CITGO: entre la pobreza y la codicia
José Gil*
/ Reporte de la Economía (Venezuela) - 13/03/07
|
Especial, Reporte.- En el año 2004 la
revista Fortune habló de Citgo como una
de las empresas más admiradas del mundo. En este 2007, CITGO es promocionada
como benefactora de gente pobre
en Venezuela y los Estados Unidos, a la
vez que otras voces al observar sus inversiones,
gastos, evasiones fiscales e intereses
le denuncian como una estafa a la nación Venezolana.
¿Cuál es la realidad?
Este tema goza de mucho interés político,
por lo que cuesta al ciudadano común asumir una posición imparcial sobre
el mismo.
Dejemos que un análisis breve de su historia, pero sobre todo los números
derivados, y escarbados, de diferentes
informes y fuentes, hablen por si mismos
de CITGO, nos permitan conocer el aspecto
medular de lo que ocurre, y tomar
posición al respecto.
La historia
CITGO es una empresa que nació a la
sombra de la cultura económica y energética
de los Estados Unidos. Desde 1910 cuando una pequeña empresa
llamada “Cities Services” nace y
hasta que se consolida en 1965, sus actividades
y negocios muestran una cultura
de una típica empresa “doméstica” del
norte.
En 1982 la Occidental Petroleun Corporation adquiere a Cities Services, y en
1983 la empresa “Southland Corporation”
adquiere el negocio de refinación y
mercadeo de Cities Services y lo renombra
CITGO.
PDVSA entra al negocio como parte de
sus operaciones iniciales, al incursionar
en la liga de negocios internacionales en
1986 cuando le compró a Southland el
50 por ciento de CITGO.
En 1987 compró el 50 por ciento de la
refinería “Champlin” en Corpus Cristi,
Texas, quedando la otra mitad en manos
de UNOCAL. La empresa resultante fue llamada UNOVEN, y entre los dos socios se encargarían
de suministrar crudo para la
refinería.
En 1990 PDVSA adquirió la otra mitad
de CITGO y de “Champlin” en Paulsboro,
Pensilvania, y luego en 1993 compró
“Savannah”, en Georgia.
Siguen las compras y entre 1994-1997
PDVSA adquirió el 50 por ciento de
Lyondell-Citgo, con base en Houston, e
incrementó su participación accionaria
de 11 por ciento a 41 por ciento y adquirió
la otra mitad de UNOVEN y le cambió
el nombre a PDVMR. Es interesante destacar que una vez adquirida
la totalidad de UNOVEN, se reduce
el volumen de crudo aportado por
PDVSA y se incrementó el comprado en
el exterior.
En el 2004 se decide mudar las oficinas
de CITGO en Tulsa, Oklahoma a Houston
en Texas.
Esa mudanza tuvo un costo cercano a
los 100 millones de dólares, y generó
compromisos de deuda a futuro con el
gobierno de Texas, mientras algunos
analistas señalaron por prensa internacional
que en Oklahoma se pagaba
menos impuestos.
En el 2006 vende su 41 por ciento
de participación en Lyondell
por 1.314 millones de dólares.
De todos estos negocios, se denuncia
por diferentes autores
(J.C. Boué, C.M. Potellá, Gastón Parra [hoy presidente del BCV],
entre otros), que tras bastidores
se materializaron una serie de adquisiciones
de activos, que sufrían
de una infame carencia: las refinerías
compradas fueron diseñadas
y construidas para refinar
crudo liviano, y el nuestro es
principalmente pesado, de modo
que se estaban sentando las
bases no para un negocio venezolano,
sino para uno multinacional
cuyo núcleo planteaba vender
nuestro crudo con descuentos de hasta
el 20 por ciento de su valor en ese momento,
y comprar el liviano a refinar en
los mercados a precio internacional.
Cuando se analiza en detalle los aspectos
históricos de las políticas petroleras
venezolanas y las operaciones de compra
y venta en CITGO, parece acertado
el juicio de diversos analistas quienes
coinciden en que “CITGO es una empresa
diseñada para exportar ganancias e
importar costos. Nace producto de fusiones
de diversos intereses financieros en
EE.UU., es adquirida por PDVSA entre
1986-1990 como parte de un programa
político de internacionalización,
se forja al calor de negocios
que lesionaron el patrimonio
nacional y que justificaron
inversiones mil millonarias,
en divisas para mantener
activas refinerías adquiridas
con sobreprecio y en
pésimas condiciones de funcionamiento”.
Este breve resumen destaca
principalmente tres cosas:
I) CITGO nació, creció y se
consolido en territorio norteamericano
y sus relaciones
y transacciones están
adecuadas a la infraestructura,
cultura e intereses de esa
economía.
II) CITGO es una empresa que moviliza
mucho dinero por concepto de compra
de crudo liviano en el exterior, así como
por sus transacciones en la bolsa y
pagos a terceros.
III) El margen de ganancia histórico es
muy bajo pues la ganancia de CITGO
depende de lo que queda de ganancia
luego de refinar, lo que llaman los expertos
el “netback” que es la diferencia de
los ingresos por venta menos los costos
y gastos de refinación.
La codicia
La tabla 1 [Abajo] expone las cuentas de CITGO desde 1990, cuando es adquirida en
su totalidad por PDVSA. Interesante que
el total de ingresos desde entonces y
hasta finales del 2004 es de 228.512 millones
de dólares, poco más de 8 veces la
deuda externa venezolana, mientras
que el aporte al fisco venezolano es de
apenas 1.113,8 millones de dólares, lo
que representa un 0,5 por ciento, esto es,
50 centavos de dólar por cada 100 dólares
vendidos.

No existen balances publicados de
CITGO desde el 2005, y para completar,
las cifras se dispone solamente de las declaraciones
de sus Gerentes. Félix Rodríguez, presidente de CITGO,
y Rafael Ramírez, Ministro de Energía
y Petróleo y Presidente de PDVSA,
indicaron que al cierre del 2005 CITGO
generó dividendos por el orden de los
750 millones de dólares. Luego agregan que “si incluimos los
activos que vendimos, como es el caso de
la refinería Lyondell, los dividendos pasarían
los 2.100 millones de dólares. Ya para Venezuela se enviaron 800
millones de dólares, por concepto de dividendos.
Mientras que por venta de activos
la cifra llega a 1.075 millones de
dólares”.
La medula espinal de este asunto es: ¿vale la pena invertir 100 dólares en CITGO,
si el retorno es de sólo 50 centavos
de dólar?.
La respuesta depende de quien la dé:
• Para un Directivo de CITGO la respuesta
pudiese ser algo como: “el netback
siempre arroja márgenes pequeños,
pero resulta estratégico mantener
presencia en mercados como Estados
Unidos, además, estamos mejorando
el aporte fiscal con la visión del nuevo
gobierno”.
• Para un Gte. de Mercadeo de CITGO la respuesta pudiera ser: “por supuesto
que es un buen negocio”. Claro que hay
que recordar que los bonos de productividad
a los empleados en CITGO, no se
pagan por lo que se vende o la ganancia
corporativa, sino por el volumen de
compra de crudo liviano a terceros.
• Para un político en el gobierno de
turno: “la revolución ha logrado que
CITGO envíe dividendos a Venezuela
que antes se quedaban en Estados Unidos,
estamos adecentando a CITGO”.
• Para un político en la oposición: “el gobierno
está recibiendo más dinero porque
el precio del barril fue mayor en el
2005, y no por políticas acertadas o
buen criterio gerencial”.
• Para un lector de prensa avispado o
para alguna profesora capaz de la autocrítica,
en algún salón de clase en una
universidad en Venezuela, la respuesta
pudiese ser: “CITGO fue, y sigue siendo,
un insulto y una estafa contra nuestra
nación, es una verguenza, y deberían liquidar
esos activos, detener la compra de
crudo a precio internacional y encarcelar
a los culpables de su creación y a los
que perpetúan su existencia”.
• La respuesta de un residente del Estado
Vargas, a cuya comunidad CITGO le
haya donado 1 millón de dólares… la veremos
adelante en este análisis.
La pobreza
Aunque CITGO percibe enormes
ingresos, eso no le hace una empresa
rica ni enriquecedora del interés
venezolano.
Un breve análisis de sus numeritos financieros
revela que en realidad a través
de CITGO se empobrece a la nación
desde sus inicios, especialmente
desde 1990.
La gráfica 1 [Abajo] muestra el porcentaje de
costos operativos de PDVSA y el porcentaje
de participación fiscal. Se observan
cuatro aspectos importantes:

Los costos de Petróleo de Venezuela
mantienen una tendencia permanentemente
ascendente, tal como muestran las
barras del gráfico y su curva de tendencia.
La participación fiscal muestra tendencia
clara a bajar desde 1990, como se observa
por las barras gris oscuro y su curva de
tendencia en gris. Hay un ligero repunte de participación
fiscal en 1996 y luego la tendencia vuelve
a bajar. El punto de cruce de las cifras
es 1990, el año en que se concreta la
compra completa de CITGO.
Es importante señalar que el impacto
más sensible de los gastos operativos para
PDVSA lo representan justamente las
compras y gastos que realiza en el exterior,
especialmente el crudo liviano que
se compra para poder suplir las refinerías
que conforman a la corporación que
llamamos CITGO.
Sobre el uso del dinero en CITGO y la
evasión fiscal ha habido mucho análisis,
y todos concuerdan en “es un mal negocio”,
por no decir algo peor.
En el 2004, Vladimir Noriega (auditor
general de CITGO) y Jesús Rojas (Pte. de
la Subcomisión Especial de Investigación
de CITGO) informaron en a la prensa
que desde el 2001: “se diagnosticó una
disminución de los derechos del dueño”.
En la misma línea de denuncias estos
personajes informaron que: “en el año
2002 CITGO gastó 718 millones de dólares
y no sabemos en qué”.
La gráfica 2 [Abajo] muestra el porcentaje de
costos operativos de PDVSA y los gastos
realizados en compras de crudo para nutrir
las refinadoras en el exterior. Se observan
dos aspectos claves:

Los costos de PDVSA mantienen una
tendencia ascendente.
Las compras de crudo en el exterior
muestran un importante incremento a
partir de 1990.
Cabe destacar que es 1990 el año en
que PDVSA adquiere la totalidad de
UNOVEN para CITGO y se reducen los
volúmenes exportados de crudo Venezolano,
de modo que se incrementó el
numero de barriles comprados en el
exterior.
De menos de un 5 por ciento de los
gastos de PDVSA, a partir de 1990 la
compra de barriles para CITGO se convirtió
en un 23 por ciento, y llega a un
máximo de 40 por ciento en el 2001, y 39
por ciento para el 2004. Recientemente se publicó información
sobre el hecho que CITGO compra
unos 350 mil barriles por día en el
exterior.
Las compras son para cargar sus refinerías
y para surtir sus estaciones de servicio,
pues PDVSA sólo suministra la mitad
de los crudos que CITGO necesita, de
modo que se sigue subsidiando una cadena de valor lejana al interés nacional.
El Ministro Ramírez informó que en
el 2005 el ingreso Internacional para
PDVSA fue de 54.304 millones de dólares,
y sus costos y gastos 51.779 millones
de dólares, estos últimos principalmente
obedecen a la compra de crudo
para refinación.
En esa línea de información O. Campell
señala que “cuando se revisan los
desembolsos de PDVSA en esta materia
se reporta un total de 25.400 millones de
dólares en el 2004 y 32.979 en el 2005.
El aumento en 2005 refleja el alza general
en los precios de petróleo "de modo
que una bajada del precio del barril no
solo aprieta la garganta en Venezuela,
sino que hará humo las 'ganancias' de
CITGO".
Dado que desde el 2006 CITGO no envía
sus cifras a la SEC, no se cuenta sino con declaraciones de prensa de voceros
de PDVSA, que en algunas oportunidades
son ambiguas o difieren en los montos
indicados, lo que dificulta una evaluación
de resultados.
Se evidencia que CITGO es una carreta
con los bueyes detrás, una carga pesada
para Venezuela. Maneja mucho dinero
en la compra, en las comisiones, impuestos
y en relaciones empresariales
internacionales, pero casi nada aporta
para Venezuela.
De todos modos, dondequiera que haya
mucho dinero, pocos controles y mucho
poder político... siempre habrá defensores
de lo indefendible.
La imagen
Estos últimos años se ha realizado una
flamante campaña de imagen involucrando
a CITGO en el “rally” en el Orinoco
y con notas de prensa sobre “donaciones”
de medicinas y apoyos “generosos”
a las misiones.
Por ejemplo en el 2004 hubo mucha
publicidad por 1.5 millones de dólares
donados en medicinas al programa “Barrio
Adentro” en el Estado Vargas por
parte de CITGO. ¿Cuánto representa eso
si se compara con lo que hemos enviado
al exterior o con las ventas realizadas?
Esto nos puede permitir suponer que
la respuesta de un ciudadano de Vargas,
favorecido por la generosidad de CITGO
pudiese ser “nunca nos habían dado
nada, y ahora con la revolución CITGO
nos esta ayudando, que viva CITGO”.
¿Cómo explicar al ciudadano común
que tales donaciones representan 1
dólar por cada 38.500 dólares vendidos
en el exterior?
Los dueños de CITGO preguntamos
El Artículo 143 dice: “Los ciudadanos y
ciudadanas tienen derecho a ser informados
e informadas oportuna y verazmente
por la Administración Pública”,
... “Asimismo, tienen acceso a los archivos
y registros administrativos”... “No se
permitirá censura alguna a los funcionarios
públicos o funcionarias públicas
que informen sobre asuntos bajo su responsabilidad”.

[*] José Gil / Analista/ Shell Venezuela
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