El graznido del halcón
Walter Martínez
(Dossier) / Últimas Noticias (Venezuela)
- 01/06/03
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PAUL WOLFOWITZ:
Dio declaraciones explosivas a Vanity Fair AP |
Irak está detrás del brote de ántrax”.
(Observer, Oct. 14, 2001). Nunca pudieron justificar esta mentira.
Apoyaban las “filtraciones” de los
Halcones de la ultraderecha en Washington. Le hacían la vida
difícil a gente como Colin
Powell. Los ideólogos que hoy nos hablan
de guerra global de duración indefinida, son los sobrevivientes
de la Administración Reagan (IránContras y otros escándalos
incluidos) y/o de la Administración Bush padre. “Esta
guerra (contra el terrorismo mundial) podría durar para siempre...”,
dijo un sonriente Donald
Rumsfeld. Esos mismos Halcones han vuelto a copar posiciones
en los Departamentos de Defensa, de Estado, en los Servicios de
Inteligencia y en el Consejo de Seguridad Nacional, son
los llamados “Americanistas” : partidarios de una potencia
hegemónica mundial.
Los “Internacionalistas” como Colin
Powell terminaron marchando al ritmo de los tambores de guerra.
El eco llegaba fuerte y claro desde el Reino Unido e Israel, hasta
Australia, preocupada por su inserción en el nuevo panorama
mundial. Polonia, huyendo de su cruento pasado, no vaciló
en colaborar. No en vano es nuevo miembro de la Otan y protagonista
en su huida hacia Occidente, del “Contrato del Siglo”
para la compra de los nuevos F-16 para su Fuerza Aérea.
A la España de Aznar, por supuesto, no le devolvieron
Gibraltar.
Pero tuvo más bajas en un solo día, que sus aliados,
en el charter de retorno, tan trágico como el de la legendaria
101 Aerotransportada al regreso del Líbano, cuando la intervención
de Sharon y Ronald Reagan.
Cuestion de estilo.
Samuel Huntington y su Choque de Civilizaciones
no estaría tan de moda de no haber sido por el ex-Asesor
de Seguridad Nacional (¡¡de Jimmy Carter!!)
Zbigniew Brzezinski, quien no se cansó de
alertar sobre el peligro del mundo Árabe-Islámico
y el llamado “Arco de Crisis” que va
desde los países islámicos del Lejano Oriente hasta
el Asia Central y la ex-Unión Soviética, pasando por
el Medio Oriente, reclamando para Estados Unidos el petróleo
y el gas de todo el globo. Como los extremos se tocan,
llegó a tener eco en el pintoresco ultranacionalista post-soviético
Vladimir Shirinovsky quien advertía del
peligro de la penetración de los fundamentalistas islámicos
en Rusia. Uno podría llegar a la conclusión de que
la diferencia entre Republicanos y Demócratas solamente es
de estilo. Durante su visita a la Duma, en Moscú (Junio 2000),
Bill Clinton lo propuso con más elegancia
cuando ofreció una alianza que “debería
estar a la altura de las amenazas contra nuestra seguridad común.
Como ustedes bien saben, somos todos más
vulnerables al terrorismo, al crimen organizado, a la diseminación
nuclear, a las armas químicas y biológicas... En un
mundo así, para proteger nuestra seguridad debemos desarrollar
mayor cooperación; y no mayor competencia entre las naciones
que compartimos las mismas opiniones”. Esto, que
suena sospechosamente actual y familiar, obviamente fue dicho antes
del 11 de Septiembre, de la Guerra contra Afganistán y de
la actual Invasión a Irak. No obstante, en aquella oportunidad
fue interrumpido por el Sr. Shirinovsky quien le gritó a
Clinton que debería levantar el embargo contra Irak y sacar
de Yugoeslavia las tropas de la Otan. No deberíamos
extrañarnos si el discurso de George
W. Bush suena parecido al de Clinton durante
su visita a Rusia o en la Cumbre de Evian.
Te lo dije...
Invadido y ocupado Irak, violando la Carta de las Naciones
Unidas y contra la voluntad de Europa, Bush trata de perfeccionar
su acto de equilibrio en la cuerda floja, torciéndole el
brazo a Sharon quien ha llegado a decir, para escándalo
de sus aliados de la extrema derecha, que no es posible “seguir
ocupando militarmente” los territorios donde habitan
tres millones y medio de palestinos. No puede llegar con las manos
vacías cuando le ofrezcan el pan y la sal en Rusia, ni mucho
menos cuando le ofrezcan el agua en la Cumbre de Evián.
Lo que no esperaba era tener que llegar a la “Vieja
Europa” desarmando bombas. El “Halconazo”,
Paul Wolfowitz, (Número 2 del Pentágono),
declaró a Vanity Fair, y saldrá publicado
este miércoles, que el pretexto de las armas de destrucción
masiva para invadir Irak había sido utilizado “por
razones burocráticas”.
Quitándole la alfombra bajo los pies a su propio jefe Donald
Rumsfeld, afirma: “Por razones burocráticas,
nos pusimos de acuerdo sobre un punto: el de las armas de destrucción
masiva, porque era en lo único en que todo el mundo estaba
de acuerdo”. El otro motivo “que pasó casi desapercibido,
pero es enorme”, es que el derrocamiento de Saddam Hussein
permitiría retirar las tropas estadounidenses de Arabia Saudita,
una presencia que constituye una de las principales quejas de la
red terrorista Al Qaeda (AFP). Esto hizo saltar, literalmente, al
Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes,
que no piensa pasar por bobo ante sus electores.
El Pentágono acusó a Vanity Fair de malinterpretar
completamente lo dicho por Wolfowitz.
El Presidente Bush expresó el mismo jueves a la televisión
polaca: “Encontramos armas de destrucción masiva.
Encontramos laboratorios biológicos. Encontraremos más,
a medida que pase el tiempo. Los que digan lo contrario están
equivocados”. Por lo visto, uno de los tantos equivocados
es nada menos que el Teniente General James Conway,
Comandante de la Primera Fuerza Expedicionaria de los Marines.
En una teleconferencia desde Bagdad con los reporteros en Washington,
dijo textualmente: “Hemos estado virtualmente en cada
depósito de armamento entre la frontera de Kuwait y Bagdad;
pero, simplemente, ellas no están”.
“Fue una sorpresa para mí, y continúa
siéndolo ahora, que no hemos descubierto armas (de destrucción
masiva) ”. El Pentágono, en una decisión
urgente, ha enviado 1.400 especialistas para tratar de localizarlas.
El Selecto Comité de Inteligencia del Senado
ordenó a los inspectores generales de la CIA, del Pentágono
y del Departamento de Estado, avocarse de inmediato al caso. Rompiendo
los esquemas de discreción, el Director de la CIA George
J. Tenet remachó: “Nuestro trabajo es llamar
a las cosas como las vemos y decirle a los que hacen la política,
lo que sabemos y lo que no sabemos; lo que pensamos y en qué
nos basamos”.
Desde una posición muy desairada, Tony Blair,
al ser recibido oficialmente en Polonia, dijo vía satélite:
“La idea de que autorizamos o hicimos que nuestras
agencias de inteligencia inventaran alguna pieza de evidencia, es
completamente absurda”.
Si nos referimos a nuestro Dossier
“Guerra
contra la Opep” (Últimas
Noticias, Feb 9, 2003), recordaremos que “El ‘Dossier
de Inteligencia’ presentado por la Oficina del Primer Ministro
Británico resultó ser un vulgar plagio”. “Avergonzados
funcionarios en Londres admitieron que una gran parte del informe
fue copiado palabra por palabra -incluyendo errores gramaticales-
de la tesis de un estudiante (Reuters, Feb 7) ”.
No obstante, ante el Consejo de Seguridad Colin Powell se refirió
al Documento como “exquisito en detalles”
cuando negaron a Hans Blix y a Al-Baradey,
el tiempo necesario para que la ONU y la Agencia Internacional de
Energía Atómica completaran su misión con la
esperanza de poder evitar una guerra. Tratando de parar el acero
de Wolfowitz, este jueves Donald Rumsfeld tronó: “Puedo
asegurarles que esta guerra no fue llevada a cabo bajo ningún
pretexto falso” (Infinity Bradcasting) ; y se lanzó
al fondo con su estocada secreta: “Es lo que la inteligencia
de Gran Bretaña también sugirió”.
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