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Artículo
Caracas / Venezuela - Sábado 24/05/03
 


La entrega secreta de Bagdad:
lección para las futuras guerras defensivas
Claudio Fabian Guevara / Rebelión (España) - 23/05/03

Una revisión a 45 días de la caída de Saddam

Entre otras numerosas teorías conspirativas que circulan en el periodismo árabe sobre la caída de Bagdad, ha ganado difusión en las últimas semanas un artículo de Walid Rabbah para el diario libanés Sawt al-`Urouba: "The Deal" (El Trato) . Publicado el 14 April 2003, su tesis es simple y alarmante:

• La capital iraquí fue entregada sin pelea por los principales comandantes de la Guardia Republicana y los Feyaidines, merced a un acuerdo infame con la potencia invasora.

• Los estratos más bajos de ambas fuerzas fueron engañados por sus jefes, que las indujeron a dejar el paso libre a las tropas yanquis hacia el centro de Bagdad, con el argumento de que éstas caerían en una trampa secreta.

• La organización "Escudos Humanos" (Human Shields) fue infiltrada por la CIA, que introdujo por esa vía agentes destinados a negociar con los jefes militares corruptos y a pasar información de inteligencia militar sobre blancos en la capital iraquí.


A continuación, luego de un brevísimo resumen del artículo, analizaremos su posible veracidad, su poder explicativo en torno a la súbita caída de Bagdad y las implicancias que se pueden deducir para todos los pueblos amenazados del mundo. Sobre todo, porque revela las características de la guerra de asedio en múltiples niveles que el Imperio emprende contra sus víctimas escogidas. Y el peligro, ante semejante enemigo, de concentrar los esfuerzos de defensa en una cadena de manos centralizada y en cuerpos de élite, antes que en la movilización popular permanente y en la guerra generalizada de todo el pueblo.

Los hechos según Rabbah

El extenso artículo de Walid Rabbah abunda en precisiones y detalles, que saltearemos por razones de espacio (1). Comienza remitiéndose a las declaraciones de Rumsfeld, un día después del inicio de la guerra, en torno a negociaciones con los altos líderes de la Guardia Republicana, mediante diversos tipos de vías (e-mail, teléfonos móviles o eventualmente otros dispositivos). Estos contactos "crecieron en intensidad después de la primera batalla contra las fuerzas americanas, en las afueras de Bagdad", donde gran parte del equipamiento irquí fue destruido y, a la vez, "el ejército invasor pasó revista a la alta preparación militar de la Guardia", que podía infligirle numerosas bajas.

Según Rabbah, la "oferta" a los altos y medios comandantes iraquíes consistió, según los casos y la jerarquía, en fuertes sumas de dinero, traslado a un lugar seguro fuera de Irak y dentro de los zonas controladas militarmente por el ejército invasor, ciudadanía estadounidense si se deseaba y/o participación en un futuro gobierno de transición.

Como garantía de este trato, el ejército invasor reveló la identidad de algunos agentes que estaban plantados entre los contingentes de los Escudos Humanos, con la misión de proporcionar datos de inteligencia y de negociar la posible defección de jefes militares. Uno de ellos se reunió con altos mandos iraquíes y entregó documentos que detallaban los pasos a seguir: después de la toma del aeropuerto de Bagdad, los altos y medios comandantes se llegarían hasta el lugar para ser trasladados hacia lugares seguros. Con las capas bajas de las fuerzas militares iraquíes se usaría un ardid: se les darían instrucciones para que declinen la lucha y permitan el avance de las fuerzas invasoras, propiciando que caigan en una "trampa secreta" que estaba preparada.

Siempre según Rabbah, con la conquista del aeropuerto de Bagdad se comenzó el cumplir el plan. Dos días después, el ministro de Informaciones iraquí Muhammad Sa`id as-Sahhaf le aseguró el mundo que este punto estratégico sería rápidamente recuperado, en la creencia de que la Guardia Republicana usaría los túneles secretos que comunicaban el aeropuerto con los palacios de Saddam para desatar un sorpresivo ataque. Pero esto nunca se cumplió: los comandantes iraquíes corruptos no estaban dispuestos a atacar, y además, ya habían proporcionado esta información a las fuerzas invasoras.

La siguiente fue una operación que simultáneamente preparó el despegue de un avión con 200 puestos para la primera jerarquía de comandantes iraquíes y parte de la segunda, y un avance sobre la capital iraquí que tuvo como principal objetivo fabricar una cortina de humo, silenciando las transmisiones satelitales y el trabajo del periodismo internacional. Fue en este marco que se produjo el tiroteo sobre el Hotel Palestina que arrojó dos periodistas muertos.

El relato de Rabbah finaliza con el despido de los altos mandos iraquíes en el aeropuerto, que además de haber traído consigo a un alto jefe feyaidin deseoso también de cerrar trato con los americanos, proveyeron datos sobre la exacta ubicación de Saddam Hussein y sus colaboradores más cercanos. Un bombardeo de precisión podría haber terminado con todos ellos, especula el periodista árabe.

Tres claves de una entrega

¿Pudo haber sucedido así? A simple vista, parece demasiado simple. La estructura del relato recuerda a una película de acción norteamericana con aire de autoglorificación. En este sentido, es bueno recordar que el autor afirma haberse nutrido de fuentes norteamericanas. Eric Mueller,especialista en Oriente Medio y comentarista de "Action Report website", va más allá, y sospecha que el artículo fue posiblemente escrito en inglés como lengua original. Sin embargo, admite que muchos de sus datos son de valor, y que el fondo del relato coincide con otros análisis aparecidos en la prensa árabe.

En trazos gruesos, huelga reconocer que al menos tres puntos misteriosos de la guerra se explican a partir de la hipótesis de una entrega negociada de los altos mandos:

1) Dos días antes de la caída de Bagdad, los analistas militares de todo el mundo coincidían en que la cantidad de hombres que el ejército invasor disponía para la toma de una ciudad de millones de habitantes eran notoriamente insuficientes (ver www.iraqwar.ru). Sin embargo, pocas horas después la capital iraquí se derrumbó sin pelea.

2) No hubo capturas militares, banderas blancas ni rendiciones en público en semejante operación militar. Posteriormente, no hubo detenciones masivas de jefes militares -como en cambio sí las hubo y las sigue habiendo de funcionarios civiles- pese a las acusaciones de crímenes de guerra y al descubrimiento de fosas comunes de víctimas de la represión interna.

3) Hubo una enorme cantidad de fuerza militar desaprovechada. La más evidente fue la constituida por los Feyaidin, integrada incluso por voluntarios árabes llegados de países vecinos. Estos soldados estaban dispuestos a pelear pero nunca recibieron intrucciones para integrarse a un plan militar a fin de contener al enemigo. Abandonados a su suerte, luego de la ocupación vagaban sin destino temiendo ser capturados por los invasores y buscando vías para volver a su país (2)

La omnipresente presencia de la CIA

¿Agentes "plantados" entre los Escudos Humanos? No es descabellado, aunque tal vez ni siquiera fuera necesario. La CIA operó activamente y agresivamente en Irak luego de 1990, en desembozados intentos para derrocar al gobierno. En 1997 el agente Warren Marik se quejaba amargamente ante el Washington Post porque una represalia del gobierno en septiembre de 1996 había desbaratado la incipiente organización que había creado en el norte. Marik admitía que había hecho "todo lo que se podría pensar (contra el gobierno iraquí)": se habían organizado vuelos sobre la capital iraquí para arrojar folletos que ridiculizaban a Hussein en su cumpleaños, se había financiado entrenamiento militar y entrega de armas a las guerrillas kurdas con el fin de crear una "zona liberada", se habían impulsado golpes de palacio y se habían gastado millones de dólares en la producción de programas de radio y video tapes denunciando el régimen.(3). Todo, en complicidad con figuras de la "oposición" como Ahmed Chalabi y el resto del "Congreso Nacional Iraquí" que los nucleaba, y que es en realidad "parcialmente una creación de la CIA, que le dio su nombre y 12 millones de dólares entre 1992 y 1996" (4).

Agentes de la CIA, por lo tanto, hubo y había en Irak desde hacía años. Y sin duda que operaron durante la ofensiva militar de este año (pocos días antes de la caída de Bagdad, iraqwar.ru informaba de dos fusilamientos a ciudadanos iraquíes, presuntos colaboradores de la CIA).

Estos antecedentes tienen valor porque es poco creíble que se pudiera contactar y convertir en cuestión de meses a centenares de oficiales iraquíes. Pero es más fácil pensarlo con un enorme "background" de datos sobre contactos anteriores y potenciales jefes corruptos. Una vez logradas las primeras defecciones, el efecto retroalimentación facilitaría convencer a los más remisos.

Ahora bien: si hubo enviados extraordinarios entre los contingentes pacifistas, o si esta información solo intenta ridiculizarlos, es difícil de asegurar. Pero sin duda que cualquier organización de este tipo es extremadamente porosa. Ken O´Keefe, el creador de la organización (sugestivamente veterano de la Guerra del Golfo) relataba en febrero en su diario personal que cientos de voluntarios seguían llegado a Bagdad, muchos por su cuenta que habían preferido eludir el registro en las oficinas centrales (5). Por otra parte, es llamativo que la CIA pasara a ejercer funciones de comunicador en esta guerra, y en su página web oficial protestara por el uso y la ubicación de los Escudos Humanos durante la guerra. Conociendo el cinismo de estos organismos imperiales, es fácil de intuir la verdad oculta (6).

La guerra de asedio en múltiples niveles

A este sumario panorama hay que agregarle que, durante todos estos años de asedio que siguieron a la Guerra del Golfo, Irak fue sometido a durísimas sanciones internacionales que destruyeron su economía, a esporádicos bombardeos y a una campaña negra internacional que fue preparando ideológicamente al mundo para que, al menos, su invasión se aceptara como discutible.

Se trata de una técnica norteamericana de combate que combina "la diplomacia, el dólar y el garrote", como bien se define desde hace décadas en América Latina. Es un asedio en múltiples niveles al que se somete a la víctima de turno y que, lejos de acotarse al terreno estrictamente militar, incluye la estigmatización en foros diplomáticos, la propaganda negativa en el sistema mediático internacional, el cierre de compuertas comerciales y económicas, y la compra descarada de complicidades internas con fines de promover cambios violentos en el orden político. Se trata de una estrategia de destrucción y desgaste distribuido que sólo puede poner en marcha un Estado, como lo define Noam Chosmky, "extremadamente dinámico", ante el cual todas las precauciones son pocas, y defenderse con ingenuidad se convierte es una estupidez mortal.

claudioguevara66@hotmail.com

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Notas

1) Una versión completa está disponible en www.neravt.com/left/war/rabbah1.html, aparte de muchos otros sitios.
2) "Los Feyaidines que traicionó Saddam", por Eduardo Febbro, en Página 12 de Buenos Aires, abril 2003.
3) "How CIA's Secret War on Saddam Collapsed", por Jim Hoagland. Washington Post. Foreign Service. June 26, 1997.
En infomanage.com/secrets/saddam/cia.htm
4) "The CIA's Secret War in Iraq", por RANDY STEARNS, ABC NEWS.
En www.defencejournal.com/oct98/cia_secretwar.htm
5) Diary of Human Shield, por KEN O'KEEFE. CounterPunch. February 26, 2003.
En www.counterpunch.org/okeefe02262003.html
6) "Putting Noncombatants at Risk: Saddam's Use of "Human Shields". Comunicación oficial de la CIA.
En http://www.cia.gov/cia/publications/iraq_human_shields/


 
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