La entrega secreta de Bagdad:
lección para las futuras guerras defensivas
Claudio Fabian Guevara
/ Rebelión (España)
- 23/05/03
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Una revisión a 45 días de la caída
de Saddam
Entre otras numerosas teorías conspirativas que circulan
en el periodismo árabe sobre la caída de Bagdad, ha
ganado difusión en las últimas semanas un artículo
de Walid Rabbah para el diario libanés Sawt
al-`Urouba: "The Deal" (El Trato) . Publicado
el 14 April 2003, su tesis es simple y alarmante:
• La capital iraquí fue entregada sin pelea
por los principales comandantes de la Guardia Republicana y los
Feyaidines, merced a un acuerdo infame con la potencia invasora.
• Los estratos más bajos de ambas fuerzas
fueron engañados por sus jefes, que las indujeron a dejar
el paso libre a las tropas yanquis hacia el centro de Bagdad, con
el argumento de que éstas caerían en una trampa secreta.
• La organización "Escudos Humanos"
(Human Shields) fue infiltrada por la CIA, que introdujo por esa
vía agentes destinados a negociar con los jefes militares
corruptos y a pasar información de inteligencia militar sobre
blancos en la capital iraquí.
A continuación, luego de un brevísimo resumen del
artículo, analizaremos su posible veracidad, su poder explicativo
en torno a la súbita caída de Bagdad y las
implicancias que se pueden deducir para todos los pueblos amenazados
del mundo. Sobre todo, porque revela las características
de la guerra de asedio en múltiples niveles que el Imperio
emprende contra sus víctimas escogidas. Y el peligro, ante
semejante enemigo, de concentrar los esfuerzos de defensa
en una cadena de manos centralizada y en cuerpos de élite,
antes que en la movilización popular permanente y en la guerra
generalizada de todo el pueblo.
Los hechos según Rabbah
El extenso artículo de Walid Rabbah abunda
en precisiones y detalles, que saltearemos por razones de espacio
(1). Comienza remitiéndose a las declaraciones de Rumsfeld,
un día después del inicio de la guerra, en
torno a negociaciones con los altos líderes de la Guardia
Republicana, mediante diversos tipos de vías (e-mail,
teléfonos móviles o eventualmente otros dispositivos).
Estos contactos "crecieron en intensidad después
de la primera batalla contra las fuerzas americanas, en las afueras
de Bagdad", donde gran parte del equipamiento irquí
fue destruido y, a la vez, "el ejército invasor
pasó revista a la alta preparación militar de la Guardia",
que podía infligirle numerosas bajas.
Según Rabbah, la "oferta" a los
altos y medios comandantes iraquíes consistió, según
los casos y la jerarquía, en fuertes sumas de dinero,
traslado a un lugar seguro fuera de Irak y dentro de los zonas controladas
militarmente por el ejército invasor, ciudadanía estadounidense
si se deseaba y/o participación en un futuro gobierno de
transición.
Como garantía de este trato, el ejército invasor
reveló la identidad de algunos agentes que estaban plantados
entre los contingentes de los Escudos Humanos,
con la misión de proporcionar datos de inteligencia
y de negociar la posible defección de jefes militares. Uno
de ellos se reunió con altos mandos iraquíes y entregó
documentos que detallaban los pasos a seguir: después de
la toma del aeropuerto de Bagdad, los altos y medios comandantes
se llegarían hasta el lugar para ser trasladados hacia lugares
seguros. Con las capas bajas de las fuerzas militares iraquíes
se usaría un ardid: se les darían instrucciones para
que declinen la lucha y permitan el avance de las fuerzas invasoras,
propiciando que caigan en una "trampa secreta"
que estaba preparada.
Siempre según Rabbah, con la conquista del aeropuerto
de Bagdad se comenzó el cumplir el plan. Dos días
después, el ministro de Informaciones iraquí Muhammad
Sa`id as-Sahhaf le aseguró el mundo que este punto
estratégico sería rápidamente recuperado, en
la creencia de que la Guardia Republicana usaría los túneles
secretos que comunicaban el aeropuerto con los palacios de Saddam
para desatar un sorpresivo ataque. Pero esto nunca se cumplió:
los comandantes iraquíes corruptos no estaban dispuestos
a atacar, y además, ya habían proporcionado esta información
a las fuerzas invasoras.
La siguiente fue una operación que simultáneamente
preparó el despegue de un avión con 200 puestos para
la primera jerarquía de comandantes iraquíes y parte
de la segunda, y un avance sobre la capital iraquí
que tuvo como principal objetivo fabricar una cortina
de humo, silenciando las transmisiones satelitales
y el trabajo del periodismo internacional. Fue en este
marco que se produjo el tiroteo sobre el Hotel
Palestina que arrojó dos periodistas muertos.
El relato de Rabbah finaliza con el despido de los altos mandos
iraquíes en el aeropuerto, que además de haber traído
consigo a un alto jefe feyaidin deseoso también de cerrar
trato con los americanos, proveyeron datos sobre la exacta ubicación
de Saddam Hussein y sus colaboradores más
cercanos. Un bombardeo de precisión podría haber terminado
con todos ellos, especula el periodista árabe.
Tres claves de una entrega
¿Pudo haber sucedido así? A simple
vista, parece demasiado simple. La estructura del relato recuerda
a una película de acción norteamericana con aire de
autoglorificación. En este sentido, es bueno recordar que
el autor afirma haberse nutrido de fuentes norteamericanas. Eric
Mueller,especialista en Oriente Medio y comentarista de
"Action Report website", va más
allá, y sospecha que el artículo fue posiblemente
escrito en inglés como lengua original. Sin embargo, admite
que muchos de sus datos son de valor, y que el fondo del relato
coincide con otros análisis aparecidos en la prensa árabe.
En trazos gruesos, huelga reconocer que al menos tres puntos misteriosos
de la guerra se explican a partir de la hipótesis de una
entrega negociada de los altos mandos:
1) Dos días antes de la caída de Bagdad,
los analistas militares de todo el mundo coincidían en que
la cantidad de hombres que el ejército invasor disponía
para la toma de una ciudad de millones de habitantes eran notoriamente
insuficientes (ver www.iraqwar.ru). Sin embargo, pocas horas después
la capital iraquí se derrumbó sin pelea.
2) No hubo capturas militares, banderas blancas ni rendiciones
en público en semejante operación militar. Posteriormente,
no hubo detenciones masivas de jefes militares -como en cambio sí
las hubo y las sigue habiendo de funcionarios civiles- pese a las
acusaciones de crímenes de guerra y al descubrimiento de
fosas comunes de víctimas de la represión interna.
3) Hubo una enorme cantidad de fuerza militar desaprovechada.
La más evidente fue la constituida por los Feyaidin, integrada
incluso por voluntarios árabes llegados de países
vecinos. Estos soldados estaban dispuestos a pelear pero nunca recibieron
intrucciones para integrarse a un plan militar a fin de contener
al enemigo. Abandonados a su suerte, luego de la ocupación
vagaban sin destino temiendo ser capturados por los invasores y
buscando vías para volver a su país
(2)
La omnipresente presencia de la CIA
¿Agentes "plantados" entre los Escudos
Humanos? No es descabellado, aunque tal vez ni siquiera
fuera necesario. La CIA operó activamente y agresivamente
en Irak luego de 1990, en desembozados intentos para derrocar al
gobierno. En 1997 el agente Warren Marik se quejaba
amargamente ante el Washington Post porque una represalia del gobierno
en septiembre de 1996 había desbaratado la incipiente organización
que había creado en el norte. Marik admitía que había
hecho "todo lo que se podría pensar (contra
el gobierno iraquí)": se habían organizado
vuelos sobre la capital iraquí para arrojar folletos que
ridiculizaban a Hussein en su cumpleaños, se había
financiado entrenamiento militar y entrega de armas a las guerrillas
kurdas con el fin de crear una "zona liberada",
se habían impulsado golpes de palacio y se habían
gastado millones de dólares en la producción de programas
de radio y video tapes denunciando el régimen.(3). Todo,
en complicidad con figuras de la "oposición" como
Ahmed Chalabi y el resto del "Congreso Nacional Iraquí"
que los nucleaba, y que es en realidad "parcialmente una creación
de la CIA, que le dio su nombre y 12 millones de dólares
entre 1992 y 1996" (4).
Agentes de la CIA, por lo tanto, hubo y había en Irak desde
hacía años. Y sin duda que operaron durante la ofensiva
militar de este año (pocos días antes de la caída
de Bagdad, iraqwar.ru informaba de dos fusilamientos a ciudadanos
iraquíes, presuntos colaboradores de la CIA).
Estos antecedentes tienen valor porque es poco creíble que
se pudiera contactar y convertir en cuestión de meses a centenares
de oficiales iraquíes. Pero es más fácil pensarlo
con un enorme "background" de datos sobre contactos anteriores
y potenciales jefes corruptos. Una vez logradas las primeras defecciones,
el efecto retroalimentación facilitaría convencer
a los más remisos.
Ahora bien: si hubo enviados extraordinarios entre los contingentes
pacifistas, o si esta información solo intenta ridiculizarlos,
es difícil de asegurar. Pero sin duda que cualquier organización
de este tipo es extremadamente porosa. Ken O´Keefe,
el creador de la organización (sugestivamente veterano de
la Guerra del Golfo) relataba en febrero en su diario personal que
cientos de voluntarios seguían llegado a Bagdad, muchos por
su cuenta que habían preferido eludir el registro en las
oficinas centrales (5). Por otra parte, es llamativo que
la CIA pasara a ejercer funciones de comunicador en esta guerra,
y en su página web oficial protestara por el uso y la ubicación
de los Escudos Humanos durante la guerra. Conociendo el cinismo
de estos organismos imperiales, es fácil de intuir la verdad
oculta (6).
La guerra de asedio en múltiples niveles
A este sumario panorama hay que agregarle que, durante
todos estos años de asedio que siguieron a la Guerra del
Golfo, Irak fue sometido a durísimas sanciones
internacionales que destruyeron su economía, a
esporádicos bombardeos y a una campaña
negra internacional que fue preparando ideológicamente al
mundo para que, al menos, su invasión se
aceptara como discutible.
Se trata de una técnica norteamericana de combate
que combina "la diplomacia, el dólar y el garrote",
como bien se define desde hace décadas en América
Latina. Es un asedio en múltiples niveles al que se somete
a la víctima de turno y que, lejos de acotarse al terreno
estrictamente militar, incluye la estigmatización en foros
diplomáticos, la propaganda negativa en el sistema mediático
internacional, el cierre de compuertas comerciales y económicas,
y la compra descarada de complicidades internas con fines de promover
cambios violentos en el orden político. Se trata de una estrategia
de destrucción y desgaste distribuido que sólo puede
poner en marcha un Estado, como lo define Noam Chosmky, "extremadamente
dinámico", ante el cual todas las precauciones son pocas,
y defenderse con ingenuidad se convierte es una estupidez mortal.
claudioguevara66@hotmail.com
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Notas
1) Una versión completa está disponible
en www.neravt.com/left/war/rabbah1.html, aparte de muchos otros
sitios.
2) "Los Feyaidines que traicionó Saddam", por Eduardo
Febbro, en Página 12 de Buenos Aires, abril 2003.
3) "How CIA's Secret War on Saddam Collapsed", por Jim
Hoagland. Washington Post. Foreign Service. June 26, 1997.
En infomanage.com/secrets/saddam/cia.htm
4) "The CIA's Secret War in Iraq", por RANDY STEARNS,
ABC NEWS.
En www.defencejournal.com/oct98/cia_secretwar.htm
5) Diary of Human Shield, por KEN O'KEEFE. CounterPunch. February
26, 2003.
En www.counterpunch.org/okeefe02262003.html
6) "Putting Noncombatants at Risk: Saddam's
Use of "Human Shields". Comunicación oficial de
la CIA.
En http://www.cia.gov/cia/publications/iraq_human_shields/
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