del autor, durante
la gestión presidencial del doctor Rafael Caldera, y sus
consecuencias se sintieron en forma muy negativa a lo largo del
período examinado. En particular, la expansión a ultranza
de la oferta petrolera interna, y en contra de las expectativas
más bien conservadoras del crecimiento esperado de la demanda
mundial de petróleo en el mediano plazo, contribuyó
a debilitar la acción concertada de los países miembro
de la OPEP y, por extensión, a provocar una baja apreciable
en los niveles de precio del crudo y sus derivados. Situación
que hizo crisis en 1998 bajo el impulso de factores no predecibles,
en especial la contracción de la demanda internacional de
hidrocarburos inducida por la crisis de las economías asiáticas.
Finalmente, dado que esos hechos ponen de relieve la contradicción
existente entre el fortalecimiento operacional y patrimonial de
la empresa petrolera, cuyo comportamiento se ha autonomizado de
las orientaciones del Estado, y la debilidad creciente de este último,
ejemplificada en la disminución sustancial de la renta fiscal
petrolera, el autor juzga necesario reformular radicalmente las
orientaciones básicas de la actuación futura de Pdvsa,
así como la estrategia general de desarrollo del país,
a la cual, forzosamente, debería subordinarse la actuación
de esa empresa.
La estrategia petrolera. El plan de negocios
de Pdvsa
Desde finales de la década de 1980, el directorio de la
industria petrolera estatal adoptó la meta de profundizar
en una estrategia que constituyera un cambio radical, acelerado
y agresivo en la nueva dirección de la política petrolera
nacional, con la finalidad de propulsar el crecimiento de las actividades
inherentes a la industria, cónsono con los tiempos de la
globalización y, con ello, estimular el refuerzo necesario
a la apertura incondicional y, por supuesto, impulsar y garantizar
la participación creciente del sector privado transnacional
en la planificación y ejecución de la política
energética venezolana, conducente hacia el proceso desnacionalizador.
Para el logro de esa estrategia, los llamados "tecnócratas"
de la industria petrolera, ya sin las falsas posturas que habían
creado para ocultar sus intenciones, incursionaron en el mundo político,
con el objeto de establecer los contactos y los acuerdos necesarios
para consolidar sus ideas y, por supuesto, lograr sus propósitos.
De esa forma lograr, entre otros objetivos, asumir las posiciones
clave en la dirección de la corporación petrolera
venezolana, y asegurar la puesta en marcha del llamado plan de expansión
de la actividad de la industria petrolera, convirtiéndose,
a través del tiempo, en el único plan
de la nación que realmente se ejecuta, y que constituye,
a nuestro juicio, una seria limitación para el alcance del
desarrollo económico y social del país.
Los mentores y ejecutores de la política de la "transnacionalización
globalizadora" lograron que la asamblea de accionistas
de Pdvsa, en su reunión del 29 de diciembre de 1989, aprobara
el plan, en el mediano plazo, por desarrollar durante el período
1989-1995, con la finalidad de incrementar el potencial de
producción a 3 millones 500 mil barriles diarios, y realizar
una inversión de 48 mil millones de dólares. El plan
petrolero (excluyendo la faja del Orinoco) requería de una
inversión que se elevaba a 33 mil millones de dólares.
A este respecto, Andrés Sosa Pietri, actuando
como presidente de Pdvsa, dijo: "En concordancia con
nuestra visión, la corporación se trazó un
ambicioso programa de expansión y diversificación
que constituye su plan de mediano plazo (1991-1996) (...) El plan
acentúa la diversificación de Petróleos de
Venezuela en las áreas de petróleo, petroquímica,
gas, carbón y bitúmenes, y fortalece las bases esenciales
en las que se sustenta el negocio petrolero" [1].
Por su parte, Gustavo Roosen, en su condición
de presidente de Petróleos de Venezuela, al abordar la justificación
del Plan de Negocios 1993-2002, señaló:
"Entre los objetivos y metas del plan que nos proponemos
para los próximos diez años está, en primer
lugar, maximizar el valor creado a nuestro accionista que es Venezuela
(...) Las metas de este plan son: aumentar las reservas probadas
de crudos convencionales de 63 mil millones de barriles a 65 mil
millones, elevar nuestro potencial de producción de, su nivel
actual de 2,8 millones de barriles diarios a 4 millones, de los
cuales 3,5 millones provendrán de las áreas tradicionales,
y 500 mil barriles de áreas nuevas que deben todavía
ser identificadas. La producción propiamente dicha se elevará
de 2,4 millones, que es la actual, a 3,6 millones de barriles diarios,
sin incluir la producción de los tres proyectos que estamos
anticipando para crudos pesados de la faja petrolífera del
Orinoco". Precisó, además, los aspectos
inherentes al gas, la refinación, la petroquímica,
la orimulsión y el carbón, y al efecto señaló:
"Para ejecutar este plan ambicioso, desde el punto
de vista cuantitativo pero realizable, hace falta, tanto el esfuerzo
propio como la apertura al sector privado nacional y extranjero"
[2] (destacado nuestro).
Pero es innegable que con el ascenso de Luis Giusti
a la presidencia de Pdvsa, desde marzo de 1994, la estrategia agresiva,
incondicional, de la apertura petrolera y con ello
impulso de modo incontenible a la participación creciente
del sector privado transnacional en el negocio petrolero, fue decisivo
para que el proceso desnacionalizador de la industria petrolera
cobrara mayor fuerza. Ciertamente, el nuevo conductor de la principal
empresa del país, no solamente consolidó el Programa
de Expansión llevado a efecto durante las gestiones anteriores,
sino que amplió, aceleró y acrecentó nuevas
acciones para desarrollar, instrumentar y ejecutar las "líneas
maestra (...) de la nueva política petrolera': Líneas
maestra, por cierto, que aparentemente no se correspondían
con la concepción ideológica, política y económica
que sustentaban los ideólogos y mentores del programa de
gobierno que regiría los destinos del país a partir
del 2 de febrero de 1994. El propio doctor Rafael Caldera,
en su campaña electoral realizada, fundamentalmente, durante
los años 1992 y 1993, arremetió contra la política
petrolera que se venía desarrollando, conforme al Programa
de Expansión, como fue el caso específico del Proyecto
"Cristóbal Colón", en su
juicio, por considerarlo inconveniente a los intereses nacionales.
Al respecto, es pertinente evocar el pensamiento del presidente
Caldera, cuando, a propósito del debate sobre el Proyecto
de Ley que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos,
fijó su posición en la Cámara del Senado, con
fundamentos doctrinarios en torno de la necesidad de abogar por
mantener la solidaridad con la OPEP, de luchar por lograr precios
más justos para el petróleo, de rechazar la superproducción,
por considerar que sería un crimen "...contra
la humanidad, producir petróleo en mayor cantidad de lo que
debe consumirse"; de vindicar la propiedad y control
de la industria petrolera, por parte del sector público nacional.
Aseveró que no era necesario recurrir a las asociaciones
con las empresas transnacionales para la comercialización
del petróleo. En este sentido, fue enfático
al advertir, convencido de sus razones que "...hasta
donde yo sepa, jamás las grandes empresas transnacionales
del petróleo han apoyado los pasos de Venezuela en la aspiración
de una mayor soberanía y de un mejor trato sobre su petróleo;
más bien tengo la impresión, muy razonada, de que
cada vez que la han podido obstaculizar, la han obstaculizado, y
que lejos de ser buenos compañeros o buenos socios -como
se ha dicho-, para lograr para nosotros lo mejor, han tratado siempre
de poner obstáculos, de crear reservas en este camino"
[3] . Infortunadamente,
esa concepción de la política petrolera, sustentada
y defendida por el doctor Caldera, no fue puesta en ejecución
durante su segundo mandato presidencial. En verdad, la política
petrolera que se aplicaría sería la concebida y plasmada
en el programa económico elaborado por el partido- socialcristiano
Copei, que fue presentado al país durante el proceso de elecciones
presidenciales para el período 1994-1999, cuyo candidato
fue Oswaldo Álvarez Paz. El mentor
principal de ese programa, en lo referente a la economía
y política petrolera, fue el ingeniero Luis Giusti.
En ese programa se destaca que el crecimiento del sector petrolero
"no puede llevarse a cabo dentro de los esquemas tradicionales.
Es necesario romper con el molde creado en 1975, con la fundación
de Petróleos de Venezuela y sus empresas filiales, en el
sentido de que cualquier crecimiento del sector petrolero lleva
aparejado un crecimiento de la estructura de Pdvsa (...) El camino
para lograr ese propósito es la apertura definitiva a la
participación del sector privado (nacional e internacional)
en el negocio petrolero venezolano" (destacado nuestro)[4].
En ese programa se presentan las` principales modalidades que deberían
aplicarse en la apertura petrolera; así como también
se asoman reformas fiscales con el interés de propiciar incentivos
a favor del capital extranjero. En las bases programáticas
del partido socialcristiano Copei, elaboradas por la Subcomisión
de Petróleo, también se hace énfasis en que
la OPEP debe considerarse como "...una estrategia subalterna"
y, por tanto, se deberá "...diseñar una estrategia
que permita sacar de- la discusión pública el tema
de la OPEP y de la producción venezoland'[5].
De igual manera, se sustenta el criterio de que la Ley Orgánica
que Reserva al Estado la Industria 'y el Comercio de los Hidrocarburos
debe ser modificada.. A ese respecto, afirman:
"Se impone una reforma de la ley que provea mayor flexibilidad
(.. ) El artículo 1° de dicha ley -aseveran los autores
del mencionado documento- limita las actividades de exploración,
producción, refinación, transporte, almacenamiento
y comercialización de los hidrocarburos al Estado venezolano",
y porque, además, lo establecido en el artículo 5°
suscita -prosiguen los mentores de las Bases del Programa de Gobierno
1994-1998, del Partido Copei, Subcomisión del Petróleo-
"...dudas razonables, acerca de si esta provisión
legal resulta suficiente para incentivar la participación
del capital privado en el negocio petrolero venezolano"[6].
Existe en ello, en nuestro juicio, el firme propósito
de lograr el pase de la propiedad pública a la propiedad
privada transnacional. Los objetivos y las propuestas de
las diversas modalidades para instrumentar la apertura petrolera,
así como la de otras iniciativas que a través del
tiempo se fueron incorporando, persiguen profundizar la política
de la desnacionalización de la economía venezolana.
Precisamente, en la gestión gubernamental del doctor Rafael
Caldera (1994-1999) es cuando la estrategia petrolera aludida
cobra fuerza y se sustenta en el ejercicio de un poder hegemónico
que se ejerce desde el directorio de Petróleos de Venezuela.
Esa forma de concebir la planificación y aplicación
de la estrategia petrolera venezolana difiere radicalmente de las
ideas y conceptos expuestos por el doctor Caldera, antes
de asumir su segundo mandato como presidente de la República
y revela, una vez más, la injerencia y, por ende, la fuerza
decisoria del monopoder mundial y de sus clases asociadas en el
país. Infaliblemente se impuso el afán de
arremeter contra el proceso de la nacionalización petrolera
y de consolidar la dominante presencia del capital transnacional
en la estrategia económica y la política energética
del país, con mengua de la soberanía nacional.
La historia nacional, en un análisis más profundo
del origen y significado de esas contradicciones entre lo escrito,
lo expuesto y lo que se ejecuta como gobernante, juzgará
los hechos para su real interpretación y comprensión.
En tal sentido, importa subrayar que el doctor Rafael Caldera,
en su mensaje de toma de posesión como Presidente de la República,
no fijó posición alguna en torno de la apertura petrolera,
aun cuando en los puntos esenciales de la estrategia por desarrollar
durante su período presidencial se pronunció por la
apertura de la economía y estimulo a la competitividad, en
el marco de la reciprocidad; y abogó por la conveniencia
de "...estimular la inversión privada, nacional
y extranjera, dentro de un marco de seguridad jurídica y
económica..."[7]:
Diez meses después, el Presidente de la República
de Venezuela, en Consejo de Ministros, según consta en el
Acta de la Sesión Ordinaria N° 55, del 7 de diciembre
de 1994, autorizó el Documento Base de la apertura petrolera,
para la consolidación, como se afirmara, del desarrollo del
sector petrolero venezolano. El documento, concebido y redactado
por la élite gerencial de Pdvsa, contiene "...la propuesta
de iniciar un proceso de apertura de las actividades de exploración
y producción de nuevas áreas a la participación
de capitales privados, como parte integral de la estrategia, bajo
el esquema de Ganancias Compartidas".
Finalmente, tanto en el Programa de Estabilización y Recuperación
Económicas [8], como en el
IX Plan de la Nación, se dio plena cabida al programa de
apertura petrolera, ideado por la tecnoestructura de Pdvsa.
Durante el período comprendido entre febrero de 1994 y febrero
de 1999, en el Plan de Negocios de Pdvsa se previeron escenarios
extremadamente optimistas, demasiado ambiciosos; no acordes con
las tendencias de corto, mediano y largo plazos del mercado petrolero
internacional, así como con la situación de la crisis
estructural por la cual atraviesa el país. De esa manera,
se programaron metas para un lapso de diez años, como la
de duplicar el potencial y el volumen de producción; de igual
forma, elevar -significativamente- las inversiones. Esas metas que
en el Plan de Negocios 1994-2003 eran de 4 millones 200 mil barriles
diarios, 3 millones 900 mil b/d y de 50 mil 500 millones de dólares,
respectivamente, se elevaron, en la programación establecida
en el Plan de Negocios 1998-2007, a 6 millones 900 mil b/d; 6,2
MM b/d y a 65 mil millones de dólares, correspondientemente.
De igual manera, se previeron ingresos para la nación por
más de 190 mil millones de dólares y se llegó
a garantizar que "...en el mediano- plazo y bajo escenarios
de precios razonables, el sector petrolero estará tributando
15 por ciento del PIB" [9]
.
Además de las metas señaladas, contempladas en el
Plan de Negocios, se especifican otras, tales como elevar las reservas
probadas de crudos convencionales, incrementar la capacidad de refinación,
desarrollar la faja petrolífera del Orinoco; la explotación
del gas licuado (Proyecto
"Cristóbal Colón"), aumentar la producción
petroquímica, elevar la producción de orimulsión
y de carbón.
Para e1- desarrollo de todas estas actividades y el logro de las
metas propuestas, argumentan los, mentores de las "...líneas
maestra para la definición de una nueva política petrolera",
se requiere poner en ejecución la apertura petrolera y, por
supuesto, será indispensable la participación del
capital privado.
Durante el lapso de 1994-1998, realmente la apertura petrolera,
diseñada por la tecnoestructura de Pdvsa, cobró exagerada
fuerza. En efecto, se han puesto en ejecución diversas
modalidades de apertura, tales como los convenios operativos, las
asociaciones estratégicas, los convenios de asociación
para la exploración a riesgo de nuevas áreas y la
producción de hidrocarburos, bajo el esquema de ganancias
compartidas. De igual forma, mediante ley se autorizó
la venta del 49 por ciento del capital social de la Petroquímica
(Pequiven), así como la apertura del mercado
interno de la gasolina y otros combustibles derivados de los hidrocarburos.
También se ha avanzado en propiciar la participación
del capital transnacional en las actividades correspondientes de
la industria del gas natural, que por leyes está reservada
al Estado venezolano. Para garantizar todo ese proceso de apertura
ilimitada se puso en vigencia, a partir de 1998, la nueva
organización de Petróleos de Venezuela, S.A.
Asunto que requiere de seria reflexión es el atinente a
cómo las inversiones planificadas para la ejecución
de los planes de negocios programados hasta la fecha, a partir de
la gestión gerencial de Luis Giusti, se
han incrementado significativamente, al pasar de 48 mil millones
de dólares, en el Plan de Negocios 1990-1995, 65 mil millones
de dólares, en el Plan de Negocios 1998- 2007. A este respecto,
es de subrayar que la participación del capital externo en
los programas de Pdvsa, durante la gestión de Andrés
Sosa Pietri, según su propio testimonio: "El
plan petrolero (sin la faja del Orinoco) sería acometido
directamente por Pdvsa. Nuestra estrategia no contemplaba asociaciones
en esta área. (...) El financiamiento del plan petrolero,
propiamente dicho, dependía en más de 80 por ciento
de recursos propios, y en una cantidad inferior a 20 por ciento
de montos provenientes del crédito nacional o internacional"
[10] . Y en relación
con "el financiamiento de los planes de petroquímica,
gas natural licuado para exportación, carbón y orimulsión™
-afirma Sosa Pietri- descansaba, esencialmente, en los programas
de empresas de capital mixto" [11].
En relación con el Plan de Negocios 1993-2002, "...las
inversiones propias se estimaban, aproximadamente, en 78 por ciento
del requerimiento del plan" [12]. En cambio, en el
Plan de Negocios 1994-2003, la participación del capital
externo pasó a representar 37 por ciento y las inversiones
propias disminuyeron al 63 por ciento; y, conforme al Plan de Negocios
1998-2007 el capital transnacional representa 46 por ciento del
total de la inversión prevista. Según declaraciones
de Wilmer Pulgarín, "Paulatinamente,
Venezuela se acerca a la meta establecida en el Plan de Negocios
1998-2007, el cual prevé una participación del sector
privado por 35 mil millones de dólares, mientras que Pdvsa
proyecta aportar 30 mil millones de dólares. De esta forma,
el sector privado sobrepasará a Pdvsa, en proyectos de inversión"
[13] . Lombardo Paredes,
vicepresidente de Relaciones Externas de Pdvsa, afirmó que
"...el plan petrolero para los diez próximos
años fija una inversión en Oriente de 46 mil millones
de dólares y unos 27 mil millones para el resto del país"
[14]. Lo que suma
un total de 73 mil millones de dólares.
Es indudable que las metas propuestas podrían ser mucho
menores y de esa forma -vía ejemplo- el monto de 65 mil millones
de dólares, previsto para la inversión total, podría
ser reducido sustancialmente, lo que permitiría que
Pdvsa asumiera, de manera racional y por sí sola, el desarrollo
de las actividades por ejecutar. No es conveniente pretender
mantener la dependencia de la economía de la actividad petrolera;
lo sensato y prudente consiste en estimular el proceso productivo
diversificador de carácter endógeno, para lograr el
desarrollo armónico y sustentable del país. Sin embargo,
Petróleos de Venezuela se aferra a sus planes de negocios
de manera dogmática, cuando lo conveniente sería promover
una profunda discusión y reflexión sobre la viabilidad
de ese programa de expansión. Antes, por el contrario,
pese a la crisis del mercado petrolero internacional y de sus reales
perspectivas hacia el futuro, sí fue enfático en afirmar
que el Plan de Negocios no seria modificado.
En este sentido, el Presidente de Pdvsa reiteró que "...el
Programa de Inversiones no será afectado por el reciente
acuerdo con Arabia Saudita y México, que devino en compromisos
de trece productores para reducir en poco más de 1,3 millones
de b/d, los pocos excedentes del mercado petrolero internacional"
[15]. Y, en declaraciones más
recientes, afirmó: "A pesar de la situación
planteada, se mantiene la orientación estratégica
de crecimiento de potencial en los próximos diez años,
contemplada en el Plan de Negocios de la corporación, con
el desfase en los niveles de producción correspondientes"
[16].
Por el afán de llevar adelante, de manera incontinente
-a cualquier costo- y con intransigencia dogmática, las políticas
expansivas de Pdvsa, sin admitir la necesaria posibilidad de rectificar
y hacerlas razonables, causan, en gran medida, la crisis económica
y social por la cual atraviesa la sociedad venezolana, la cual se
evidenció durante el año 1998; y que tiende a prolongarse.
Sin embargo, dados los hechos que acontecieron durante el año
1998 en el mercado petrolero internacional, que permitieron revelar
lo irreal de los planes de negocios programados
por la empresa estatal y, por supuesto, el costo que de ello se
derivaba para el país, los tecnócratas de la corporación
energética, en la elaboración del Plan de Negocios
1999-2008, ahora denominado Portafolio de Negocios, se vieron obligados
a modificar algunas de las metas antes descritas. En este orden
de ideas, Luis Giusti, al referirse al Plan de
Inversiones de Pdvsa hasta el 2008, declaró que "Las
inversiones son netamente las mismas con un estimado de inversión
de 60 mil millones de dólares, de los cuales cerca de la
mitad son desembolsos de Pdvsa, y la otra mitad del sector privado"[17].
Y Claus Graff, vicepresidente de Petróleos
de Venezuela, S.A., ante el anuncio gubernamental de adoptar el
precio del petróleo de 9 dólares para el presupuesto
de 1999, admitió, después de celebrada la Asamblea
de Accionistas, en donde se acordaron nuevos recortes, que en "...el
presupuesto de inversiones es de 15 por ciento, y en el de costos
es 20 por ciento. A esto habrá que rebajar 7 por ciento más...";
y de seguida subrayó: "Estamos haciendo el ejercicio
para, en lo posible, no afectar el volumen de producción
y, también, en lo posible, no afectar el potencial. Sin embargo,
a esos niveles sí creo que vamos a tener que afectar"
[18]. Con respecto a las
nuevas metas programadas en el Plan de Negocios 1999-2008, la Agencia
Internacional de Energía (AIE) señaló
que "Aun así, los planes de expansión
de Venezuela siguen siendo ambiciosos"' [19].
No obstante, el presidente electo, Hugo Chávez Frías,
quien al conocer que Pdvsa había acordado llevar a efecto
la Asamblea Anual de Accionistas antes del proceso electoral, cuando
lo normal era convocarla después de la primera quincena de
diciembre, solicitó a la dirigencia oficial petrolera que
no adelantaran la fecha, solicitud que -por cierto- no fue atendida;
con argumentos y razones criticó acérrimamente el
monto de las inversiones petroleras previsto para 1999 [20],
y se pronunció por una revisión a fondo de las metas
previstas en el Plan de Negocios de Pdvsa, así como los costos
operativos de la corporación energética; y fue enfático
en afirmar que "Pdvsa es un Estado dentro del Estado"[21].
Ante tales consideraciones, es de esperarse la rectificación
a fondo de la política petrolera desnacionalizadora que se
ha desarrollado durante los últimos años y, por tanto,
orientar la actividad petrolera al servicio de la economía
nacional, con el fin de impulsar la transformación del proceso
económico y social del país.
Proyecciones y perspectivas estructurales de la
demanda mundial
Las previsiones contempladas en el Plan de Negocios de Pdvsa, así
como en el documento "Circunstancias pertinentes",
que puede ser considerado como la exposición de motivos o
los fundamentos para la apertura petrolera, son excesivamente
optimistas. Se hacen esfuerzos por tratar de justificar
las metas de expansión, fundamentadas en la existencia de
enormes oportunidades de mercado, estimando tasas de crecimiento
anuales de la demanda petrolera en el mundo, demasiado halagüeñas
y no cónsonas con las reales perspectivas del mercado petrolero
internacional.
En ese orden de ideas, el presidente de la empresa matriz, ingeniero
Luis Giusti, aseveró que "El
telón de fondo del mencionado plan está configurado
por una demanda creciente de petróleo a razón de 2,5
por ciento-2,8 por ciento por año, resultante de la fuerza
inercial de los factores demográficos y del incremento de
la actividad económica mundial" [22].
Y, aun en plena crisis del mercado petrolero (1998), David
Escogido, vicepresidente de Planificación de Petróleos
de Venezuela, declaró que la tasa de crecimiento anual, durante
el período de 1998 y el 2007, se situaría entre 2,3
por ciento y 2,5 por ciento [23].
Conforme a esas premisas, entre las metas programadas en el Plan
de Negocios, se estimó, entre otras, que la producción,
exportación y los precios del petróleo tendrían
el siguiente comportamiento:
Es indudable que para llevar a efecto esas metas, en nuestro criterio,
ilusorias, se requeriría la confluencia de varios factores;
entre ellos deben señalarse los siguientes:
1. Un elevado incremento en la demanda internacional petrolera,
que tendría que superar las tasas de crecimiento estimadas
por algunos organismos especializados en la materia;
2. La OPEP tendría que duplicar su producción
actual;
3. Se requeriría un aumento muy elevado de la cuota
asignada por la OPEP a Venezuela, aun tomando en cuenta
la nueva figura utilizada a partir de la reunión N° 104,
celebrada en Viena, Austria, el 30 de marzo de 1998, de "producción
actual o real" o, en su defecto, Venezuela tendría
que desafiliarse de la Organización de Países Exportadores
de Petróleo, provocando con ello el posible desmoronamiento
de la OPEP, con lo cual se derivarían serios efectos adversos
para los países productores exportadores de petróleo
sumergidos en el subdesarrollo económico.
La propuesta de pretender elevar la producción y exportación
petroleras, a los niveles señalados, no luce lógica
ni razonable, dadas las probabilidades reales-estructurales
de la demanda del petróleo en el mercado internacional y
ni aun en el contexto de las propias proyecciones referidas por
la OPEP, la Agencia Internacional de Energía y de otras organizaciones
internacionales. Ciertamente, en el mediano y largo plazos se avanza
en la declinación del modelo económico basado en el
petróleo y, por tanto, se evidencia la disminución,
a través del tiempo, de la demanda de las materias primas,
como el petróleo, en términos de su participación
por unidad de producción industrial.
Entre los factores reales o de carácter estructural que
han venido incidiendo y que profundizan esa tendencia, deben mencionarse
los siguientes: el avance vertiginoso de la revolución
tecnológica, que se manifiesta, principalmente, en la sustitución
de las otroras industrias dinámicas por las llamadas de punta,
tales como la biotecnología, la
robótica, la cibernética, la informática, la
microelectrónica, la ingeniería genética, entre
otras, que requieren cada vez menos de la materia prima petrolera,
así como la sustitución de una gran mayoría
de bienes primarios por sucedáneos. Todo eso incide,
sin duda alguna, en que el proceso de acumulación capitalista
esté en función de los crecientes avances tecnológicos.
Por esto, la utilización del recurso petrolero tiende a disminuir.
No sin razón se afirma que "La provisión
de recursos naturales ha quedado fuera de la ecuación competitiva.
Los productos modernos simplemente utilizan menos recursos naturales"[24].
Otros de los elementos que inciden y cada vez cobran más
fuerza en la racionalización del consumo de los combustibles
fósiles, tales como el petróleo, carbón y gas,
considerados como los principales causantes del calentamiento de
la Tierra, que provoca cambios en el clima, lo constituyen la planificación,
desarrollo y aplicación de políticas en defensa del
medio ambiente, con el objetivo de controlar el calentamiento global,
mediante la limitación de las emisiones de gases de efecto
invernadero.
Ante la amenaza que supone el aumento creciente de la temperatura
mundial, 150 naciones, reunidas en Río de Janeiro, en 1992,
abordaron el tema del medio ambiente y el desarrollo, y a tal efecto,
firmaron la Convención Marco sobre Cambio Climático.
Dicha convención, que entró en vigencia el 21 de marzo
de 1994, ratificada por más de 160 países miembros,
abogó por la adopción de medidas que neutralicen el
efecto invernadero. Posteriormente, se realizaron reuniones en Berlín,
en marzo y abril de 1995; en Ginebra, en junio de 1996 y en Kyoto
( Japón) [25], en 1997, donde
se adoptaron medidas preventivas para tratar de frenar la destrucción
de la calidad del medio ambiente.
El protocolo de Kyoto estableció los objetivos
para estabilizar las concentraciones de los gases invernaderos en
la atmósfera en el nivel en que se encontraban para el año
1990, con la meta global de una reducción en promedio de
5 por ciento para el periodo 2008-2012. Además, han surgido
los frentes ecologistas con la finalidad de enfrentarse a los desmanes
y destrucciones que ha producido la explotación irracional
de esos recursos. Solamente por la aplicación del referido
protocolo, en juicio del Centro de Estudios Energéticos Globales
(CGES), el consumo petrolero para el año 2010 disminuirá
en alrededor de 4,5 millones de barriles diarios, respecto del actual
[26].
Tanto vigor e importancia ha cobrado la política de defensa
del medio ambiente, que las corporaciones petroleras internacionales,
con el pretexto de lograr respuestas a los cambios climáticos,
han creado la Coalición Global Climática (CGC)
con la finalidad de dar respuestas concertadas a lo aprobado
en la Cumbre de Kyoto.
En la medida en que aumenta la inquietud por la defensa del medio
ambiente se hace énfasis en la necesaria reducción
de energía. En ese sentido, "Se persuade a fabricantes
importantes de equipos industriales, de materiales de construcción,
de artefactos domésticos y de automóviles, que elaboren
productos con bajo consumo de energía y se imponen tributos
y reglamentaciones. Surgen, gradualmente; nuevas tecnologías
que producen aumentos de la eficiencia de hasta 1,5 por ciento al
año"[27].
La eficiencia energética, entendida como fracción
del total de energía ahorrada, como producto de las hipervelocidades
tecnológicas, cobra cada vez mayor fuerza y, por tanto, se
constata la disminución del papel que han desempeñado
las materias primas, como el petróleo, en términos
de su participación por unidad de producción industrial.
El coeficiente petrolero de la producción ha venido descendiendo
sustancialmente. Así, por ejemplo, Japón ha alcanzado
importantes logros en ese terreno. En 1973, "...el
petróleo representaba 78 por ciento del suministro primario
total de energía (...) (y) ...logró reducir su dependencia
petrolera, entre 1971 y 1991, en 20 por ciento. La proporción
de energía consumida: por unidad de PNB también observó
un decremento significativo de alrededor de 32 por ciento, entre
1973 y 1991, alcanzando uno de los niveles más bajos del
mundo [28].
Es indudable que la revolución tecnológica de energías
renovables, para satisfacer un elevado porcentaje de las necesidades
mundiales, es significativa. Entre las opciones de mediano y largo
plazos, deben ser consideradas la energía solar,
la biomasa, la energía geotérmica, la hidroelectricidad,
así como la energía ecológica, cuyos
costos de producción han venido experimentando disminución.
Otra opción la constituye la energía nuclear,
en cuyo desarrollo el propio cartel energético internacional
ha realizado cuantiosas inversiones. Si bien es cierto que la imposición
de nuevas fuentes de energía no tendrá resultados
en corto plazo, dados los desastres que, vía ejemplo, en
la energía nuclear han ocurrido y que de una u otra forma
han limitado su desarrollo en el tiempo, no es menos cierto que
esos proyectos no han sido abandonados, y se prosigue en su perfeccionamiento
tratando de evitar los males que hasta hoy han ocasionado, con el
objetivo de lograr, en definitiva, resultados positivos.
La verdad es que "La participación del petróleo
en el consumo total de energía primaria ha venido cayendo
considerablemente a favor del gas natural y de la energía
nuclear. Esta tendencia se aprecia, especialmente, en Japón
y Europa occidental. En el caso europeo, la participación
del petróleo cayó más de 21 puntos porcentuales,
entre 1973 y 1996, mientras que la participación del gas
natural aumentó más de 11 puntos porcentuales, y la
cuota de la energía nuclear se elevó más de
12 por ciento durante ese mismo período. La energía
obtenida a partir de fuentes diferentes al petróleo fue mucho
mayor en el caso de Japón, en donde la participación
del petróleo, en el consumo total de energía primaria,
cayó más del 23 por ciento, mientras que la cuota
del gas natural y la energía nuclear aumentó más
de 10 y 14 por ciento, respectivamente"[29].
El ministro de Energía y Minas, ingeniero Erwin
Arrieta Valera, al analizar las estadísticas energéticas
(período 1972-1997) correspondientes a las diversas energías
renovables (véase el siguiente cuadro), llega a la conclusión
de "...que el petróleo está siendo desplazado
sistemáticamente por otros tipos de energía -y agrega-;
...las energías sustitución, salvo el gas natural;
son intrínsecamente más costosas que el petróleo;
sin embargos todas crecieron individualmente más que el petróleo;
lo cual evidencia claramente una estrategia, por parte de los grandes
países importadores, de maximizar la; utilización
de otras fuentes de energía a expensas de petróleo
importado, haciendo énfasis en sus propias fuentes energéticas"
[30].

La declinación progresiva de la utilización del petróleo
en el proceso productivo, reviste características de tal
magnitud, que las Naciones Unidas, en su Estudio
Económico Social Mundial, correspondiente al año 1997,
señala que "...la demanda mundial aumentará
a una tasa media de apenas 1,1 por ciento al año, durante
el período que abarca la proyección, pero con mucha
lentitud después del año 2030. Tanto en las economías
de mercado desarrolladas como en las de transición, la demanda
seguirá subiendo muy lentamente antes de empezar a declinar
alrededor del año 2010".
El directorio de Pdvsa, presidido por el ingeniero Luis
Giusti, pareciera no darle la real importancia a los efectos
que los factores que hemos aludido para el comportamiento de la
demanda mundial, tienen y tendrán en la disminución
del consumo petrolero. El no prever esos factores de carácter
estructutal, será causa para el desencadenamiento de serios
trastornos en el país. Todo pareciera confirmar
la tesis de que predomina una intransigencia dogmática, obsesiva,
por parte de la cúpula gerencial de Petróleos de Venezuela,
en el afán de querer consolidar y acrecentar el Plan de Negocios
de la corporación energética estatal a cualquier
costo. Ello evidencia serias desviaciones que, sin duda
alguna, se apartan -en verdad- de la prudencia y la razón.
No existe justificación para que la estrategia de la economía
venezolana continúe trazándose preponderantemente
en la actividad petrolera, en desmedro de la integración
de la economía nacional.
Pronósticos optimistas y posibles secuelas
Aun al considerar ciertos pronósticos optimistas en relación
con el futuro de la demanda petrolera mundial, a los cuales se aferran
los altos dirigentes de la industria energética estatal,
corresponde advertir que en el Plan de Negocios de Pdvsa, el objetivo
de elevar la producción a 6 millones 200 mil barriles diarios,
para el año 2007, no es razonable y, por el contrario, podrá
derivar en un alto costo económico y social para el desenvolvimiento
económico-financiero y, por ende, para la estabilidad política
del país.
En el supuesto de que para el año 2010 la demanda mundial
de petróleo se sitúe en 83 millones de barriles diarios
y que la participación de la OPEP, como oferente, pase de
40 por ciento que representó 1997, a 47,8 por ciento, tal
cual se aprecia en las estadísticas publicadas por ese organismo
[31], significa que la producción
de los países miembro de la OPEP pasaría de 26,3 millones
de barriles diarios, en 1998, a 39,7 millones de b/d en 2010.
Conforme con estas proyecciones "entusiastas",
que desestiman los factores estructurales a los cuales hemos aludido
anteriormente, la producción que le correspondería
a Venezuela estaría alrededor de 4 millones 680 mil barriles,
es decir, una participación relativa en el orden de 11,79
por ciento, conforme con la distribución acordada en la conferencia
extraordinaria de la OPEP, celebrada en Viena, el 30 de marzo de
1998, donde se reconocieron las violaciones que la mayoría
de los países había venido incurriendo, respecto de
las cuotas acordadas en reuniones anteriores. Producto de ello,
la cuota de producción o "la producción
actual o real", como gustan calificarla quienes adversan
el sistema de cuotas de producción, para nuestro país
pasó de 2 millones 583 mil b/d, lo que significaba- 9,39
por ciento del total, a 3 millones 370 mil b/d. Es de subrayar que
en la distribución de la: producción, adoptada en
la conferencia N° 105,'- llevada a efecto en Viena, el 24 de
junio de 1998, la participación de Venezuela se redujo a
10,95 por ciento, con lo cual, de mantenerse ese porcentaje de participación;
la producción del país no debería ser superior
a los 3 millones 970 mil b/d para el año 2010.
Pero, lo más preocupante de la situación, en relación
con las proyecciones de la demanda mundial del petróleo,
radica en que, en juicio del directorio de la empresa estatal, la
misma alcanzará a 86 millones de barriles diarios, asignándole
a la OPEP una producción de 43 millones de b/d, es decir,
50 por ciento.
Aun con todos los malabarismos efectuados, con el único
propósito de pretender justificar los desmedidos planes de
negocios de Pdvsa, la meta de producir 6 millones 200 mil
b/d no es alcanzable, dado que a Venezuela, en todo caso,
le correspondería, dada su participación relativa,
asignada en la conferencia de la OPEP N° 104, un monto máximo
de 5 millones 69 mil b/d; a menos que se profundicen los planes
de sobreproducción de la industria petrolera nacional, y
con ello, se contribuya con el desmoronamiento de la OPEP,
con serias consecuencias, por supuesto, para el país.
Es de subrayar que planificar una estrategia económica,
basada en un incremento sustancial de la demanda mundial del petróleo,
constituye un elevado riesgo, La demanda internacional de este producto,
durante los últimos años, apenas varió de 73,4
millones de b/d, en 1997, a 73,6 millones en 1998. Según
cálculos de la propia OPEP [32],
se estima que para 1999 la demanda alcanzará a 74,7 millones
de b/d. Además, debe considerarse que la demanda de petróleo
de los países de la Organización de Cooperación
y Desarrollo Económico (OCDE) (los más industrializados),
con los cuales Venezuela tiene una elevada concentración
geográfica de exportaciones e importaciones, ha variado de
44,4 millones de b/d, en 1994; a 45,9 millones en 1996; 46,6 millones
de b/d, en 1997; 46,8 millones de b/d, en 1998: Para 1999 se estima
una demanda, por parte de esos países, de 47,4 millones de
b/d. Y el crecimiento de la demanda petrolera, para los próximos
años (2010), será muy moderado. Y en el caso específico
del mercado petrolero de Estados Unidos, principal mercado de nuestro
país, el comportamiento de la demanda es la siguiente:

Además, es necesario agregar, tal cual afirma Lester
Thurow, " En el área de los hidrocarburos
se ha avanzado, empleando tecnologías que permiten mejorar
los rendimientos. Por ejemplo -dijo-, en Estados Unidos se ha logrado
aumentar el porcentaje o proporción recuperable del petróleo
in situ, de 40 a 60 por ciento, lo que equivale a suponer que ese
20 por ciento adicional de petróleo recuperable, significa
que tendremos reservas de gran importancia, pues ello equivaldría
haber encontrado un nuevo campo petrolero de dimensiones gigantescas"
[33].
El plan de negocios y las modalidades de
la :apertura
Es de destacar que las valiosas opiniones de calificados expertos
e instituciones nacionales e internacionales, en torno a los diferentes
factores que inciden en la reducción del consumo mundial
del petróleo, fueron desestimadas por la tecnoestructura
de Petróleos de Venezuela, S.A., que, de manera
omnipotente, se empecinó en afianzar y acrecentar, durante
la gestión gubernamental del doctor Rafael Caldera,
los llamados planes de negocios, de forma tan desmedida, que han
causado la grave situación económica que hoy afecta
al país, así como de haber incumplido, como
nunca antes, con los compromisos asumidos en la OPEP
Evaluaremos los alcances y las incidencias que las políticas
expansivas de Pdvsa tienen y tendrán para la vida económica,
política y social del país, a menos que a tiempo se
produzca una seria rectificación.
En realidad, la estrategia ejecutada por el directorio de Petróleos
de Venezuela, S.A. para impulsar el crecimiento de las actividades
inherentes a la industria, cónsonas con los tiempos de la
llamada globalización, que impide elegir el camino propio,
estimuló el refuerzo necesario para la apertura incondicional,
con la participación creciente del sector privado transnacional
en la planificación y ejecución de la política
energética venezolana, conducente hacia el proceso desnacionalizador.
De los convenios operativos
Para llevar a efecto las metas establecidas en el plan de expansión
de Pdvsa, se ofrecieron al capital diversas modalidades de apertura.
Como parte de esa estrategia se desarrolló el programa de
reactivación de los campos petroleros, calificados al principio
de marginales y posteriormente de maduros,
con la finalidad de incrementar la producción de crudos.
La llamada modalidad de convenios operativos se inició en
1991; y en los años 1992 y 1993 se firmaron los primeros
contratos, correspondientes a lo que se calificó de I y II
rondas, con las empresas privadas extranjeras. También se
suscribió un acuerdo con la empresa Chevron
para iniciar actividades de producción en el campo Boscán
del estado Zulia. De esa forma se firmaron quince convenios. Debe
señalarse que, de acuerdo con la Ley de Nacionalización,
estos convenios operativos no requieren de la aprobación
del Congreso de la República. Con la modalidad de "Tercera
Ronda de Convenios Operativos" se ofrecieron al capital
privado extranjero y nacional veinte campos petroleros, que cubren
un área de 7.699 kilómetros cuadrados y comprenden
unos tres mil pozos, de los cuales, alrededor de 700 producen 73.6$0
barriles diarios de crudos; en su mayoría, livianos y medianos
[34], y con posibilidades dé
alcanzar 516 mil barriles por día, durante
los próximos cinco años. Las expectativas
de reservas probadas están cercanas a los 4.600 millones
de barriles de crudo, que las empresas operadoras obtuvieron a un
costo unitario mínimo. Es importante subrayar que
según los cálculos realizados por el grupo interdisciplinario
de Pdvsa y las filiales de Maraven, Corpoven y Lagoven, los veinte
campos aportarán a la producción 350 mil b/d [35].
En cambio, los representantes de las empresas transnacionales que
resultaron ganadoras en el proceso de licitación, consideran
quela producción podría alcanzar a 650 mil
b/d [36], y se estima una
inversión aproximada a 407 millones de dólares, durante
los próximos cinco años, para el desarrollo de las
actividades exploratorias, a lo que sería necesario agregar
las inversiones por realizar en la fase de explotación, con
lo cual la inversión total estimada en un período
de veinte años, según cálculos de Pdvsa, alcanzaría
a 5 mil millones de dólares. Las cuotas de participación
oficialmente denominadas "factores de valorización",
requisito establecido para la obtención de la buena pro,
para operarla en los campos petroleros licitados, llegaron a la
suma de 2.171.719.344 dólares, declarados como "ingresos
operativos", con el fin de pagar lo que corresponda
por concepto de la aplicación de la tasa impositiva. Las
áreas que resultaron con mayor participación fueron
las de Dación, ubicadas al este del estado
Anzoátegui; y la de Mene Grande, situada
en la costa oriental del lago de Maracaibo, que alcanzaron la suma
de 453.005.256 y 330.012.345 dólares, respectivamente.
Las áreas Cretácico Sur y Bachaquero resultaron
desiertas [37], con lo que la extensión
de las dieciocho (18) áreas otorgadas es de 6.875 kilómetros
cuadrados. El consorcio ganador del campo Mata presentó problemas
financieros que le impidieron entregar a tiempo la suma de 90 millones
777 mil 777 dólares, correspondientes al "factor
de valorización", lo cual obligó a proceder
a la descalificación de las empresas PBE Trading
y Pivensa, que habían resultado ganadoras en el
proceso de licitación; de tal manera que hubo necesidad de
convocar una segunda licitación, pero la empresa que resultó
ganadora renunció. En definitiva, el campo Mata
fue adjudicado a las empresas Pérez Companc de Argentina,
y la empresa nacional Jantesa. El FDV fue de 115,5
millones de dólares.
La III ronda de convenios de los campos "maduros"
se llevó a efecto en el lapso del 2 al 6 de junio de 1997,
en la que participaron 131 empresas precalificadas, tanto extranjeras
como nacionales. Es de subrayar que los consorcios participantes
fueron provistos de una información muy detallada de la condición
de cada campo, lo cual les permitió calcular reservas, costos
y productividad, con fines de elaborar las ofertas sobre las áreas
más convenientes para sus particulares intereses.
En el proceso de licitación participaron empresas de diferentes
países (Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Alemania,
China, Noruega, España, Arabia Saudita y Argentina). Al sector
nacional le fueron reservados cinco, campos, que se adjudicaron
a las empresas: Inelectra, Arco Polar Uno, Cosa, Cartera
de inversiones, Phoenix, Pivensa y Jantesa. En este sentido,
importa precisar que con la excepción del área de
Casma Anaco, donde la participación accionaria
correspondió en 100 por ciento alas empresas nacionales,
en los otros campos otorgados a los empresarios nacionales fue en
asociación con empresas extranjeras. Al respecto, es de vital
importancia considerar la advertencia formulada por Alan
J. Viergutz, ex presidente de la Cámara Petrolera:
"...el ,objetivo es que lo operen venezolanos con experiencia
en la materia. La idea no es tener testaferros (en anglosajón
frontmen o front companies) para que por detrás operen empresas
extranjeras. (... ) Si van a operar los campos, disimuladamente,
técnicos del exterior, entonces mejor agregarnos estos cinco
campos a los 15 que no tienen restricciones nacionalistas y promovemos
una licitación abierta" [38].
Las dieciocho áreas fueron otorgadas como las anteriores,
con tasas impositivas fuertemente disminuidas. La regalía
petrolera, en la práctica, se redujo de 16,66 por ciento,
establecido en la Ley de Hidrocarburos, a 1 por ciento, para los
casos en que la tasa interna de retorno sea inferior de 12 por ciento.
La alta dirigencia de la empresa estatal también
dio a conocer al país la decisión de adjudicar tres
campos petroleros a las universidades nacionales: Universidad Central
de Venezuela (UCV), Universidad de Oriente (UDO) y la Universidad
del Zulia (LUZ). Los convenios de servicio fueron suscritos
a principios de 1999.
Es de subrayar que en los convenios operativos correspondientes
a la I y II ronda se fijó el pago de honorarios y de capital,
con base en la producción de petróleo, sin tomar en
consideración la fluctuación de los precios, y el
pago correspondiente a los convenios de la tercera ronda se estableció
de acuerdo con un estipendio por servicios por cada barril producido
y entregado.
Los honorarios de operación, de capital y otros, correspondientes
a los campos asignados y en operación se indican de seguida:

La evolución de esos pagos revela que la producción
derivada de la explotación de esos campos ha ido
in crescendo. En efecto, de 78.521 b/d obtenidos en 1995,
se pasó a 283.411 barriles diarios en 1997, y se estima que
la producción total de los 33 convenios operativos, conforme
con las metas establecidas, se ubiquen en 866 mil barriles
por día.
De las asociaciones estratégicas
En relación con la modalidad de las asociaciones
estratégicas, corresponde indicar que en 1997 el
Congreso de la República aprobó el convenio de asociación
estratégica entre las empresas Lagoven-Mobil,
de Estados Unidos, y Veba Oel, de Alemania, para
el desarrollo del proyecto Cerro Negro I, que se
estima tendrá una producción de 108 mil barriles diarios
de crudo. Asimismo, se firmó el convenio Maraven
con Total, de Francia, y Statoil, Norsk Hydro,
de Noruega, para ejecutar el proyecto Hamaca, que
se calcula agregará 167 mil barriles diarios de crudo. La
participación accionaria de Pdvsa en los dos convenios es
de 41,66 por ciento y 30 por ciento, respectivamente, y se estima
un costo (inversión) de 2.128 millones de dólares
y 3.500 millones correspondientes para un total de 5.628 millones
de dólares que, sumados a las inversiones atinentes a los
dos convenios autorizados en 1993, arrojan un total superior a 11
mil millones de dólares y la producción se elevará
aproximadamente a 500 mil b/d.
Es de advertir que el proyecto Cristóbal Colón
[39] con el objeto de explotar y
comercializar el gas natural proveniente de los yacimientos ubicados
costa afuera al norte del estado Sucre, que contemplaba una inversión
en el orden de 4.900 millones de dólares, los socios acordaron
en 1996 posponer, una vez más, la ejecución del proyecto
por considerar que, dadas las condiciones existentes en el mercado,
el mismo no era rentable. Con esa decisión se concede la
razón a quienes adversaron con argumentos económicos
y jurídicos ese convenio, por considerarlo inviable e inconveniente
para la nación.
De igual manera, se han firmado otros acuerdos preliminares con
Exxon y con Coastal, dirigidos
a desarrollar un proyecto para producir crudo extrapesado; también
se han adelantado proyectos en el sector orimulsión, con
el fin de ampliar la producción.
Debe subrayarse que los dos convenios de asociaciones estratégicas
autorizados durante la gestión del doctor Rafael
Caldera, se otorgaron al capital privado con las mismas
condiciones jurídicas y económicas establecidas en
el convenio de asociación entre Lagoven con Exxon,
Shell y Mitsubishi para la explotación y comercialización
del gas natural... aprobado por el Congreso de la República
[40].
Entre los incentivos y privilegios otorgados al inversionista extranjero
debe mencionarse la pérdida de control por parte
del Estado, la cual está establecida en el artículo
5° de la Ley de Nacionalización. Se rebajó la
tasa impositiva de 67,7 por ciento a 34 por ciento; de igual manera,
se garantiza al capital extranjero que el régimen fiscal
acordado en el convenio se mantendría por el tiempo de duración
del convenio y además, se acordó entre Pdvsa y el
Ministerio de Energía y Minas, negociar la regalía
petrolera, hasta el punto de disminuirla de 16 2/3 a 1 por
ciento, afectando de esa manera la recaudación fiscal.
Además, se confirieron otros privilegios que analizaremos
más adelante.
De los convenios de asociación
Con el fin de ampliar la política de apertura petrolera,
Pdvsa impulsó los convenios de asociación para la
exploración. a riesgo de nuevas áreas y la producción
de hidrocarburos. Para tal efecto, se dio inicio al proceso de licitación
con el objeto de seleccionar las empresas inversionistas interesadas
en celebrar tales convenios.
Las diez áreas seleccionadas para el proceso de licitación
comprenden una extensión de 1.795.284,08 hectáreas
y expectativas de reservas de 6.975 millones de barriles. Existen
posibilidades de, agregar 500 mil barriles diarios a mediados de
la próxima década, y se, estima una inversión
total de 11.151 millones de dólares. En . definitiva, se
suscribieron ocho convenios de asociación entre los representantes
del Ministerio de Energía y Minas, Petróleos de Venezuela,
la Corporación Venezolana del Petróleo y los catorce
consorcios internacionales. Las áreas de El Sombrero
y Catatumbo resultaron desiertas, con lo que la
extensión de las ocho áreas otorgadas es de 1.377.401,86
hectáreas, equivalente a 13.774,02 km2, que sumados a la
extensión correspondiente a las 18 áreas petroleras
otorgadas en la 111 ronda, suman 21.473 km 2, es decir, 2,35 por
ciento de la superficie total del país.
La licitación de las diez áreas petroleras se llevó
a efecto de acuerdo con los convenios de asociación para
la exploración a riesgo de nuevas áreas y la producción
de hidrocarburos bajo el esquema de ganancias compartidas
aprobados por el Congreso de la República, con fecha 4 de
julio de 1996 [42]; y la autorización
para suscribir los ocho convenios presentados por el Ejecutivo a
la consideración de las Cámaras, fue aprobada el 19
de junio de 199642. En ese entonces se expusieron razones
de política económica y argumentos jurídicos
y éticos que advertían sobre los alcances e incidencias
desfavorables que esos convenios tendrían para el país.
Importa significar que determinadas cláusulas de los ocho
contratos firmados entre Pdvsa y los inversionistas extranjeros
no guardan exacta concordancia con las establecidas en los convenios
de asociación y el marco de condiciones aprobados por el
Congreso.
Debe referirse que las áreas otorgadas al capital transnacional
son de excelentes condiciones prospectivas, conocidas geológicamente,
con crudos medianos y livianos, todo lo cual indica que conforme
con lo previsto en el artículo 5° de la Ley de Nacionalización,
donde se establece que sólo "en casos especiales,
y cuando así convenga al interés público, el
Ejecutivo Nacional o los referidos entes podrán.. celebrar
convenios de asociación con entes privados con una participación
que garantice el control del Estado y con una duración determinada",
no se justificaba la realización de esos contratos con el
sector privado transnacional.
Como resultado de todas las modalidades de la apertura petrolera,
de acuerdo con declaraciones de Claus Graff, vicepresidente
de Pdvsa, "...las inversiones a ser realizadas a lo
largo de la duración de los convenios, unos a 20 años
y otros a 30 años, superarán los 40.000 millones de
dólares y el petróleo a producirse puede ser no menor
de 2 millones de barriles diarios, que representan 33 por ciento
de los 6 millones de barriles por día que Pdvsa aspira a
producir para el año 2006 o 2007" [43].
La verdad es que para llevar a efecto esas modalidades de la estrategia
de apertura petrolera, además de haberse otorgado
incentivos de toda naturaleza, se transgredieron algunos
artículos de las leyes venezolanas; de esa manera, se advierte
que lo consagrado en la cláusula 4° de los convenios
establecidos con los inversionistas extranjeros violan el artículo
5° de la Ley de Nacionalización, y autoriza al núcleo
empresarial transnacional a participar directamente en la planificación
de la estrategia energética del país, excesos qué
se afianzan y amplían aún más con serias lesiones
a la soberanía nacional, al fijarse en ellos condiciones
impropias como son las referentes al comité de control [44].
Asimismo, al acordar en los convenios que las controversias
que surjan en relación con los contratos se resolverán
récurrieindó al arbitraje internacional, se viola
el artículo 127 de la Constitución Nacional y el artículo
4° de la Ley de Hidrocarburos.
De igual forma, se otorgan garantías y prerrogativas
que desbordan el contenido de algunas de las cláusulas de
los referidos convenios, con resultados desfavorables para la vida
económica, política y social de la nación.
De la apertura del mercado interno
Como parte de la estrategia de apertura a la participación
del capital privado, el directorio de Pdvsa propuso la derogación
de la Ley del Mercado Interno de los Hidrocarburos, vigente desde
1973, y al efecto presentó al Ejecutivo Nacional, para su
debida remisión al Congreso de la República, un nuevo
proyecto.
El móvil esencial de ese proyecto de ley consistía
en eliminar la reserva que posee el Estado venezolano sobre todas
las actividades económicas desarrolladas por el mercado nacional
de los productos derivados de hidrocarburos, así como la
de derogar la facultad conferida al Ejecutivo Nacional de fijar
los precios de los productos por comercializarse en el mercado interno.
En efecto; el artículo 1° del proyecto de ley, elaborado
por la cúpula gerencial de Pdvsa, establecía que "...el.
ejercicio de las actividades atinentes al mercado interno de los
productos derivados de hidrocarburos queda abierto a la libre concurrencia
y ejercicio por los particulares"
[45] (destacado nuestro).
En la exposición de motivos del mencionado proyecto de ley,
se hacía énfasis en que "Esta iniciativa
de Ley del Ejecutivo Nacional, que el Congreso ha acogido, debe
entenderse como un elemento o paso dentro de un esfuerzo sistemático
para darle un nuevo rumbo a la economía de Venezuela...".
Y más adelante precisaba que dentro de los fundamentos básicos
de la política económica está "...la
reestructuración o racionalización del Estado y el
programa de privatización de empresas públicas que
vienen produciendo ingentes pérdidas a la nación...".
Se realzaba la importancia, en los fundamentos generales, de la
conveniencia en lograr "...la real execración
del monopolio y la promoción y protección de la libre
competencia, la sinceración de las tarifas de los servicios
públicos...". "Los fundamentos básicos -
prosigue la exposición de motivos - fueron objeto de los
planes y estrategias concertados entre Venezuela y el Fondo Monetario
Internacional, con base en el documento denominado Agenda Venezuela"
(destacado nuestro).
Una vez más, la cúpula gerencial de Pdvsa, al tratar
de justificar el proyecto de ley, afirmaba: "Lo que
viene sucediendo en realidad, en contra de lo que se pretendía
con la instauración de la reserva del Estado en el área
económica en mención, es que la industria petrolera
nacional ha acumulado, durante los últimos 20 años,
pérdida de oportunidades de ingreso en el mercado interno,
en magnitud aproximada a los $42.000 millones. El mecanismo para
que esto haya ocurrido ha sido el subsidio de otros sectores de
la economía y de la sociedad en su conjunto".
Lo anterior debe ser objeto de reflexión. Si esa afirmación
se correspondiera con la realidad, ¿cómo explicar
el interés que han demostrado las empresas transnacionales
de participar en la apertura del mercado interno? ¿O
es que existe el pleno acuerdo entre Pdvsa y las corporaciones petroleras
de aumentar los precios de los combustibles, hasta aproximarlos
a los prevalecientes en el mercado internacional?[46]
¿Cuál sería el precio internacional que se
debe tener como referencia?
En nuestro juicio, carece de justificación económica,
política y social pretender elevar los precios internos a
los niveles mencionados. No es razonable el criterio sustentado
por el Fondo Monetario Internacional y acogido fervorosamente por
la alta dirigenciá de Petróleos de Venezuela y del
Ejecutivo Nacional, de considerar que el costo de oportunidad debe
entenderse "...en relación con los precios a
que los productos se podrían vender en el mercado mundial".
Este discernimiento es errado y engañoso; lo correcto es
considerar el costo de oportunidad corno aquel que permite a la
unidad productiva recuperar el costo de producción de la
unidad marginal en el mercado interno [47].
Al proceder a examinar los resultados contables financieros de
la industria petrolera, se constata que por concepto de la venta
de productos derivados de hidrocarburos en el mercado nacional,
los resultados no arrojan pérdidas. La Contraloría
General de la República, en informe presentados a la consideración
de la Cámara de Diputados, en torno a los resultados económicos
de la función del mercado interno, concluye que "...del
análisis practicado, tanto a la metodología como a
la fuente de información utilizada en las estimaciones de
Pdvsa, se aprecia que la pérdida -a que alude Pdvsa- no se
corresponde con la realidad". Además, en los
estudios realizados por a Contraloría "se precisan
deficiencias relacionadas con la inclusión de partidas de
gastos, que por su naturaleza, no deberían influir en los
resultados de la función del mercado interno".
El proyecto de ley, elaborado por la alta dirigencia de
Pdvsa, constituye un paso más hacia la progresiva privatización
de Petróleos de Venezuela. En verdad, la perseverancia
demostrada por los apologistas de la apertura petrolera, de lograr
el debilitamiento del Estado, es la de provocar, definitivamente,
la desnacionalización del mercado venezolano de hidrocarburos
y, en general, la venta del patrimonio público. Al traspasar
las actividades inherentes. al mercado interno de los referidos
productos, fundamentalmente al sector privado transnacional, se
fomentará un oligopolio que en la práctica desembocará
en un "monopolio" y, por tanto, la fijación
de los precios de los productos estará en función
de sus intereses muy particulares, contraria, por supuesto, a razones
de conveniencia nacional y del genuino provecho público.
La abominación del monopolio, al cual se hace referencia
en la exposición de motivos elaborada por Pdvsa, no se corresponde
con la verdad. Lo que realmente se persigue es la sustitución
del monopolio ptíblico por el monopolio privadolucrativo,
con lo cual se horada, de esa forma, las verdaderas posibilidades
de llevar a cabo políticas esenciales para el país.
Y sé le otorgan facultades a los inversionistas extranjeros
para planificar y aplicar las estrategias que más convengan
a sus intereses.
El proyecto de ley concebido por la tecnoestructura de
Pdvsa, mediante el cual se pretendía regular las actividades
atinentes al mercado interno de los productos derivados de hidrocarburos,
permitiría a las empresas transnacionales obtener moneda
nacional, con lo cual se les posibilita el financiamiento de las
futuras inversiones por realizar; de esa manera disminuirán
o anularán los efectos de los probables ingresos de divisas
provenientes del exterior y, al mismo tiempo, las empresas podrán
transferir a sus países de origen el cien por ciento (100
por ciento) de las utilidades netas en divisas libremente convertibles;
conforme con el reglamento del Régimen de Tratamiento a los
Capitales Extranjeros y sobre Marcas, Patentes y Regalías.
Es importante precisar que de acuerdo con el artículo 2
del mencionado proyecto de ley, se permitirá la importación
de productos con destino al mercado interno. Ciertamente,
en la propia exposición de motivos se aclara que el artículo
2 "define el ámbito del mercado interno a partir
de las refinerías propiedad de las filiales de Pdvsa o de
la importación de productos con destino a dicho mercado".
En virtud de que el Congreso Nacional no debatió en torno
al proyecto de ley en referencia, durante las sesiones ordinarias
celebradas en el año 1997, y dado el apremio e interés
manifestados por la cúpula gerencial de Pdvsa, de
hacer realidad lo más pronto posible el ingreso de las transnacionales
petroleras en el mercado nacional, logró que el
Ministerio de Energía y Minas dictara la Resolución
N° 4384, de fecha 18 de noviembre de 1997, mediante la cual
se autorizó la participación de las empresas privadas,
extranjeras y nacionales, en el mercado interno.
Conforme con esa resolución, durante el mes de febrero de
1998 fueron concedidos permisos de distribución de combustibles
a través de estaciones de servicio a la Corporación
Trébol Gas, C.A. y a la Corporación
de Combustibles Monagas. También entraron en la
competencia las empresas Digasmar y Llanopetrol.
De igual forma, se firmó el contrato de distribución
de combustibles entre la Shell y Petróleos
de Venezuela. Y, según declaraciones de
Adolfo Fernández, gerente de la División
de Combustibles de la Corporación Shell, "La
idea es tener, al pasar unos cinco años, cerca de 400 estaciones
y una cuota dé 20 por ciento del mercado"
[49].
A esos permisos continuaron los otorgados a las empresas transnacionales:
Mobil de Venezuela, C.A., Texaco y la British Petroleum,
para ejecutar actividades de distribución de combustibles
a través de estaciones de servicio en el mercado interno.
Las tres corporaciones estiman realizar una inversión, para
los próximos cinco años; de 90, 250 y entre 250 y
350 millones de dólares, respectivamente, con el , fin de
poseer 250, 360 y de 300 a 400 estaciones de servicio, cada una,
en el mercado nacional. Con la apertura del mercado interno,
las empresas distribuidoras controlan alrededor del 35 por ciento
del volumen distribuido por Pdvsa, en 1.600 estaciones de servicio
establecidas en el país.
A esto es preciso agregar que empresas como Exxon, Shell,
Mobil, Texaco, Amoco, Repsol y Castrol, venden, desde 1996,
sus combustibles en el mercado interno.
Nueva Ley Orgánica de Apertura del Mercado
Interno
El Congreso de.la República, durante 1998, analizó
el referido proyecto de ley, y después de hacer importantes
y significativas modificaciones al mismo, acordó su aprobación;
el Presidente de la República, en fecha 11-09-98, le puso
el ejecútese a la Ley Orgánica de Apertura
del Mercado Interno de la Gasolina y otros Combustibles Derivados
de los Hidrocarburos para uso de Vehículos Automotores
[50].
Producto del estudio efectuado por los miembros de la Comisión
Permanente de Energía y Minas, de las cámaras de Diputados
y de Senadores, así como la participación activa desarrollada
por la directiva de Fenegas y los juicios críticos
emitidos por destacados expertos en la materia, se llegó
a la conclusión de que el proyecto de ley elaborado por la
tecnoestructura de Pdvsa, no era el más conveniente
para el país y, por lo tanto, procedía realizar
sustanciales cambios.
En breve consideración de los artículos que integran
la nueva ley, se establece que la empresa privada nacional e internacional
participe en el mercado interno de los hidrocarburos, con lo cual
se ratifica y se le da plena vigencia legal al decreto emitido por
el Ministerio de Energía y Minas, mediante el cual se autorizó
el regreso de las empresas transnacionales al mercado nacional,
tal cual ya se ha analizado. Esto significa que el Estado, a través
de su ente empresarial (Pdvsa), no será el único
oferente en el mercado, lográndose con ello, al
decir de algunos, ciertos grados de competencia que podrían
coadyuvar en beneficio del consumidor, en cuanto se refiere a la
calidad de servicio.
En el artículo 3°, al abordar las actividades que se
realizarán en el mercado interno de la gasolina y otros combustibles
derivados de los hidrocarburos, se prevé la importación
para satisfacer la demanda interna. Como se podrá observar,
tanto la participación del capital extranjero como la importación
de productos de la naturaleza indicada, estaban contenidos
en el proyecto original elaborado por Pdvsa.
En el texto del artículo 5° se reconocen ciertos derechos
preferenciales a las personas naturales o jurídicas que actualmente,
ejerzan las actividades de transporte, almacenamiento, distribución
y el expendio de los productos en el territorio nacional. La modificación
de fondo efectuada por los legisladores consistió en incorporar
al texto el parágrafo único del artículo 3°,
mediante el cual se consagra que "El Ejecutivo Nacional
establecerá por Decreto los precios de la gasolina y otros
combustibles derivados de los hidrocarburos que se expendan en el
mercado interno, objeto de esta Ley". El contenido
de esté artículo debe valorarse en sus justos términos,
por racional, prudente y por constituir una prevención de
cierta eficacia para la toma de decisiones lo más equitativa
y ponderada, por parte del Ejecutivo Nacional, por referirse a un
aspecto de vital importancia, como lo constituye la determinación
de los precios de los productos antes señalados, que verdaderamente
correspondan a los factores reales que intervienen en el proceso
productivo, incluyendo, por supuesto, el beneficio normal. Al actuar
de esa manera, con el respaldo del marco jurídico, se evitará
la voracidad de los monopolios privados en función de sus
propios intereses, sin importarles las incidencias sociales y hasta
políticas que puedan desatarse en el país.
El haberse ratificado la potestad que tiene el Ejecutivo Nacional
para fijarlos precios de la gasolina y otros productos derivados
de los hidrocarburos en el territorio venezolano, suscitó
encendidas protestas y disconformidades de parte de aquellos sectores
que abogaban por despojar al Ejecutivo de. esa facultad. El presidente
de la empresa estatal venezolana, ingeniero Luis Giusti,
tan pronto como fue sancionada la ley por el Congreso, dijo: "Aspiro
a que el Ministro de Energía y Minas y el Presidente de la
República la devuelvan para su revisión, porque en
los términos en que fue aprobada, prácticamente otorga
total discrecionalidad al Ejecutivo para la fijación de los
precios" [51]. Un
día después, quizás convencido de la dificultad
para el presidente Caldera de devolver la ley al Congreso, y probablemente,
luego de reflexionar sobre el particular, y percatarse de las posibles
vías de escape que se encuentran en la nueva ley, en cuanto
se refiere a la fijación de los precios, expresó,
en discurso pronunciado en la XXVIII Convención Nacional
de Fenegas: "Hoy tenemos ese instrumento. Creo que se ha dado
un paso al frente en ese sentido. Ya hay muchas cosas buenas en
la ley que fueron muy bien descritas por el Presidente de Fenegas.
Yo los invitaría, en esta Asamblea, a que discutan a fondo
los detalles de esta ley, para que nos ayuden a proponer al Ejecutivo
un reglamento que pueda cumplir con los propósitos que animaron
la propuesta original del Ejecutivo Nacional. Creo que va a haber
que trabajar un poco en la cadena de precios, para evitar qué
vayamos a caer o retrotraernos a lo que ha sido la discusión
secular de márgenes que ha llevado a una cantidad de problemas
y desinversión" [52]
(destacado nuestro).
En similar sentido opinó el ministro de Energía y
Minas, ingeniero Erwin Arrieta Valera, al señalar:
"Esta Ley nos permitirá empezar un nuevo camino
en función de que el precio deje de ser una decisión
forzada del Estado para que el mismo mercado, a través de
su propia fuerza, dé lineamientos y dimensión a ese
precio. (..) Más adelante, cuando el mercado esté
preparado, apuntará hacia el libre juego de la oferta y la
demanda" [53] (destacado
nuestro).
Por supuesto, las presiones de las empresas transnacionales también
han aflorado; así, por ejemplo, el gerente general de la
División de Combustibles de Shell Venezuela, Adolfo
Fernández, señaló que a la empresa
le preocupan los futuros márgenes de comercialización
del combustible, como consecuencia de la nueva ley... El representante
de la petrolera angloholandesa reiteró su confianza en que
el decreto del Ejecutivo establecerá los márgenes
necesarios para las inversiones e incrementará los esquemas
de competencia [54].
Esas opiniones dadas por los más altos representantes de
la dirigencia oficial petrolera del país y de las empresas
transnacionales, reflejan un fiel testimonio de las presiones
ejercidas sobre los poderes Ejecutivo y Legislativo, con la finalidad
de lograr la modificación de la nueva ley o, en su defecto,
a través del reglamento se desfigurara el espíritu,
propósito y razón del contenido del parágrafo
único del artículo 3° de la novísima ley,
y de esa forma cumplir con el compromiso asumido (por el directorio
de Pdvsa) con los inversionistas extranjeros de darles plena libertad,
en nombre de la "invisible mano de Dios",
para manipular los precios tal cual se establecía en el artículo
lo del proyecto de ley elaborado por la tecnoestructura de la empresa
estatal.
Discretamente, en esta oportunidad, el Presidente de la República
actuando con buen juicio, no accedió a las solicitudes formuladas,
quizás motivado porque durante su gestión gubernamental,
presionado por el Fondo Monetario Internacional,
autorizó -pese a su resistencia a esa medida-, tal como lo
manifestó en su alocución al país en el Congreso
Nacional, "Dios sabe cuánto me ha costado esta
decisión" [55],
incrementar de manera desproporcionada los precios de la gasolina
y de los otros productos derivados de los hidrocarburos. Ciertamente,
por resoluciones del Ministerio de Energía y Minas [56],
el precio promedio por litro de gasolina pasó de Bs. 5,64,
en 1994, a Bs. 67,60, en 1997 [57],
es decir, un incremento en el orden de 1.090 por ciento.
Debe referirse que a pocos días de concluir el período
gubernamental del doctor Rafael Caldera y del inicio
de la gestión presidencial de Hugo Chávez
Frías, de nuevo los representantes del sector oficial
petrolero y de las corporaciones internacionales han propalado la
tesis de que para garantizar el flujo de inversiones y evitar
inestabilidades, en el país debe procederse a un
aumento de los precios de la gasolina y, en definitiva, modificar
la actual Ley Orgánica de Apertura del Mercado Interno de
la Gasolina..., con el fin de abrogar la facultad que tiene el Ejecutivo
para fijar los precios y dejarlo a la "supuesta"
ley de oferta y la demanda.
En ese sentido, el propio presidente de la Shell en Venezuela,
Bernard Wheelahan, ha manifestado que "Queremos
un aumento de inmediato de 4 bolívares por litro, para sobrevivir.
Esto estaría dentro de un plan que lleve el margen a 14 bolívares.
Sin embargo -enfatizó-, nuestro sueño es la liberación";
y después de haber sostenido reuniones con los representantes
de la comisión de enlace del nuevo gobierno, afirmó
que "...es difícil creer. No queremos más
rumores. Nos han escuchado y es una buena señal, pero en
sus manos no está la decisión", y con
tono intimidatorio, tratando de crear incertidumbre, señaló
que el gran riesgo que se corre "es desacelerar el
sector y regresar a niveles de calidad anteriores a la apertura'
[58].
Erwin Arrieta, en su carácter de ministro
de Energía y Minas, aconsejó "...solicitar
al próximo Congreso de la República... revisar a fondo
la Ley de Mercado Interno, ya aprobada, para transformarla, modificarla,
a objeto de darle al mercado la apertura que requiere y permitir
que sea el consumidor el que tome la decisión de escoger
el precio de la gasolina que más le convenga"
[59].
Tal cual se desprende del contenido de esas declaraciones, el objetivo
es presionar sobre el gobierno del nuevo Presidente
de la República y del Poder Legislativo para lograr la santa
libertad de los precios de los productos derivados de los hidrocarburos
en el mercado nacional. A este respecto, conviene subrayar que no
existe justificación económica, contable, política,
y mucho menos social, que avale el nuevo aumento de los precios
de la gasolina y que, de aplicarse, pudiera generarse graves conflictos
sociales, que el nuevo gobierno deberá evitar[60].
Además, una medida de esa naturaleza es contradictoria con
la drástica reducción de los precios del petróleo
en el mercado internacional, y podría derivar en que el venezolano
compraría el litro de gasolina por encima del precio de exportación.
También conviene advertir que urge la revisión a fondo
de la metodología económica contable utilizada por
Pdvsa para determinar el costo de producción de la gasolina,
el cual, en nuestro criterio, no se corresponde con los factores
que realmente se utilizan para ese proceso productivo. De igual
manera, deberá considerarse el impuesto al consumo y el de
la regalía petrolera que se han incrementado considerablemente.
De la venta de acciones de Pequiven
También fue programada por la alta dirigencia de Pdvsa la
privatización de la Petroquímica de Venezuela, S.A.
(Pequiven) [61]. En efecto, el Congreso
de la República, el 01-09-98 sancionó la nueva Ley
de Estímulo al Desarrollo de las Actividades Petroquímicas,
Carboquímicas y Similares [62],
a la cual le puso el ejecútese el Presidente de la República
para que entrara en vigor a partir del 11 de septiembre de 1998.
El nuevo instrumento legal que deroga la Ley de Conversión
del Instituto Venezolano de Petroquímica en Sociedad Anónima,
sancionada el 06-07-1977, permite la enajenación
y gravamen de las acciones de Pequiven -que estaban expresamente
prohibidas-, y de esa forma se autoriza la participación
significativa del sector privado transnacional y nacional, del capital
social de la compañía filial de Pdvsa. Ciertamente,
el parágrafo único del artículo 3° reza:
"La colocación de acciones del capital de Petroquímica
de Venezuela, S.A. (Pequiven), en ningún caso se hará
por cantidades que representen, en todo momento, más del
cuarenta y nueve por ciento (49 por ciento) del total de su capital
social. En todo caso, el Estado, a través de Petróleos
de Venezuela, S.A. (Pdvsa), garantizará la suscripción
del cincuenta y uno por ciento (51 por ciento) de las acciones cuando
se produzcan incrementos de capital". A este respecto
conviene referir que el proyecto de ley sobre la materia, introducido
ante el Congreso con fecha 18-06-1996, establecía, en el
artículo 3° que: "Las acciones representativas
del capital social de Petroquímica de Venezuela, S.A. (Pequiven),
podrán ser enajenadas y gravadas a terceros y serán
de libre suscripción, tanto por personas jurídicas
como por particulares, nacionales o extranjeros".
Y en el artículo 4° se señalaba que Pequiven...
"Podrá enajenar y gravar bienes y acciones de
su propiedad en empresas filiales, cualquiera que sea el porcentaje
accionario que posea, y en empresas mixtas de carácter privado,
donde Petroquímica de Venezuela, S.A. (Pequiven) tenga cincuenta
por ciento (50 por ciento) o menos del capital social de dichas
empresas". Ante semejantes propuestas reaccionaron
algunos parlamentarios, entre ellos: Carlos Canache Mata,
Alí Rodríguez Araque, Carmelo Lauría, Manuel
Alfredo Rodríguez. De igual manera, mostraron su
disconformidad instituciones como Fundapatria, ProVenezuela
y personalidades como Diego Luis Castellanos y Kotepa Delgado,
que, dada su perseverancia, conjuntamente con otros, lograron que
los congresistas produjeran modificaciones a los artículos
propuestos en el proyecto original que, de alguna forma, mejoraron
relativamente su contenido, aun cuando se autorizó,
de forma parcial, la privatización de Pequiven.
Todo ello revela que el verdadero objetivo, por parte de los parlamentarios,
no era el de impedir la venta de las acciones de Pequiven, sino
que de lo que realmente se trataba era de establecer ciertos límites
a la participación del capital privado, con la creencia
de que con ello se garantiza el control de la empresa por parte
del Estado, olvidándose que, dada la dependencia
estructural que caracteriza a nuestro país (comercial, financiera,
económica, cultural, comunicacional, militar y política),
realmente demuestra, como en efecto ha ocurrido, que ello
es una simple ilusión.
Es de subrayar que en la exposición de motivos de la ley
en vigor se hace énfasis en la necesidad de "Adecuar
las condiciones actuales de la industria con relación al
régimen de participación estatal de la misma, constituir
el instrumento legislativo que permita la captación de capitales
privados, la mayor utilización de los recursos existentes
para favorecer el crecimiento del sector y la creación de
alianzas estratégicas a fin de promover el desarrollo, modernización
y consolidación de la empresa en el ámbito nacional,
para hacer posible la expansión y competitividad de Pequiven
en el mercado global".
La actividad económica desarrollada por Pequiven posee significativas
ventajas comparativas, con posibilidades ciertas para contribuir
con el fortalecimiento y diversificación de la economía
venezolana, generar divisas para el país y, que ha arrojado,
por lo menos durante los últimos años (1994-1997),
resultados financieros satisfactorios. En efecto, las ganancias
obtenidas pasaron de 11 mil 314 millones de bolívares, en
1994, a 114 mil 552 millones de bolívares, en 1996; asimismo,
la producción, las ventas y las exportaciones, a través
de esos años, han crecido de manera constante y significativa.
Los estudios realizados hacia el futuro son halagadores. Es
decir, que no estamos en presencia de una empresa ineficiente e
insolvente, condiciones estas exigidas en el decálogo del
llamado Consenso de Washington, para justificar la ola de privatizaciones.
Entonces ¿cómo explicar el pase de una propiedad pública,
con la venta de acciones del capital de Petroquímica de Venezuela,
hasta por un porcentaje como el antes indicado, al capital privado?
¿Cómo justificar tanto interés en impulsar
una incontenible y sospechosa privatización? ¿Acaso
se cree, de buena fe, que el avance de la política privatizadora
significa estabilidad y desarrollo para el país?
Y que, por tanto, ¿es necesario renunciar a todo lo nacional?
Infaliblemente, tal como afirma el notable economista venezolano
Diego Luis Castellanos, "El poderío privado
adquiere, con la empresa transnacional y con la trasnacionalización,
una preponderancia insospechada sobre los Estados"
[63] .
Es indudable que la decisión adoptada de vender el 49 por
ciento de las acciones de Pequiven tendrá serias implicaciones
económicas, políticas y sociales. ¿Cuál
será el curso que la industria emprenderá a partir
de ahora y hacia el futuro, considerando que uno de los aspectos
prioritarios del aperturismo unilateral es el proceso de la desregulación?
No sólo están en juego asuntos de financiamiento,
sino que, en verdad, se trata de una política desnacionalizadota
que propende a un proceso de desintegración de la actividad
económica, se fortalece la subordinación al
capital transnacional y a los organismos financieros internacionales.
La ola privatizadora conduce a la transnacionalización del
patrimonio público y, por tanto, el Estado-nación
pierde fuerza, retrocede y deja de intervenir aun en actividades
productivas que eran, de alguna forma, propias del sector público,
y se renuncia a la función reguladora en beneficio de las
empresas privadas que, en nombre de la supremacía de las
fuerzas del mercado, desatan el más feroz intervencionismo
económico.
Del fomento de inversiones petroleras (Sofip)
Entre las otras opciones de apertura, fue anunciada por Pdvsa la
creación de la Sociedad de Fomento de, Inversiones
Petroleras (Sofip), con el atractivo objetivo de fortalecer el ahorro
interno y promover la participación directa del venezolano
en el sector petrolero a través de títulos ofrecidos
en el mercado de capitales; la intención es ampliar
las opciones de financiamiento dé la industria en proyectos
petroleros, petroquímicos, gas, carbón, orimulsión,
así corno la participación de empresas mixtas en asociaciones
con filiales privadas nacionales y extranjeras. En junio de 1998,
la Comisión Nacional de Valores autorizó a EPIC,
SA., primera Entidad de Inversión Colectiva de Capital
de Riesgo para realizar una oferta pública de acciónes
por ser inscritas en la Bolsa de Valores de Caracas, de Maracaibo
y en la Bolsa de Electrónica de Venezuela. Pero, dado el
comportamiento nacional e internacional de los mercados de capitales
y petroleros, la junta directiva acordó que la oferta pública
fuese diferida [64] .
En el mensaje del Presidente de Petróleos de Venezuela,
correspondiente al informe anual de 1995, se anunció, entre
otras alternativas de apertura, la "creación
del Fondo de Inversiones Petroleras, mediante el cual el ciudadano
común, por primera vez en nuestra historia, podrá
invertir en los proyectos del sector petrolero" En
nuestro criterio, ese propósito es pura ilusión e
incita al engaño. Lo cierto es que sé trata de ganar
terreno para imponer las ideas profundamente privatizadoras en perjuicio
de los intereses verdaderamente nacionales. En un país como
Venezuela, donde predomina una desigual distribución del
ingreso, con 80 por ciento de la población sumida en la pobreza
y de acuerdo con las estadísticas del Centro de Documentación
y Análisis para los Trabajadores (Cenda), con un
valor de la canasta alimentaria que se ubicó, para noviembre
de 1998, en Bs. 222.114, y el de la cesta básica, en Bs.
444.228, mientras el salario mínimo es, actualmente, de Bs.
100.000, no es posible concebir realmente una capacidad de ahorro
del venezolano común, por lo menos de la gran mayoría
de la población, para destinarlo a los fines de invertir
a través de título. en el mercado bursátil
en la industria petrolera. De hecho, serán los sectores con
altos ingresos, que constituye la minoría, y el transnacional,
los que se beneficiarán con la compra de tales títulos.
De la privatización de la industria del gas
De igual forma, la élite gerencial de Pdvsa planificó
la ruta de la privatización de la industria del gas natural.
En efecto, "...durante 1997 se realizó la conceptualización
del marco regulatorio del gas, con el apoyo del Institute of Gas
Technoíogy (IGT) de Chicago"; y como parte
de ese proceso, Pdvsa "...entregó al Ministerio
de Energía y Minas el Decreto de Reglamento del Régimen
Transitorio, y la correspondiente resolución para su aprobación"
[65], por parte del presidente de la República,
doctor Rafael Caldera.
Y en fecha 20 de mayo de 1998 se promulgó el Decreto N°
2.532, mediante el cual se permite realizar: inversiones privadas
en "...las actividades relacionadas con la industrialización
de los gases Metano y Etano, la cual significa su transformación
química, física o físicoquímica, así
como con las actividades de transporte, almacenamiento, distribución
y comercialización de estos gases en el territorio Nacional
..." [66].
Ese decreto y las resoluciones emanadas del Ministerio de Energía
y Minas constituyen el paso inicial para abrogar la Ley
Orgánica del Gas, promulgada el 12 de agosto de
1971, y con ello despojar al Estado de la facultad de orientar
y ejecutar los programas inherentes a esa actividad, y,
por consiguiente, la de garantizar la dominante participación
del capital transnacional en la estrategia venezolana.
Entre los otros programas que se han propiciado y puesto en ejecución
para profundizar la participación privada, debe mencionarse
la contratación de servicios y el outsourcing
para las operaciones calificadas de no medulares.
De la estructura organizativa de Pdvsa
Otro avance más en el esfuerzo por asegurar el proceso
desnacionalizador de la industria de los hidrocarburos, es el correspondiente
a la nueva organización de Petróleos de Venezuela,
S,A.
"Desde el 1° de enero de 1998, Pdvsa, en su rol
de casa matriz, se concentra en el desarrollo de las actividades
de carácter estratégico y en las funciones de naturaleza
corporativa... En tal sentido, las vicepresidencias corporativas
de Planificación, Relaciones Externas, Finanzas y Recursos
Humanos y las nueve unidades corporativas son las organizaciones
responsables de establecer las líneas maestra de dirección
y acción de la corporación, las cuales son aprobadas
por el Comité Ejecutivo" [67].
La concepción de la estructura administrativa-operativa
que había venido predominando fue modificada radicalmente.
Ahora se sustenta la tesis de que mantener varias filiales integradas
verticalmente para competir entre sí por áreas de
producción y comercialización no es conveniente y,
por tanto, las filiales Maraven, Corpoven y Lagoven,
que operaban con cierta autonomía, fueron sustituidas por
tres divisiones funcionales de negocios que integran Pdvsa,
Petróleo y Gas; Pdvsa Exploración
y Producción; Pdvsa Manufactura y Mercadeo, y Pdvsa Servicios,
responsables de ejecutar la actividad operativa.
El objetivo que se persigue con el nuevo modelo de organización
es concentrar el mayor poder en quien dirige la tecnoestructura
de Pdvsa. No es que ha cambiado la concepción en
torno a cómo debe conducirse el llamado proceso de nacionalización,
de lo que se trata en verdad es de consolidar y acrecentar
el poder hegemónico, ejercido por la cúpula
gerencial de la empresa estatal, y de esa manera imponer su dominio,
no solamente en lo atinente a la industria petrolera, sino también
en la planificación y aplicación de la estrategia
económica, política, cultural y social, cónsona
con los intereses que ella representa. La nueva estructura
organizacional obedece, fundamentalmente, a garantizar la desnacionalización
de la industria petrolera.
Ciertamente, el propósito que se persigue con la
nueva organización de la empresa estatal es justificar, avalar
y, al mismo tiempo, fortalecer y acrecentar la política acometida
por la "tecnoestructura"; también fomentar y auspiciar
el regreso de las empresas transnacionales, para que a través
de las distintas modalidades creadas, desarrollen las actividades
de exploración y producción de hidrocarburos. Es indudable
que el nuevo modelo organizacional es otro paso más de avance
en procura de consolidar el proceso de privatización de la
industria petrolera.
Otros de los móviles que impulsan el cambio radical de la
estructura organizativa de Pdvsa obedeció al excesivo afán
que ha venido caracterizando a la alta gerencia de Pdvsa, cuando
pretende estar a la par y compartir, de igual a igual, con las empresas
transnacionales, tales como la Exxon, la Royal Dutch Shell,
etcétera, las cuales históricamente han ejercido un
dominio mundial, con lo que logra brindar la imagen de actuar realmente
como si fuera una corporación global que planifica, desarrolla
y aplica una estrategia para el desarrollo y control de sus actividades
productivas, comerciales, financieras, de servicios, etcétera,
en función de sus propios objetivos, tal cual planifican,
desarrollan y aplican su estrategia económica y política
las corporaciones transnacionales Pero, por supuesto, ajenos
a la auténtica defensa de los intereses nacionales, lo que
le crea a Venezuela inmensos problemas, tremendos conflictos, contradicciones
y obstáculos para su desarrollo.
A este respecto, es preciso aclarar que se observa una profunda
reestructuración del proceso productivo en el "modo
de producción" imperante, que estratégicamente
se reorganiza, reubica y fracciona geográficamente, con el
objetivo de ponerse al frente de la llamada globalización.
Sin duda alguna que una de las exigencias que surgen de esos cambios
es la de fomentar y aplicar "la flexibilidad",
la descentralización, compartir el poder y lograr la readaptación
constante de los recursos humanos, tal cual ha ocurrido en países
como Japón, Francia, Suecia y otros. Este enfoque, cónsono
con los avances en las ciencias gerenciales y con las demandas exigidas
en la década de las noventa, no es el que ha adoptado
la cúpula gerencial de Pdvsa. El modelo de organización
aplicado está muy lejos de lo que las transformaciones exigen,
para conducir y estructurar organizaciones; por el contrario, corresponde
al llamado tipo Zeus, que se caracteriza por tener
una "estructura que opera con un líder central
rodeado de grupos satélites. Equivale a la organización
caudillesca, muy frecuente en América Latina" [68].
Mientras se observa que la dinámica del proceso de desarrollo
del sistema capitalista, hoy en su fase de globalización,
si bien fortalece la ineludible tendencia hacia la concentración
de la actividad económica, propicia ciertos grados de flexibilización
de la centralización, por el contrario, la estructura
organizacional de la empresa estatal se resiste a la flexibilización,
a compartir el poder organizacional y a abrirse a la información
que se requiere hoy en día para el desarrollo de políticas
gerenciales.
El objetivo central de la nueva estructura organizativa de Pdvsa
es el de conformar un equipo gerencial totalmente leal con el liderazgo
corporativo, y garantizar con plenitud la concepción ideológica
que impera en Pdvsa, cuya máxima gerencia constituye un poder
omnipotente, realmente dominante, que nunca ha creído
en la nacionalización petrolera.
La reestructuración organizacional de Petróleos
de Venezuela no puede ser concebida para que el sector petrolero
continúe fortaleciendo su funcionamiento como un enclave
transnacional, con fuertes vinculaciones con el exterior y muy pocas
con el resto de los sectores de la economía venezolana, avanzándose
cada vez más hacia la desintegración nacional, en
vez de fomentar el desarrollo integral y equilibrado de la estructura
productiva e impulsar una genuina industrialización, que
provoque realmente la diversificación de la economía
del país. Lo que no puede concebirse es
que Pdvsa actúe más como corporación privada,
integrada más a los gladiadores mundiales que al desarrollo
de las fuerzas productivas nacionales, en la búsqueda de
las auténticas transformaciones que requiere con urgencia
Venezuela.
De la venta de acciones de Pdvsa
Como parte de la estrategia de la apertura petrolera, en su afán
por acrecentar cada vez más la participación del capital
privado transnacional en las actividades de la industria, el presidente
de Pdvsa, Luis Giusti, propuso la venta parcial
de las acciones de la empresa estatal [69]
que afortunadamente fue rechazada por la Cámara de Diputados
[70], así como por varias
universidades, instituciones, organizaciones sociales y determinados
partidos políticos -la Universidad Central de Venezuela y
la Universidad del Zulia, Pro Venezuela, Fundapatria, los partidos
Acción Democrática y Causa R. Pero la tecnoestructura
de Petróleos de Venezuela en su firme propósito de
que el Estado se despoje de los derechos y atribuciones que le confiere
la Constitución Nacional, de nuevo Luis Giusti propuso reformar
el artículo 5° de la Ley Orgánica que Reserva
al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos. En su
juicio, la interpretación del referido artículo está
llegando a su límite, "...pues nos impone la participación
en todos los proyectos que se inicie " [71]
La estrategia petrolera ejecutada durante el período comprendido
entre febrero de 1994 y febrero de 1999, impulsó el crecimiento
de las actividades de la industria, cónsona con los tiempos
de la globalización que impide elegir el camino propio; con
ello se estimula el refuerzo necesario hacia la apertura incondicional,
con la participación cada vez mayor del sector privado transnacional
en la planificación y desarrollo de la política energética
venezolana, conducente hacia el proceso desnacionalizador.
Incentivos y privilegios al inversionista extranjero
Para llevar a efecto todas las modalidades de la apertura petrolera
se confirieron desproporcionados incentivos fiscales, monetarios
y numerosos privilegios a los inversionistas extranjeros. En efecto,
en el análisis correspondiente a los convenios operativos,
asociaciones estratégicas y convenios de asociación,
especificamos los estímulos fiscales concedidos por el Ejecutivo
Nacional. De igual manera, debe señalarse que, mediante decreto
presidencial [72], se autorizó
la depreciación y amortización acelerada de las inversiones,
es decir, que en vez de recuperarse la inversión en un lapso
de 15 a 20 años, ahora lo harán durante cinco (5)
años y tres (3) años, respectivamente, con lo cual
se quebranta el genuino interés fiscal de la nación.
Otro de los incentivos fiscales otorgados a los inversionistas
extranjeros para participar en el plan de expansión de Pdvsa,
lo constituyó el hecho de que en 1997 el Ejecutivo Nacional
acordó exonerar del impuesto al consumo suntuario y a las
ventas al mayor, varias actividades derivadas de los hidrocarburos
y la potestad de recuperar ciertos créditos fiscales. Por
ese concepto, señala el informe de Pdvsa de 1997, que "al
31 de diciembre de 1997 y 1996, existen créditos fiscales
por compensar unos US$ 1.227 millones y US$ 1.065 millones (Bs.
617.027 millones y Bs. 505.484 millones), respectivamente...".
"En junio de 1997 -señala el informe- se recibieron
Certificados Especiales de Recuperación de Créditos
Fiscales (CERT)... Dichos certificados se utilizaron para el pago
del impuesto sobre la renta. Durante enero de 1998 se recibieron
-afirma Pdvsa- certificados por unos US$ 558 millones (Bs. 285.400
millones)" [73].
Asimismo, con el interés de proteger el capital privado
internacional, se autorizó aplicar el llamado "ajuste
por inflación", que tiene alcances ilimitados y de gran
significación en un país como el nuestro, donde factores
estructurales generan presiones alcistas sobre el nivel de precios
a través de corrientes propagadoras que quebrantan el equilibrio
de las variables macroeconómicas esenciales. Igualmente,
se aplica como tasa de crédito fiscal hasta 12 por ciento
por las inversiones realizadas. Las rebajas establecidas no pueden
exceder de 2 por ciento del enriquecimiento global neto del contribuyente.
El excedente es traspasado hasta por tres años. Producto
de ello, "Al 31 de diciembre de 1997, los créditos fiscales
trasladables alcanzan a unos US$ 715 millones (Bs. 360.020 millones)
" [74].
Conforme con los convenios cambiarios celebrados entre el Ministerio
de Hacienda, en representación del Ejecutivo Nacional, y
el BCV, las divisas originadas por las exportaciones de hidrocarburos,
de conformidad con el artículo 62 de la Ley Orgánica
que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos,
cualquiera que sea el origen y la naturaleza de la actividad que
las produzca, deben ser vendidas al BCV a la tasa de cambio convenida.
Sin embargo, se autoriza a Petróleos de Venezuela para utilizar
las divisas que requiera para cancelar gastos de operación,
deudas corrientes e inversiones, y mantener un fondo rotatorio para
capital de trabajo que se elevó de 300 millones de dólares
en 1996, a 600 millones de dólares en 1997. De igual manera,
el BCV abona en las cuentas, a favor de Pdvsa, el contravalor en
bolívares de las divisas adquiridas, que serán movilizadas
por sus titulares para atender desembolsos específicos, establecidos
en el convenio cambiario. A este respecto, debe observarse que el
monto de las divisas vendidas por Pdvsa al BCV son aceptadas de
buena fe, es decir, la institución bancaria no realiza una
revisión a fondo, con el fin de comprobar si las divisas
vendidas corresponden a las realmente obtenidas por Petróleos
de Venezuela.
También corresponde advertir que, tanto en las cláusulas
de los convenios de asociación como en las Normas sobre Régimen
Cambiario se establece que a las empresas constituidas para el desarrollo
de las actividades por realizarse mediante las diversas modalidades
de la apertura "...podrán mantener en el exterior cuentas
en institutos bancarios o de similar naturaleza, en las cuales podrán
depositar las divisas que perciban por cualquier título en
ejecución de los convenios de asociación o de los
contratos de servicio (...) tales como las que obtengan por las
ventas que efectúen por exportaciones de bienes y servicios
que realicen por los préstamos o financiamiento" [75].
Conforme con esta disposición, las empresas que por las
actividades por realizar señaladas en el régimen cambiario
obtengan divisas, sólo podrán regresar al país
lo que necesitan para pagar impuestos y regalías, para la
compra de bienes y servicios y para el pago de sueldos y salarios.
De esta manera, el valor de retorno no será del 100 por ciento
o que la unidad exportada no tendrá un efecto pleno para
la economía venezolana. Otro incentivo en el orden monetario
lo constituye el haberse conferido mayor poder de compra interno
a favor de las empresas, al establecerse que la tasa de cambio sería
la del mercado, lo cual explica los argumentos de Pdvsa a favor
de la devaluación de la unidad monetaria venezolana.
En los contratos firmados para el desarrollo de las actividades
inherentes a la apertura petrolera, importa subrayar, en cuanto
corresponde al desarrollo tecnológico, que no se precisaron
los términos para realizar la transferencia tecnológica
y, por tanto, puede afirmarse que la industria petrolera nacional
continuará carente de una tecnología propia, y permanecerá
atada a la adquisición de los llamados paquetes tecnológicos
contratados en los países industrializados que la han monopolizado.
Igualmente, corresponde indicar que con el desarrollo de la política
expansionista no se han acometido políticas e instrumentos
eficientes para impedir la destrucción del ambiente, y que
se continuará con la depredación de los recursos naturales
renovables -flora, fauna, lagos, ríos, morichales, quebradas-,
sin descontar los serios daños que ocasiona a las tierras
de las comunidades aborígenes. Pero además de esos
incentivos y privilegios conferidos al inversionista extranjero,
Pdvsa ha propuesto, entre otras alternativas [76],
ajustar el régimen impositivo a una tasa de 34 por ciento,
eliminar la regalía petrolera y otros impuestos como el superficial,
contemplado en la Ley de Hidrocarburos, y en establecer impuestos
especiales sobre ganancias después del impuesto corporativo
-créditos fiscales- que, en nuestro criterio, serán
minimizados como consecuencia de los elevados costos, derivados
de todos los incentivos otorgados, lo cual arrojará como
resultado que el ingreso gravable sea menor. De esa forma se continuará
sacrificando al Estado.
Resultados económico-financieros
Los resultados económico-financieros, en general, de las
actividades petroleras, han experimentado, a través del tiempo,
un cierto crecimiento asiduo. En efecto, las reservas probadas de
crudo y condensado y la capacidad de producción se incrementaron
durante el lapso de 1994 a 1997, de 64 millardos 900 millones de
barriles, a 74 millardos 900 millones de barriles, y de 2.975.000
barriles por día, a 3.761.000 b/d, respectivamente.
"En cuanto a las actividades relacionadas con el incremento
del conocimiento de las zonas no exploradas del país, se
adquirieron 1 mil 511 kilómetros de sísmica bidimensional
y 1 mil 930 kilómetros cuadrados de sísmica tridimensional,
lo cual permitirá continuar con los estudios de nuevas áreas
donde existan posibilidades de descubrir nuevos campos petroleros.
En estos programas se invirtieron 2,8 millardos de bolívares
[77].
Los indicadores económico-financieros de la industria, petrolera
también reflejan un comportamiento de crecimiento sostenido.
En el cuadro que sigue se destacan algunos de esos indicadores:

En relación con los resultados económico-financieros
correspondientes al año 1997, arrojados por las 500 principales
corporaciones del mundo, ordenadas éstas por el valor de
las ventas, Petróleos de Venezuela ocupó el lugar
n° 66; y en el conjunto de las 33 principales empresas transnacionales
petroleras (dentro del grupo de las 500), figuró en el noveno
lugar; asimismo, dentro de las 50 mayores empresas transnacionales
que percibieron las más elevadas ganancias, la empresa estatal
venezolana aparece en el décimo primer lugar [78].
Todos esos indicadores económico-financieros que arroja
el balance general consolidado de Petróleos de Venezuela,
revelan, sin lugar a dudas, una rentabilidad creciente en cifras
absolutas, que al decir de algunos, se está en presencia
de una de las empresas más eficientes, que se ufana de haberse
"constituido en bandera de prestigio de Venezuela en el mundo"
y que ostenta plusmarca de ganancias y rentabilidades. Pero mientras
eso ocurre, nos encontramos frente a un Estado que se empobrece
y limita su capacidad de acción y de autonomía para
planificar y ejecutar una estrategia económica, política
y social en beneficio de la sociedad venezolana, lo que desdice
en mucho del concepto genuino de eficiencia. En verdad, 'La economía
es eficiente cuando genera riqueza para todos" [79]
Ciertamente, según informes anuales de Pdvsa y del Ministerio
de Energía y Minas, la participación fiscal del Estado
venezolano, respecto del total de los ingresos obtenidos por la
industria petrolera, ha descendido de 74,70 por ciento en 1976,
a 29,21 por ciento en 1997 (incluye dividendos); en cambio, los
costos operativos pasaron -en el mismo período- de 17,43
por ciento a 63,37 por ciento (véase el cuadro y gráfico
siguientes).

La participación fiscal para 1998, según los resultados
financieros -provisionales- de Pdvsa, de acuerdo con declaraciones
del presidente de la empresa estatal venezolana, ingeniero Luis
Giusti, fue, aproximadamente, de 7,4 millardos de dólares
[80]. Y para 1999, la participación
fiscal será inferior a la del año anterior. Esos resultados
revelan que la causa esencial del déficit del gobierno central,
la constituye la gestión petrolera desarrollada durante los
últimos años y, por tanto, ello conduce a señalar
que una de las medidas que debe adoptar el Ejecutivo Nacional para
corregir ese déficit, consiste en ordenar, de inmediato,
una revisión afondo de los costos operativos de la industria
petrolera, con lo cual, sin lugar a dudas, se incrementaría
la masa gravable y, por ende, la participación fiscal.

Asi mismo, la tasa efectiva del impuesto sobre la renta para el
sector petrolero pasó de 91,1 por ciento en 1992, a 49,9
por ciento en 1997; y la tasa efectiva de impuesto sobre la renta
en Venezuela disminuyó, en el mismo lapso, de 78,7 por ciento
a 46,2 por ciento; ello, debido fundamentalmente a la aplicación
del ajuste fiscal por inflación, con efectividad desde 1993
y a la eliminación del valor fiscal de exportación,
que estuvo en vigencia hasta el año 1995.
Así, puede advertirse la tendencia al envilecimiento de la
participación fiscal en la renta petrolera, tal cual se especifica
en el cuadro y gráfico siguientes:

De igual modo, es oportuno observar que durante el lapso de 1994
a 1997, la deuda total de Pdvsa disminuyó de 5.972 millones
de dólares a 4.885 millones. Pero en 1998 se contrajo un
nuevo compromiso por el orden de 1.800 millones de dólares.
Esta suma tiende a incrementarse, dado que la asamblea de accionistas
de Petróleos de Venezuela, S.A., celebrada el 2 de diciembre
de 1998, aprobó un nuevo endeudamiento hasta por 1.000 millones
de dólares y se planifica elevar esa solicitud a Bs. 3.600
millones, lo que significaría que el monto total de la deuda
de la empresa estatal venezolana sería alrededor de 10.285
millones de dólares. De esa forma, el índice de endeudamiento
pasaría de 10,36 por ciento en 1997, a 20,57 por ciento para
1999. Todo eso indica que la deuda total del país se elevaría
considerablemente, con serias consecuencias para la economía
nacional, que lo harían más dependiente y vulnerable,
incluso, con el grave riesgo de que, al buscar formas de negociación
para la cancelación de la deuda, se recurra a la alternativa
de la llamada conversión de la deuda en inversión,
con lo cual se estaría impulsando, aún más,
la desnacionalización de la economía venezolana.

Consecuencia de la política expansionista de Pdvsa
En el análisis que hemos realizado en torno a la actividad
petrolera, ejecutada durante el quinquenio de la gestión
gubernamental del doctor Rafael Caldera, resulta obvio advertir
que la política expansionista a ultranza desarrollada por
la dirigencia oficial de la industria de los ;hidrocarburos ha arrojado
graves consecuencias para el cabal funcionamiento de la OPEP, horadando
la defensa de los legítimos intereses de sus países
miembro y, por ende, con serias repercusiones para la vida económica,
política y social de Venezuela, tal cual lo examinamos con
fundamento conceptual a continuación.
La CIPEP y la conquista de mercados
Desde el segundo semestre de 1997 y con énfasis en el año
de 1998, cuando la crisis del mercado petrolero internacional se
acentuó, se volvieron a formular algunas críticas
al papel desarrollado por la Organización de Países
Exportadores de Petróleo. Ahora se. sustenta el criterio
de que `el sistema de cuotas colapsó.
Lo cierto es que el propósito de desacreditar y, por ende,
desmoronar a la OPEP, es una vieja estrategia que en Venezuela se
ha venido planificando desde hace tiempo, pero con la política
de la llamada "apertura petrolera' cobró mayor vigencia.
Apertura petrolera y naufragio de la OPEP son una y exclusiva política
petrolera que forma parte de la estrategia concebida por la cúpula
gerencial de Petróleos de Venezuela. Por supuesto, los panegiristas
de tal despropósito, conscientes del elevado costo político
que ello significa y, además de preocuparles el "culto
de su yo", buscan formas sutiles de ocultamiento. Bajo la fachada
de una imagen que, en apariencia, persigue una "nueva agenda
para la OPEP" y de luchar por su "reacomodaciónf,
lo que en el fondo pretende es la extenuación de la organización
como tal.
A este respecto,: debe decirse que no han faltado opiniones que
convalidan tal propósito. El Ministro de Energía y
Minas ha dicho: 'La OPEP está anacrónica"[81].
"Si los miembros de la Organización de Países
Exportadores de Petróleo están incumpliendo con las
cuotas, es hora de dejar de ser Pinocho y hablar con sinceridad
para el -beneficio de todos, sin aprovecharnos" [82]
(destacado nuestro). "Cuotas de la OPEP no apuntan precios
petroleros"[83]. "Estamos
aferrados a una agendita sin una acción" [84].
"La OPEP actuales un organismo anclado en el pasado, con un
enorme retraso en la concepción del: mundo y del negocio
petrolero-(...) La OPEP continúa siendo un organismo que
funciona al margen de la propia realidad del mercado" [85].
Y en una entrevista que le hiciera el doctor Héctor Malavé
Mata, director de la Revista Nueva Economía de la Academia
Nacional de Ciencias Económicas, al ingeniero Erwin Arrieta,
después de rigurosos argumentos en torno del, papel de la
OPEP, lo motivó para que respondiera sobre si "el sistema
de cuotas carece de aplicabilidad en las condiciones actuales (...)
y ¿cuál es su criterio sobre la alternativa venezolana,
entre continuar como miembro de la OPEP, o desafiliarse de esta
organización?". El Ministro respondió: "Estoy
absolutamente convencido que el sistema de cuotas carece de aplicabilidad,
no solamente en las condiciones actuales, sino en las precedentes,
desde el mismo momento en que se trató de implantar, pues
cuando'' en la Conferencia de Ministros de la OPEP N° 67-E,
celebrada en Londres, el 14 de marzo de 1983, Arabia Saudita, Irán
y Nigeria manifestaron abiertamente su decisión de no observar
ni cumplir las cuotas: de producción acordadas, invocando
el principio de soberanía de los estados"; y en relación
con la segunda interrogante, señaló que en su "criterio
personal sobre la alternativa venezolana de continuar o no como
miembro de la OPEP, debo y quiero reiterar que estoy absolutamente
de cuerdo con que Venezuela continúe siendo miembro de la
OPEP De la OPEP, consagrada en su carta fundamental, solidaria con
los principios que sustentaron su razón de ser y la constituyeron
el 14 de septiembre de 1960 en Bagdad, Iral¿"'; pero,
de inmediato precisó: "Si la OPEP pierde su autenticidad
y deja de ser lo que concibieron sus fundadores, entonces no tendrá
objeto seguir perteneciendo a otra cosa distinta y lo mejor sería
desafiliarnós" [86](destacado
nuestro).
Por otra parte, el presidente de Pdvsa, ingeniero Luis Giusti,
ha declarado que "aunque Venezuela es socio de la Organización
de Países- Exportadores 'de Petróleo (OPEP) bajo el
gobierno de Caldera, el país ha perdido la paciencia con
el sistema de cuotas de producción del cartel" [87]
(destacado nuestro). "El sistema de cuotas no tiene vigencia
ni es la respuesta para fortalecer a la OPEP" [88].
"El sistema de cuotas de producción de la Organización
de Países Exportadores tiene sus días contados"
[89]. Y hasta el propio presidente
de la República, doctor Rafael Caldera, en su cuarto :mensaje
anual al Congreso Nacional, advirtió que "no se puede
atribuir la baja reciente (de precios del petróleo) al hecho
de que Venezuela produzca por encima de las limitaciones que con
una rigidez extemporánea se pretende imponer por el actual
sistema de cuotas de la OPEP"; y fue enfático al afirmar
que ese organismo "ya no tiene el control que en otro tiempo
pudo ejercer sobre el mercado"[90]
Lo realmente significativo lo constituye que de la parte declarativa
se pasó a los hechos. En efecto, Venezuela es el país
(1997-1998) número uno en transgredir las cuotas de la producción
acordada por la OPEP y, por tanto, el mayor responsable de la sobreoferta
que existe en el mercado petrolero mundial y de la disminución
de los precios. Este grave error también lo cometió
la mayoría de los países integrantes de la organización.
A ese respecto es de subrayar que los países miembro de
la OPEP deben luchar por lograr un programa conjunto para la conservación
de la producción petrolera, si es que en verdad se persigue
conseguir la estabilidad del mercado petrolero. Esa política
no tiene: por qué ser exclusiva de los países de la
OPEP Conviene promover conversaciones permanentes con otros países
productores no miembros de la organización, pero que sustentan
una política genuina en defensa del recurso y de los precios
del petróleo.
Sustentamos la tesis de que una política energética
integral, donde verdaderamente se vincule el petróleo a la
economía nacional, y que le permita al país alcanzar
sus objetivos para la transformación en beneficio de las
generaciones presentes y futuras, no conviene propiciar aumentos
injustificados de la producción petrolera. Por el contrario;
'la prudencia y el buen juicio aconsejan luchar por una política
racional de conservación de ese recurso agotable. Por supuesto
que es "indispensable estabilizar la producción petrolera
dentro de márgenes técnicos aconsejables, lo cual
debe coincidir con el óptimo económico de máxima
rentabilidad" [91]
Hay quienes han venido desarrollando toda una ofensiva tendente
a tratar de justificar la decisión adoptada por la gerencia
de la empresa estatal, de aumentar, de manera exagerada e irracional,
la producción de petróleo, y se aferran dogmáticamente
a impedir la necesaria disminución de la misma, aun cuando
sea de un barril de petróleo y a no modificar la "estrategia
operativa". El plan de negocios -afirman- debe mantenerse contra
viento y marea.
Resultado de esa intransigencia dogmática de parte de los
directivos de la empresa estatal y del Ministerio de Energía
y Minas, así como de otros países miembros de la organización,
negando la efectividad de una política restrictiva de la
producción, contribuyeron, entre otros factores, con una
sobreoferta en el mercado mundial que ha provocado efectos devastadores
para la sociedad venezolana y, en general, para los países
exportadores de petróleo, OPEP y no OPEP
En nuestro criterio, resulta insensato promover una guerra de precios
en el seno de la OPEP Ello tendría serias incidencias para
los países miembro de la organización, tal cual ocurrió
en el año 1986, cuando la OPEP, en su conferencia N°
76, celebrada en el mes de diciembre de 1985, acordó abandonar
la fijación de precios. "Se perseguía asegurar
y defender una participación justa en el mercado petrolero
mundial, acorde con los ingresos necesarios para el desarrollo de
los países miembro". Esa política originó
una lucha entre los países de la organización por
quitarse clientes, ofreciendo significativos descuentos con el pretexto
de asegurarse mercados. Recuperar poder en el mercado y confiar
en el logro de una corrección de las tendencias del mercado
fue la principal consigna, para ese entonces. Pero ocurrió
que como resultado de la política de participación
y conquista de mercado, 1986 fue el año más aciago
para la organización. Ciertamente, los precios nominales
disminuyeron de $27,01 en 1985, a $13,53 en 1986, y los precios
reales bajaron de $15,18 a $6,02, originando un descenso en el valor
de las exportaciones de 129.100 millones de dólares en 1985
a 77,0 billones de dólares en 1986. "Prácticamente,
todos los responsables de la toma de decisiones de la OPEP habían
llegado a la conclusión de que la estrategia de participación
en el mercado por lo menos a corto plazo, había sido un fracaso"
[92]. Como consecuencia de los resultados
adversos de esa política, la OPEP, en la conferencia N°
78 del 25-06-86, decidió regresar a la administración
de mercados, estableciendo el programa de producción; y en
la conferencia N° 79 del 06-10-86 se discutió los parámetros
para la determinación de las cuotas de producción.
De esa forma se logró que el precio nominal del petróleo
durante el año 1987 se ubicara en $17,73 y el precio real
se elevara con respecto al obtenido en 1986. Los ingresos por concepto
de exportación se situaron en 93.700 millones de dólares.
La coyuntura petrolera y la baja de los precios del petróleo
A finales de 1997 se inició una de las más graves
crisis petroleras de la década, originada por el fuerte descenso
que experimentaron los precios del petróleo en el mercado
mundial.
Entre los principales factores que han incidido fuertemente en
la disminución de los precios del petróleo pueden
señalarse los siguientes: 1) La crisis financiera que desde
mediados de 1997 se produjo en las economías de Asia, incluida
el Japón, lo cual incidió en una restricción
de las importaciones de crudo de parte de esos países; 2)
El benigno invierno en los países europeos y Estados Unidos,
que incidió en un fuerte ahorro de energía; 3) La
participación de Irak en el mercado con una cantidad significativa
de petróleo; 4) Los altos inventarios por parte de los países
industrializados, que se aproximan alrededor de 94 días de
crudos almacenados.
Un factor que al principio de los acontecimientos trató
de ocultarse fue el referente a que la propia Organización
de Países Exportadores de Petróleo contribuyó
con la sobreoferta petrolera en el mercado mundial, al acordar,
en su conferencia N° 103, celebrada en Jakarta, Indonesia, del
26 de noviembre al 1° de diciembre de 1997, aumentar la producción
petrolera de 25.033.000 b/d a 27,7 M b/d, con efectividad desde
el 1° de enero de 1998, lo que significó un incremento
absoluto de 2 millones 467 mil b/d y relativo en el orden de 10
por ciento. En verdad, la producción real excedía
a esas cifras oficiales. La sobreoferta se situó en 2.500
M b/d.
Para los países integrantes de la organización, el
derrumbe de los precios internacionales del petróleo ha constituido
un fuerte golpe a sus ingresos fiscales, que, según cálculos
optimistas, fueron menores de 35 por ciento, respecto de los obtenidos
en 1997, cuando se situaron en 161.593 millones de dólares.
El valor de las exportaciones petroleras de los países OPEP
se ubicó -en 1998- alrededor de 105.000 millones de dólares.
Ello ha conllevado la necesaria reestructuración de sus presupuestos,
así como realizar serios ajustes en las metas que habían
sido planificadas.
Es innegable que dada la elevada dependencia y grado de vulnerabilidad
económica de los países productores-exportadores de
la OPEP y no pertenecientes a esta organización, la caída
de los precios del petróleo ha tenido efectos devastadores
para la economía de esos países, lo cual motivó
la necesaria reflexión, posterior a haber incurrido en el
craso error -en la conferencia N° 103- de incrementar la producción.
Ante la situación descrita, se han realizado diversas conferencias
en la OPEP, con la finalidad de analizar la crisis de los precios
del petróleo en el mercado internacional, y producto de ello,
adoptar las medidas conducentes, tales como la regulación
de la producción, con el objeto de restablecer los precios
del crudo, que lamentablemente no ha sido posible, dada la política
desarrollada por algunos de los miembros de la OPEP, entre ellos
Venezuela, de pretender conquistar mercados a expensas de los precios,
lo cual los ha llevado a incumplir con las decisiones acordadas
por la Organización de Países Exportadores de Petróleo.
La apertura petrolera y la crisis venezolana
La situación actual del mercado petrolero internacional,
de nuevo provoca des-estabilidad económica, política
y social en Venezuela, y ello, porque el petróleo, ayer bajo
el régimen de concesiones, y hoy con el de nacionalización,
gobierna la economía nacional. Esta condición ha exacerbado
un alto grado de vulnerabilidad y dependencia estructural que se
manifiesta en lo económico, político, tecnológico,
cultural, comunicacional y hasta militar.
La caída de los precios internacionales del petróleo,
acentuada durante todo el año 1998, ha tenido efectos adversos
en los ingresos fiscales, en la balanza de pagos, en las reservas
monetarias internacionales, en los términos de intercambio,
en el gasto público, tanto corriente como de inversión,
todo lo cual ha creado una profunda inestabilidad económica
y, en general, serios desajustes en la vida nacional. Pero lo realmente
lamentable radica en que no es la primera vez que ocurre esta situación.
Pese a la experiencia vivida con el petróleo, las diferentes
administraciones públicas del país no han derivado
de ellas los correctivos necesarios para solventar con visión
de futuro, los desajustes, fluctuaciones y crisis. Ha faltado previsión,
ha prevalecido la ineficacia, no se han dado respuestas ajustadas
a la realidad, no se han avizorado soluciones encaminadas a la búsqueda
del auténtico desarrollo del país.
En verdad, Venezuela ha carecido de tina genuina política
petrolera y, en general, de una política económica
integral. Ha reinado el facilismo y la improvisación, lo
cual ha determinado que la economía no esté sustentada
sobre bases reales y que, por tanto, el crecimiento experimentado
haya estado inducido esencialmente por factores externos y no por
la movilización de los recursos nacionales. No nos hemos
percatado de que se ha estado, consciente o inconscientemente, liquidando
-en forma alegre- un activo agotable; de que hemos sido cómplices
de la exacción irrecuperable de nuestros recursos naturales
y de que no se ha logrado capitalizar el ingreso petrolero.
Han transcurrido más de setenta años de la explotación
comercial del petróleo, y no se ha obtenido una economía
integrada, diversificada, estable, soberana. Tenemos, en cambio,
una economía alienada, desintegrada, vulnerable, de- pendiente,
donde unos pocos se han beneficiado de los proventos del petróleo,
originándose una desigual distribución del ingreso
nacional.
Si de verdad deseamos evitar que la economía venezolana
continúe atada a los vaivenes del mercado internacional del
petróleo y, por tanto, que Venezuela no siga dependiendo
en forma absoluta de ese producto, no basta con simples reajustes
en la economía, ni será suficiente estabilizar el
mercado petrolero y aumentar los precios de esa materia prima, sino
será necesario provocar cambios de fondo y de forma en la
orientación general de desarrollo que requiere el país.
La coyuntura petrolera y sus incidencias
La reciente coyuntura petrolera internacional y sus drásticos
efectos sobre la economía nacional, corrobora una vez más
la extrema vulnerabilidad y dependencia de nuestra economía.
Con el agravante de que en esta ocasión, la política
planificada y aplicada por el directorio de Pdvsa y del Ministerio
de Energía y Minas, se fundamentó en la presunción
de compensar el descenso de los precios con incrementos de producción
y, por supuesto, de exportación, enfatizándose que,
a toda costa, se mantendrían los planes de expansión
de Pdvsa. Estrategia esta que, en nuestro criterio, contribuyó
con hacer más crítica la situación económica
y social del país, impidiendo -como en efecto ha ocurrido-
la conveniente recuperación nacional y, por otra parte, con
debilitar a la Organización de Países Exportadores
de Petróleo. En torno a este particular, conviene observar
la evolución de lo ocurrido durante el año 1998 y
las graves incidencias para la sociedad venezolana, originada por
la política -a ultranza- expansionista de Petróleos
de Venezuela, S.A.
El descenso de los precios del petróleo se produjo desde
finales de 1997 y prevaleció durante 1998; y las perspectivas
para 1999 no son nada halagüeñas. Para el mes de marzo
de ese año, el precio promedio de la cesta venezolana se
ubicó en US$ 11,44, muy inferior al proyectado en la Ley
de Presupuesto de 1998, en la que se estimó en US$ 15,50,
así como al obtenido en 1997, cuando se ubicó en US$
16,31, todo lo cual generó una brecha significativa de ingresos
fiscales, con fuertes repercusiones en la gestión financiera
del gobierno central. En efecto, los ingresos derivados por concepto
de las exportaciones petroleras, para el gobierno central (gestión
financiera) se redujeron de 1.899 millones de bolívares en
el cuarto trimestre de 1997 a 996 millones de bolívares en
el primer trimestre de 1998, lo que equivalió a una disminución
porcentual de 47,6 por ciento. Las reservas monetarias internacionales
disminuyeron en 2.022 millones de dólares. La evolución
del mercado de capitales también se vio adversamente afectada.
En lo referente al- comportamiento del PIB, el Banco Central de
Venezuela señaló que, al comparar, las estimaciones
del crecimiento del PIB, del cuarto trimestre de 1997, con los resultados
del producto en el primer trimestre de 1998, "...se observa
una caída generalizada (actividad petrolera y resto de la
economía) del producto dé 4,7 por ciento"
[93] . Ante la persistente tendencia de la caída de
los precios del petróleo, el gobierno nacional consideró
conveniente reestimar los ingresos petroleros contemplados en la
Ley de Presupuesto de 1998 y, al efecto, acordó ajustar el
precio promedio de realización del petróleo de US$
15,50 a US$ 14 por barril.
En el mes de febrero de 1998, el titular del Ministerio de Hacienda,
Freddy Rojas Parra, en cadena nacional, precisó las medidas
que se aplicarían frente a la coyuntura petrolera, En verdad,
la gestión fiscal fue afectada por la contracción
de los ingresos ordinarios provenientes del petróleo, de
tal forma que el gobierno se vio obligado a reajustar considerablemente
los gastos.
No obstante, las condiciones macroeconómicas adversas por
las cuales atravesaba el país, originadas por el derrumbe
de los precios del petróleo, el directorio de Pdvsa y el
Ministerio de Energía y Minas defendían la tesis de
mantener, a cualquier precio, la política de expansión
de la corporación estatal y continuar con la sobreproducción
petrolera.
Aferrados mesa posición se negaban a considerar la posibilidad
de aceptar acuerdos en la OPEP para adoptar medidas conducentes
a la reducción de la producción de petróleo,
con-la finalidad de disminuir la oferta y, con ello, tratar de:
estabilizar el mercado petrolero internacional. Así, por
ejemplo, los estrategas de Pdvsa habían previsto para 1998
un incremento de la oferta de crudo alrededor de 8 por ciento, respecto
de 1997, cuando la realidad era otra. En efecto, la oferta apenas
fue de 0,8 por ciento. De igual manera, pese a los hechos que. ocurrían
durante el primer trimestre de 1998, el directorio de Pdvsa abrigaba
la decisión de continuar exportando petróleo en niveles
elevados como táctica para conquistar mercados y hasta se
subestimó la función de la OPEP Todavía, en
el mes de febrero, el presidente de Pdvsa, ingeniero Luis Giusti,
sentenció: "La producción de crudo aún
aumentará en un 7 por ciento, a 3,6 millones de barriles
diarios en promedio para este año" [94].
Y para 2003 la producción y exportación de petróleo,
según Pdvsa, se elevará a 5.964.000 b/d y 5.590.000
b/d, respectivamente.
De igual manera, fue anunciada por representantes de la política
petrolera oficial la conveniencia de compensar el descenso de los
precios con aumento de la exportación, y hasta se llegó
a decir que "A Venezuela le conviene la baja de precios"
[95]. Tales afirmaciones no contribuían
con una pronta recuperación de los precios y, por supuesto,
se corría el riesgo de que los ingresos que se percibirían
por los volúmenes de exportación, multiplicados por
el precio promedio, fuesen menores, con lo cual, no solamente se
agudizaba la situación fiscal sino que se propendía
a una mayor descapitalización productiva del país.
Así, por ejemplo, en el año 1997, Venezuela, con un
volumen de exportación que excedió en 301 mil b/d
a los resultados de 1996, los ingresos disminuyeron en alrededor
de 307 millones de dólares, derivado de que los precios bajaron
de US$ 18,40 en 1996, a US$ 16,31 en 1997. Igual ocurrió
en el caso de México.
Sin embargo, aun con todos esos acontecimientos, los dirigentes
oficiales de la industria petrolera nacional no. admitían
las buenas razones que impulsarían una corrección
necesaria. Pero dado el reconocimiento de la situación crítica
por la, cual se atravesaba hasta el punto de que algunos organismos
nacionales solicitaron declarar el país en emergencia, así
como la permanente actitud de algunas instituciones, como Fundapatria,
y calificados analistas nacionales que clamaban por una rectificación
de la política adoptada hasta los momentos por la cúpula
gerencial de Pdvsa y el Ministerio de Energía y Minas, cobraron
tal fuerza que incidieron para que, al final, aun cuando de manera
transitoria, el sector oficial de la industria petrolera decidiera
concurrir a la reunión celebrada en Riyadh, con la presencia
de Arabia Saudita y México, en la cual se llegó al
acuerdo de retirar del mercado 600 mil b/d. Días después,
en la conferencia extraordinaria N° 104 de la OPEP; celebrada
en Viena, el 30 de marzo de 1998, se tomó la decisión
de reducir la oferta petrolera con efectividad desde el 01-04-98,
en un millón 245 mil b/d; más la contribución
de los países no OPEP, como México, Omán y
otros. Esta decisión arrojó como resultado una recuperación
moderada de los precios. Para Venezuela significó que el
precio promedio de la cesta petrolera pasara de US$ 11,44 en marzo
del 98, a US$ 12,14 en el mes de abril del mismo año, para
dar inicio a un nuevo descenso.
Entre los diferentes factores que concurrieron para limitar, de
manera permanente, la estabilización del mercado petrolero,
corresponde, a la verdad de los hechos, señalar que Venezuela,
así como otros países, no dio cabal cumplimiento con
las reducciones acordadas en la OPEP; y, además, es preciso
destacar que a Venezuela, acorde con lo decidido en la conferencia
OPEP N° 103, llevada a efecto en Jakarta, el 29 de noviembre
de 1997, le correspondía producir 2 millones 583 mil b/d;'
y le fueron reconocidos, en la conferencia N° 104, 3 millones
370 mil b/d, lo que significa un exceso de producción, según
cifras oficiales, de 787 mil barriles diarios. A ello se sumaron
declaraciones -nada prudentes- como la de afirmar que la reducción
sería con base en el almacenamiento [96].
Esto incidió para que en los operadores internacionales se
creara desconfianza e incredulidad en relación con poner
en práctica -cabalmente- las decisiones adoptadas.
Todos esos factores determinaron que se agudizara la crisis del
petróleo en el mercado internacional, originándose,
para el caso de nuestro país, que casi todos los indicadores
macroeconómicos arrojaran resultados desfavorables. En ese
sentido, durante el primer semestre del año 1998, la balanza
de pagos cerró con un saldo global deficitario de US$ 225
millones; el valor de las exportaciones descendió en el orden
de 2 mil 700 millones de dólares, respecto del semestre previo;
de igual forma, la caída del precio del petróleo significó
una desmejora de. 17,2 por ciento en los términos de intercambio;
los ingresos petroleros se redujeron alrededor de 44,9 por ciento,
respecto del segundo semestre de 1997. Y la gestión financiera
del gobierno central cerró con un déficit del 0,9
por ciento del PIB [97]
Ante la severa disminución del ingreso público, el
Ejecutivo Nacional se vio en la obligada necesidad de aplicar una
nueva reestructuración del presupuesto fiscal, así
como también disminuir los gastos de Pdvsa; y con el propósito
de generar nuevos ingresos, se realizaron reformas fiscales [98],
con la finalidad de hacerlo viable financieramente. De la misma
manera, se procedió a realizar un segundo ajuste del precio
promedio del petróleo, fijándolo en 13 dólares
por barril.
En referencia con la política monetaria y cambiaria, debe
señalarse que entre agosto y septiembre de 1998 se ejercieron
serias presiones para que el Directorio del Banco Central de Venezuela
acordara incrementar los rendimientos de los términos de
estabilización monetaria, y procediera a la devaluación
de la unidad monetaria, que calculaban debería ubicarse entre
850 y 900 bolívares por dólar. Afortunadamente, el
Directorio del BCV, consciente de lo inconveniente de adoptar una
medida de esa naturaleza, resistió a la campaña especulativa
contra el bolívar y ratificó el sistema de bandas
cambiarias, manteniendo la amplitud de la misma, pero redefmiendo
la paridad central y la tasa de ajuste mensual.
Como hemos analizado, ante la real situación del mercado
petrolero internacional, la OPEP acordó adoptar nuevos recortes
de la producción. Venezuela se comprometió en la reunión
de Amsterdam, a reducir su participación en otros 125 mil
barriles diarios. De igual forma, en la conferencia N° 105 de
la OPEP, efectuada en Viena, el 24 de junio de 1998, aceptó
una reducción adicional de 400 mil b/d, con lo cual el recorte
total alcanzaría a 535 mil b/d, situándose su producción
en 2.845.000 b/d, con efectividad desde el 01-07-98, que no ha sido
cumplido a cabalidad. Según estadísticas de la OPEP,
para noviembre la producción se ubicó en 3.040.000
barriles diario [99], lo que equivale
a un exceso de producción de 195 mil barriles diarios. Sin
embargo, para finales de 1998, según declaraciones del presidente
de Pdvsa, ingeniero Luis Giusti, "Faltan 125 mil barriles diarios
para cumplir con el recorte acordado... -y agregó que-Venezuela
podría elevar su actual producción de 2,97 millones
de barriles a 3,4 millones de b/d, inmediatamente después
de que finalicen los acuerdos de reducción de producción,
a fines de junio de 1999"' [100].
Cuatro meses antes había anunciado que la producción
petrolera venezolana se situaría en 3,9 millones de b/d,
como promedio para 1998" [101].
Declaraciones, en igual sentido, emitió el Ministro de Energía
y Minas, tratando de justificar el incumplimiento, debido a que
la menor actividad de exploración y producción de
hidrocarburos había provocado el despido de 8.000 trabajadores,
desde marzo a noviembre de 1998" [102].
En ese mismo orden de ideas, Pdvsa, en comunicado de prensa, con
el título "¿Por qué Pdvsa reduce sus operaciones
en taladros?", anunciaba: "Hoy operamos con alrededor
de 125 taladros, y por las circunstancias descritas nos vemos en
la obligación de reducir la actividad de éstos a menos
de la mitad..." y más adelante, se precisa que, "como
parte del programa de reducción de actividad, se contempla
la desincorporación de 74 taladros de perforación
y rehabilitación ..." [103].
A este respecto es de observar que la reducción de la fuerza
laboral ha sido política permanente de la gerencia de Pdvsa;
así como se constata que desde 1994, cuando el número
de trabajadores de la corporación en Venezuela, según
cifras de Pdvsa, era de 46 mil 928, disminuyó en 44 mil 743,
en 1997 [104], mientras la producción
aumentó significativamente, al pasar de 2 millones 460 mil
barriles diarios, a 3 millones 233 mil b/d, lo que evidencia una
mayor producción media por trabajador. Igualmente conviene
destacar que uno de los objetivos de la reestructuración
organizacional de Petróleos de Venezuela, vigente desde enero
de 1998, tal cual es la práctica común del núcleo
empresarial transnacional, al proceder a la fusión de empresas,
es el atinente a reducir personal.
Todo ello induce a pensar que el haber tomado como bandera la reducción
de la producción petrolera, con la finalidad de justificar
el despido de la fuerza de trabajo, es un ardid al que recurre el
directorio de la empresa estatal, con el objeto de presionar sobre
las distintas organizaciones políticas empresariales, y hasta
sindicales del país [105],
para inducirlas a que solicitaran del Ejecutivo Nacional se restituyeran
los niveles de producción y de esa manera no cumplir con
las decisiones acordadas en la OPEP, en sus conferencias Nos. 104
y 105. Con ello se contribuyó, de igual manera, en crear
el ambiente propicio para la que la opinión pública
responsabilizara a la OPEP de la situación crítica
por la cual atravesaba la economía venezolana, y lograr así
un reconocimiento para la cúpula gerencial de Pdvsa, en cuanto
a que tenían plena razón en aferrarse en la posición
de mantener los planes de expansión de la industria.
Producir más petróleo... ¿para qué?
La dirigencia de Pdvsa desarrolló toda una ofensiva tendente
a que el Estado venezolano decidiera aumentar significativamente
la producción petrolera, incluso, sin tomar en cuenta los
acuerdos de la OPEP Sustentamos la tesis de que en una política
energética integral, donde verdaderamente se vincule el petróleo
con la economía nacional, y le permita al país alcanzar
sus objetivos para su transformación en beneficio de las
generaciones presentes y futuras, no conviene propiciar aumentos
injustificados en la producción petrolera. Por el contrario,
la prudencia y el buen juicio aconsejan luchar por una política
racional de conservación de ese recurso natural agotable.
Sería insensato estimular una guerra de precios en el seno
de la OPEP, por unos barriles más de petróleo, lo
cual, como hemos demostrado, incidiría desfavorablemente
en el éxito que pueda lograr la organización.
En nuestro criterio, por las razones antes expuestas, el Ejecutivo
Nacional no deberá ceder ante las innumerables presiones,
provenientes de la propia industria y de sectores fuera de ella,
muy interesados en aumentar -injustificadamente- la producción.
No debe descartarse que el interés de ciertos sectores -fuera
de la industria- en ampliar la producción, radique en la
posibilidad de aumentar sus beneficios particulares, mediante negocios
que se originan con el crecimiento de la producción petrolera.
Declinación pronunciada y constante de los precios del petróleo
Durante el segundo semestre de 1998, continuaron prevaleciendo
en la evolución del mercado petrolero internacional los factores
coyunturales y estructurales de los cuales hemos hecho referencia.
La sobreoferta petrolera precipitó, aún más,
el desplome de los precios del petróleo, hasta el punto de
que, durante el mes de junio, la cesta petrolera venezolana fue
de US$ 9,80, recuperándose levemente, en el mes de julio,
cuando se ubicó en US$ 10,55, para iniciar un nuevo descenso
en el mes de agosto.
Toda la situación adversa que se produjo en la actividad
económica venezolana, originada por la persistencia de precios
envilecidos, condujo -de nuevo- al Ejecutivo Nacional a realizar
dos ajustes adicionales al presupuesto del país, y a procurar
ingresos mediante otras vías. De igual manera, se efectuaron
nuevos cálculos para fijar el precio promedio por barril
de petróleo que, en definitiva, se estableció en US$
11,50.
La declinación pronunciada y constante de los precios del
petróleo venezolano se agravó aún más
durante los meses de octubre y noviembre, cuando alcanzaron cifras
de 11,14 y 9,47 dólares, respectivamente; y para el 14 de
diciembre llegó a 7,50 dólares. En suma, el precio
promedio del barril de petróleo para el año 1998,
fue alrededor de US$ 10,63, inferior al ajustado por el gobierno
y Pdvsa, en la Ley de Presupuesto, cuando se estimó en US$
15,50, así como al obtenido en 1986, cuando fue de US$ 12,82.
La caída de los precios del petróleo venezolano,
en alrededor de 34 por ciento respecto de los resultados de 1997,
ha incidido desfavorablemente en el desenvolvimiento de la actividad
económica, que se vio seriamente afectada, estimándose
que la contracción del PIB será de 0,7 por ciento,
después de haber crecido en 5,9 por ciento en 1997. Debe
señalarse que la actividad petrolera decreció en el
orden de 1 por ciento, y el resto de la economía en 0,8 por
ciento.
En cuanto corresponde al sector externo, la balanza de pagos arrojó
un saldo negativo de 3 mil 418 millones de dólares. El valor
de las exportaciones FOB, de bienes y servicios, disminuyó
en 5 mil 895 millones de dólares, al pasar de 25 mil 120
millones de dólares en 1997, a 19 mil 225 millones en 1998.
De igual forma, las finanzas públicas fueron gravemente afectadas.
Ciertamente la gestión financiera del gobierno arrojó
un déficit estimado en 4,3 por ciento del PIB
[106] . Los ingresos petroleros disminuyeron, en comparación
con los estimados en el presupuesto nacional para 1998, con base
en un precio promedio de
realización de US$ 15,5 [107] por
barril y un volumen de exportación de 3.320.000 b/d, en el
orden de los 7 mil 178 millones de dólares. La caída
de la relación de intercambio alcanzó 27,3 por ciento
y la transferencia neta de recursos al exterior, según el
informe preliminar de la Cepal, de 1998, fue de 5 mil 750 millones
de dólares.
Asimismo, importa señalar que el ingreso real de la mayoría
de la población sufrió fuerte desmejoría, con
efectos en el bienestar de la sociedad y en el resto de las variables
macroeconómicas del país.
A juicio del presidente del BCV doctor Antonio Casas González,
"Las perspectivas para el año 1999 indican que las condiciones
financieras de los mercados internacionales de capitales y menor
crecimiento económico que caracterizaron el acontecer mundial
durante el presente año, continuarán afectando adversamente
la evolución económica, en particular, la de los países
en desarrollo que muestran elevada dependencia de exportaciones
de materias primas. La evolución mundial, sugerida por tales
pronósticos, confirmaría para Venezuela un panorama
poco alentador, en particular, en lo que al desenvolvimiento del
mercado petrolero internacional se refiere, previéndose una
prolongación de la situación de sobreoferta que lo
caracterizó este año y, por tanto, un escenario de
precios bajos" [108]
Necesidad de cambios en la orientación general de desarrollo
Todo lo acontecido refleja, una vez más, la carencia de
una genuina estrategia económica por desarrollar en el país,
y que -de existir ésta- debería tener como propósito
lograr que la producción y distribución de los bienes
materiales y de servicios satisfagan, realmente, las necesidades
humanas. A más de 22 años de la nacionalización
petrolera, aún se mantiene la dependencia y un alto grado
de vulnerabilidad orgánica de la sociedad venezolana; pese
a que el artículo 30 de la Ley Orgánica que Reserva
al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos reza que
se deberá "Llevar al máximo el rendimiento económico
de la exportación, en concordancia con los requerimientos
del desarrollo nacional; la conquista y conservación de un
mercado exterior estable, diversificado y suficiente; el apoyo al
fomento de nuevas exportaciones de productos venezolanos; la garantía
del abastecimiento en términos convenientes de insumos, equipos
y demás elementos de producción, así como también
los bienes esenciales de consumo que el país requiera".
El desenvolvimiento de la economía venezolana durante el
año 1998 es otro fiel testimonio de que basta que ocurra
cualquier fluctuación en el mercado petrolero internacional
para crear inestabilidad y desasosiego en la sociedad venezolana.
Si bien es correcto admitir que la mayoría de las medidas
adoptadas por el Ejecutivo Nacional, atinentes a la necesidad de
ajustar sucesivamente el precio promedio de realización del
petróleo y de instrumentar medidas fiscales, con el fin de
hacerle frente a la grave crisis económica, fue la pertinente,
fuerza reconocer que todo el conjunto de medidas adoptadas fue de
carácter cortoplacista; y que los tiempos actuales no justifican
que los responsables gubernamentales sean "...simples administradores
de la austeridad" [109].
Si de verdad se desea evitar que nuestra economía no continúe
atada a los vaivenes del mercado internacional del petróleo
y, por tanto, que Venezuela no siga dependiendo en forma casi absoluta
de ese recurso natural no renovable, no basta con simples reajustes
en la economía, será necesario provocar cambios de
fondo y de forma en la orientación general de desarrollo
que requiere el país.
A propósito también de los ajustes, es preciso subrayar
que el Ejecutivo Nacional tuvo la oportunidad, una vez más,
de ordenar una revisión de los exagerados costos operativos
de Petróleos de Venezuela, con la finalidad de garantizar
que el Estado obtenga una justa participación fiscal, cónsona
con el empleo de los factores que intervienen en la generación
de la renta petrolera.
En ese orden de ideas, el ministro de Hacienda, Luis Raúl
Matos Azócar, manifestó que "...el aporte de
Pdvsa es cada vez menor" [110],
y al referirse específicamente al análisis de los
costos de la industria petrolera, declaró que "Algunas
de las empresas de la industria petrolera tienen costos de operación
artificialmente elevados, de manera de pagar menos impuestos sobre
la renta" [111], por lo cual,
en juicio del ministro, procedía realizar una revisión
de los "...gastos operativos de la principal industria, en
la búsqueda de un aumento en su contribución al fisco"
[112]. Días después,
el presidente de Pdvsa, ingeniero Luis Giusti, afirmó: "Nadie
tiene por qué revisar la estructura de costos de Pdvsa—.",
y agregó: "Aquí no hay nadie de afuera revisando
los gastos de Pdvsa ni de ninguna de sus filiales" [113].
La verdad es que durante el período del doctor Rafael Caldera,
el juicio emitido por el Presidente de la empresa estatal se cumplió
a cabalidad, demostrando con hechos que el "Estado es Pdvsa".
Ciertamente, la propuesta del señor Ministro, plena de razones
y de elevada conveniencia para la nación, no pasó
de la mera declaración, la cual fue frustrada por los "barones
del petróleo", quienes, para tratar de evitar nuevos
intentos de esa naturaleza, lograron -en 1996- que se adoptara la
decisión de eliminar la Oficina de Fiscalización Tributaria
Petrolera del Seniat, organismo, por cierto, adscrito al Ministerio
de Hacienda.
Otra de las medidas que han debido ser adoptadas en beneficio del
país, debió ser la de proceder a una minuciosa revisión
de la política de internacionalización petrolera,
con el propósito de detectar por qué no se han cumplido
los objetivos fijados por la propia dirigencia oficial de la industria
petrolera venezolana [114], en el
sentido de generar divisas para el país, de contar con refinerías
capaces de procesar los crudos pesados. Por el contrario, se ha
intensificado la producción y exportación de petróleo
liviano y mediano, contrariando -de esa forma- expresas medidas
de conservación. ¿Por qué no se ha procedido
a vender aquellas refinerías ubicadas en el exterior, que
no son rentables? ¿A qué razones obedece la práctica
de adquirir refinerías con graves problemas financieros?
De igual manera, es indispensable examinar a qué razones
obedece que Pdvsa venda -a sus empresas en el exterior- a precios
inferiores a los del mercado, es decir, otorgando descuentos. ¿Acaso
para asegurar mercados a costa de disminuir la percepción
unitaria por barril de crudo producido y procesado? ¿Es conveniente
admitir que se continúe con la práctica de envilecer
el valor del paquete de exportación petrolera del país?
¿Cómo explicar, tal cual asevera Juan Carlos Boué,
gerente de Comercialización de Pemex, que "...¿gracias
a la opacidad del mecanismo de fijación de precios, Pdvsa
ha colocado millones de dólares fuera del alcance del fisco
mediante descuentos difíciles de detectar, inclusive, por
un: experto?"... "Las cuentas de las subsidiarias en el
exterior", se afirma en la tesis doctoral presentada en la
Universidad de Oxford por el experto mexicano, "son auditadas
individualmente por diferentes firmas de contadores públicos,
y a la que audita el balance consolidado de Pdvsa no tiene acceso
a los libros de esas subsidiarias, y sólo recibe aportes
que contienen los números de ingresos y costos,: que han
sido previamente filtrados y consolidados en otra parte"[115].
De igual manera, importa indagar por qué los negocios en
el exterior arrojan una rentabilidad inferior a 2 por ciento respecto
del valor de las ventas generadas.
En suma, conforme con los estudios realizados en torno al proceso
de internacionalización petrolera, se corrobora, en los hechos,
que la misma no ha sido conveniente para el país y que, sin
duda alguna, procede una exhaustiva revisión de los costos
y de las inversiones realizadas por Pdvsa en el exterior, con el
objetivo de lograr una mayor participación fiscal y, además,
es obligante provocar un cambio de la política de internacionalización
petrolera, para que realmente se beneficie el país.
Esta política de internacionalización petrolera que,
entre otros aspectos, ha provocado la posibilidad real de exportación
de demanda de fuerza de trabajo y de originar mayor valor agregado
en el exterior, urge rectificarla mediante el avance de la industrialización
de los hidrocarburos y, por ende, del resto de las actividades económicas,
intensificando la diversificación real de la economía
venezolana. Se requiere con urgencia de un desarrollo integral y
equilibrado de la estructura productiva del país. El petróleo,
conviene decirlo una vez más, debe integrarse internamente
en la economía nacional. Pero es necesario convenir que la
"...corrección de fondo sólo es posible mediante
la reestructuración o reorganización de los motores
del crecimiento económico y los patrones de acumulación
y consumo, así. como a los estilos de vida y desarrollo"
[116]
Evidentemente, de lo que se trata es de orientar la actividad petrolera
nacional, con el fin de impulsar la transformación del proceso
económico y social; pero, es incuestionable que para ello
es necesario proceder a una rectificación a fondo de la política
petrolera ejecutada hasta los momentos, que coadyuve con el fortalecimiento
de la genuina nacionalización petrolera y, sin duda alguna,
para lograr ese objetivo, es preciso procurar que a quienes se les
dé la responsabilidad de conducir la empresa estatal de petróleo
crean en el país y, por tanto, en la nacionalización.
La estrategia económica para Venezuela
Es innegable que existe la necesidad de provocar transformaciones
profundas en la forma de inserción con la economía
mundial. Pero ello requiere de una estrategia que surja soberanamente,
no subordinada. La estrategia económica para Venezuela debe
ser concebida para el presente y para el futuro; debe ser de largo
plazo, teniendo en cuenta, por supuesto, el mediano y corto plazo;
no puede circunscribirse a lo meramente coyuntural, inmediatista
o convencional, dado que la crisis económico-social del país
es de carácter estructural. Para que la estrategia económica
de Venezuela pueda tener éxito se requiere que la misma esté
sustentada sobre bases firmes, en pleno conocimiento de la realidad
nacional, que permita acometer las acciones apropiadas para la búsqueda
del genuino desarrollo integral, orgánico y sostenido en
beneficio de la población. Para desarrollar y aplicar una
auténtica estrategia económica es de vital importancia
develar los problemas estructurales que caracterizan a la economía
venezolana. Estudiar, analizar e interpretar en su exacta dimensión
los rasgos estructurales de la economía, tales como la heterogeneidad
estructural, la monopolización, la dependencia y vulnerabilidad,
la desigual distribución del ingreso, los desequilibrios
sectoriales y regionales prevalecientes en el país, conjuntamente
con el contexto internacional, resulta -indispensable para la aplicación
de políticas cónsonas con esa realidad tan compleja
y plena de adversidades. Entender que "...el problema no es
más Estado o menos Estado, sino mejor Estado, y el mercado
no es fin -en sí mismo, sino medio para obtener mejores metas
sociales" [117], es de suma
importancia, si: es que de verdad se desean los cambios necesarios
para impulsar el. desarrollo. Saber cómo y para qué
actuar, es fundamental. Sería un gravísimo error'
instrumentar, como realmente ocurre,= una estrategia alejada de.
esa realidad; :ello puede conducir hacia resultados totalmente adversos
a los objetivos prioritarios de una genuina estrategia económica,
social y política, como 1o es el de satisfacer las necesidades
esenciales de. la población.
.......................................................................................
Notas:
1. Andrés Sosa Pietri. "Informe del
Presidente", Petróleos de Venezuela, S.A. Informe Anual
1990.
2. Gustavo Roosen. "Plan de Negocios de Pdvsa responde a los
intereses de la nación", ensayo inserto en el libro
Alternativas ante la crisis, de varios autores. Publicaciones del
CEELA-LUZ. Maracaibo, EdiLUZ, 1994, pp. 126 y 128.
3 . Rafael Caldera. La nacionalización del petróleo,
Caracas, Ediciones Nueva Política, 1975, p. 64.
4. Cfr. Bases del Programa de Gobierno 1994-1998. Subcomisión:
Petróleo. Coordinador: Luis Giusti. Entre otros integrantes
o miembros de la Comisión, se destacan: Ronald Pantin, Ramón
Espinasa y Lombardo Paredes. Todos ellos altos ejecutivos de Pdvsa.
Copia mimeografiada.
5. Ibid.
6. Ibid.
7. "Mensaje presidencial", El Universal, Caracas, 03-02-1994.
8. Cfr. Cordiplan: De la Venezuela rentista a la Venezuela productiva.
Programa de Estabilización y Recuperación Económica,
Caracas, 1994.
9.Luis Giusti. "Conversación a dos voces". Entrevista
publicada en la Revista Nueva Economía de la Academia Nacional
de Ciencias Económicas, año VI, n° 8, abril de
1997. La verdad es que la contribución fiscal del petróleo
durante el lapso 1994-1998 se ubicó en 11 por ciento del
PIB.
10. Andrés Sosa Pietri. Petróleo y poder, Caracas,
Editorial Planeta Venezolana, S.A., 1993, pp. 160 y 189.
11. Ibid.
12. Gustavo Roosen. "Plan de Negocios de Pdvsa responde a los
intereses de la nación", en Alternativas ante la crisis,
varios autores. EdiLUZ. Publicaciones del CEELA, Maracaibo, 1994,
p. 131.
13. Wilmer Pulgarín. «Venezuela, blanco de inversiones",
en Revista Internacional de Energía, año 1, n°
1, julio de 1998, Pdvsa.
14. El Universal, Caracas, 25-02-1998.
15. Panorama, Maracaibo, 29-03-1998.
16. Pdvsa. Última actualización. Preguntas y comentarios,
12-08-1998. Webmastcr@pdvsa.pdv.com.
17. Periódico de la Universidad del Zulia, del 17 al 23 de
enero de 1999. Año III, n° 212, encartado en Panorama,
Maracaibo, 17-01-1999.
18. El Universal, Caracas, 14-01-1999.
19. Quinto Día, Caracas, del 19 al 23 de octubre de 1998.
20. Según declaraciones de Luis Giusti, la inversión
total para 1999 será de 11 millardos de dólares, de
los cuales 3,8 millardos corresponden a la propia Pdvsa, y la participación
del sector privado será de 7,2 millardos. Cfr. El Nacional,
Caracas, 16-01-99.
21. Cfr. Rueda de prensa del 06-12-98 y programa de Alfredo Peña
del 17-12-98.
22. Luis Giusti. Mensaje del Presidente. Pdvsa. Informe Anual 1996.
23. Cfr. El Nacional, Caracas, 06-04-1998.
24. Lester C. Thurow. El futuro del capitalismo, Buenos Aires, Javier
Vergara Editor, S.A., 1996, p. 81.
25. Cfr. Naciones Unidas; Estudio económico y social mundial.
Tendencias y políticas en la economía mundial. Nueva
York, 1997, pp. 198-200.
26. Ahmand Zaki Yamani. Perspective and Retrospective: Oil Yesterday,
Today and Tomorrow. Middle East Economic Survey. http:llwww.oilonline.comlnews.
27. Naciones Unidas. Ob. cit- p. 125.
28. Agencia Internacional de Energía. "Balances energéticos
de los países de la OCDE", en Energy in Japan. Citado
por Manuel Cervera en Globalización japonesa, Siglo XXI,
en coedición con el Instituto de Investigaciones Económicas
de la UNAM, México, 1996, pp. 62-63.
29. Fadhil J. Chalabi. «OPEP El obituario", Foreign Policy
Global, marzo, 1998, ñ 2, edición venezolana, pp.
24-25.
30. Erwin Arrieta Valera. "Conversación a dos voces",
entrevista realizada por el doctor Héctor Malavé Mata,
en Revista Nueva Economía, Academia Nacional de Ciencias
Económicas, año VII, n 11, octubre de 1998.
31. OPEP Bulletin, mayo 1996.
32. OPEP Monthdy M Market Report, diciembre 1998.
33. Lester Thurow. En conferencia de líderes y visionarios
sobre el tema "Apertura al siglo XXI", celebrada en la
CIED. El Universal, 'Caracas, 2:1-11-1996.
34. Respecto de esto, el gerente de planificación de la Coordinación
de Exploración y Producción de Pdvsa, Vicenzo Paglioni,
declaró que "...los crudos de estos campos son principalmente
livianos y -medianos...». El Globo, Caracas, 19-09-1'997.
35. El Nacional, Caracas, 02'-06-1997.
36. Ibid, 08-06-1997.
37. A este respecto, el presidente de Pdvsa, declaró: "...se
trata, por lo general, de campos con problemas complejos, que ameritan
el uso de capital y tecnología de gran calibre para su explotación".
El Universal, Caracas, 07-06-97.
38. Alan J. Viergutz. "Apertura sí, peaje no",
El Nacional, Caracas, 12-01-97.
39. Para conocer esta problemática, ver Gastón Parra
Luzardo. De la nacionalización a la apertura petrolera. Derrumbe
de una esperanza. Publicación del Centro Experimental de
Estudios Latinoamericanos (CEELA). EdiLUZ, tercera edición,
Maracaibo, 1998.
40. Cfr. Gaceta Oficial N° 35.293, del 09-09-93.
41. Cfr. Ibid., n° 35.754 del 17 de julio de 1975.
42. Cfr. Ibid., n° 35.988 del 26 de junio de 1996.
43. El Universal. Suplemento Especial, Caracas, 29 de mayo de 1998.
44. Para conocer esta problemática, ver Gastón Parra
Luzardo: "Hacia la privatización petrolera. La metamorfosis
de un proceso", revista Nueva Economía, Academia Nacional
de Ciencias Económicas, año 6, n° 8, abril 1997.
45. Véase Proyecto de Ley Orgánica de Apertura del
Mercado Interno de los Productos Derivados de Hidrocarburos a 'la
Participación de los Particulares. Copia -mimeografiada.
46. Sobre este particular, Bernard Wheelahan, presidente de la Corporación
Shell en Venezuela, afirmó: "Hay posibilidades para
lograr ganancias: primero, precios más altos en la calle
o precios de suministro más bajos por parte de PDV y, en
segundo lugar, más subsidios, pero no creo que ésa
sea la política de este gobierno" (destacado nuestro),
El Nacional, Caracas, 10-03-98.
47. Cfr. Estudios elaborados por la Contraloría General de
la República, durante los años 1989 y 1990. Copia
mimeografiada. Caracas.
48. Cfr. Gaceta Oficial N° 36.337, del 19-11-97. Posteriormente
fue dictada la Resolución N° 075, del 12-03-98, publicada
en la Gaceta Oficial N° 36.413 del 13-03-98.
49. Economía Hoy, Caracas, 05-03-98:
50. Cfr. Gaceta Oficial N° 36.537, del 11-09-1998.
51. El Globo, Caracas, 05-09-1998.
52. El Nacional, Caracas, 06-09-1998.
53. Ibid., 07-09-1998. Declaraciones del Ministro en el acto de
clausura de la Asamblea Anual de Fenegas, en Podamar, estado Nueva
Esparta.
54. Cfr. Economía Hoy, Caracas, 24-09-98.
55. El Globo, Caracas, 13 de mayo de 1996.
56. Cfr. Gaceta Oficial N° 35.791 del 7 de septiembre de 1995;
N° 35.939 del 15 de abril de 1996 y N° 36.248 del 15 de
julio de 1997.
57. Cfr. PODE del Ministerio de Energía y Minas, 1997.
58. El Universal, Caracas, 27 de enero de 1999.
59. El Globo, Caracas, 30 de enero de 1999.
60. Para conocer esta problemática, ver Gastón Parra
Luzardo. "El proceso de ajuste y los precios estatales. Un
análisis del mercado interno de la industria petrolera venezolaná',
Cuadernos Latinoamericanos n° 8, Centro Experimental de Estudios
Latinoamericanos (CEELA), año 1993.61. En el informe anual
de Petróleos de Venezuela, 1995, en el mensaje del presidente
se lee: "En 1995 avanzamos en otras iniciativas de apertura,
cuyos resultados se verán en el corto plazo como la reforma
del marco legal petroquímico, destinado a una mayor apertura
del sector, incluyendo la eventual privatización de Pequiven",
p. 11.
62. Cfr. Gaceta Oficiad N° 36.537, del 11-09-98.
63. Diego Luis Castellanos. «La pandemia del privatismo",
revista Nueva Economía, n° 10, año 7. Academia
Nacional de Ciencias Económicas, Caracas, 1998.
64. Cfr. Pdvsa webmasterc@pdvsa.pdv.com.
65. Pdvsa. Informe Anual 1997, p. 22.
66. Gaceta Oficial N° 36.463, del 28 de mayo- de 1998.
67. Petróleos de Venezuela, S.A. Informe Anual 1997, p. X.
68. _ La London School of Business llevó a cabo recientemente
una investigación, en la que trataba_de determinar los modelos
organizacionales que favorecen la flexibilidad, la productividad
y. la innovación. La metodología que empleó
va mucho mías allá de las estructuras formales, trata
de detectar los modelos reales operantes. Encontró en el
campo cuatro variedades centrales de modelos. El tipo Zeus, "...el
tipo Apolo, el tipo Dionysius y el tipo Atenas". Cfr. Bernardo
Kliksberg, Pobreza, -el drama cotidiano: Publicaciones del CLAD
y del Programa de las Naciones Unidas para el' Desarrollo, Editorial
Norma, 1,995, pp. 58-59.
69. Cfr. El Universal, Caracas, del 24-04-96 y del 29-05-98.
70. Cfr. Gaceta Oficial N° 35.991, del 01-07-96.
71. Cfr. El Nacional y El Universal, Caracas, 03-07-98.
72. Cfr. Gaceta Oficial N° 35.882, 18 de enero de 1998.
73. Pdvsa, Ob. cit., p. 90.
74. Ibid., p. 89.
75. Gaceta Oficial N° 4.921 Extraordinario del 16 de junio de
1995.
76. Cfr. Ramón Espinasa, economista jefe de Pdvsa. "El
marco fiscal petrolero venezolano, evolución y propuesta'.
Ponencia presentada en el II Encuentro Internacional de Economía
sobre Regímenes Fiscales en Economías Petroleras,
BCV, Caracas, del 19 al 20 de octubre de 1998.
77. Pdvsa, ob. cit., p. 7.
78. Cfr. Fortune, agosto 1998.
79. D.E Maza Zavala. Crisis y política económica,
1989-1996 Coedición Academia Nacional de Ciencias Económicas,
UCV y LUZ, Caracas, Editorial Metrópolis, C.A., 1996, p.
50.
80. El Nacional, Caracas, 15-12-1998.
81. El Universal, Caracas, 22-03-1998.
82. El Nacional, Caracas, 28-02-1998.
84. Ibid., 16-03-1998.
85. El Universal, Caracas, 20-07-1998.
86. "Conversación a dos voces", en revista Nueva
Economía, pp. 200, 201 y 205.
87. Panorama, Maracaibo, 19-03-1998.
88. Ibid., 14-03-1998.
89. El Nacional, Caracas, 07-06-1997.
90. El Universal, Caracas, 13-03-1998.
91. Fundapatria. "Un perfil de país y de gobierno para
Venezuela". Encartado en El Nacional, Caracas, 22-11-1998.
92. Daniel Yergin. La historia del petróleo, Buenos Aires,
Javier Vergara Editor, 1992, p. 1013.
93. Banco Central de Venezuela. "Informe del Primer Trimestre
de 1998", Caracas, junio de 1998. Copia mimeografiada.
94. Panorama, Maracaibo, 12-02-1998.
95. El Globo, Caracas, 21-01-1998.
96. Cfr. El Nacional, Caracas, 08-04-1998.
97. Cfr. del Banco Central de Venezuela, "Informe primer semestre
de 1998", Caracas, copia mimeografiada.
98. La generación de ingresos se previó a través
de una mayor recaudación aduanera, por ingresos extraordinarios
y por incremento de los dividendos provenientes de Pdvsa.
99. OPEP, Ob. cit.
100. Panorama, Maracaibo, 09-11-98.
101. Cfr. El Universal, Caracas, 14-07-98.
102. Cfr. El Nacional, Caracas, 26-11-98.
103. Webmaster@pdvsa.pdv.com. 12 agosto de 1998.
104. Según el Ministerio de Energía y Minas, PODE
1997, el número de trabajadores de la industria petrolera,
al considerar la media entre el personal a principio y fin de año
de las empresas operadoras, pasó de 39 mil 611 en 1994, a
36 mil 606 en 1997.
105. Candidatos presidenciales en la contienda electoral de 1998,
como Irene Sáez, Claudio Fermín, Luis Alfaro Ucero,
Miguel Rodríguez, Henrique Salas Rómer, coincidieron
en la conveniencia de aumentar la producción petrolera. Véase
El Globo, Caracas, 30-09-98 y 15-10-98 y Economía Hoy, Caracas,
15-10-98. El presidente de Fedecámaras, ingeniero Francisco
Natera, señaló que "...nuestra política
petrolera debe ser independiente y, en ese sentido, debemos reasumir
el programa de aumento de nuestra producción y exportaciones".
El Globo, Caracas, 12-09-98. Luis Eduardo Paúl, presidente
de la Cámara Petrolera, afirmó que: "Hoy por
hoy no entiendo para qué sirve la OPEP Hay que declarar un
estado de emergencia nacional y expresar que no podemos seguir tolerarido
los recortes que habíamos prometido, para evitar que siga
profundizándose la crisis". Federico Ramírez
León, presidente de la CTV, declaró que "El gobierno
debe realizar planteamientos de la crisis fiscal en la OPEP.. -y
abogó por- ...la necesidad de que no sigan reduciendo los
volúmenes de producción, por que eso sería
un elemento que contribuiría, de manera determinante, a generar
despidos y, algo más, puede poner en peligro la estabilidad
de muchas empresas prestadoras de servicios a la industria petrolera".
Panorama, Maracaibo, 13-09-98.
106. Cfr. Banco Central de Venezuela, "Mensaje del Presidente",
1998. Copia mimeografiada.
107. Para 1998, según el Ministerio de Energía y Minas,
el precio promedio de realización fue de US$ 10.63 (Economía
Hoy, Caracas, 05-02-99) y el volumen exportado alcanzó a
2.991.000 b/d. Otros cálculos sitúan el precio promedio
en US$ 10,76 y la exportación en 3.100.000 b/d.
108. BCV Documento citado.
109. Héctor Malavé Mata. Contestación al discurso
de incorporación de la doctora Sarah Orestes de Pareles
a la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Copia mimeografiada.
Caracas, 02-12-1998.
110. Panorama, Maracaibo, 03-06-95.
111. El Universal, Caracas, 03-06-95.
112. El Globo, Caracas, 07-12-95.
114. Cfr. Gastón Parra Luzardo. De la nacionalización
a la apertura petrolera. Derrumbe de una esperanza. Capítulo
VII: La internacionalización petrolera. Publicaciones del
CEELA, Maracaibo. EdiLUZ, tercera edición, 1998.
115. Cfr. Ricardo Escalante, Telmo Almada y Marianela Palacios.
"Pdvsa vende petróleo con descuentos a sus filiales
en el extranjero", El Nacional Caracas, 17-11-1998.
116. D.F. Maza Zavala. "Crisis y transformación",
copia mimeografiada, 1989.
* Trabajo publicado en la revista "Nueva
Economía", editada por la Academia Nacional de Ciencias
Económicas, año VIII, No. 12, Caracas, abril 1999
(pp.211-298)
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