Informe Bacalao-Consalvi en español
Revo Lucio Nario
/ Soberania.info - 22/05/03
|
Estimado periodista:
Lo que le envío anexo es un informe interceptado
a un oficial (capitán)de la Armada. Es un
informe elaborado por un Servicio que tiene conexiones con la CIA,
mediante dos personajes de muy alta trayectoria y nivel, como puede
confirmar. El informe es, desde luego, tendencioso, tristemente
cínico, y además camina entre lo planfetario y lo
analítico-suprficial. Sus más crasos errores y que
han llevado a la oposición al fracaso es mantener como verdades
cosas que son mentiras, como lo relacionado con los círculos
bolivarianos y conexiones con el terrorismo árabe, por ejemplo.
Lo más importante de ese informe es que definitivamente plantea
lo que hemos venido pensando en las unidades de análisis
de la inteligencia popular: la oposición sabe que
el triunfo en el escenario electoral es altamente improbable. De
esa manera no tienen otra opción que estimular una salida
violenta, para cuya preparación abonan el terreno de la anomia
social. Esto ha quedado evidenciado en estos días
por la retoma -si es que en algún momento fue abandonada-
de la campaña mediática. De ahí la orquestación
del supuesto desabastecimiento de gasolina, y de carencias
quizás más cercanas a la realidad como la de medicinas,
o el vulgar acaparamiento de pollo y huevos. Es una campaña
que está debidamente articulado con el uso de las redes delincuenciales
que ellos bien manejan.
Están distrayendo al ministro del interior con el
tema carcelario, mediante una coordinada labor de motines. Distraen
al ministro de defensa con el tema de las incursiones paramilitares.
Mientras tanto reorganizan sus elementos dentro de las fuerzas armadas.y
estimulan el descontento internamente. Por supuesto debo
mantenerme en secreto, y por eso le envío este informe vía
correo pseudónimo. Espere más informaciones. Todo
es verificable. Usted tiene mejores contactos que yo para hacerlo.
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Comprensión Política
de Venezuela
Retrospectiva 2002
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Traducción: Soberania.info - versión
original inglés
................................................................................................
VISIÓN GENERAL
I. El comienzo del fin
II. Chávez: confrontando el Grupo de Amigos
III. Anexo 1
IV. Anexo 2
Esta publicación anual sintetiza los hechos relevantes del
2002 hasta el 31 de Enero 2003. También incluye las predicciones
de eventos por ocurrir este año 2003.
A QUIEN PUEDA INTERESAR
Esta información es confidencial.
No esta autorizado el acceso a esta información por persona
distinta al destinatario: por ejemplo Ud., lector. Copiar o distribuir
este documento esta prohibido y es ilegal: difúndalo!.
Visión general
Los desarrollos políticos del 2002 se corresponden enteramente
con nuestras predicciones del año pasado (Reporte Anual 2001),
las cuales fueron entonces descritas como “un año
2002 de total pérdida de equilibrio”. La situación
actual ha evolucionado de la anomia al caos, con
Chávez todavía de protagonista y con el país
moviéndose hacia una situación de colisión
en los comienzos del 2003. Los eventos ocurridos durante el 2002
continuarán en el 2003 y son el camino hacia
la insurrección civil, la violencia y una profunda
inestabilidad económica. La comunidad internacional
trata ahora de contrarrestar sus varios años de benevolencia
con el Chavismo y su incomprensión del “problema
venezolano”. Es muy poco lo hecho y muy tarde, según
se evidencia de los siguientes eventos: los asesinatos no resueltos
del 11 de Abril del año pasado, los cuales causaron la caida
de Chávez, aun cuando regresara luego de 72 horas; el tercer
paro del año ahora en su segundo mes (Enero 2003);
la segunda huelga de Petróleos de Venezuela desde Abril 2002,
la cual ha paralizado la industria y forzado a importar gasolinas
por primera vez en 80 años; la impunidad de la violencia
política inducida por el gobierno, la cual será estimulada
por la más aguda crisis económica del siglo con un
50% de inflación y desempleo y la caída en 25% del
PIB; el colapso de la estrategia económica del gobierno que
derivó en el cierre del mercado de divisas; el control de
cambio con la amenaza de negar dólares a quienquiera que
no sea incondicional de Chávez; el control de las importaciones
y de sus precios; un posible refinanciamiento de la deuda interna;
la eventual mora en el pago de la deuda externa; una insoluble crisis
de gobernabilidad; etc.
Hasta ahora (Enero 2003), los dos meses de huelga y el resto de
las medidas de presión se basaron en una premisa
errada: que Chavez negociaría su salida del gobierno en forma
honorable y razonable, lo cual incluye perdonarle su corrupción
y otros crímenes. Ello le permitiría a Chávez
un futuro espacio político en el acuerdo negociado, un
modelo de solución consistente con el pasado histórico
de Venezuela. Sin embargo, olvidaron que Chávez
sólo cedería bajo amenazas de muerte y aún
así no honraría su palabra si se le diera un chance.
En consecuencia, todo indica que la crisis de Venezuela esta destinada
a un fin amargo, no importando las mejores intenciones de la comunidad
internacional. La solución del “asunto Chávez”
será costosa en lo político y en lo económico
y probablemente mucho más en sangre venezolana.
El cuándo y el cómo de esta “solución”
impactará la transición, su forma y el número
de sucesivos gobiernos de transición que
habrán de sufrir los empobrecidos venezolanos. El lado positivo
de todo ello es que, aún si tomara muchos años la
reconstrucción de las instituciones políticas y la
recuperación plena de la capacidad productiva, es muy probable
que Venezuela se transforme en una sociedad moderna. Los ciudadanos
venezolanos no están satisfechos con la simplicidad del slogan
“democracia es igual a elecciones libres”
y no están ya más dispuestos a otorgar cheques en
blanco a líderes populistas ni tampoco a aceptarles “cheques
de goma” a cambio. Si esta afirmación es validable
por los hechos en el corto y mediano plazo, Venezuela será
entonces parte de las sociedades democráticas y productivas.
I. El comienzo del fin
El año pasado titulamos nuestra tésis para el 2001
y nuestra predicción para el 2002 como “el
equilibrio perdido”. Con esta realidad en mente,
escribimos “... 2001, igual que el año 2000,
se caracterizan por una secuencia de enfrentamientos y crisis. Sin
embargo, a diferencia del 2000, este año 2001 finaliza con
el gobierno de Chávez tambaleante en el borde del abismo.
Si Chávez se las arregla para sobrevivir hasta el primer
semestre del 2002 será una extraordinaria hazaña,
pero si sobrevive hasta el 2003 será un milagro. La permanencia
del Presidente en el poder la consideramos frágil, aun cuando
todavía mantiene el control de la intensidad de los eventos
políticos en marcha.” Obviamente, lo mismo podemos
decir para el año 2002 y comienzos del 2003,
excepto por dos hechos. Uno, la desesperada dimensión de
la crisis económica en la cual cabalga el gobierno y su argumentación
de que ésta es causada por la inestabilidad política
en un ambiente de alta incertidumbre. Dos, el Presidente fue atrapado
en la tensa confrontación presentada por la Coordinadora
Democrática, la cual representa el “liderazgo”
de la oposición organizada. Hasta ahora, la Coordinadora
Democrática exhibe diferencias internas en cuanto a la oferta
de soluciones “políticas”, soluciones que parecieran
diseñadas para brindarle a Chávez un radio de maniobra
y que, en consecuencia, han drenado sus relaciones con los millones
de personas de la “sociedad civil desorganizada”. Esto
tiene varias explicaciones: o bien por la errada comprensión
de las verdaderas intenciones de Chávez, o bien por la colegiación
de agendas ocultas, o por ambas motivaciones.
Este año 2003 lo hemos etiquetado como el “comienzo
del fin”, parafraseando la distinción que
hace Churchill entre “el fin del comienzo y el comienzo
del fin”. El fin del comienzo bien pudiera ubicarse
en la brutal y grotesca conducta del General de Brigada
Acosta Carlés, Guardia Nacional, cuando el 17 de
Enero allanó los almacenes de la Coca Cola y de la Polar,
alegando que se entregó al pueblo “nutrientes
esenciales” de su alimentación. A ello hay
que añadir dos consideraciones que evidencian la transición
de una fase a la siguiente. La primera es que Chávez
casi consolidó su auto-golpe en Diciembre 2002, convenciendo
a un 80% de los venezolanos acerca de su intención de gobernarlos
como dictador, dictador necesario para un país en extrema
pobreza y cuya economía actual hay que destruir para, en
su lugar, construir una economía rural a la manera del siglo
XIX; los venezolanos consideran inaceptable tal propuesta.
La segunda, reconocida tanto en los ambientes nacionales como en
los internacionales, es la ingobernabilidad de Venezuela
y la incapacidad de Chávez para garantizar una producción
de 3 millones de barriles diarios de petróleo, según
lo prometiera a los EEUU en las vísperas de su ataque a Irak.
Chávez sobrevivió el año 2002 y entró
en el 2003 gracias a las increíbles torpezas asociadas a
los hechos de Abril 2002, lo cual le hizo tomar la firme decisión
de radicalizar su “revolución continental”, destruir
las Fuerzas Armadas y convertirse en dictador. A tal fin,
entre otros recursos, Chávez utilizó en su beneficio
a la comunidad internacional, valiéndose de las primeras
reacciones de los gobiernos de EEUU y de España,
reacciones irreflexivas, ante los eventos del 11 de Abril 2002 en
Venezuela. Esto le permitió obtener un certificado de “legitimación
democrática” y afianzarse en una posición
defensiva ante los “golpistas y fascistas”.
Desde luego que muchos venezolanos estuvieron en actividades conspirativas
y desestabilizadoras. Sin embargo, Chávez desdibujó
con éxito el hecho de haber sido derrocado por sus generales,
quienes rehusaron obedecer sus órdenes de asesinar civiles
desarmados y porque el general de mayor rango, Lucas Rincón
Romero, anunció en TV su renuncia. También es cierto
que fueron estos mismos generales quienes re-instalaron a Chávez
tras la patética actuación de Carmona. Ambos hechos
fueron acordados pacíficamente por los generales. En
consecuencia, mucho de lo que se dice de un levantamiento popular
de millones de chavistas es falso y explica el por qué la
crisis de gobernabilidad: supina incapacidad del gobierno hermanada
con un rechazo popular.
En este escenario, Chávez ha actuado para destruir a sus
enemigos, para consolidar el para-militarismo de sus seguidores
y, en sus propias palabras, para rehusarse a negociar con traidores
que sólo pueden ser sometidos por la derrota. Primero
que nada, Chávez se concentró en el enemigo que mejor
conoce: las Fuerzas Armadas. Ello provocó un peligroso malestar
interno pero, no obstante, las depuraciones fueron ejecutadas hasta
sus etapas finales en Octubre 2002 y comienzos de Enero 2003. Para
alcanzar sus objetivos, Chávez se valió de traiciones
de compañeros oficiales, corrupción, hostigamiento
e intimidación. Las posibilidades de contra-actuar fueron
disuadidas por cobardía, agendas privadas y miedo a reacciones
que pudieran ser calificadas de “conductas anti-democráticas”.
Sin embargo, durante las últimas semanas hemos visto que
el descontento está activo en las Fuerzas Armadas.
Por otra parte, Chávez ha reforzado sus frentes para-militares:
los Círculos Bolivarianos, los cuales agrupan matones y guerrilleros
entrenados, reforzados con una mayor participación de soldados
activos, oficiales, policías y “colaboradores internacionales”
(guerrilleros colombianos, cubanos, libaneses y libios). Estos
“círculos” han crecido en fuerza,
hombres y equipamiento, al punto de que hoy constituyen un peligroso
instrumento en la batalla por el poder absoluto. Así, por
ejemplo, Chávez lanzó el 23 de Enero 2003 su “Operación
Espina de Pescado”, la cual consiste en la activación
de 90 grupos de 20 hombres cada uno en aquellas áreas de
la ciudad habitadas por la oposición. El Presidente
ha advertido en varias de sus cadenas de TV que está seriamente
considerando la opción de desatar la violencia urbana.
Hasta ahora, estos eventos han sido diferidos recurrentemente por
miedo a una adversa reacción militar e internacional y, de
mayor importancia, por el rechazo de masas de civiles pacíficos.
Ello no significa que tales eventos no ocurrirán en un futuro.
En efecto, estos grupos alimentan el permanente y creciente
ambiente de violencia generalizada, signada diariamente por los
muertos y heridos causados a los marchistas de la oposición
por los círculos chavistas. Estos factores de violencia tienen
un rol de primera importancia en la definición de la situación
política. Después de todo, son métodos
que Chávez conoce muy bien: atacar, desbandar al enemigo
y saborear su triunfo y poder. En todo caso, países
como los EEUU, Canadá, Francia y otras naciones europeas
ya retiraron su personal diplomático no esencial y han aconsejado
a sus con-nacionales que abandonen el país, a la vez que
ya han preparado planes para evacuar a su personal y a los residentes
que aun permanecen en el país.
En tercer lugar, el Presidente esta personalmente reformando los
poderes Legislativo, Judicial y Moral para asegurarse su mando absoluto.
En cuarto lugar, Chávez inició una formidable
ofensiva contra los medios de comunicación venezolanos, actualmente
en dificultades financieras, y también contra lo que queda
del sector productivo privado.
Por último, pero no menos importante, Chávez
atacó a PDVSA, el más poderoso de sus adversarios.
El resultado es guerra entre el Presidente y la Gente del Petróleo,
organización que agrupa a los ejecutivos, gerentes y trabajadores
despedidos de PDVSA. Ambos bandos representan ideologías
antagónicas, exhiben igual voluntad de confrontación
y cada uno dice poseer las llaves del futuro de Venezuela. Uno
de ellos debe prevalecer, como quiera que se trata de un juego suma-cero.
Resultado directo de esta confrontación es un reacomodo
de posiciones relativas entre los restantes jugadores.
A continuación explicamos la confrontación por PDVSA,
el futuro del paro cívico y las implicaciones asociadas a
las distintas opciones constitucionales.
1. Los jugadores
• Chávez, las Fuerzas Armadas y los Círculos
Bolivarianos
Por una parte, encontramos a Chávez respaldado por las Fuerzas
Armadas, sus círculos para-militares, los aliados internacionales
del Foro de Sao Paulo, el mundo Ärabe y la nueva izquierda,
unidos todos para reproducir en Latino América la trágica
saga de Centro América. Mientras que Chávez
es astuto e inteligente, su incapacidad para gobernar a Venezuela
pone en riesgo el juego regional que quiere dirigir. En
consecuencia, Chávez carecería de aliados de no ser
porque la disminución de la producción petrolera venezolana
podría hacer vulnerable a los EEUU ante los intereses del
Golfo Pérsico y de Europa. Sin embargo, si acaso
Chávez se las arreglara para sobrevivir a estas dificultades,
aún así le será imposible gobernar a Venezuela,
a menos que asuma encabezar una dictadura represiva y sangrienta,
capaz de gobernar mediante el terror, lo cual debe hacer cuanto
antes. Encerrándose en Miraflores, protegiéndose
con tanques y alambre de púas, gobernando mediante
“cadenas” y asambleas populares, Chávez
esta lejos del poder real. Naturalmente, ello implica compartir
el poder con los generales García Carneiro, Acosta Carlés
y Diosdado Cabello, quien controla los para-militares y los medios
de comunicación. Hasta ahora Chávez ha sido un dictador
benigno: no existe el “estado de Derecho”
y el gobierno induce la violencia cotidiana; sin embargo, los
otros jugadores no pueden aún actuar como si Chávez
fuera un dictador. La razón subyacente está en que
los liderazgos nacionales e internacionales no encuentran una solución
práctica para resolver rápidamente el “asunto
Chávez”, por cuanto todavía respetan ciertas
“sutilezas democráticas”. Se trata aquí
de un factor importante, dada la posición de los EEUU para
enfrentar al dictador Saddam Hussein y para resolver otras situaciones
complejas en Perú, Ecuador, Bolivia y quizás Brasil.
Otro actor clave es la Fuerza Armada, profundamente dividida y controlada
por oficiales chavistas quienes, de ser necesaria su ayuda, pueden
convocar a los círculos para-militares. Esta situación
ocurre diariamente para impedir o disuadir las actividades de los
medios de comunicación y las protestas populares contra Chávez,
al igual que para intimidar durante las ocupaciones de propiedad
privada. La brutalidad y descrédito que acompañan
a estas acciones han conmovido a la Fuerza Armada. Los rumores se
propagan y es incuestionable el resentimiento de los oficiales por
el ridículo y el odio que sufre su institución. Un
caso típico es el rechazo dentro de la Guardia Nacional contra
la conducta de Acosta Carlés, elogiado por el Presidente
y confirmado en su posición de mando, al igual que también
lo es el ascenso a General de División de Villegas
Solarte, un tipo de igual ralea. Se rumora que Villegas
Solarte, caracterizado por su brutalidad ante manifestaciones pacíficas,
será nombrado Comandante General de la Guardia Nacional.
Mientras tanto, el General de División Carlos Alfonzo
Martínez, el oficial más respetado y de mayor
rango en la Guardia Nacional, continúa bajo arresto domiciliario
no importando que la Corte ordenara su libertad. Evidentemente,
estas situaciones promueven reacciones adversas cuyos alcances son
difíciles de predecir.
En síntesis, el Presidente y la Fuerza Armada viven
una relación simbiótica pero de mutua dependencia.
En este primer entorno están Diosdado Cabello,
Ministro de Infraestructura; Rodríguez Chacín,
antes Ministro del Interior; el Presidente de la Asamblea Nacional
Ameliach, quien ejerce control directo sobre los
Círculos Bolivarianos, y algunos personajes extranjeros como
el Embajador de Cuba y su esposa. En un segundo
entorno están civiles, también vinculados con los
círculos para-militares, entre ellos el Alcalde Bernal
y la diputada Iris Valera. En un tercer entorno se encuentran
los contactos con los grupos terroristas en Latino América,
Europa y el mundo Arabe, entre ellos Rodríguez Chacín,
Elías Jaua y Tarek William Saab.
• La oposición
Los más importantes jugadores en el paro nacional
son los anteriores ejecutivos, gerentes y trabajadores de PDVSA,
agrupados bajo el nombre Gente del Petróleo.
Gente del Petróleo es harina de otro costal, aún cuando
públicamente aparecen junto a la Coordinadora Democrática.
Este grupo élite ha modificado su estrategia desde Abril
2002: su decisión de actuar “individualmente
y por razones de conciencia” es materia de un debate
que afecta el futuro de PDVSA y el de Venezuela como suplidor confiable.
El Presidente Chávez tiene poco interés en la eficiencia
de una institución como PDVSA, capaz de producir 3 o más
millones de barriles diarios y, por extensión, generar el
dinero para financiar la revolución mundial. Cambiando lo
cambiable, Chávez tiene mucho en común con Kadafy
de Libia. El sueño-proyecto de Chávez transformará
a Venezuela en un sociedad estancada en el siglo XIX, rural y pre-industrial.
Es éste un asunto difícil de entender para una mente
del siglo XXI. Los primeros en entenderlo y reaccionar fueron los
miembros de la élite de PDVSA. Ellos fueron los primeros
en alertar a sus compatriotas que no es chiste cuando Chávez
habla de cultivos vegetales en los materos de las ventanas y de
gallineros en los techos de las casas: Chávez está
hablando del futuro de Venezuela. Naturalmente, la mayoría
de los venezolanos se rehúsan a tomar parte en este primitivo
comunismo colectivista y cuya materialización sólo
es posible bajo una dictadura, sin retorno. Junto con Gente del
Petróleo, al paro se unieron los capitanes de puertos y de
barcos y los estibadores de la Marina Mercante de PDVSA. Consecuencia
de ello, los puertos venezolanos han sido declarados en riesgo y
los cargamentos a y desde Venezuela no tienen cobertura de seguro.
Igual importancia que Gente del Petróleo tienen los
medios de comunicación, temibles y fuertes, los
cuales han sido víctimas de más de 600 hechos de violencia
en el 2002 y serán objeto de una mayor dosis
de violencia este año 2003. Es inestimable la buena
reputación que ante la opinión pública exhiben
los propietarios de medios, periodistas, camarógrafos, fotógrafos,
etc. y así se evidenció en lo que es seguramente la
mayor marcha ocurrida en Caracas. El régimen chavista ha
ordenado cerrar las estaciones privadas de TV, los “4 jinetes
del apocalipsis”, y para ello ya Diosdado Cabello, ministro
de Infraestructura, ha activado procedimientos semi-legales. A pesar
de su enorme fuerza y cohesión, la prensa escrita ha sido
debilitada financieramente como quiera que sus empobrecidos lectores
han disminuido sus gastos. Aun cuando la radio y la TV están
en mejor situación, el control de cambios está siendo
utilizado por el gobierno para doblegarlos, lo cual significa un
duro golpe a la oposición.
En el segundo nivel de importancia está la Confederación
de Trabajadores de Venezuela (CTV), forzada a moverse entre
la desobediencia civil, un futuro económico adverso y las
lealtades de las escuálidas fuerzas laborales restantes.
En presencia de un desempleo creciente, la CTV enfrenta llamados
a mantenerse en equilibrio ante una violencia y radicalismo crecientes,
por una parte, y ante la propaganda gubernamental que los presenta
como títeres de la empresa privada, por la otra.
En el tercer nivel de importancia está la empresa
privada venezolana, agrupada en FEDECAMARAS. Eventualmente, ellos
también llegaron a las misma conclusiones de la Gente del
Petróleo, aun cuando carecen de fuerza como para liquidar
a un Chávez agobiado. Mucha de su fuerza descansa en individualidades
dispuestas a apostar sus fortunas para salvar a Venezuela de los
tentáculos del neo-comunismo de Chávez. La alianza
con la CTV es el más importante recurso de FEDECAMARAS, no
importando cuán circunstancial e inusual sea ésta,
pero portadora de las semillas para la futura recuperación
de Venezuela.
El cuarto nivel de importancia está en la Coordinadora
Democrática, demasiado heterogénea como para servir
de instrumento efectivo en el derrocamiento de Chávez. Si
bien la disparidad de criterios es natural, en la opinión
de un importante sector de la sociedad los integrantes de la Coordinadora
están divididos por luchas intestinas, ambiciones personales,
agendas ocultas, falsedades y corrupción. Mucho de ésto
puede ser exageración de rivales en el entorno de la organización,
pero mientras Chávez se hace más fuerte en el poder,
la “sociedad civil no organizada” se hace más
débil. Este proceso se acelera por las confrontaciones ante
un inexistente liderazgo.
Por último, están los ciudadanos no organizados
que marchan casi diariamente y son millones en el territorio nacional.
Ellos reconocen que no tienen líderes específicos,
aun cuando a instancias de la Coordinadora han marchado y protestado
bajo circunstancias adversas que incluyen ataques diarios de los
Círculos Bolivarianos, brutales represiones por la Guardia
Nacional, la Policía Militar y ahora por el Ejército.
El 2 de Febrero será una fecha histórica cuando millones
de ellos marcharán y firmarán todos los documentos
necesarios que aseguren el fin del régimen Chavista y brinden
respaldo a la Gente del Petróleo, los medios de comunicación
y los militares disidentes. Sin embargo, como quiera que
el tiempo pasa sin resultados inmediatos y la pobreza crece, se
disipan las esperanzas de que estas inmensas masas de ciudadanos
se enardezcan y simpaticen
con la violencia. No obstante, los grupos radicales suman
un 20% de la oposición y son pasto inmediato de una tragedia:
el odio al Chavismo y una cruda desesperación
• El Secretario General Gaviria y la Mesa para Negociaciones
y Acuerdos
No hay manera de subestimar la paciencia del Secretario
General Gaviria cuando confronta una tarea inmanejable.
Los resultados dependen de la buena fe de las partes y el Presidente
no aceptará el acuerdo de “no trampas”
mencionado por el Presidente Carter. Lo que Chávez realmente
piensa del proceso que conduce Gaviria lo ha manifestado en público.
La más brutal ocasión ocurrió en Quito cuando
la juramentación de Lucio Gutiérrez como Presidente
del Ecuador. Chávez hizo saber que “Gaviria
era simplemente un huésped de su gobierno pero sin mandato
de la Organización de los Estados Americanos”.
Aun cuando esto último fue desmentido por la OEA, dice mucho
de la verdadera posición de Chávez. En realidad, Gaviria
enfrenta una Mesa constituida por dos disparatadas delegaciones.
El gobierno, por una parte, cuya intención es ganar tiempo.
La oposición, por la otra, que quiere y necesita resultados
que alivien sus penurias, particularmente un acuerdo de elecciones
en el futuro cercano. Un asunto primordial para la oposición
es la satisfactoria resolución del conflicto de la Gente
del Petróleo y su regreso masivo a PDVSA. Para Chávez
es un punto de honor vetar esta aspiración. Paradójicamente,
esta actitud alimenta nuevos liderazgos en la oposición,
más atractivos que los tradicionales.
En estas circunstancias, es razonable que cualquiera sea el acuerdo,
la Mesa debe direccionarse hacia el Referéndum Consultivo,
originalmente fijado para el 2 de Febrero del 2003. Sea como sea,
por las buenas o por las malas, Chávez no permitirá
que nada lo aleje del poder y poco le importará que la OEA
lo suspenda o expulse de la organización por violar la Carta
Democrática. Muy probablemente, Chávez se sentirá
honrado de ser tratado en paridad con Fidel Castro. Cómo
tratar este asunto es algo que los venezolanos, Gaviria y el Grupo
de Amigos tendrán que afrontar tarde o temprano. Más
temprano lo hagan, mayor será el radio de maniobra para evitar
violencia a futuro.
2. El paro nacional y la propuesta Carter
El resultado de dos meses de paro nacional y el período subsiguiente
de “horas flexibles de trabajo” es sencillamente
catastrófico, no importando que el gobierno lo califique
de evento mediático. Cuando PDVSA se unió
al paro el 4 de Diciembre cambió enteramente su curso, siendo
que la Coordinadora hubiera querido no durara más de dos
o tres días. Algunos querían que el paro durase a
lo sumo una semana, pero nadie pensó que se extendería
dos meses. Gente del Petróleo asestó un duro golpe
a la estatal petrolera cuando la paralizó, cambiando el carácter
del paro y granjeándose las simpatías de las masas
cuyos deseos no eran del todo correspondidos por las estrategias
de la Coordinadora. El fin del paro nacional, o de al menos algunas
de sus áreas como educación y producción de
gasolinas, fue un gesto de buena voluntad requerido por el Grupo
de Amigos.
Sin embargo, en lo inmediato PDVSA continuará en
una débil situación, importando gasolinas, produciendo
cerca de 1 millón de barriles/dia y con la mayoría
de sus refinerías cerradas, de manera que su recuperación
a un 75% de capacidad le tomará el resto del año.
Más aún, lo que queda de PDVSA GAS se paralizará
totalmente en Febrero. El sector petrolero paralizado afectará
el resto de los sectores de producción cuyo producto industrial,
sistemas de distribución y de ventas dependa del suministro
de gasolinas.
Más aún, la economía venezolana ya estaba desquiciada
en Noviembre y el paro de Diciembre simplemente produjo la evidencia
necesaria para forzar al gobierno y al público en general
a enfrentar la realidad. Un 40% de las industrias que todavía
sobreviven y de los comercios de calle no abrirán sino parcialmente.
Esto significa desempleo, mayor pobreza, menos compradores y menos
ingresos por impuestos. En términos políticos ello
se traduce en desesperación y violencia.
En este contexto, debe considerarse la Propuesta Carter y sus implicaciones,
al igual que la Asamblea Constituyente que exige la Sociedad Civil.
Los escenarios asociados se muestran en el Anexo 1.
El escenario que corresponde a la Enmienda Constitucional es una
actualización de nuestra anterior versión en el informe
extraordinario de mediados del año 2002.
3. Transicion
En el anexo 2 presentamos los escenarios más probables
de la transición (antes presentados en nuestro informe
extraordinario de mediados del año 2002 y en el Reporte Especial
Semanal No. 3 del 7 de Diciembre 2002).
II. Chávez enfrenta al Grupo de Amigos
Cuando en Diciembre de 2002 los trabajadores de PDVSA se unieron
al paro nacional, el Presidente Chávez decidió jugar
uno de sus juegos favoritos: llamar a sus amigos en el mundo para
quejarse de “ser víctima de los golpistas-fascistas
que quebrantan la estabilidad de su gobierno constitucional”.
Una de estas llamadas la hizo al Presidente Putin, quien le sugirió
a Chávez que formara un “Grupo de Amigos”.
Unos días más tarde, en el horizonte de Chávez
apareció la juramentación del Presidente Lula da Silva
del Brasil y Chávez olvidó a Putin. El 1 de Enero
2003 Chávez asistió a las ceremonias en Brasilia y
sugirió a Lula que él formara el Grupo de Amigos.
Lula aceptó.
Tanto el Presidente Lula como su Ministro de Relaciones Exteriores
Celso Amorín se tomaron su mandato muy en
serio e iniciaron de inmediato las consultas y contactos necesarios,
lo cual tuvo éxito. La integración del Grupo se haría
público unos días más tarde en ocasión
de la juramentación del Presidente Lucio Gutiérrez
del Ecuador, 15 de Enero, como sigue: Brazil, Chile, México,
Estados Unidos, España y Portugal. Tan pronto escuchó
estros nombres, Chávez hizo público su desacuerdo,
aun cuando sin mencionar una nación en particular. De regreso
a Venezuela, el Presidente anunció que el Grupo habría
de tener un mayor número de miembros siendo que “tenemos
muchos amigos que desean ser parte del Grupo”. Cuatro
días más tarde, Fidel Castro declaró
condescendientemente que “en el Grupo hay enemigos
del proceso revolucionario venezolano”. Castro énfatizó
que algunos de los países del Grupo respaldaron el golpe
de Estado contra Chávez y argumentó que por ello los
venezolanos fueron silenciados. “Estas iniciativas,
dijo Castro, a menudo sirven para alentar causas que son todo menos
justas, bajo la tutela del jefe, la superpotencia”.
De esta manera, Castro cuestionó la presencia de los Estados
Unidos en el Grupo, reafirmando su control sobre Chávez.
También declaró que quienes claman por elecciones
en Venezuela son fascistas. De pronto, por propia iniciativa, Chávez
se fue al Brasil y trató de persuadir al Presidente Lula
de la necesidad de incluir a Rusia, Algeria, China y Francia en
el Grupo de Amigos. Brazil consideró que no existían
opciones y que sería inconveniente modificar el Grupo. No
obstante, el proverbial ingenio del Ministro Amorin dejó
una puerta abierta, pero añadió que “el
futuro sólo pertenece a Dios”.
El Grupo se instaló formalmente en Washington D.C. el 24
de Enero y sin tomar en cuenta los cuestionamientos de Chávez
y de Castro. Como está actualmente, el Grupo está
bien balanceado. Los países de Latino América son
inobjetables. España y Portugal tienen profundos nexos con
Venezuela y sus comunidades de emigrantes representan una parte
vital de nuestra herencia humana y cultural, a la vez que un tejido
de cotidianidad. Los Estados Unidos mantienen una rica y variada
relación con Venezuela en los ámbitos políticos
y económicos, a la vez que es y será nuestro mayor
mercado de demanda petrolera. En Europa, tanto la Comunidad como
Francia expresaron su respaldo al Grupo de Amigos.
En palabras del Ministro Amorín “el Grupo tiene como
propósito esencial avalar la tarea del Secretario General
Gaviria y de la Mesa de Negociaciones y Acuerdos”. Obviamente,
ello no excluye que el Grupo pueda tomar iniciativas favorables
o útiles para resolver la crisis de Venezuela. La formación
del Grupo coincidió con la presentación a la Mesa
de dos opciones sugeridas por el ex Presidente de los EEUU Jimmy
Carter. Ellas son el Referendo Revocatorio favorecido por Chávez
o la Reforma Constitucional para reducir el período presidencial
y adelantar las elecciones. Ambas opciones son flexibles y amplias,
brindando un radio de maniobra para negociaciones coherentes. Ambas
opciones tienen en común la no retaliación contra
empleados públicos que tomaron parte en el paro nacional,
si es que acaso se quiere la reconciliación.
En su cadena televisiva del 23 de Enero, el Presidente Chávez
afirmó una vez más que el Grupo de Amigos debe ser
ampliado. Chávez también hizo sentir su fuerza al
ordenar procedimientos para el cierre de estaciones de TV y radicalizó
su lenguaje aún más. Se le ocurrió luego asistir
sin invitación al Foro Social de Porto Alegre (Brazil). Desde
allí Chávez voceó nuevas amenazas y citó
al Ché Guevara en su proclama de envolver a Venezuela y Latino
América en gritos de guerra y ruido de ametralladoras. Mientras
tanto, Ramón Rosales, Ministro de Industria
y Comercio, declaró que “los conspiradores
no recibirán divisas tan pronto se instrumente el control
de cambios”.
Desde Davos (Suiza), el Presidente Lula declaró que
no está preocupado por “Chávez sino por Venezuela”.
Este mensaje debe ser leído cuidadosamente porque aún
los amigos se cansan. Tal es el panorama que dio la bienvenida ayer
a los Amigos de Venezuela en visita preliminar de seis vice-ministros
de Relaciones Internacionales. Chávez está dispuesto
a hacer cualquier cosa si se trata de poner impedimentos a las negociaciones.
Es comprensible ahora que el Presidente tuvo en mente un club de
“sólo amigos de Chávez.” Si existieran
dudas acerca de la enorme influencia que ejerce Fidel Castro en
los asuntos internos de Venezuela es ilustrativo el siguiente comentario
de Castro: “Chávez es un hueso duro de roer y todo
menos ingenuo”. En breve, Chávez está bien entrenado.
III. Anexo I
Propuesta Carter

IV. Anexo II
Chávez es derrocado por violencia
(Primera mitad de su período)

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Venezuelan Political Insightes producido por los Servicios
de Información Estratégica (S.I.E)
Directores Ejecutivos
• Isabel Bacalao Römer
Abogado, Universidad Central de Venezuela. LL.M, Trinity College,
Cambridge.
Ministerio de Relaciones Exteriores: Miembro de la Oficina Ministerial
de Cooperación Amazónica, consejera del Grupo Negociador
y representante por Venezuela en las Conferencias del Tratado. Miembro
de la Unidad de Estudio Ministerial. Consejera del Consejo Nacional
de Fronteras. Consejera en la Dirección General de Fronteras.
Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales: Director General del
Servicio Autónomo de Suelos y Cuencas. Director General de
Relaciones Internacionales. Representante de Venezuela en varias
conferencias de Naciones Unidas (NY, Ginebra, Nairobi) y de acuerdos
bilaterales con Brasil y Colombia. Profesora de Derecho Público
Internacional en la Universidad Central de Venezuela. Profesora
de Geopolítica, Escuela Superior de Guerra Naval.
E-Mail: isabelbacalao@cantv.net
• Simón Alberto Consalvi
Maestría en Asuntos Internacionales, Columbia University.
Periodista, Universidad Central de Venezuela. Miembro de la Academia
Nacional de la Historia. Miembro del Consejo Editorial y columnista
de El Nacional.
Ministro de Relaciones Exteriores. Ministro de la Secretaría
de la Presidencia. Ministro de Relaciones Interiores. Embajador
de Venezuela en EEUU. Representante Permanente de Venezuela en las
Naciones Unidas, New York, y Presidente del Consejo de Seguridad
(1977). Autor de varios libros, entre ellos: La paz nuclear (Ensayos
de historia contemporánea) (1988); La relación Venezuela-Estados
Unidos durante la primera mitad de siglo XX, (en el volumen Venezuela
y Estados Unidos a través de 2 siglos, (2000), Edición
de VenAmchan); George Washington, Biografía (2000), Edición
de la Historia General de América.
E-MAIL: consalvi@cantv.net
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