Socialismo del siglo XXI
Manuel Isidro Molina* / Semanario La Razón (Venezuela) - 25/02/07
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La discusión pública sobre el “Socialismo del siglo XXI” cogió calle. Sin embargo, la diatriba no escapa a la impronta de la vocación monopartidista del gobierno, ni al primitivismo de la derecha macartista que todavía canta loas a los dogmas (neo)liberales y a los intereses del imperio capitalista mundial.
Una inmensa sombra de dudas recorre la geografía venezolana, pues poco es lo que se conoce de la propuesta teórica del gobierno, mientras van en paralelo el paquete de leyes gubernamentales mediante ley habilitante, la reforma constitucional (otro secreto) y la formación del también intrigante “Partido Socialista Unido de Venezuela” (PSUV). Nada en firme, todos en ascuas, pendientes de las decisiones que finalmente tomará el presidente Hugo Chávez Frías, quien concentra el poder en Venezuela y disfruta de su mando autocrático.
El PSUV será una muestra del llamado “Socialismo del siglo XXI”. Su concepción y organización serán las delineadas por Chávez, con los dirigentes que Chávez diga, y en las condiciones que Chávez imponga. Cero discusión. Será la muerte de la pluralidad política e ideológica en el torrente político y social afecto al gobierno, porque todo nace y muere en manos de Chávez, como él diga o se le vaya ocurriendo. El nuevo partido nacerá castrado, como es fácil percibir; los integrados en él, quedarán “a las órdenes del Comandante”, como lo estuvo el MVR y como terminó muriendo el “Polo Patriótico”, entre 1998 y 2000. Chávez, definitivamente, no quiere un partido de y para la discusión; apenas le interesa un instrumento para ganar elecciones afincado en el abuso de poder y la corrupción. Ah, y que le aplauda hasta sus malos chistes, que tape hedores y articule controles.
Más allá del PSUV, está la vida real, la conducción pública, las políticas públicas lanzadas sobre la sociedad, con ánimo de control monopartidista. El tejido partido-gobierno seguirá siendo el mismo, sin fronteras en cuanto a recursos financieros, materiales y burocráticos. Parirán un ratón, más de lo mismo.
Quienes venimos planteando, desde hace años, la búsqueda de los rasgos clave de la “Izquierda Contemporánea” (así la llamé en una de mis columnas, en 2005), asistimos pasmados al circo jurásico montado por quienes en pleno siglo XXI, se aferran a las realidades del siglo XIX, como si entre 1848 (“Manifiesto Comunista”) y 2007 no hubiese ocurrido nada en el mundo. Tanto, que se traen como referentes “La Comuna de París” y otros episodios históricos de las luchas políticas y sociales de aquellos tiempos, cuya importancia nadie puede dejar de reconocer, pero resulta una insensatez darles entidad modélica para los tiempos que corren.
Un sesgo anarquista impregna los esbozos conocidos, mientras privan las recetas maquiavélicas para el manejo del poder, quedando en un plano muy lejano lo relativo a la libertad y la pluralidad, elementos clave de las propuestas revolucionarias contemporáneas, al mismo nivel que el de la justicia social y la defensa de los derechos (y deberes) ambientales.
El dogmatismo, supuestamente “comunista”, de abolengo estalinista propugna la tenencia férrea del poder, ante lo cual los derechos civiles conquistados mundialmente con las duras luchas de los pueblos, son meras zoquetadas o formalidades que deben ser respetadas mientras sea necesario, solamente.
El “socialismo” quiere ser manoseado como envoltorio de un sistema perverso de poder, que ha venido siendo hilvanado durante los ocho años y meses que han corrido desde el triunfo electoral de diciembre de 1998 y el inicio del gobierno en febrero de 1999. Nada ha quedado en pie, y poco se ha construido, salvo el poder unipersonal del presidente Hugo Chávez, en torno a quien se ha diseñado y aplicado un culto a la personalidad realmente repugnante. En ese mundillo fantasioso, Chávez está “hasta en la sopa”, todos los días y a toda hora, una verdadera obstinación. Subalternizados están los Poderes Públicos: Chávez los ilumina y controla, los monitorea y utiliza. Todo lo decide él y todo lo controla él. ¿Cuál socialismo?
Hoy, luego de siglo y medio de luchas por la justicia social, la solidaridad y el desarrollo armónico de las sociedades, la democracia es consustancial al socialismo. Y democracia no es pantomima, es civilismo, pluralidad, discusión y elaboración teórica permanente, para garantizar la participación popular (ciudadana) en la toma de decisiones y en el desarrollo de las políticas públicas.
Los rasgos autoritaristas del gobierno de Chávez, niegan la esencia democrática del socialismo contemporáneo, lo limitan, lo deforman, en tiempo de gestación. La discusión apenas comienza.
EL CONFESIONARIO
• UN FUERTE ALTERCADO VERBAL escenificaron las diputadas Cilia Flores e Iris Varela, durante una reunión privada de varios parlamentarios del MVR. La “fosforito”, respaldada por Luis Tascón, arremetió fieramente en contra de la presidenta de la Asamblea Nacional y su esposo Nicolás Maduro, ministro de Relaciones Exteriores, a quienes calificó de adulantes del presidente Hugo Chávez Frías. ¿Temas? La corrupción y la reforma constitucional: la primera, porque en la AN reposan informes y casos de presuntos hechos de enriquecimiento ilícito con dineros públicos, y están congelados, lo que no se corresponde con la supuesta “guerra a muerte contra la corrupción” anunciada tantas veces por el Jefe del Estado; y la segunda, porque Flores, siendo presidenta de la AN, encabeza la Comisión Presidencial para la Reforma Constitucional, pero ni consulta ni informa a los parlamentarios sobre tan delicada materia. El altercado –dicen mis fuentes- traerá cola y se proyectará más allá de las cuatro paredes del Palacio Federal Legislativo. Uno no sabe…
• LAUREANO MÁRQUEZ, articulista, y TEODORO PETKOFF, director del diario caraqueño Tal Cual, pasaron a ser resonantes víctimas de las maniobras escarmentadoras del poder. Sendas multas judiciales son una majadería política con manto tribunalicio, a propósito de una fina carta humorística con piquete político crítico hacia el presidente de la República. La mojigatería de quienes movieron las teclas judiciales, ni es creíble ni cabe en estos tiempos signados por el recurrente desmadre verbal del presidente Chávez. Ojalá, nuestro “Primer Magistrado” utilizará la culta y agradable prosa de LM, politólogo y famoso humorista de reconocida gracia y elegancia. A ambos y a todo el equipo de Tal Cual, les expreso mi solidaridad gremial, política y ciudadana. La colecta de dinero promovida por las víctimas y respaldada por el Sindicato Nacional de Trabajadores (SNTP), es una bofetada colectiva contra quienes no nos dejan de asombrar con el abuso de poder y el jalabolismo más abyecto, al cual nos quieren acostumbrar. LM y TP seguirán donde están, incólumes, mientras que sus victimarios van rodando hacia el foso de las hechuras cobardonas que siempre han rodeado a los gobernantes autoritaristas.
[*] Manuel Isidro Molina / E-mail: manuelisidro21@gmail.com / mim_consultores@yahoo.com
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