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Caracas / Venezuela -
 


El Gobierno se sustenta en la generación de debilidad
Elvia Gómez / El Universal (Venezuela) - 21/02/07

ENTREVISTA // Axel Capriles, psicólogo e investigador

Licenciado en Psicología y doctor en Ciencias Económicas, docente e investigador, con diplomado en Zúrich, Axel Capriles Méndez ha estudiado el comportamiento social de Venezuela desde la Independencia. Concentrado en la actualidad, confiesa su decepción al comprobar que lejos de su creencia de que el venezolano no se dejaba pisar, resultó en verdad un pícaro que se amolda al poder.

-¿Qué hace que las sociedades se hagan partícipes del culto a la personalidad?

-El culto a la personalidad es un mal general. La idea de la fama como pasión colectiva cada día tiene más peso, por ejemplo, en el cine ser una figura grandiosa, reconocida. La celebridad es un vacío que lo único que contiene es el ser celebrado. En (Hugo) Chávez uno ve cuáles son sus necesidades narcisistas por las cuales necesita ser adorado...

-Le preguntaba no por Chávez sino el por qué la sociedad acepta esa dinámica.

-Sí, eso es lo curioso, porque la gente necesita idealizar, allí está el fundamento del culto a la personalidad. A través de la historia hemos visto que se desarrolla el culto a la personalidad, desde la idea de (Thomas) Carlyle del Culto al Héroe. Yo creo que eso está muy vinculado a que todos los seres humanos tenemos fracturas en nuestra personalidad, estamos llenos de angustias y defectos y para sentir que nos salvamos de eso idealizamos a seres magníficos. Es la necesidad de construir un Yo poderoso vicarialmente por la incapacidad de construirlo en nosotros mismos.

-¿Por qué se da ahora esa propensión a hipertrofiar la imagen presidencial?

-La sociedad venezolana ha sido tremendamente maltratada, tiene una serie de fracturas y heridas muy profundas. Cualquier ciudadano común se siente débil ante la sociedad, se siente inseguro ante las autoridades y vive en una debilidad absoluta. El ciudadano no soporta sentirse continuamente oprimido, entonces, al construir una imagen grandiosa se siente protegido. El venezolano cuando se pone su franela y su cachucha roja y le rinde culto a Chávez ya se siente bajo la aureola de ese ser grandioso que lo apoya y lo cuida. Así compensa los sentimientos de minusvalía.

-¿Necesita este régimen generar pobres?

-Ya yo lo he dicho, el Gobierno se sustenta en la generación de debilidad, es un juego muy sutil y muy perverso. Los mantiene en condiciones de dependencia de modo que tienen que pedir la limosna (misiones) y a la vez los hace sentir queridos. En una sociedad que salga de la pobreza donde las personas se sientan más seguras, con una estructura institucional que las proteja, allí habitualmente no se da el culto a la personalidad. Es general a todos los latinoamericanos que las imágenes de identidad nacional son negativas y perniciosas, siendo así se construyen esos seres grandiosos y para la construcción del culto a la personalidad cualquier organismo político requiere mantener a la población en situaciones de gran carencia.

-¿Cómo influye esa situación en el sentido crítico?

-Cuando el pensamiento empieza a ser subordinado a la idea del otro se anula el sentido crítico. Fíjate tú, para pertenecer a ese mundo poderoso, de seguridad que me haga salir de la precariedad en que vivo, yo me convenzo a mí mismo de que yo creo lo que él cree, elimino todas las funciones del pensamiento crítico, que es una función psicológica diferenciadora y al eliminarla empiezo a funcionar por identidad.

-Somos desordenados y libertarios, ¿eso dificulta imponer el pensamiento único?

-Yo estoy terminando un libro sobre el arquetipo del pícaro donde trabajo su contraposición con el héroe. Los ideales que nos movilizan al culto a la personalidad tienen como polo opuesto lo vil, lo ruin y lo pícaro. El individualismo anárquico en Venezuela es una característica dominante y yo siempre pensé que eso era lo que nos iba a salvar del yugo del autoritarismo, porque no nos dejábamos pisar, por ese arquetipo del "alzao". Pero estos estudios me indican que el pícaro no se enfrenta al poder, no lo confronta, sino que simplemente se adapta al poder sin seguirlo. Es un anarquismo que acepta el yugo.

-¿Genera eso un desdoblamiento en la vida cotidiana?

-Claro, recuerda nuestra figura del folclor, Tío Conejo, que con astucia y viveza logra adaptarse al poder de Tío Tigre. Ha sido una de mis grandes tristezas ver a la sociedad venezolana en ese nivel de sometimiento, nos dejamos montar un sistema autoritario con la anuencia de la sociedad.

-Al ser libertarios satisfacemos nuestra necesidad sin respetar las normas.

-Esa es una de nuestras peculiaridades que se ve ese nivel de concentración de poder en un lado y por el otro ese nivel de anarquía, por eso dicen que este no es un gobierno dictatorial. Ahora el dominio se ejerce a pesar de mantener una especie de caos y anomia.

-¿Somos una sociedad débil para enfrentar al abusador?

-Claro, y esa debilidad viene de ese individualismo anárquico, de los bajos niveles de confianza. La idea del Gobierno del cooperativismo y de los consejos comunales es valiosa, sólo que lo están usando como forma retórica, como una ficción de poder para el pueblo cuando lo que realmente se está afincando es el culto a la individualidad.

-¿Cómo se explica que ante las fallas la gente dice: "Es que el Presidente no sabe lo que está pasando"?

-Tiene el propósito de defenderse y seguir recibiendo vicarialmente toda esa aura benéfica que da identificarse con la gran figura del héroe que no se puede resquebrajar.

-¿Y cuándo se produce el quiebre?

-Yo creo que cuando se agudiza la crisis.

-¿Cometieron los gobernantes el error de no educar para la democracia?

-La democracia en Venezuela se impuso no tanto por la voluntad popular como por la voluntad de una clase política que tenían ese ideal. Ellos se confiaron en que esa democracia estaba enraizada en el pueblo y no fue así, se enraizó en ciertos niveles pero no en el funcionamiento fundamental que es un balance de derechos y deberes y en la consideración del otro.

-El "otro" no existe.

-No, no existe. Hay la idea de un individuo anárquico que siempre puede buscar lo que él desea y siempre tiene acceso a una situación de excepción.

-Ese desconocimiento del "otro" marca la pauta del comportamiento de Hugo Chávez.

-Ese es el problema fundamental del narcisismo, se está tan concentrado en su visión del mundo que la otra parte no existe. Y esa es la contradicción, porque él dice que quiere desarrollar la vida comunal como una forma de acción colectiva y por el otro lado construye un culto a una personalidad única.

-¿Cómo influye la celebración del golpe del 4F en esa contradicción?

-Eso debilita aun más a la sociedad porque legaliza el cinismo como discurso público. Permite que se pueda estar diciendo una cosa y haciendo otra, que ha sido uno de los problemas fundamentales en la sociedad venezolana, la disociación entre la palabra y la acción.

 


"Bajar los sueldos es un recurso retórico"


Axel Capriles es coautor del Diccionario de la corrupción en Venezuela y del libro El complejo del dinero. No cree que la medida de bajar los salarios en la Administración Pública sirva para corregir los vicios.

"Yo creo que ahorita no hay diferenciación entre el dinero público y el privado. Todos los fondos del Estado son fondos privados de la revolución, le pertenecen a un movimiento político. Hablar de bajar los sueldos es un recurso retórico indiferente, porque rebajar a los jueces 10 millones de bolívares no les va a afectar en absoluto, sus niveles de vida dependen del puesto donde están y no de la remuneración".

Consultado sobre la exacerbación de la envidia implícita en la retórica oficial, Capriles explica que este "es un sentimiento natural que está en la base de la construcción del aparato psíquico". Precisa que la envidia puede tener una función positiva cuando se transforma en emulación expresada a través de la competencia individual. "Pero en un esquema donde se dice que el mérito y la competencia individual es perniciosa no se permite que la envidia se transforme en un motor hacia la superación y la deja convertida en envidia rencorosa, que es un verdadero problema porque lleva a la nivelación por debajo. Lo que se busca no es el bien del contrario como fuerza para la superación propia sino que busca la destrucción del objeto envidiado". EG

 


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“Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado,
este Estado no deberá subsistir, y al fin no existiría”

Simón Bolívar


Sección
El Estado Soy Yo

"Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes;
es un país de esclavos"


Simón Bolívar, 2 de enero de 1814

 

 



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