Los bonos antiinflacionarios
Humberto Decarli* / El Mundo (Venezuela) - 03/03/07
|
La emisión de los bonos del sur es presentada por el gobierno como una salida para enfrentar la inflación reduciendo la masa monetaria y darle además un alivio al control cambiario disminuyendo la presión del dólar libre. Sin embargo, esa apreciación se corresponde con el lugar común de la ortodoxia neoliberal tan detestada supuestamente por esta administración.
Hay que preguntarse acerca de la eficacia de la medida en un sentido amplio y no en el tradicional blandido por los voceros oficialistas. En primer lugar, los motivos para comprar una deuda externa de otros países porque la mitad de los bonos se refiere a esta clase de obligaciones. Obviamente que se insertan en la estrategia de construir un liderazgo internacional con base en los recursos financieros, experiencia ya conocida durante la primera gestión de C.A. Pérez.
Segundo, quién se beneficia con su compra con miras al ahorro e inversión. Indudablemente que la banca y sectores con capacidad adquisitiva porque la acumulación no le está permitida a las grandes mayorías, devengadoras del salario mínimo y cuyos escasos ingresos se van en la adquisición de alimentos y productos básicos, amén de los excluidos sociales quienes apenas subsisten en condiciones infrahumanas.
Tercero, es un respiradero para sacar divisas del país y de nuevo esa posibilidad recae en sectores privilegiados con liquidez para hacerlo. Esta orientación es estimulada por los bajos dígitos de los intereses pasivos de la banca siempre por debajo de la inflación generando pérdidas para quienes se atrevan a represar dinero en el sector financiero nacional. Adicionalmente es importante hacer notar el incremento de la rentabilidad de esta clase de bonos en la medida de mayor inversión, motivo por el cual siempre se favorece a los más poderosos.
Cuarto, es una oferta sin imaginación muy similar a las asumidas por las orientaciones del puntofijismo en el pasado. Cuando uno oye a los ministros señalando las bondades de estas emisiones y el cometido antiinflacionario pretendido, rememora la actitud de los cuadros dirigentes de los gobiernos blanquiverdes repitiendo las recetas planteadas por el consenso de Washington para los países del Tercer Mundo.
Nos encontramos en una coyuntura típica de las bonanzas financieras ocurridas por la renta petrolera y las subidas inusitadas del excremento del diablo. Cuando hay esta situación se proponen los mismos ofrecimientos porque el país se encuentra enmarcado dentro de una política económica y monetaria estructural, respondiendo a los mismos dicterios.
En síntesis, se trata del mismo camino utilizado en el pasado para drenar la liquidez y por ende la inflación como lo ordena un esquema ortodoxo desde el ángulo económico. Los diseños de este tipo de políticas siempre van por las mismas sendas pero en el fondo suponen mecanismos compensatorios para intentar frenar la inflación y adelantarse al paquete draconiano de medidas ya anunciado por el gobierno a principios de año.
[*] Humberto Decarli / E-mail: hachede@cantv.net
Artículo recomendado:
Militarismo y cambio social
Humberto Decarli R.* / Soberania.org - 23/03/06
Imprimir
Enviar |
|
|
Volver |
|
|
|
Portada |
|