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Caracas / Venezuela -
 


El culto a la personalidad
Humberto Decarli* / El Nacional (Venezuela) - 13/02/07


Promover exacerbadamente la figura de un líder ha sido la característica de los regímenes totalitarios y democracias formales apuntalados por el autoritarismo. Se busca estimular la idea fija de la visión apologética de un dirigente resaltando sus virtudes haciéndolo aparecer impoluto y con la palabra decisiva.


Múltiples han sido los ejemplos en la historia y en distintas épocas de este fenómeno. El Führer fue una muestra desde los albores de la República de Weimar; Stalin concentró todos los poderes posibles; Mao Zedong elevó al máximo imaginable su idolatría; Juan Domingo Perón copó la escena en Argentina hasta su muerte; Fidel Castro es la condensación personificada del socialismo autoritario. Las anteriores son expresiones variopintas de liderazgos mesiánicos.

Venezuela, al igual que toda Latinoamérica, ha tenido como paradigma el establecimiento del caudillo por encima de cualquier otra consideración, consecuencia de razones históricas porque al sur del río Grande el vacío institucional se llenó con personas carismáticas.

Nuestro Libertador fue una muestra de tal conducta y desde el proceso de independencia hasta los actuales momentos ésa ha sido la tónica. Guzmán Blanco, Joaquín Crespo, Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez. Rómulo Betancourt y Rafael Caldera, fueron dirigentes poderosos.


Ahora se profundiza el culto al presidente con la actitud de la actual administración. Las gigantografías, el permanente atosigamiento mediático y la toma de decisiones del país recaen en la persona de Hugo Chávez. La tendencia es hacia la potenciación del Jefe del Estado de manera descarada e infinita.

Son manifestaciones culturales de una nación con una ingente carga autoritaria y carente de institucionalidad democrática. Independiente de la explicación existente para comprender tal fenómeno, lo cierto es que es una evidencia contundente de la
negación más elemental de la democracia. Nuestros regímenes, como lo asevera el último informe del PNUD, son modelos electorales pero no trascienden a esta circunstancia.

 

 

[*] Humberto Decarli / E-mail: hachede@cantv.net



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