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Caracas / Venezuela -
 


El ejercicio de la verdadera libertad nace en la conciencia
María Walter* / Soberania.org - 09/04/07


La libertad para los venezolanos no puede continuar siendo mera palabra, la libertad requiere de praxis concreta.  El pensamiento crítico es su expresión más pura, porque asumirlo implica,  dejar de lado todo temor que es, en definitiva, la muralla que coarta las acciones de los seres libres


La política del temor toma cuerpo de múltiples formas, porque su objetivo es  neutralizar las acciones de la conciencia individual y social.  Los pueblos libres, requieren de ciudadanos libres.  La libertad política es el ejercicio de la ciudadanía y más, es la búsqueda conciente de más y mejores formas de convivencia física/ambiental.  En el extremo  del ejercicio de los derechos humanos espirituales, políticos y sociales que la ciudadanía consagra,  el deber ser de toda sociedad evolucionada es en  ejercicio de la libertad política,  la garantía de la paz, la justicia y la equidad social, la búsqueda superior sostenida en la ética y la moral como valores per se,  de la conciencia colectiva.  

Cuando tales valores son negados en una sociedad,  solo el pensamiento crítico mediante el ejercicio de la libertad política,  asume  la ruptura con los antivalores existentes.  Por ello, la libertad política no concilia con el autoritarismo,  dado que este emerge como expresión  de  dominio, de gobierno que,  mediante demostración  de fuerza y poderío,  impone la realidad a la cual hay que asimilarse, circunscribirse.

El uso de la fuerza no necesariamente se hace tangible, sin embargo,  está allí,  como posibilidad que se vale del temor como forma concreta de enajenación, manipulación de la conciencia.   Vencer el temor y su expresión más brutal, el miedo,  es en consecuencia,  la línea de acción a seguir para frenar el autoritarismo y  sus  formas de dominio. 

Vencer el temor y su expresión más brutal, el miedo, es en consecuencia, la línea de acción para el ejercicio de la libertad política.  La libertad política no existe sin la materialización del pensamiento crítico, dado que éste es el que precisamente, actúa como detector de las inconsistencias entre el deber ser del ejercicio de la libertad política y la realidad objetiva. Mientras la realidad objetiva se esconda en la realidad subjetiva, el dominio está garantizado y con él, la libertad queda circunscrita al espacio que ofrece  la retórica y  las formas de alienación que se instauran  imperceptiblemente,  desdibujando, la libertad como praxis, solo que, ésta  es necesaria para la cualificación del Ser (individual y colectivo), ello en razón de que éste precisamente, se encuentra obnubilado.   


En la medida que la verdad subjetiva domina la vida cotidiana de la masa, el control social  se ejerce por la vía de la cohesión que ofrece el manejo de la Ley, cuando ésta –la ley-  no logra contenerla, se auxilia en mayor o menor medida del uso de la fuerza política existente, en consecuencia,  los alcances de esta fuerza (el aparato represivo) busca, por supuesto, su consolidación a través del sometimiento,  dados en razón de la verosimilitud que tal fuerza política (policia, ejército) ejerza mediante el miedo.

Cuando la verdad objetiva va mostrándose con todos sus matices, la fuerza como expresión natural del dominio muestra su alcance y poderío,  antes oculto o velado (transfigurado), dejando ver con claridad que las características de la libertad aceptable, permisible,  son apenas fragmentos  de la libertad política ya desdibujándose..   La aceptación o rechazo de tal hecho, determinará la forma en que a partir de allí se muevan, los sujetos sociales, por ello, el despertar de la conciencia social determina, la praxis libertaria.

Mientras tal despertar no suceda, los sujetos sociales asumirán como aceptable  la libertad permitida llegando incluso a negar para sí y para otros, prácticas concretas de derechos humanos espirituales, políticos y sociales que la libertad política consagra mas allá de cualquier triunvirato.   La libertad para los venezolanos no puede continuar siendo mera palabra, sino ejercicio conciente de la ciudadanía.  Antes como ahora, el ejercicio de la verdadera libertad nació en la conciencia. Somos Hijos de la Libertad, olvidarlo,  negarlo, implicaría perder el rumbo.     




(*) María Walter / E-mail: mariawalter@hotmail.com

 





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