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Caracas / Venezuela -
 


¿Por qué hace falta la Orimulsión?
Gilberto Zerpa* / Soberania.org - 05/02/07

Para quienes han leído mis apreciaciones sobre este tema, debo notificarles que desafortunadamente lo que leerán ahora, es la confirmación de la crónica anunciada…

El presidente George Bush acaba de anunciar el 30 de enero de 2007, dentro de un contexto gatopardo, un plan de protección ambiental para que todo siga igual. Esto no es otra cosa que el inicio de una escalada asociada con la independencia energética de los Estados Unidos. Ha anunciado la introducción de:

1.- Los hidrocarburos líquidos del carbón, útiles, tal como si fuera gasolina o diesel, en el mercado del transporte público y en la generación termoeléctrica;

2.- El etanol y;

3.- Otras fuentes energéticas alternativas en el mercado interno de los Estados Unidos.

Podría decirse que está demás hablar de eso, pero como lo afirma André Gide “Todas las cosas son ya dichas; pero como nadie escucha, hay que volver a empezar siempre”.

Resulta que este tema tiene que ver con la seguridad nacional e incluso con la del mundo, al menos, con la de los países productores de petróleo OPEP y no OPEP. Y además, el presidente Bush ha introducido los hidrocarburos líquidos del carbón utilizando la máscara del control ambiental con el fin de no levantar la reacción, ante el descalabro económico–energético mundial que se avecina como consecuencia de esas medidas.

Para que el presidente Bush haya podido anunciar oficialmente lo que he señalado, necesitaba el cumplimiento de tres aspectos que aseguran el éxito de su plan. A saber,

1.- La maduración de la tecnología;

2.- El mantenimiento de elevados precios del petróleo mientras se consolida el mercado de los hidrocarburos líquidos provenientes del carbón, cosa que en cierto modo ha logrado con su posicionamiento en Irak y que con la decisión anunciada de introducir los hidrocarburos líquidos del carbón, le termina de dar sentido de dirección a la conducta del presidente norteamericano porque la intervención en Irak le aseguraba una fuerte perturbación en un área petrolera muy importante y eso le garantizaba la no caída de los precios del petróleo, mientras montaba su nueva arma mortal con los hidrocarburos líquidos del carbón.

3.- La eliminación de factores energéticos que podrían atentar contra su plan en el transporte público y en la generación termoeléctrica; y, en esto me refiero a la Orimulsión, que fue eliminada el 31 de diciembre de 2006, un mes antes del  anuncio del presidente Bush. ¿Qué habrá hecho la Embajada de Venezuela en los Estados Unidos para evitar esto?


No antes de la eliminación de la Orimulsión ha ocurrido este anuncio ciertamente, un producto netamente venezolano, que ningún otro país podía producir y que era nuestra vanguardia geoestratégica protectora de nuestros intereses petroleros ante el mundo. No tendría sentido hacerlo sabiendo que la Orimulsión, de manera muy competitiva podía acaparar buena parte del mercado termoeléctrico mundial –su mercado natural– por su amigabilidad con el ambiente, por su capacidad para ser transportada por tuberías y por su mayor poder calorífico cuando se compara en esos tres ámbitos con el carbón. Esas ventajas le restarían competitividad a los hidrocarburos líquidos del carbón en el campo termoeléctrico mundial, por lo que no tendría sentido estratégico para Bush, ir solamente –por ahora– por el mercado del transporte público y luego, más tarde, por el termoeléctrico, corriendo el riesgo de que se descubriese el juego antes de tiempo y por lo tanto, sobrevendría el afianzamiento de la Orimulsión.

Si en el peor de los casos, el bitumen o crudo extrapesado utilizado para producir Orimulsión diese un rendimiento obligatoriamente menor que con aquel que se usara para obtener crudos mejorados, esa diferencia la pagaría con gusto porque sería el costo público que Venezuela pagaría para evitar ser avasallada en el campo de los hidrocarburos fósiles, con otras fuentes alternativas de energía, como es lo que se espera que ocurrirá con la entrada de los hidrocarburos líquidos del carbón, y allí radica el mayor valor de la Orimulsión: su importancia como arma geopolítica y geoestratégica, porque en la hora de defender la patria, no sólo los fusiles son útiles, también lo es el petróleo utilizado inteligentemente.

Luce necio o ignorante el que se quiera actuar de manera peyorativa al quererle restar méritos a la Orimulsión porque se le compara con el carbón. Basta con saber que los países industrializados necesitados de nuestro petróleo, son ricos en carbón -todo el hemisferio norte es rico en carbón y están desesperados desde 1973 (año del embargo petrolero mundial) por zafarse de la dependencia del petróleo–, para entonces entender que la vía más corta que los lleva a lograr ese deslinde, es el aprovechamiento de esta gran fuente de energía que está en su patio y en grandes cantidades: el carbón; y, que tiene como único verdadero rival a la Orimulsión.

Hasta la fecha era cuesta arriba alcanzar el objetivo de imponer los hidrocarburos líquidos del carbón por cuestiones de precios y calidad ambiental, pero ambas cosas ya están resueltas al mantener los altos precios del petróleo, tener la tecnología para convertir carbón en hidrocarburos líquidos y el dominio sobre el mercado. Sólo faltaba eliminar la Orimulsión para tener el predominio tanto en el mercado del transporte público como en el termoeléctrico y así eliminar la dependencia del petróleo y sus derivados, proveniente de los países productores de los mismos.

Habría que preguntarle a PDVSA y al
“comandante Fausto”, mentor del asesinato de la Orimulsión, cómo corren las casualidades en este caso, así como que el precio del carbón se elevó al doble una vez que dicho “comandante” anunció al mundo la eliminación de la Orimulsión. Diría él que es otra casualidad. Yo estoy convencido que es una causalidad creada por un plan de su equipo. Habría que preguntarle ¿Por qué lo hace? Porque el argumento de que la Orimulsión no da lo ha dejado muy mal parado frente a los intelectuales del mundo que conocen este tema, dejando al descubierto su condición de experto notariado. No lo excusó la babeada de Orellana ni la del arquitecto de la mentira que tiene por asesor.

Me paseo en la memoria por las dos presentaciones que hice en el alto nivel del gobierno, en un intento por contribuir con el conocimiento ante lo que se avecina, y observo con asombro cómo todo el mundo ha permanecido silente. Más aún, veo con preocupación que el tema en algunos círculos fue convertido en un pugilato o competencia entre la tesis del carbón y la del gas natural, en un afán de prestidigitador o adivinador petrolero. Sería interesante empezar a pensar en equipos cómo evitar la tragedia.

Ya han visto moverse al gran dragón, apenas un mes después del final infeliz de la Orimulsión y ya ha comenzado a sentirse la reacción de la opinión pública en Europa. Nosotros seguimos apegados al concepto aldeano de sobrevivir como Estado con altos precios del petróleo. Lamento que sigan ese camino, pero no podrán decir que no fueron advertidos.

Pasa que si los precios del petróleo se mantienen altos (superiores a $40/bl), mientras se afianza el mercado del carbón convertido a hidrocarburos líquidos, entonces los hidrocarburos líquidos del carbón -que en los Estados Unidos representan la cifra de 800.000.000.000 de barriles de petróleo equivalente, más de tres veces las reservas probadas remanentes de la
Faja Bituminosa del Orinoco– serán utilizados masivamente en el transporte público y en la generación termoeléctrica en los mercados como el norteamericano. Luego de esto, esa potencia tendrá dos opciones:

1.- Mantener los precios del petróleo altos basados en la proliferación de frentes de guerra en áreas petroleras, o

2,- Dejar que los países productores de petróleo  se desplomen una vez que ella cuente con su propio suministro, arruinando las economías de esos países para avasallarlos, en cualquiera de los dos casos, de la manera más vil, controlando el mundo energético e imponiendo las reglas del nuevo orden.  Al fin y al cabo ella trasladará los altos costos de su producción a todos los países del mundo a través de sus exportaciones y ella quedará construyendo su nuevo orden y poniendo otra vez de rodillas al planeta ¿De qué manera lo haría? Dejando de consumir el petróleo de aquellos países que desea estrangular o en el mejor de los casos, consumiendo lo que le parezca y al precio que le parezca. Ya el presidente Bush anunció una reducción del 20 % en el consumo de petróleo, eso equivale a CINCO MILLONES DE BARRILES DIARIOS. Venezuela le vende a ese país UN MILLON SEISCIENTOS MIL BARRILES DIARIOS. ¿Estará nuestra venta dentro de ese volumen que reducirá los Estados Unidos en sus compras de petróleo?

Al menos estamos avisados desde el 2003, cuando comencé a señalar este asunto, pero no he visto ningún plan nacional coherente que nos prepare para enfrentar lo que viene.

Quien mucho abarca poco aprieta y la codicia siempre rompe el saco. Esta es la respuesta a nuestros expertos notariados por empeñarse en presionar para mantener altos los precios del petróleo; a menos que no sea otra cosa que una motivación fundada en una jugada bien montada con complicidad interna y con fines inconfesables.


 

Lectura asociada:

El Carbón, nuestro sepulturero
Gilberto Zerpa* / Soberania.org - 27/09/06

Si Estados Unidos decide convertir su reserva carbonífera en hidrocarburos líquidos poseería la bicoca de 800 mil millones de barriles de petróleo equivalente, es decir más de tres veces las reservas hasta ahora cuantificadas de la Faja Petrolífera del Orinoco, que es el yacimiento de petróleos pesados, extrapesados y bitúmenes más grande del planeta.
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El Carbón y la Orimulsión III
Gilberto Zerpa* / Soberania.org - 10/10/05

Como resulta de interés para la comunidad petrolera y no petrolera, nacional e internacional, el tema que tocamos, transcribiré las preguntas del foro crisisenergetica.org con mis respuestas.
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El Carbón y la Orimulsión II
Gilberto Zerpa* / Soberania.org - 07/10/05

Animado por dos comentarios registrados en la página crisisenergetica.org, profundizo algunos aspectos de la primera parte del artículo. Para apoyo ver la primera parte publicada en crisisenergetica.org y soberania.org.
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El Carbón y la Orimulsión
Gilberto Zerpa* / Soberania.org - 30/09/05

Allí tenemos el caso de la Orimulsión, un bien que produce un gran beneficio a las mayorías y que se atraviesa en el camino de una minoría poderosa que se ha apoderado de otro bien, menos beneficioso pero muy abundante, el carbón; y, que por lo tanto, siente que la Orimulsión lo desplazará cada vez que compitan en el mercado internacional.
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(*) Gilberto Zerpa - Email: gilbertozerparojas@yahoo.com

 

 

 


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