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Artículo
Caracas / Venezuela - Jueves 22/05/03
 


Informe Bacalao-Consalvi en español
Revo Lucio Nario / Soberania.info - 22/05/03

Estimado periodista:

Lo que le envío anexo es un informe interceptado a un oficial (capitán)de la Armada. Es un informe elaborado por un Servicio que tiene conexiones con la CIA, mediante dos personajes de muy alta trayectoria y nivel, como puede confirmar. El informe es, desde luego, tendencioso, tristemente cínico, y además camina entre lo planfetario y lo analítico-suprficial. Sus más crasos errores y que han llevado a la oposición al fracaso es mantener como verdades cosas que son mentiras, como lo relacionado con los círculos bolivarianos y conexiones con el terrorismo árabe, por ejemplo.

Lo más importante de ese informe es que definitivamente plantea lo que hemos venido pensando en las unidades de análisis de la inteligencia popular: la oposición sabe que el triunfo en el escenario electoral es altamente improbable. De esa manera no tienen otra opción que estimular una salida violenta, para cuya preparación abonan el terreno de la anomia social. Esto ha quedado evidenciado en estos días por la retoma -si es que en algún momento fue abandonada- de la campaña mediática. De ahí la orquestación del supuesto desabastecimiento de gasolina, y de carencias quizás más cercanas a la realidad como la de medicinas, o el vulgar acaparamiento de pollo y huevos. Es una campaña que está debidamente articulado con el uso de las redes delincuenciales que ellos bien manejan.

Están distrayendo al ministro del interior con el tema carcelario, mediante una coordinada labor de motines. Distraen al ministro de defensa con el tema de las incursiones paramilitares. Mientras tanto reorganizan sus elementos dentro de las fuerzas armadas.y estimulan el descontento internamente. Por supuesto debo mantenerme en secreto, y por eso le envío este informe vía correo pseudónimo. Espere más informaciones. Todo es verificable. Usted tiene mejores contactos que yo para hacerlo.



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Comprensión Política de Venezuela

Retrospectiva 2002

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Traducción: Soberania.info -
versión original inglés
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VISIÓN GENERAL

I. El comienzo del fin

II. Chávez: confrontando el Grupo de Amigos

III. Anexo 1

IV. Anexo 2



Esta publicación anual sintetiza los hechos relevantes del 2002 hasta el 31 de Enero 2003. También incluye las predicciones de eventos por ocurrir este año 2003.

A QUIEN PUEDA INTERESAR

Esta información es confidencial. No esta autorizado el acceso a esta información por persona distinta al destinatario: por ejemplo Ud., lector. Copiar o distribuir este documento esta prohibido y es ilegal: difúndalo!.

Visión general

Los desarrollos políticos del 2002 se corresponden enteramente con nuestras predicciones del año pasado (Reporte Anual 2001), las cuales fueron entonces descritas como “un año 2002 de total pérdida de equilibrio”. La situación actual ha evolucionado de la anomia al caos, con Chávez todavía de protagonista y con el país moviéndose hacia una situación de colisión en los comienzos del 2003. Los eventos ocurridos durante el 2002 continuarán en el 2003 y son el camino hacia la insurrección civil, la violencia y una profunda inestabilidad económica. La comunidad internacional trata ahora de contrarrestar sus varios años de benevolencia con el Chavismo y su incomprensión del “problema venezolano”. Es muy poco lo hecho y muy tarde, según se evidencia de los siguientes eventos: los asesinatos no resueltos del 11 de Abril del año pasado, los cuales causaron la caida de Chávez, aun cuando regresara luego de 72 horas; el tercer paro del año ahora en su segundo mes (Enero 2003); la segunda huelga de Petróleos de Venezuela desde Abril 2002, la cual ha paralizado la industria y forzado a importar gasolinas por primera vez en 80 años; la impunidad de la violencia política inducida por el gobierno, la cual será estimulada por la más aguda crisis económica del siglo con un 50% de inflación y desempleo y la caída en 25% del PIB; el colapso de la estrategia económica del gobierno que derivó en el cierre del mercado de divisas; el control de cambio con la amenaza de negar dólares a quienquiera que no sea incondicional de Chávez; el control de las importaciones y de sus precios; un posible refinanciamiento de la deuda interna; la eventual mora en el pago de la deuda externa; una insoluble crisis de gobernabilidad; etc.

Hasta ahora (Enero 2003), los dos meses de huelga y el resto de las medidas de presión se basaron en una premisa errada: que Chavez negociaría su salida del gobierno en forma honorable y razonable, lo cual incluye perdonarle su corrupción y otros crímenes. Ello le permitiría a Chávez un futuro espacio político en el acuerdo negociado, un modelo de solución consistente con el pasado histórico de Venezuela. Sin embargo, olvidaron que Chávez sólo cedería bajo amenazas de muerte y aún así no honraría su palabra si se le diera un chance. En consecuencia, todo indica que la crisis de Venezuela esta destinada a un fin amargo, no importando las mejores intenciones de la comunidad internacional. La solución del “asunto Chávez” será costosa en lo político y en lo económico y probablemente mucho más en sangre venezolana. El cuándo y el cómo de esta “solución” impactará la transición, su forma y el número de sucesivos gobiernos de transición que habrán de sufrir los empobrecidos venezolanos. El lado positivo de todo ello es que, aún si tomara muchos años la reconstrucción de las instituciones políticas y la recuperación plena de la capacidad productiva, es muy probable que Venezuela se transforme en una sociedad moderna. Los ciudadanos venezolanos no están satisfechos con la simplicidad del slogan “democracia es igual a elecciones libres” y no están ya más dispuestos a otorgar cheques en blanco a líderes populistas ni tampoco a aceptarles “cheques de goma” a cambio. Si esta afirmación es validable por los hechos en el corto y mediano plazo, Venezuela será entonces parte de las sociedades democráticas y productivas.

I. El comienzo del fin

El año pasado titulamos nuestra tésis para el 2001 y nuestra predicción para el 2002 como “el equilibrio perdido”. Con esta realidad en mente, escribimos “... 2001, igual que el año 2000, se caracterizan por una secuencia de enfrentamientos y crisis. Sin embargo, a diferencia del 2000, este año 2001 finaliza con el gobierno de Chávez tambaleante en el borde del abismo. Si Chávez se las arregla para sobrevivir hasta el primer semestre del 2002 será una extraordinaria hazaña, pero si sobrevive hasta el 2003 será un milagro. La permanencia del Presidente en el poder la consideramos frágil, aun cuando todavía mantiene el control de la intensidad de los eventos políticos en marcha.” Obviamente, lo mismo podemos decir para el año 2002 y comienzos del 2003, excepto por dos hechos. Uno, la desesperada dimensión de la crisis económica en la cual cabalga el gobierno y su argumentación de que ésta es causada por la inestabilidad política en un ambiente de alta incertidumbre. Dos, el Presidente fue atrapado en la tensa confrontación presentada por la Coordinadora Democrática, la cual representa el “liderazgo” de la oposición organizada. Hasta ahora, la Coordinadora Democrática exhibe diferencias internas en cuanto a la oferta de soluciones “políticas”, soluciones que parecieran diseñadas para brindarle a Chávez un radio de maniobra y que, en consecuencia, han drenado sus relaciones con los millones de personas de la “sociedad civil desorganizada”. Esto tiene varias explicaciones: o bien por la errada comprensión de las verdaderas intenciones de Chávez, o bien por la colegiación de agendas ocultas, o por ambas motivaciones.

Este año 2003 lo hemos etiquetado como el “comienzo del fin”, parafraseando la distinción que hace Churchill entre “el fin del comienzo y el comienzo del fin”. El fin del comienzo bien pudiera ubicarse en la brutal y grotesca conducta del General de Brigada Acosta Carlés, Guardia Nacional, cuando el 17 de Enero allanó los almacenes de la Coca Cola y de la Polar, alegando que se entregó al pueblo “nutrientes esenciales” de su alimentación. A ello hay que añadir dos consideraciones que evidencian la transición de una fase a la siguiente. La primera es que Chávez casi consolidó su auto-golpe en Diciembre 2002, convenciendo a un 80% de los venezolanos acerca de su intención de gobernarlos como dictador, dictador necesario para un país en extrema pobreza y cuya economía actual hay que destruir para, en su lugar, construir una economía rural a la manera del siglo XIX; los venezolanos consideran inaceptable tal propuesta. La segunda, reconocida tanto en los ambientes nacionales como en los internacionales, es la ingobernabilidad de Venezuela y la incapacidad de Chávez para garantizar una producción de 3 millones de barriles diarios de petróleo, según lo prometiera a los EEUU en las vísperas de su ataque a Irak. Chávez sobrevivió el año 2002 y entró en el 2003 gracias a las increíbles torpezas asociadas a los hechos de Abril 2002, lo cual le hizo tomar la firme decisión de radicalizar su “revolución continental”, destruir las Fuerzas Armadas y convertirse en dictador. A tal fin, entre otros recursos, Chávez utilizó en su beneficio a la comunidad internacional, valiéndose de las primeras reacciones de los gobiernos de EEUU y de España, reacciones irreflexivas, ante los eventos del 11 de Abril 2002 en Venezuela. Esto le permitió obtener un certificado de “legitimación democrática” y afianzarse en una posición defensiva ante los “golpistas y fascistas”. Desde luego que muchos venezolanos estuvieron en actividades conspirativas y desestabilizadoras. Sin embargo, Chávez desdibujó con éxito el hecho de haber sido derrocado por sus generales, quienes rehusaron obedecer sus órdenes de asesinar civiles desarmados y porque el general de mayor rango, Lucas Rincón Romero, anunció en TV su renuncia. También es cierto que fueron estos mismos generales quienes re-instalaron a Chávez tras la patética actuación de Carmona. Ambos hechos fueron acordados pacíficamente por los generales. En consecuencia, mucho de lo que se dice de un levantamiento popular de millones de chavistas es falso y explica el por qué la crisis de gobernabilidad: supina incapacidad del gobierno hermanada con un rechazo popular.

En este escenario, Chávez ha actuado para destruir a sus enemigos, para consolidar el para-militarismo de sus seguidores y, en sus propias palabras, para rehusarse a negociar con traidores que sólo pueden ser sometidos por la derrota. Primero que nada, Chávez se concentró en el enemigo que mejor conoce: las Fuerzas Armadas. Ello provocó un peligroso malestar interno pero, no obstante, las depuraciones fueron ejecutadas hasta sus etapas finales en Octubre 2002 y comienzos de Enero 2003. Para alcanzar sus objetivos, Chávez se valió de traiciones de compañeros oficiales, corrupción, hostigamiento e intimidación. Las posibilidades de contra-actuar fueron disuadidas por cobardía, agendas privadas y miedo a reacciones que pudieran ser calificadas de “conductas anti-democráticas”. Sin embargo, durante las últimas semanas hemos visto que el descontento está activo en las Fuerzas Armadas.

Por otra parte, Chávez ha reforzado sus frentes para-militares: los Círculos Bolivarianos, los cuales agrupan matones y guerrilleros entrenados, reforzados con una mayor participación de soldados activos, oficiales, policías y “colaboradores internacionales” (guerrilleros colombianos, cubanos, libaneses y libios). Estos “círculos” han crecido en fuerza, hombres y equipamiento, al punto de que hoy constituyen un peligroso instrumento en la batalla por el poder absoluto. Así, por ejemplo, Chávez lanzó el 23 de Enero 2003 su “Operación Espina de Pescado”, la cual consiste en la activación de 90 grupos de 20 hombres cada uno en aquellas áreas de la ciudad habitadas por la oposición. El Presidente ha advertido en varias de sus cadenas de TV que está seriamente considerando la opción de desatar la violencia urbana. Hasta ahora, estos eventos han sido diferidos recurrentemente por miedo a una adversa reacción militar e internacional y, de mayor importancia, por el rechazo de masas de civiles pacíficos. Ello no significa que tales eventos no ocurrirán en un futuro. En efecto, estos grupos alimentan el permanente y creciente ambiente de violencia generalizada, signada diariamente por los muertos y heridos causados a los marchistas de la oposición por los círculos chavistas. Estos factores de violencia tienen un rol de primera importancia en la definición de la situación política. Después de todo, son métodos que Chávez conoce muy bien: atacar, desbandar al enemigo y saborear su triunfo y poder. En todo caso, países como los EEUU, Canadá, Francia y otras naciones europeas ya retiraron su personal diplomático no esencial y han aconsejado a sus con-nacionales que abandonen el país, a la vez que ya han preparado planes para evacuar a su personal y a los residentes que aun permanecen en el país.

En tercer lugar, el Presidente esta personalmente reformando los poderes Legislativo, Judicial y Moral para asegurarse su mando absoluto.

En cuarto lugar, Chávez inició una formidable ofensiva contra los medios de comunicación venezolanos, actualmente en dificultades financieras, y también contra lo que queda del sector productivo privado.

Por último, pero no menos importante, Chávez atacó a PDVSA, el más poderoso de sus adversarios. El resultado es guerra entre el Presidente y la Gente del Petróleo, organización que agrupa a los ejecutivos, gerentes y trabajadores despedidos de PDVSA. Ambos bandos representan ideologías antagónicas, exhiben igual voluntad de confrontación y cada uno dice poseer las llaves del futuro de Venezuela. Uno de ellos debe prevalecer, como quiera que se trata de un juego suma-cero. Resultado directo de esta confrontación es un reacomodo de posiciones relativas entre los restantes jugadores. A continuación explicamos la confrontación por PDVSA, el futuro del paro cívico y las implicaciones asociadas a las distintas opciones constitucionales.

1. Los jugadores

Chávez, las Fuerzas Armadas y los Círculos Bolivarianos

Por una parte, encontramos a Chávez respaldado por las Fuerzas Armadas, sus círculos para-militares, los aliados internacionales del Foro de Sao Paulo, el mundo Ärabe y la nueva izquierda, unidos todos para reproducir en Latino América la trágica saga de Centro América. Mientras que Chávez es astuto e inteligente, su incapacidad para gobernar a Venezuela pone en riesgo el juego regional que quiere dirigir. En consecuencia, Chávez carecería de aliados de no ser porque la disminución de la producción petrolera venezolana podría hacer vulnerable a los EEUU ante los intereses del Golfo Pérsico y de Europa. Sin embargo, si acaso Chávez se las arreglara para sobrevivir a estas dificultades, aún así le será imposible gobernar a Venezuela, a menos que asuma encabezar una dictadura represiva y sangrienta, capaz de gobernar mediante el terror, lo cual debe hacer cuanto antes. Encerrándose en Miraflores, protegiéndose con tanques y alambre de púas, gobernando mediante “cadenas” y asambleas populares, Chávez esta lejos del poder real. Naturalmente, ello implica compartir el poder con los generales García Carneiro, Acosta Carlés y Diosdado Cabello, quien controla los para-militares y los medios de comunicación. Hasta ahora Chávez ha sido un dictador benigno: no existe el “estado de Derecho” y el gobierno induce la violencia cotidiana; sin embargo, los otros jugadores no pueden aún actuar como si Chávez fuera un dictador. La razón subyacente está en que los liderazgos nacionales e internacionales no encuentran una solución práctica para resolver rápidamente el “asunto Chávez”, por cuanto todavía respetan ciertas “sutilezas democráticas”. Se trata aquí de un factor importante, dada la posición de los EEUU para enfrentar al dictador Saddam Hussein y para resolver otras situaciones complejas en Perú, Ecuador, Bolivia y quizás Brasil.

Otro actor clave es la Fuerza Armada, profundamente dividida y controlada por oficiales chavistas quienes, de ser necesaria su ayuda, pueden convocar a los círculos para-militares. Esta situación ocurre diariamente para impedir o disuadir las actividades de los medios de comunicación y las protestas populares contra Chávez, al igual que para intimidar durante las ocupaciones de propiedad privada. La brutalidad y descrédito que acompañan a estas acciones han conmovido a la Fuerza Armada. Los rumores se propagan y es incuestionable el resentimiento de los oficiales por el ridículo y el odio que sufre su institución. Un caso típico es el rechazo dentro de la Guardia Nacional contra la conducta de Acosta Carlés, elogiado por el Presidente y confirmado en su posición de mando, al igual que también lo es el ascenso a General de División de Villegas Solarte, un tipo de igual ralea. Se rumora que Villegas Solarte, caracterizado por su brutalidad ante manifestaciones pacíficas, será nombrado Comandante General de la Guardia Nacional. Mientras tanto, el General de División Carlos Alfonzo Martínez, el oficial más respetado y de mayor rango en la Guardia Nacional, continúa bajo arresto domiciliario no importando que la Corte ordenara su libertad. Evidentemente, estas situaciones promueven reacciones adversas cuyos alcances son difíciles de predecir.

En síntesis, el Presidente y la Fuerza Armada viven una relación simbiótica pero de mutua dependencia. En este primer entorno están Diosdado Cabello, Ministro de Infraestructura; Rodríguez Chacín, antes Ministro del Interior; el Presidente de la Asamblea Nacional Ameliach, quien ejerce control directo sobre los Círculos Bolivarianos, y algunos personajes extranjeros como el Embajador de Cuba y su esposa. En un segundo entorno están civiles, también vinculados con los círculos para-militares, entre ellos el Alcalde Bernal y la diputada Iris Valera. En un tercer entorno se encuentran los contactos con los grupos terroristas en Latino América, Europa y el mundo Arabe, entre ellos Rodríguez Chacín, Elías Jaua y Tarek William Saab.

• La oposición

Los más importantes jugadores en el paro nacional son los anteriores ejecutivos, gerentes y trabajadores de PDVSA, agrupados bajo el nombre Gente del Petróleo. Gente del Petróleo es harina de otro costal, aún cuando públicamente aparecen junto a la Coordinadora Democrática. Este grupo élite ha modificado su estrategia desde Abril 2002: su decisión de actuar “individualmente y por razones de conciencia” es materia de un debate que afecta el futuro de PDVSA y el de Venezuela como suplidor confiable. El Presidente Chávez tiene poco interés en la eficiencia de una institución como PDVSA, capaz de producir 3 o más millones de barriles diarios y, por extensión, generar el dinero para financiar la revolución mundial. Cambiando lo cambiable, Chávez tiene mucho en común con Kadafy de Libia. El sueño-proyecto de Chávez transformará a Venezuela en un sociedad estancada en el siglo XIX, rural y pre-industrial. Es éste un asunto difícil de entender para una mente del siglo XXI. Los primeros en entenderlo y reaccionar fueron los miembros de la élite de PDVSA. Ellos fueron los primeros en alertar a sus compatriotas que no es chiste cuando Chávez habla de cultivos vegetales en los materos de las ventanas y de gallineros en los techos de las casas: Chávez está hablando del futuro de Venezuela. Naturalmente, la mayoría de los venezolanos se rehúsan a tomar parte en este primitivo comunismo colectivista y cuya materialización sólo es posible bajo una dictadura, sin retorno. Junto con Gente del Petróleo, al paro se unieron los capitanes de puertos y de barcos y los estibadores de la Marina Mercante de PDVSA. Consecuencia de ello, los puertos venezolanos han sido declarados en riesgo y los cargamentos a y desde Venezuela no tienen cobertura de seguro.

Igual importancia que Gente del Petróleo tienen los medios de comunicación, temibles y fuertes, los cuales han sido víctimas de más de 600 hechos de violencia en el 2002 y serán objeto de una mayor dosis de violencia este año 2003. Es inestimable la buena reputación que ante la opinión pública exhiben los propietarios de medios, periodistas, camarógrafos, fotógrafos, etc. y así se evidenció en lo que es seguramente la mayor marcha ocurrida en Caracas. El régimen chavista ha ordenado cerrar las estaciones privadas de TV, los “4 jinetes del apocalipsis”, y para ello ya Diosdado Cabello, ministro de Infraestructura, ha activado procedimientos semi-legales. A pesar de su enorme fuerza y cohesión, la prensa escrita ha sido debilitada financieramente como quiera que sus empobrecidos lectores han disminuido sus gastos. Aun cuando la radio y la TV están en mejor situación, el control de cambios está siendo utilizado por el gobierno para doblegarlos, lo cual significa un duro golpe a la oposición.

En el segundo nivel de importancia está la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), forzada a moverse entre la desobediencia civil, un futuro económico adverso y las lealtades de las escuálidas fuerzas laborales restantes. En presencia de un desempleo creciente, la CTV enfrenta llamados a mantenerse en equilibrio ante una violencia y radicalismo crecientes, por una parte, y ante la propaganda gubernamental que los presenta como títeres de la empresa privada, por la otra.

En el tercer nivel de importancia está la empresa privada venezolana, agrupada en FEDECAMARAS. Eventualmente, ellos también llegaron a las misma conclusiones de la Gente del Petróleo, aun cuando carecen de fuerza como para liquidar a un Chávez agobiado. Mucha de su fuerza descansa en individualidades dispuestas a apostar sus fortunas para salvar a Venezuela de los tentáculos del neo-comunismo de Chávez. La alianza con la CTV es el más importante recurso de FEDECAMARAS, no importando cuán circunstancial e inusual sea ésta, pero portadora de las semillas para la futura recuperación de Venezuela.

El cuarto nivel de importancia está en la Coordinadora Democrática, demasiado heterogénea como para servir de instrumento efectivo en el derrocamiento de Chávez. Si bien la disparidad de criterios es natural, en la opinión de un importante sector de la sociedad los integrantes de la Coordinadora están divididos por luchas intestinas, ambiciones personales, agendas ocultas, falsedades y corrupción. Mucho de ésto puede ser exageración de rivales en el entorno de la organización, pero mientras Chávez se hace más fuerte en el poder, la “sociedad civil no organizada” se hace más débil. Este proceso se acelera por las confrontaciones ante un inexistente liderazgo.

Por último, están los ciudadanos no organizados que marchan casi diariamente y son millones en el territorio nacional. Ellos reconocen que no tienen líderes específicos, aun cuando a instancias de la Coordinadora han marchado y protestado bajo circunstancias adversas que incluyen ataques diarios de los Círculos Bolivarianos, brutales represiones por la Guardia Nacional, la Policía Militar y ahora por el Ejército. El 2 de Febrero será una fecha histórica cuando millones de ellos marcharán y firmarán todos los documentos necesarios que aseguren el fin del régimen Chavista y brinden respaldo a la Gente del Petróleo, los medios de comunicación y los militares disidentes. Sin embargo, como quiera que el tiempo pasa sin resultados inmediatos y la pobreza crece, se disipan las esperanzas de que estas inmensas masas de ciudadanos se enardezcan y simpaticen con la violencia. No obstante, los grupos radicales suman un 20% de la oposición y son pasto inmediato de una tragedia: el odio al Chavismo y una cruda desesperación

El Secretario General Gaviria y la Mesa para Negociaciones y Acuerdos

No hay manera de subestimar la paciencia del Secretario General Gaviria cuando confronta una tarea inmanejable. Los resultados dependen de la buena fe de las partes y el Presidente no aceptará el acuerdo de “no trampas” mencionado por el Presidente Carter. Lo que Chávez realmente piensa del proceso que conduce Gaviria lo ha manifestado en público. La más brutal ocasión ocurrió en Quito cuando la juramentación de Lucio Gutiérrez como Presidente del Ecuador. Chávez hizo saber que “Gaviria era simplemente un huésped de su gobierno pero sin mandato de la Organización de los Estados Americanos”. Aun cuando esto último fue desmentido por la OEA, dice mucho de la verdadera posición de Chávez. En realidad, Gaviria enfrenta una Mesa constituida por dos disparatadas delegaciones. El gobierno, por una parte, cuya intención es ganar tiempo. La oposición, por la otra, que quiere y necesita resultados que alivien sus penurias, particularmente un acuerdo de elecciones en el futuro cercano. Un asunto primordial para la oposición es la satisfactoria resolución del conflicto de la Gente del Petróleo y su regreso masivo a PDVSA. Para Chávez es un punto de honor vetar esta aspiración. Paradójicamente, esta actitud alimenta nuevos liderazgos en la oposición, más atractivos que los tradicionales.

En estas circunstancias, es razonable que cualquiera sea el acuerdo, la Mesa debe direccionarse hacia el Referéndum Consultivo, originalmente fijado para el 2 de Febrero del 2003. Sea como sea, por las buenas o por las malas, Chávez no permitirá que nada lo aleje del poder y poco le importará que la OEA lo suspenda o expulse de la organización por violar la Carta Democrática. Muy probablemente, Chávez se sentirá honrado de ser tratado en paridad con Fidel Castro. Cómo tratar este asunto es algo que los venezolanos, Gaviria y el Grupo de Amigos tendrán que afrontar tarde o temprano. Más temprano lo hagan, mayor será el radio de maniobra para evitar violencia a futuro.

2. El paro nacional y la propuesta Carter


El resultado de dos meses de paro nacional y el período subsiguiente de “horas flexibles de trabajo” es sencillamente catastrófico, no importando que el gobierno lo califique de evento mediático. Cuando PDVSA se unió al paro el 4 de Diciembre cambió enteramente su curso, siendo que la Coordinadora hubiera querido no durara más de dos o tres días. Algunos querían que el paro durase a lo sumo una semana, pero nadie pensó que se extendería dos meses. Gente del Petróleo asestó un duro golpe a la estatal petrolera cuando la paralizó, cambiando el carácter del paro y granjeándose las simpatías de las masas cuyos deseos no eran del todo correspondidos por las estrategias de la Coordinadora. El fin del paro nacional, o de al menos algunas de sus áreas como educación y producción de gasolinas, fue un gesto de buena voluntad requerido por el Grupo de Amigos.

Sin embargo, en lo inmediato PDVSA continuará en una débil situación, importando gasolinas, produciendo cerca de 1 millón de barriles/dia y con la mayoría de sus refinerías cerradas, de manera que su recuperación a un 75% de capacidad le tomará el resto del año. Más aún, lo que queda de PDVSA GAS se paralizará totalmente en Febrero. El sector petrolero paralizado afectará el resto de los sectores de producción cuyo producto industrial, sistemas de distribución y de ventas dependa del suministro de gasolinas.

Más aún, la economía venezolana ya estaba desquiciada en Noviembre y el paro de Diciembre simplemente produjo la evidencia necesaria para forzar al gobierno y al público en general a enfrentar la realidad. Un 40% de las industrias que todavía sobreviven y de los comercios de calle no abrirán sino parcialmente. Esto significa desempleo, mayor pobreza, menos compradores y menos ingresos por impuestos. En términos políticos ello se traduce en desesperación y violencia.


En este contexto, debe considerarse la Propuesta Carter y sus implicaciones, al igual que la Asamblea Constituyente que exige la Sociedad Civil. Los escenarios asociados se muestran en el Anexo 1. El escenario que corresponde a la Enmienda Constitucional es una actualización de nuestra anterior versión en el informe extraordinario de mediados del año 2002.

3. Transicion

En el anexo 2 presentamos los escenarios más probables de la transición (antes presentados en nuestro informe extraordinario de mediados del año 2002 y en el Reporte Especial Semanal No. 3 del 7 de Diciembre 2002).

II. Chávez enfrenta al Grupo de Amigos

Cuando en Diciembre de 2002 los trabajadores de PDVSA se unieron al paro nacional, el Presidente Chávez decidió jugar uno de sus juegos favoritos: llamar a sus amigos en el mundo para quejarse de “ser víctima de los golpistas-fascistas que quebrantan la estabilidad de su gobierno constitucional”. Una de estas llamadas la hizo al Presidente Putin, quien le sugirió a Chávez que formara un “Grupo de Amigos”. Unos días más tarde, en el horizonte de Chávez apareció la juramentación del Presidente Lula da Silva del Brasil y Chávez olvidó a Putin. El 1 de Enero 2003 Chávez asistió a las ceremonias en Brasilia y sugirió a Lula que él formara el Grupo de Amigos. Lula aceptó.

Tanto el Presidente Lula como su Ministro de Relaciones Exteriores Celso Amorín se tomaron su mandato muy en serio e iniciaron de inmediato las consultas y contactos necesarios, lo cual tuvo éxito. La integración del Grupo se haría público unos días más tarde en ocasión de la juramentación del Presidente Lucio Gutiérrez del Ecuador, 15 de Enero, como sigue: Brazil, Chile, México, Estados Unidos, España y Portugal. Tan pronto escuchó estros nombres, Chávez hizo público su desacuerdo, aun cuando sin mencionar una nación en particular. De regreso a Venezuela, el Presidente anunció que el Grupo habría de tener un mayor número de miembros siendo que “tenemos muchos amigos que desean ser parte del Grupo”. Cuatro días más tarde, Fidel Castro declaró condescendientemente que “en el Grupo hay enemigos del proceso revolucionario venezolano”. Castro énfatizó que algunos de los países del Grupo respaldaron el golpe de Estado contra Chávez y argumentó que por ello los venezolanos fueron silenciados. “Estas iniciativas, dijo Castro, a menudo sirven para alentar causas que son todo menos justas, bajo la tutela del jefe, la superpotencia”. De esta manera, Castro cuestionó la presencia de los Estados Unidos en el Grupo, reafirmando su control sobre Chávez. También declaró que quienes claman por elecciones en Venezuela son fascistas. De pronto, por propia iniciativa, Chávez se fue al Brasil y trató de persuadir al Presidente Lula de la necesidad de incluir a Rusia, Algeria, China y Francia en el Grupo de Amigos. Brazil consideró que no existían opciones y que sería inconveniente modificar el Grupo. No obstante, el proverbial ingenio del Ministro Amorin dejó una puerta abierta, pero añadió que “el futuro sólo pertenece a Dios”.

El Grupo se instaló formalmente en Washington D.C. el 24 de Enero y sin tomar en cuenta los cuestionamientos de Chávez y de Castro. Como está actualmente, el Grupo está bien balanceado. Los países de Latino América son inobjetables. España y Portugal tienen profundos nexos con Venezuela y sus comunidades de emigrantes representan una parte vital de nuestra herencia humana y cultural, a la vez que un tejido de cotidianidad. Los Estados Unidos mantienen una rica y variada relación con Venezuela en los ámbitos políticos y económicos, a la vez que es y será nuestro mayor mercado de demanda petrolera. En Europa, tanto la Comunidad como Francia expresaron su respaldo al Grupo de Amigos.

En palabras del Ministro Amorín “el Grupo tiene como propósito esencial avalar la tarea del Secretario General Gaviria y de la Mesa de Negociaciones y Acuerdos”. Obviamente, ello no excluye que el Grupo pueda tomar iniciativas favorables o útiles para resolver la crisis de Venezuela. La formación del Grupo coincidió con la presentación a la Mesa de dos opciones sugeridas por el ex Presidente de los EEUU Jimmy Carter. Ellas son el Referendo Revocatorio favorecido por Chávez o la Reforma Constitucional para reducir el período presidencial y adelantar las elecciones. Ambas opciones son flexibles y amplias, brindando un radio de maniobra para negociaciones coherentes. Ambas opciones tienen en común la no retaliación contra empleados públicos que tomaron parte en el paro nacional, si es que acaso se quiere la reconciliación.

En su cadena televisiva del 23 de Enero, el Presidente Chávez afirmó una vez más que el Grupo de Amigos debe ser ampliado. Chávez también hizo sentir su fuerza al ordenar procedimientos para el cierre de estaciones de TV y radicalizó su lenguaje aún más. Se le ocurrió luego asistir sin invitación al Foro Social de Porto Alegre (Brazil). Desde allí Chávez voceó nuevas amenazas y citó al Ché Guevara en su proclama de envolver a Venezuela y Latino América en gritos de guerra y ruido de ametralladoras. Mientras tanto, Ramón Rosales, Ministro de Industria y Comercio, declaró que “los conspiradores no recibirán divisas tan pronto se instrumente el control de cambios”.

Desde Davos (Suiza), el Presidente Lula declaró que no está preocupado por “Chávez sino por Venezuela”. Este mensaje debe ser leído cuidadosamente porque aún los amigos se cansan. Tal es el panorama que dio la bienvenida ayer a los Amigos de Venezuela en visita preliminar de seis vice-ministros de Relaciones Internacionales. Chávez está dispuesto a hacer cualquier cosa si se trata de poner impedimentos a las negociaciones. Es comprensible ahora que el Presidente tuvo en mente un club de “sólo amigos de Chávez.” Si existieran dudas acerca de la enorme influencia que ejerce Fidel Castro en los asuntos internos de Venezuela es ilustrativo el siguiente comentario de Castro: “Chávez es un hueso duro de roer y todo menos ingenuo”. En breve, Chávez está bien entrenado.


III. Anexo I

Propuesta Carter


IV. Anexo II

Chávez es derrocado por violencia
(Primera mitad de su período)




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Venezuelan Political Insightes producido por los Servicios de Información Estratégica (S.I.E)
Directores Ejecutivos


• Isabel Bacalao Römer

Abogado, Universidad Central de Venezuela. LL.M, Trinity College, Cambridge.

Ministerio de Relaciones Exteriores: Miembro de la Oficina Ministerial de Cooperación Amazónica, consejera del Grupo Negociador y representante por Venezuela en las Conferencias del Tratado. Miembro de la Unidad de Estudio Ministerial. Consejera del Consejo Nacional de Fronteras. Consejera en la Dirección General de Fronteras. Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales: Director General del Servicio Autónomo de Suelos y Cuencas. Director General de Relaciones Internacionales. Representante de Venezuela en varias conferencias de Naciones Unidas (NY, Ginebra, Nairobi) y de acuerdos bilaterales con Brasil y Colombia. Profesora de Derecho Público Internacional en la Universidad Central de Venezuela. Profesora de Geopolítica, Escuela Superior de Guerra Naval.


E-Mail: isabelbacalao@cantv.net

• Simón Alberto Consalvi

Maestría en Asuntos Internacionales, Columbia University. Periodista, Universidad Central de Venezuela. Miembro de la Academia Nacional de la Historia. Miembro del Consejo Editorial y columnista de El Nacional.

Ministro de Relaciones Exteriores. Ministro de la Secretaría de la Presidencia. Ministro de Relaciones Interiores. Embajador de Venezuela en EEUU. Representante Permanente de Venezuela en las Naciones Unidas, New York, y Presidente del Consejo de Seguridad (1977). Autor de varios libros, entre ellos: La paz nuclear (Ensayos de historia contemporánea) (1988); La relación Venezuela-Estados Unidos durante la primera mitad de siglo XX, (en el volumen Venezuela y Estados Unidos a través de 2 siglos, (2000), Edición de VenAmchan); George Washington, Biografía (2000), Edición de la Historia General de América.


E-MAIL: consalvi@cantv.net


 
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