El incremento de la gasolina
Humberto Decarli* / El Mundo (Venezuela) - 05/02/07
|
El reciente anuncio del Jefe del Estado de aumentar el precio del combustible más usado por los vehículos automotores es muy interesante porque genera distintas lecturas. Se trata de una medida siempre aconsejada por los úcases del denominado Consenso de Washington contenida en el recetario dispensado para toda Latinoamérica en décadas pasadas.
Cuando el presidente los expresó públicamente repitió la manida opinión de la ortodoxia neoliberal en el sentido de romper con el subsidio otorgado a los venezolanos al haber ciertamente pérdidas por sus elevados costos. Empero, se omite que siendo un país petrolero como mínimo debe concederse a la gente un respiro en medio del contexto inflacionario.
Igualmente se efectúa un castigo a todas las clases sociales porque notoriamente apreciamos, al lado de automóviles lujosos típico del funcionariado en la bonanza petrolera, a muchos carros destartalados pertenecientes a los estratos bajos de nuestra sociedad.
Cuando C.A. Pérez subió la gasolina luego de su “coronación” se produjo una insurrección social, la primera en contra de la globalización. En ese momento los sectores de la izquierda notariada actualmente en el gobierno fueron muy críticos con esa postura y ahora la aceptan o guardan silencio ante las expresiones del Big Brother del proceso venezolano.
Ocurrir un caracazo en estos momentos es bien difícil porque el Estado maneja ingentes recursos los cuales le conceden un ostensible margen de maniobrabilidad para quebrar conflictos sociales, tal y como ha sido la tradición del populismo venezolano en las épocas de las vacas gordas, el del primer gobierno de C.A. Pérez y el de Luis Herrera Campins.
Es verdad que la mayoría del parque automotor de transporte de pasajeros y de carga no emplea la gasolina pero se estima en un veinte por ciento el espacio donde sí se utiliza, lo cual delata una cuantificación importante para causar el empuje de los precios.
Es un sacrificio para la clase media, la alta y la pobreza relativa, usuarios del automóvil particular. Además, el transporte colectivo deja mucho que desear. Basta con apreciar el estado de los autobuses caraqueños y el deterioro del servicio del metro.
La elevación del valor de este combustible demuestra varios hechos. Primero, la relativa aceleración de la inflación con este aporte. Segundo, el gobierno asume una conducta eminentemente neoliberal al acudir a la medida dándole un mentís a su estridente discurso anticapitalista. Tercero, el significado más relevante, haberlo realizado por razones fiscales. Atravesando la actual hipertrofia financiera ocasionada por los altos precios del oro negro se busca un mayor financiamiento.
Dicho en otras palabras, a la presente gestión pública no le alcanza el dinero para responder sus infinitos compromisos, especialmente los internacionales. Allí radica la debilidad estructural del proyecto populista del chavismo a pesar de no avizorarse al nivel inmediato una baja del excremento del diablo.
[*] Humberto Decali / E-mail: hachede@cantv.net
Imprimir
Enviar |
|
|
Volver |
|
|
|
Portada |
|