Elabora el Pentágono planes para espiar
a todos los estadunidenses
Jim Cason y David
Brooks / La Jornada (México) - 22/05/03
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Es un proyecto "orwelliano", afirma la Unión
Americana de Libertades Civiles - La forma en que cada ciudadano
camina, habla y compra quedará registrada en un banco de
datos - Alarma a senadores que John Poindexter, condenado por delito
federal, esté a cargo del programa
Washington
y Nueva York, 22 de mayo. El Pentágono está
elaborando planes para monitorear la manera en que camina, habla
y compra todo habitante de Estados Unidos, registrar las características
de sus caras y colocar esta información en un banco de datos
que, además, registrará cada compra con tarjeta de
crédito, sitio de Internet visitado y todos los correos electrónicos
enviados por cualquier individuo en este país, como parte
de un nuevo sistema computarizado de vigilancia nacional.
"El objetivo es detectar los hilos de la vida de un
individuo en términos de hechos, estados y relaciones",
explica el Pentágono
en una descripción del proyecto que se puede encontrar en
el sitio de Internet de su Agencia de Proyecto de Investigaciones
Avanzadas de Defensa.
"El monto de datos que necesitarán ser almacenados
no tendrá precedente, medido en petabytes".
Un petabyte es un millón de miles de millones.
Cuando se anunció por primera vez el proyecto, legisladores
federales prohibieron su implementación por temor de que
sea la nueva generación de un Big
Brother, un intento del gobierno para vigilar
a cada estadunidense.
En particular, varios senadores estaban alarmados de que el hombre
encargado del proyecto es alguien formalmente condenado por un delito
federal, el almirante John Poindexter, quien fue
castigado por su papel al lado de Oliver North en el escándalo
por la venta de armas al régimen iraní y el desvío
de fondos a la contra nicaragüense, el Irán-contra.
Patrones sospechosos
Pero en un informe entregado al Congreso esta semana, el Pentágono
intenta justificar el proyecto explicando que espera poder indexar
todos los datos recabados, y después utilizar la inteligencia
artificial para detectar "patrones sospechosos"
que podrían prevenir futuros atentados parecidos a los del
11 de septiembre del 2001 en Nueva York y Washington.
"En realidad gran parte de la información para
este proyecto ya está disponible", indicó
un experto en bancos de datos computarizados que a veces realiza
trabajos para el Pentágono, y quien solicitó el anonimato.
"Cuando compras algo en el supermercado o la farmacia,
se registra de manera precisa lo que has comprado y en qué
cantidades para propósitos comerciales. Ahora el gobierno
espera poder analizar esta misma información pero para otros
propósitos", explicó el experto a La
Jornada.
El nuevo proyecto, denominado Conocimiento de Información
Terrorista (Terrorist Information Awareness, TIA), recaudaría
información ya disponible en bancos de datos comerciales
y gubernamentales sobre propiedades, documentos médicos,
ADN, huellas digitales, ventas por tarjeta de crédito, boletos
de avión, rentas de automóviles, solicitudes de pasaporte,
visas, permisos de trabajo, licencias de manejo y fichas de arrestos.
Parte de esta información es del mismo tipo que la empresa
ChoicePoint compró a un vendedor en México,
el cual de forma ilegal obtuvo estos datos del Instituto Federal
Electoral y otras agencias.
Pero este proyecto va más allá. El Pentágono
desea tener la capacidad de monitorear cada televisor que uno ve,
la página de Internet que lee, el correo electrónico
que envía y cada fotografía que uno ha tomado.
Los militares también están buscando empresas privadas
para que desarrollen bancos de datos que puedan identificar a una
persona por el iris de los ojos, formas de cara y la manera en que
camina.
Investigadores que trabajan para el Pentágono han descubierto
que la forma en que alguien camina es casi tan particular y distintiva
como una firma, y ahora elaboran programas de computación
para almacenar esa clase de datos.
Sin embargo, según el Centro por la Democracia y
la Tecnología, agrupación con sede en Washington
que monitorea asuntos de privacidad cibernética, el problema
con esta iniciativa es que el gobierno está recaudando información
sobre todos, no sólo sobre la gente de la que sospecha o
que son conocidos criminales.
Después de que el ex presidente Richard Nixon utilizó
datos fiscales privados recaudados por el gobierno federal para
intimidar a sus opositores, el Congreso aprobó una ley que
prohíbe al gobierno elaborar archivos de estadunidenses sin
una justificación de causa probable, es decir que exista
una actividad criminal.
Pero tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 muchas
de estas restricciones aprobadas han sido suspendidas.
"Desde el 11 de septiembre la Oficina Federal de Investigaciones
está autorizada por el procurador general para buscar información
de personas sin tener ninguna razón para creer que están
cometiendo, o están planeando hacerlo, o están vinculados,
con actos delictivos", advirtió esta semana
Jim Dempsey, director del Centro por la Democracia
y la Tecnología, al Congreso.
Posibles fines partidarios
Dempsey
y otros advierten que el gobierno podría utilizar pronto
sus nuevos poderes para perseguir y espiar a sus
opositores políticos.
Así, la semana pasada republicanos de Texas utilizaron un
sistema de monitoreo aéreo que pertenece al nuevo Departamento
de Seguridad Interna de Estados Unidos para rastrear un
avión que transportaba a legisladores estatales demócratas
que habían huido del estado para bloquear la aprobación
de legislación partidaria.
Aunque la tecnología empleada no forma parte del nuevo proyecto
de TIA, los legisladores demócratas señalaron
que éste fue un magno abuso de un sistema diseñado
para atrapar "terroristas".
El incidente también mostró los problemas de esta
clase de tecnología y cómo puede ser empleada para
otros propósitos.
La Unión Americana de Libertades Civiles
calificó al nuevo proyecto del Pentágono como
"orwelliano" y el Electronic Freedom
Forum, grupo de defensa de las libertades civiles en el
ámbito electrónico, afirmó que era "una
gigantesca máquina de generación de sospechas".
Pero el experto cibernético entrevistado por La
Jornada estimó que el problema principal es que
recaudar y almacenar todos estos datos en un solo sitio podría
ser técnicamente muy difícil.
"Las computadoras más grandes del mundo sólo
pueden almacenar tres terabytes", dijo. Un terabyte
es una milésima parte de un petabyte, el monto mínimo
que el Pentágono desea recaudar.
"Estamos por lo menos a una década para poder
recaudar y analizar ese monto de datos. Aun una vez que se haya
recaudado, la depuración de datos tomaría muchísimo
tiempo", dijo.
Además, no toda la tecnología necesaria ha sido perfeccionada.
Maureen Dowd, columnista del periódico The
New York Times, escribió esta semana que los programas
de computación para analizar cómo caminan los individuos
está tan poco desarrollados que si una mujer cambia de zapatos,
de bajos a unos con tacón, su "firma"
sería alterada.
"No ha habido, desde los tiempos del Ministerio del
Caminar Absurdo de Monty Python, un gobierno haya dedicado tanto
dinero y estudio a vigilar nuestros pasos", concluyó.
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