Narcotráfico S.A. La nueva ruta del Opio
Pedro Grima* / Lindon
H. LaRouche / Especial para Soberania.info
- 06/06/03
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Introducción
En los siguientes párrafos resumiremos, un poco libremente
pero sin afectar su contenido, el libro “Narcotráfico
S.A. La Nueva Guerra del Opio”.
La primera edición (en inglés) fue encargada en Septiembre
de 1978 por Lindon H. LaRouche, fundador de Executive
Intelligence Review. Bajo su dirección cientos de
investigadores en el mundo entero indagaron sobre el negocio del
narcotráfico hasta llegar a sus orígenes.
En aquella época, LaRouche y sus colaboradores iniciaban
una campaña internacional contra el hampa y el tráfico
de drogas. La columna vertebral del libro fue el informe “A
National Strategy to Control Crime” que LaRouche
publicó en octubre de 1978. En 1985 apareció la segunda
edición (en español) que ahora tengo ante mis ojos.
He tenido que leerlo tres o cuatro veces y todavía
no salgo de mi asombro. ¿Hasta que punto vivimos,
los comunes mortales, en un mundo de fantasía? ¿Es
la visión que tenemos del mundo, una imagen agrandada y mejorada,
al mejor estilo de Hollywood?
No quiero avanzar demasiado sobre las conclusiones a las que Usted,
lector, seguramente llegará, tal como yo lo hice.
Comencemos diciendo que el libro en cuestión está
dividido en cinco partes:
• Parte I. Gran
Bretaña y la Primera Guerra del Opio
• Parte II. Cómo
funciona el imperio de las drogas
• Parte III. La
trampa de la deuda y la narco-economía en Iberoamérica
• Parte IV. El
hampa y la mafia nazi-comunista
• Parte V. Los
orígenes británicos de la contracultura
No.
No se preocupe buscándolo en las librerías. Resulta
que en la parte III del libro, se le dedica un capítulo entero
a la familia Cisneros (el cual reproducimos completico) y el libro
desapareció del mercado venezolano como por arte de magia.
Todos menos algunos. Una copia puede ser consulta en la Facultad
de Ciencias Políticas y Jurídicas de la Universidad
de Los Andes. La copia que yo tengo me fue facilitada por un amigo
cuyo nombre me permito omitir.
En el Prefacio a la edición española se muestra la
similitud entre la Primera Guerra del Opio llevada
a cabo por Inglaterra contra China, con la Segunda Guerra
del Opio que de nuevo está llevando a cabo los herederos
de la vieja Compañía de las Indias Orientales británica
–la mismísima monarquía británica y algunas
de las mismas casas bancarias- contra Iberoamérica.
Los perpetradores dirigen el cartel de mayor éxito en el
mundo, Narcotráfico S.A. Tal vez algunos nombres y domicilios
ya no son los mismos. Pero, como veremos, se trata de la misma facción
oligarca, cuyo perverso método ha pasado de padres a hijos,
y en muchos casos los apellidos y las fortunas familiares, los fondi
de la nobleza, son exactamente los mismos.
El Fondo Monetario Internacional ocupa hoy día el
lugar de la Compañía de Indias Orientales británica,
y el imperio soviético, que heredó el designio de
la rancia oligarquía rusa de erigirse en la “Tercera
y Última Roma”, ha negociado su tajada en el imperio
internacional de Narcotráfico S.A.
En los comienzos de la Segunda Guerra del Opio, los efectos estaban
concentrados en los EE.UU. como víctimas consumidoras. Los
proveedores se encontraban en el conocido “Triángulo
Dorado”, una región entre la antigua Camboya,
Laos y Vietnam. El dinero sucio se lavaba en Hong-Kong. Pero en
los últimos años algunas de estas premisas han cambiado
enormemente. El “Triángulo Dorado”
perdió su hegemonía y surgieron, la llamada “Media
Luna Dorada”, región comprendida entre Irán,
Afganistán y Pakistán; e Iberoamérica (que
además también comenzó a formar parte de las
víctimas). Para el lavado de dinero se usan ahora
los bancos extraterritoriales del Caribe.
De hecho, 1978 fue el año en que se inició la gran
operación de hacer a Iberoamérica una vasta colonia
productora de drogas. En ese entonces Jimmy Carter,
el presidente estadounidense nombrado por la Comisión
Trilateral, sentó las bases para que la banca estadounidense
se pusiera a la par con los narco-bancos más grandes del
orbe o fuese absorbida por ellos.
En octubre de 1979, Paul Adolph Volcker, jefe de
la Reserva Federal designado por Carter e íntimo amigo de
David Rockefeller, cencerro de la Comisión
Trilateral, inició su infame legalización de la usura
imponiendo tipos de interés de hasta 20%. Todo el
sector en desarrollo, y en particular Iberoamérica, quedó
a merced de las maniobras de los narco-banqueros. Al
tiempo que las deudas nacionales se duplicaban o triplicaban, el
Fondo Monetario Internacional aceleró el proceso de recolonización.
Las naciones que esperaban entrar al siglo 21 como naciones
desarrolladas se vieron obligadas a renunciar a esa esperanza. Los
grandes problemas industriales que fueron la esperanza de los setentas
–energía nuclear, riego, puertos y otras obras de infraestructura
esencial para erigir economías sanas- se desmantelaron por
órdenes del FMI.
Los adalides de la “libre empresa”,
los seguidores de Hyek y Friedman, que han justificado
el genocidio tal como el Pastor Malthus justificara
las barbaries de la Compañía de las Indias Orientales
británica, victorearon la ni tan “libre”
dictadura del FMI sobre todo el hemisferio sur.
El mismo dictador de la “libre empresa”,
el FMI promovió con más fuerzas la legalización
de la “economía informal” de
las naciones iberoamericanas, la libertad de los narcodólares
para infiltrar las bancas nacionales y los planes agrícolas
basados en “cultivos de exportación”,
cuya verdadera finalidad es fomentar el cultivo de estupefacientes.
Con la crisis de la deuda de los ochentas vino la desesperanza del
desempleo en masa, la desnutrición crónica y la marginación:
los ingredientes de un ambiente de pesimismo cultural, propicio
a la drogadicción, el terrorismo y el caos, y la desintegración
social.
Por más que sociólogos y antropólogos cataloguen
el terrorismo y la desmoralización de nuestros días
como “fenómenos sociales”, es
evidente que se trata más bien de consecuencias directas
del obrar de las familias oligárquicas internacionales, obrar
tan premeditado como predecibles son esas consecuencias. Basta echarle
un vistazo a la serie de ensayos políticos publicados en
1979 por el Congreso de Relaciones Exteriores de Nueva York, el
infame Programa de los Ochentas , en el que se
aboga sin tapujos por la “desintegración controlada”,
para entender ese juego de ajedrez mundial en el que los estados
nacionales son meros peones sacrificables.
Las operaciones de saqueo de los ochentas se planearon de
modo que fuesen tan devastadoras como los métodos británicos
del siglo 18. Con fugas de capitales, bajas forzadas de los precios
de las materias primas del Tercer Mundo y brutales devaluaciones,
se obligó a una nación tras otra a desistir de sus
planes de desarrollo y someterse a la recolonización virtual.
El narcotráfico internacional funciona como una firma
multinacional única, no muy distinta de los carteles farmacéuticos
suizos, con una administración centralizada de la producción,
el transporte, la distribución, el almacenamiento y el financiamiento
de su “producto”. Su objetivo, al menos para la cúspide
de su jerarquía, no son las ganancias. Lo
que se denomina Narcotráfico S.A. constituye una fuerza estratégica
consagrada a ejecutar el trato que tienen concertado la oligarquía
financiera de Europa y la Ex Unión Soviética. Es el
trato que sellaron Bertrand Rusell y los representantes de la ex
Unión Soviética vía las discusiones de “trastienda”
de las Conferencias Pugwash, celebradas en los cincuentas, entre
otros canales.
Según ese acuerdo, que el finado presidente ruso Yuri
Andropov denominó “nuevo pacto de
Yalta” a principios de 1983, el mundo se redividirá
así: las naciones de Europa occidental devendrán satrapías
del Imperio Ruso y los Estados Unidos quedarán relegados
al hemisferio occidental, a la función de brutal cobrador
de las deudas contraídas por Iberoamérica con intereses
bancarios angloamericanos y suizos.
Henry Kissinger y su directorio político internacional,
conocido como Kissinger Associates, son el nudo central. Ese papel
lo fortalece la posición regente de Kissinger en American
Express, entidad en la que se ha integrado buena parte de la jerarquía
de Narcotráfico S.A.
Dichas jerarquía comprende
los siguientes grupos principales:
• la combinación británica que domina los bancos
extraterritoriales y el comercio de metales preciosos; es decir,
el Hong-Kong and Shanghai Bank, los intereses auríferos Oppenheimer,
importantes instituciones financieras como la Eagle Star Insurance
y el Barclay’s Bank, y sus parientes canadienses tales como
el Banco de Montreal y el Banco de Nova Scotia;
• Los principales bancos suizos;
• los encargados de continuar las manipulaciones financieras
veneciano-genovesas personificadas por el finado Roberto Calvi,
del Banco Ambrosiano y el sórdido Edmund Safra, de American
Express.
• los vástagos de la banca suiza y los viejos fondi
europeos: el cartel granero internacional formado por Cargill, Continental
(de la familia Fribourg), Bunge y Louis Dreyfus; y
• las grandes instituciones financieras vinculadas al ex secretario
de Estado de los estado Unidos, Henry A. Kissinger, entre ellas
los bancos Citibank y Chase Maniatan, y American Express.
Este
es el conglomerado financiero y político que respalda a lord
Peter Carrington, ex ministro del Exterior británico
y ex secretario general de la OTAN, el Yago de la guerra británica
de las Malvinas, librada contra Argentina y toda Iberoamérica.
Este monstruo devora ahora las finanzas norteamericanas. Las
finanzas de los Estados Unidos dependen ya de que les llegue del
exterior una corriente de capital por un total anual que rebasa
los 120.000 millones de dólares (en 1984). El
Fondo Monetario Internacional reconoce de modo oficial que la fuente
principal de esos recursos es la “fuga de capitales”;
es decir, fondos que cruzan fronteras nacionales sin consideración
alguna de las leyes impositivas o de cambio de los gobiernos nacionales.
¿Cómo es posible que cada año cientos de miles
de millones de dólares crucen impunemente las fronteras internacionales?
La respuesta es simple: una gran porción de la banca
internacional fue creada exclusivamente para lavar dinero sucio.
Una comisión senatorial nombrada para investigar los bancos,
llegó a la conclusión, en 1983, que los principales
implicados eran los tres principales bancos suizos, el más
grande banco británico, el Barclay’s,
el banco de Nova Scotia en Canadá y varias
divisiones extraterritoriales de bancos estadounidenses.
En el mundo misterioso de los intercambios de cuentas gubernamentales,
se conoce como “discrepancia estadística en
la cuenta global de las balanzas de pago” a una simple
suma. Si el intercambio comercial mundial fuera transparente, la
déficit de un país serían superávit
de otro, de tal forma que la suma total debería ser cero.
Pues no, las discrepancias demuestran que en la década
73-83 (Informe del FMI) las discrepancias sumaban 800.000 millones
de dólares. Es decir, entraron ilegalmente al sistema bancario.
Esta confesión del FMI indica que, después de arruinar
las economías y socavar la estabilidad política de
la mayor parte de Iberoamérica, así como de Nigeria,
Filipinas y muchas otras naciones en desarrollo, el FMI reconoce
lo que provocan sus acciones: el éxodo en masa de
capitales y la correspondiente inflación de la deuda externa
en los paises victimas.
El lavado de dinero sucio se realiza a través de una red
financiera muy tupida, cuyos orígenes se remontan al narcotráfico
de las Guerras del Opio británicas de la década de
1840. El paradigma de esta red es el Comité de Londres,
o sea los directores acuartelados en Gran Bretaña del Hong-Kong
and Shanghai Bank, banco central del Narcotráfico
S.A. Está directa e inmediatamente vinculado a las cinco
grandes cámaras de compensación londinenses, con los
cinco corredores del monopolio del oro de Londres, y los grandes
bancos internacionales canadienses.
Años de investigaciones realizadas por cientos de investigadores
y corresponsales de Executive Intelligence Review
han reconstruido en sus tres dimensiones la maqueta Narcotráfico
S.A. cuya fachada principal y más obvia es británica.
Sus otras dimensiones, igualmente integradas a una sola jerarquía
mundial, son la europea, asentada en Suiza, y la rusa.
El Hong-Kong and Shanghai Bank manejan ahora el
duodécimo banco más grandes de los Estados Unidos,
y sus colaboradores de entre las cámaras de compensación
británicas le han entrado en grande a la banca estadounidense,
mediante la apropiación del Crocker National Bank
de California, por parte del Midland, del BanCal-TriState,
también de California, por parte de los Rothschild,
e incursiones similares al mercado estadounidense.
El grupo minero Oppenheimer, heredero del imperio
de Cecil Rodees, es la fuerza dominante –en
colaboración con el HongShang y sus subsidiarias en el Medio
Oriente- en el tráfico elegal de oro y diamantes mediante
el que se convierte en activos portátiles e indetectables
tanto dinero sucio. El grupo Oppenheimer, mediante De Brees,
su monopolio diamantero, Aglo-American Mining y
Consolidated Gold Fields of South Africa, sus corporaciones
mineras y Phibro, su entidad comercial, ha extendido sus tentáculos
a todo el mundo, y especialmente a los Estados Unidos.
La Eagle Star Insurance, que sirve de enlace entre
la oligarquía británica y los bancos canadienses,
ha penetrado entre las aseguradoras del continente europeo, a la
vez que gana enorme terreno en los Estados Unidos. La Eagle Star
administra los fondos familiares de aquellos gangsters de la época
de la prohibición, a duras penas reencauchados, la familia
Bronfman. Los Bronfman, a su vez, comandan una
variedad inferior de las especies hamponiles de Estados Unidos y
canada. Las aseguradoras canadienses que funcionan bajo la égida
de Eagle Star han venido a predominar en los mercados urbanos de
bienes raices en los Estados Unidos, desde Nueva York hasta Tejas.
Pero aún más importante es el papel que asumió
Eagle Star a partir de 1983, cuando se convirtió en el principal
eslabón visible entre el narcotráfico y el alto mando
británico, y con los intereses financieros suizo-germanos
organizados en torno ade las grandes fortunas familiares del sur
de Alemania. Allianz Versicherung, de Munich, la aseguradora más
grande del continente europeo, compró 30% de Eagle Star en
una batalla de adquisición que recibió mucha publicidad.
Allianz representa una coalición de los más antiguos
y venenosos fondi familiares alemanes, incluidos los de la antigua
dinastía bávara de los Wittelsbach,
y la más perversa familia en la Europa de habla alemana,
los Thurn und Taxis. Fueron los Thurn und Taxis
y sus parientes políticos, los Braganza,
la destronada familia real portuguesa, quienes crearon y sufragaron
la organización terrorista Tradición, Familia
y Propiedad, involucrada en planes de asesinar al Papa Juan Pablo
II (en Venezuela fue prohibida y cerrada su sede).
La vieja United Fruit Company, rebautizada United
Brands en los sesentas, ha sido el eje de la gran delincuencia
estadounidense desde comienzos del presente siglo, sirviendo de
puente entre la mafia siciliana de Nueva Orleáns y las firmas
navieras de los “bramanes” de Boston.
Desde los inicios del narcotráfico iberoamericano, los buques
bananeros de la United que entran a la bahía de Baltimore
han sido el más libre vehiculo de transporte físico
de contrabando a los Estados Unidos.
United Brands, merced a una serie de reorganizaciones empresariales,
terminó en manos de Carl Lindner, magnate
de los seguros y principal socio de Max Fisher,
cabecilla del hampa de Chicago.
La suerte de United Brands, mediante un enredo de intereses financieros
que parece imaginado por un escritor de folletines de misterio,
se ha unido a la American Express, el más
eficiente porteador secreto de dinero del mundo, y con el principe
del lavado de dinero sucio del Levante, el financista suizo-sirio
Edmun Safra.
Sin duda el lector se siente perplejo en estos momentos. El mundo
no puede ser tan distinto a cómo se lo imaginaba. Continuemos…
Parte
I
Gran Bretaña y la Primera Guerra del
Opio.
“Del exterior llega al país una avalancha de
estupefacientes, importados por un grupo de contrabandistas eficaces
y bien organizados. La quinta parte de la población se torna
drogadicta, epidemia que supera a cualquiera que se conozca desde
la época de las grandes plagas. Las instituciones del orden
están en ruinas”.
¿Ficción? No, historia. Fue lo acontecido a China
en 1838, cuando los narcotraficante venidos de Gran Bretaña
introdujeron el opio. Para los británicos, el tráfico
de opio no era un sórdido negocio, sino un digno instrumento
de la política de Estado. Grandes sectores del Lejano
Oriente se dedicaron al cultivo de la adormidera, a expensas de
la producción de alimentos, al grado que decenas de millones
de individuos dependían totalmente del cultivo, la distribución
y el consumo de opio.
En 1840, el Emperador chino, frente a la aguda drogadicción
que destruía por igual a los mandarines y a la nación,
intentó restringir las actividades de las compañías
comerciales británicas. La respuesta de Gran Bretaña
fue la guerra. Las fuerzas militares chinas debilitadas
por la droga no pudieron contener a los británicos. Finalmente
se rindieron y firmaron el Tratado de Nanquín,
en 1842, que le dio a la Corona británica la increíble
suma de 21 millones de libras de plata, así como el gobierno
del “puerto libre” extraterritorial
de Hong-Kong, que aún hoy sigue siendo la
capital mundial del narcotráfico británico.
Doce años después del Tratado de Nanquín, la
Corona Británica comenzó la Segunda Guerra
del Opio contra China, otra vez con consecuencias desastrosas
para los chinos y otra vez con rendimientos monumentales para los
narcotraficantes ingleses. En Octubre de 1860, una fuerza expedicionaria
franco-británica sitió Pekín, que cayó
prácticamente sin resistencia. Este hecho produjo
la firma del Tratado de Tiensín que garantizaba a la Gran
Bretaña siete octavos del comercio total chino y un aumento
de la compra de opio que pasó de 58.681 cajas en 1860 a 105.508
en 1880.
Gran Bretaña construyó una cabeza de playa en los
Estados Unidos con las siembras de algodón por esclavos negros
y financiamiento británico. Este algodón era llevado
a Liverpool. Ahí era hilado y transformado en ropa en los
talleres del norte de Inglaterra en donde se utilizaban niños
y mujeres con salarios extremadamente bajos. Los artículos
de algodón se exportaban a la India, lo que arruinó
su industria textil. India pagaba sus importaciones de ropa con
las divisas que le producía la exportación de opio.
Sin la “demanda” china de opio, se hubiera derrumbado
todo el armazon comercial inglés.
Por su parte, la familia Rothschild, así
como los Lehman, de Lehman Brothers,
sus primos banqueros que luego formarían parte de
“Nuestra Gente” de Nueva York, todos entraron
a los Estados Unidos mediante la trata de algodón y esclavos
de antes de la Guerra Civil.
El opio comenzó también a penetrar los Estados
Unidos y para 1875 se censaron 120.000 estadounidenses adictos.
En 1919 y 1920 ocurrieron dos acontecimientos de importancia estratégica
decisiva para la guerra del opio de Gran Bretaña en contra
de los estados Unidos. Primero se fundó el Real Instituto
de Asuntos Internacionales, el cual tenía el objetivo
de restaurar a la Gran Bretaña como máxima potencia
mundial incluyendo la recuperación de los Estados Unidos.
El segundo acontecimiento fue la declaración de la guerra
del opio por parte de Gran Bretaña a los Estados Unidos.
Los norteamericanos conocieron ese episodio como la “Prohibición”.
La Prohibición trajo a los Estados Unidos el narcotráfico,
los narcotraficantes y el hampa en gran escala. Las bebidas
alcohólicas ilegales y las drogas ilegalers eran las dos
líneas de producción diferentes de la misma multinacional.
Los abastecedores eran los británicos, con sus destilerías
de Escocia y Canadá, y sus refinerías de opio de Shanghai
y Hong-Kong. Los del dinero eran británicos, con sus bancos
en Canadá y el caribe. Los británicos, merced a sus
nexos políticos en los Estados Unidos, crearon las condiciones
políticas esenciales para reconquistar a los Estados Unidos.
Juntas, las entradas que produjo el tráfico ilegal de wisqui
y drogas durante la Prohibición constituyeron un botín
multimillonario del mercado negro. Aunque familias como
los Kennedy y los Bronfman medraron como bandidos a principios de
los treintas con la transición al comercio “legítimo”
de bebidas alcohólicas, todo el andamiaje financiero que
hacía falta para mantener la infraestructura del hampa exigió
diversificar el mercado negro y ampliarlo en áreas que anteriormente
casi no se había aprovechado. El mercado de las
drogas ilícitas en los Estado Unidos, por más que
creció significativamente como resultado de la experiencia
de la Prohibición, sólo vino a representar un negocio
multimillonario pasadas varias décadas.
En los treintas y cuarentas, al invertir fenomenales dividendos
de la Prohibición en garitos, en estadios deportivos e hipódromos,
el hampa echó los cimientos del narcotráfico que se
iniciaría a mediados de los cincuentas, una vez que
se creó el ambiente cultural propicio a la drogadicción.
Parte II
Cómo funciona el imperio de las drogas
El narcotráfico es el segundo negocio del mundo por
sus dimensiones, sólo superado por el petróleo.
Las piezas que componen el rompecabezas que debemos armar para entender
su funcionamiento se resumen en:
1. La descripción detallada que han reunido
investigadores estadounidenses y de otras nacionalidades, de la
mecánica del comercio del opio desde el triángulo
Dorado hasta los puertos en donde sale para el resto del mundo.
2. La identidad de los principales mayoristas de
opio, sobre todo entre emigrados chinos, sin faltar los nombres
de algunos banqueros.
3. Un panorama completo de las finanzas británicas
en el Lejano oriente (cuyo eje financiero es Hong-Kong y su principal
banco, el Hong.Kong y el Shanghai) y en particular la telaraña
de las relaciones de los británicos con la banca de los emigrados
chinos en toda la región.
4. Una descripción de cómo funcionan
los mecanismos –la banca extraterritorial, el comercio del
oro y diamantes, etc- todos bajo el mando británico, con
que se lava el dinero sucio, que asciende cada año a cientos
de miles de millones de dólares.
5. Un inventario del muchísimo material
de circulación general que prueba la integración del
Lejano oriente británico y las transacciones financieras
con dinero sucio en todo el mundo, con los altos mandos de la política
exterior británica, principalmente el Real Instituto de Asuntos
Internacionales.
6. El material similar que prueba la existencia
de un acuerdo estratégico entre Gran Bretaña y la
República Popular China, por lo menos desde las negociaciones
entre los trafiocantes británicos de opio y Mao Tse-tung,
bajo los auspicios del Real Instituto de Asuntos Internacionales.
7. Veinte años de documentación oficial
–de fuentes estadounidenses, japonesas y taiwanesas- que indica
que la República Popular China produce y exporta opio no
sólo para obtener divisas, sino para costear operaciones
secretas de inteligencia, por intermedio de emigrados chinos.
8. Un cuadro de los lazos íntimos que unen
a todos estos elementos –los viejos traficantes británicos
de opio, los manejos británicos con dinero sucio, las operaciones
de los chinos en el extranjero, el acuerdo político sino-británico-
con el elmento canadiense que eslabona el hampa estadounidense.
9. Una descripción de la telaraña
internacional del cabildo “sionista” de Gran Bretaña,
y su función especial en lavado de dinero sucio, el comercio
de oro y diamantes con dinero sucio, la subvención del terrorismo
internacional, y el gobierno financiero de los canales del narcotráfico
entre Canadá y los Estados Unidos.
10. Finalmente, los datos que demuestran que los
principales directores de la guerra del opio contra los Estados
Unidos no sólo se sientan en las mismas juntas directivas
empresariales y mantienen otros vínculos de negocios, sino
que tienen lazos de “sangre”, lo que hace de esta telaraña
una sola familia.
El
tráfico ilegal de drogas es no sólo la agencia de
subversión y estafa más grande del mundo: la dirige
un solo grupo de individuos perversos cuyos nombres y filiaciones
damos más abajo, y cuyos lazos mutuos de propiedad, familia
y colaboración política se remontan a hace unos 200
años. Sabemos sus nombre y domicilios, y cómo acabar
con ellos.
Aunque la mayor parte de los elementos del asunto están desde
hace mucho tiempo al alcance del público, tanto los investigadores
como la gente tienden a concebir el mundo del narcotráfico
como una pelicula de “buenos” y “malos”:
contrabandistas árabes o colombianos, bandidos de pelo largo
y mala cara, políticos corruptos. Si, si existen
estos individuos, pero son sólo peones de un monstruo cuya
cabeza es la monarquía británica y aliadas.
Un detalle muy sutil es que el precio de la heroína
en las calles de cualquier ciudad de los Estados Unidos es siempre
el mismo. La razón es que el suplidor es también siempre
el mismo.
¿Qué
tan grande es la industria de las drogas?
Tomemos el ejemplo de la heroína. Se estima que este sólo
producto (con el opio para fumar y otros derivados) maneja 25.000
millones de dólares anuales (en 1978). Para comparar,
el negocio mundial del oro y de diamantes juntos para ese mismo
año movilizó 12.000 millones de dólares
USA, apenas la mitad que la heroína. Podríamos
afirmar, sin temor a equivocarnos que el negocio de la droga mueve
alrededor del 20% del comercio total mundial.
¿Adónde
va el dinero?
Con tan inmensos volúmenes de dinero, sólo
cabe una respuesta: una buena parte de la banca internacional y
de las operaciones financieras conexas se creó con la sola
finalidad de manejar dinero sucio. Más aún, esa parte
de la banca
internacional disfruta de la protección
soberana de un buen puñado de gobiernos. [1]
Las actividades bancarias de la oligarquía británica
reúnen los requisitos siguientes:
1. Por siglo y medio han dirigido el comercio de estupefacientes.
2. Dominan las zonas bancarias libres, vedadas a las autoridades
judiciales de los Estados Unidos y otros países.
3. Casi todas esas zonas bancarias libres, donde funciona la banca
extraterritorial, se hallan bajo la férula política
de la monarquía británica y sus aliados.
4. Dominan toda la banca en el corazón del narcotráfico:
el Hong-Kong and Shanghai Bank, creado en 1864 para financiar el
comercio de estupefacientes, es ejemplo de ello.
5. Gobiernan el comercio mundial de oro y diamantes, aspecto necesario
del trueque de bienes “tangibles” por drogas.
6. Abarcan todos los mecanismos de enlace con el hampa, de cabildeo
en pro de leyes favorables a las drogas en los Estados Unidos, y
todos los demás elementos de distribución, protección
y apoyo legal necesarios.
Prácticamente,
la única zona bancaria libre que los británicos no
gobiernan oficialmente es Panamá; no es casual que Panamá
sea el único de esos centros donde hay muchos más
bancos estadounidenses que británicos. Lo cual no quiere
decir que Panamá sea un dechado de limpieza; por el contrario,
la mayoría de los dineros del narcotráfico colombiano
de marihuana y cocaína se limpia en Panamá, por medio
de los tres bancos colombianos que ahí funcionan.
Sin embargo, los bancos estadounidenses gozan de un campo de maniobra
del que carecen en las Caimán o en las Bahamas, donde las
autoridades británicas andan siempre husmeando.
Del
campo al banco
Los productores de estupefacientes de Iberoamérica, son en
su mayoría viejas familias terratenientes, que también
cultivan caña de azúcar, que crece en suelo similares
a la marihuana, y café, cuyas condiciones de crecimiento
son idénticas a las de la coca. Esas familias gozan
de inmenso poder en naciones como Colombia, Bolivia o Perú.
La vieja oligarquía terrateniente tiene canales directos
a los mercados bancarios de Nueva York, Londres y el Caribe.
Hong-Kong
, Capital Mundial de las drogas
Las drogas ilegales son el mayor negocio en el Lejano Oriente. Pero
en Hong-Kong, las drogas no sólo dominan la economía,
son la economía. Echar un vistazo a la colonia británica
de Hong-Kong es como observar una miniatura de la economía
mundial de las drogas y el dinero sucio.
Para empezar Hong-Kong es el lugar del mundo con la mayor proporción
de drogadictos. Según los cálculos oficiales de la
policía británica, 10% de la población
de Hong-Kong son drogadictas. Las cifras extraoficiales
elevan esa cantidad al 50%. En promedio podemos estimarla en un
20-30%, es decir, alrededor de un millón de personas. Si
cada opiómano o morfinómano gasta 10 dólares
al día, el banco HongShang recibe alrededor de 3.700 millones
de dólares por año por la puerta trasera.
Un cálculo análogo da una cifra cercana a
los 9.000 millones de dólares para la ciudad de Nueva York.
¿De dónde sale tanto dinero? Seguramente
no de empleos bien remunerados, ni de asaltos callejeros, ni aún
la prostitución alcanza esos niveles de dinero. Sólo
puede provenir de las actividades del hampa: loterías, apuestas,
venta de protección, incendios por contrato y ocupaciones
similares. La drogadicción no existiera sin los medios
de subvencionarse que le da el hampa.
El mito de que la economía de Hong-Kong se ha desarrollado
rápidamente por su electrónica y sus textiles baratos,
no tiene fundamento alguno.
La
Conexión China
“Algunos soldados estadounidenses en Vietnam empiezan
a probar el opio. Y nosotros los ayudamos…¿Se acuerda
cuando el occidente nos impuso el opio? Nos atacaron con opio y
nosotros vamos a combatirlos con sus propias armas… El efecto
que esta desmoralización tendrá en los Estados Unidos
será muchísimo mayor que lo que cualquiera alcance
a imaginarse”Primer Ministro chino Chou En-Lai, en
conversación con el Presidente egipcio Gamal Abdel Nasser,
junio 1965.
Sólo
a partir del viaje de Henry Kissinger a China en
1972, se dejó de mencionar en los titulares de los diarios
el papel chino en el comercio internacional del opio. Las autoridades
estadounidenses, europeas y japonesas no dejaban de indicar que
China es uno de los principales productores y exportadores de opio
y sus derivados, y aún los británicos, ante la considerable
presión de otros países, tenían que asentir.
¿Quién
o Qué protege a Hong-Kong?
El motivo más importante es que, en gran medida, el refinamiento
de la heroína –que se traslado por completo de Shanghai
a Hong-Kong tras la toma del poder por los comunistas en 1949- ya
no se realiza en Hong-Kong. Antes bien, la importancia de Hong-Kong
radica primordialmente en la esfera del manejo del narco-dinero,
y secundariamente en el trasbordo de la heroína. El traslado
de la producción y la refinación del opio de la ruta
Shanghai-Hong-Kong al Triángulo Dorado (que incluye amplia
porciones de la provincia de Yunan en China) ocurrió en plena
guerra de Vietnam, a la que los Estados Unidos entraron por consejo
de Gran Bretaña, con lo que crearon un gigantesco mercado
cautivo, de fácil acceso por las áreas de cultivo
de Birmania, Tailandia y Laos, algunas de las cuales ya habían
cultivo cantidades sustanciales de opio durante el período
colonial británico.
La catastrófica participación de los Estados Unidos
en Vietnam le dio al regimen de Mao la oportunidad de oro en el
mundo de los estupefacientes, al que Pekín entró con
los dos pies. Los Estados Unidos pagaron el precio del súbito
aumento de la drogadicción. Sin embargo, las postrimerías
de los sesentas fueron sólo un período de transición,
la ejecución de un plan estratégico bosquejado a principios
de los cuarentas entre Mao Tse-Tung y las principales familias opieras
de Gran Bretaña.
El
Real Instituto de Asuntos Internacionales administra el narcotráfico
Según su acta constitutiva, publicada en 1920, el Real Instituto
de Asuntos Internacionales es “un cuerpo apolítico
no gubernamental” cuyo fin es “impulsar las ciencias
de la política, la economía y la jurisprudencia internacionales”,
“propiciar y mantener medios de información sobre asuntos
internacionales” y “fomentar el estudio y la investigación
de tales asuntos”. Pocas veces tendrá el lector la
oportunidad de leer tantas mentiras en tan pocas líneas.
En el testamento de Cecil Rhodes, que fundó
los imperios del oro y los diamantes que hasta la fecha, bajo la
égida de Anglo-American y De Brees,
dominan los mercados mundiales, y fundó también el
narcotraficante Standard Bank, y que le legó
su fortuna al Fondo Rodees, expresa:
“Establecer un fondo, de y para el establecimiento,
fomento y desarrollo de una sociedad secreta, cuyo verdadero fin
y objetivo será la extensión del poder británico
por todo el mundo, el perfeccionamiento de un sistema de emigración
del Reino Unido y de colonización por parte de súbditos
británicos de todas aquellas islas donde pueden obtenerse
medios de sustento mediante la energía, el trabajo y la empresa,
y especialmente la ocupación de colonizadores británicos
de todo el continente de Africa, la Tierra Santa, el Valle del Eúfrates,
las islas de Chipre y Candia, toda la América del Sur, las
islas del Pacífico que no pertenecen todavía a la
Gran Bretaña, todo el archipiélago Malayo, las costas
de China y Japón, la recuperación final de Estados
Unidos de América como parte integral del Imperio Británico,
la consolidación de todo el Imperio, la inauguración
de un sistema de representación colonial en el Parlamento
Imperial que pueda tender a unir los miembros disgregados del Imperio,
y, finalmente, la fundación de una potencia tan grande que
en adelante haga imposibles las guerras y promueva los mejores intereses
de la humanidad”.
En mayo de 1919, nació el Real Instituto de Asuntos Internacionales
para cumplir con los sueños de Cecil Rhodes.
Canadá,
el Hong-Kong de Norteamérica
La mayor parte de la heroína que llega a Norteamérica
entra por Canadá. La idea de que Canadá es una nación
–en el sentido en que entiende ese término, por ejemplo,
un estadounidense- es producto de una campaña publicitaria
no por sutil menos persistente. Tanto en lo político
como en lo económico, Canadá depende linealmente de
la monarquía británica, comenzando por un gobernador
general que nombra la Reina y siguiendo por el consejo de gobernadores,
hasta el grupo que conforma el núcleo de los Caballeros de
San Juan de Jerusalén, quienes detenta la mayor parte del
comercio candiense.
El papel de Canadá en el flujo de drogas que reciben los
estados Unidos no es muy diferente del que jugó durante la
Prohibición. Canadá pasa la mayor parte de
la heroína que entra al mercado estadounidense,
porque se creó y se mantiene como dominio británico
precisamente para llevar a cabo ese tipo de operaciones en el flanco
norte de los Estados Unidos.
Según fuentes canadienses de alto rango, la mayor parte de
la heroína que llega a Norteamérica la transporta
Canadian Pacific Air y luego se lleva a diversos
lugares al sur de la frontera estadounidense. Con esta conexión
occidental canadiense está firmemente entrelazado el grupo
Bronfman, cuyos centros administrativos y financieros
son Seagram y Trizec.
El
Triángulo plateado de Canadá
El Royal Bank tiene la más sucia reputación
de cualquier banco caribeño. Según fuentes diplomáticas
bien enteradas, el Royal Bank of Canadá
dio órdenes directas al gobierno de Guyana de sembrar marihuana
para obtener divisas extranjeras. En 1976, cuando Guyana cayó
en una quiebra total y recurrió al Fondo Monetario Internacional
en busca de auxilio de emergencia, se reunió con altos funcionarios
del gobierno guyanes una delegación del Royal Bank of Canadá.
El Royal Bank insistía en que Guyana orientara su economía
hacia la producción de “cosechas de exportación”,
antes de que ese o ningún otro banco pudiese otorgarle préstamos.
Los guyaneses, desesperados, hicieron lo que se les pedía.
Como consecuencia, el noroeste de Guyana se ha convertido en uno
de los principales abastacedores de marihuana al mercado norteamericano.
Todo en Familia
¿Por qué, habiendo pruebas tan detalladas del funcionamiento
del narcotráfico mundial en el dominio público o en
los expedientes policíacos, se ha podido mantener por tanto
tiempo oculta esta realidad? La respuesta es que hay que ir más
allá de las juntas directivas de las grandes compañías
y de los mercados de los metales preciosos y asomarse a la vida
íntima de la élite británica: todo
el tráfico de estupefacientes del mundo lo ha dirigido desde
sus inicios una sola familia. Esto se aplica no sólo al cultivo
y la distribución sino también al apoyo político,
ideológico y de inteligencia.
Esta familia ha dominado a Gran Bretaña por cientos de años,
posee virtualmente todos los cargos importantes del poder empresarial
y político y que cree que hacer que sucedan las cosas moviendo
los hilos tras bambalinas es tan normal como tomar el té
a las cinco.
El Real Instituto de Asuntos Internacionales fue la “sociedad
secreta” que proporcionaba la oficialidad del comercio de
drogas. Pero el Real Instituto fue fundado por un grupo todavía
más secreto: el Círculo de Iniciados, el cual contaba
entre sus primeros miembros a lord Milner, Cecil Rhodes, fundador
del imperio minero británico en Africa, el futuro Primer
Ministro Arthur Balfour, Albert Grey y lord Rotshchild. 
Parte III
La Trampa de la deuda y la narco-economía en Iberoamérica
David Rockefeller, jefe del Chase Manhattan
Bank, empezó a buscar dinero mafioso a mediados
de los sesentas, por los días en que el Citibank
organizaba su sección de “servicios bancarios
personales internacionales” para administrar el desplazamiento
de capitales ilegales, y el Bank of America sufragaba
al Banco Ambrosiano de Italia. Pero no
fue sino hasta 1976, cuando David Rockefeller se compró un
gobierno estadounidense y los rancios fondi europeos se instalaron
en Wall Steet, cuando el narcotráfico comenzó a convertirse
en negocio digno de la atención de los bancos más
grandes del mundo.
El narcotráfico iberoamericano llegó a su máximo
florecimiento casi en el momento mismo en que Jimmy Carter
tomó posesión de la Presidencia de los Estados
Unidos. Dos años después, Había hecho un caos
de la distribución de dinero por todo el sistema de la Reserva
Federal estadounidense. Apenas tenía dos años
Jimmy Carter en la Casa Blanca y ya el tráfico de estupefacientes
se había convertido en la industria más grande de
Florida, con entradas de 13.000 millones de dólares.
Los Estados Unidos, mediante el Departamento de Hacienda
de G. Miller y la Reserva Federal de Paul Volcker, respaldaron la
descarada campaña del Fondo Monetario Internacional para
obligar a Iberoamérica a producir estupefacientes para pagar
la deuda, y redoblaron sus esfuerzos después que el aumento
del precio del petróleo en 1979 dejó a los deudores
del Tercer Mundo en la insolvencia.
Volcker había sido vicepresidente de Planeamineto Estratégico
propiedad de Rockefeller en 1966, cuando el Chase Manhatan solicitó
al banco HongShang una tajada del mercado de dinero
sucio. Entonces la Comisión Trilateral, membrete de Rockefeller
que había postulado a su mascota Jimmy Carter a la Presidencia
de los Estado Unidos, arremetió de lleno contra Iberoamérica.
Henry Kissinger puso en marcha la “Iniciativa
de la Cuenca del caribe”, que culminó con
el golpe marihuanero de 1980 en Jamaica, respaldado por el Departamento
de Estado encabezado por Cyrus Vance.
La red privada de socios de David Rockefeller, al igual
que el Grupo Grancolombiano en Bogotá, los socios de Manual
Ulloa en el Perú, y la Organización
Diego Cisneros en Caracas, abrieron los conductos
por los que podrían entrar y salir de diferentes capitales
de Occidente fabulosas sumas de dinero sucio, en nombre de la “libre
empresa” y la “economía paralela”.
El Fondo Monetario Internacional, sobre todo, le apretó las
tuercas a los deudores de Iberoamérica, en espcial a Jamaica,
Colombia y Perú, los principales abastecedores de marihuana
y cocaina del mercado estadounidense.
Para 1978 la economía del narcotráfico era ya la política
oficial expresa del FMI. Jonh Holdson, veterano
encargado de asuntos latinoamericanos en la oficina de comercio
internacional y movimientos bancarios del Banco Mundial, declaró:
“Sé que la industria de la coca es muy ventajosa
allí para los productores. Es más, desde su punto
de vista, simplemente no podría encontrarse un producto mejor.
Sus ventajas son que no requieren técnicas complejas o semillas
híbridas, y la tierra y el clima son perfectos”.
Frederick Wills, ex Ministro de Relaciones Exteriores
de Guayana, declaraba por su parte:
“Los países esperan que con obtener el visto
bueno del FMI se le abrirán las puertas del crédito
de otros paises y de los bancos privados. Pero la aprobación
del FMI requiere que se apliquen con buen éxito sus programas.
Si no se tiene éxito, entonces se seca la corriente de fondos
de los bancos y los mercados monetarios. Esto quiere decir, en primer
lugar, que los ministros de gobierno deben responderse la siguiente
pregunta: ¿qué exportaciones pudieramos emprender
que reditúen ganancias inmediatas en efectivo para salvar
esta brecha de la balanza de pagos? Sólo hay una mercancia
que satisface este requisito, las drogas".
Jamaica,
ejemplo de “libre empresa” según el FMI
Tras cuatro años de intervención del FMI, el ingreso
marihuanero de Jamaica se calcula conservadoramente en 3.500 millones
de dólares al año, más que todo el Producto
Interno Bruto de 1980, cuando el FMI instaló en el gobierno
a Edward Saga.
A diferencia de Colombia y Perú, donde las fuerzas nacionalistas
se oponen a los planes de los banqueros de convertirlos en plantaciones
de coca y marihuana, Jamaica es un ejemplo indisputable del FMI.
Edward Saga apenas si figuraba e los planes de la Comisión
Trilateral cuando Sol Linowitz, negociador designado
por el gobierno de Carter en las discusiones sobre el Canal de Panamá,
presidió en 1979 una reducida reunión semisecreta
en la Casa Blanca para tratar sobre el Caribe. Linowitz, quien sería
funcionario de la United Fruit, formó en el gobierno de entonces
un grupo de “Acción Caribeña-Centroamericana”,
núcleo de lo que sería después la famosa Iniciativa
de la Cuenca del Caribe, de David Rockefeller,
y de la Comisión Bipartidaria sobre América
Central, de Henry Kissinger. Como subproducto del
grupo de Linowitz, Gustavo Cisneros, protegido de Rockefeller
en Venezuela, creó en 1981 el “Comité Venezolano-Jamaicano
de Empresarios”, para darle más apoyo a Seaga.
El
drama de Colombia
En agosto de 1983, Rodrigo Lara Bonilla, fue nombrado
Ministro de Justicia de Colombia, siendo Presidente Belisario
Betancur. El 30 de Abril de 1984, menos de un año
después de su nombramiento, Rodrigo Lara Bonilla es asesinado
por la mafia narcotraficante colombiana. La mafia colombiana es
una ramificación local de una organización supranacional,
mucho más poderosa y peligrosa, conocida como Narcotráfico
S.A. Esta organización criminal actúa con
toda impunidad a escala planetaria.
Rodrigo Lara Bonilla, un hombre honesto y nacionalista, se había
atrevido a declararle la guerra a la droga, en un ambiente social
en que los zares de la droga compraban a la población y los
puestos políticos que le convinieran, en el que los ex presidentes
y premios Nóbel cantaban las virtudes de los narcodólares.
Apenas una semana después del asesinato, el seis de mayo,
en Panamá, los narcotraficantes colombianos Pablo
Escobar y Jorge Ochoa (entre otros) se reúnen con
el ex presidente Alfonso López Michelsen
(presidente en el período 74-78). El objeto de la
reunión fue un ofrecimiento de los narcotraficantes para
“comprar” una amnistía total por 3.000 millones
de dólares USA. Después de la negación
de tal ofrecimiento por el valiente presidente Belisario Betancur,
su contraparte, el narcopresidente López Michelsen
declaraba: “Si estos señores quieren entregar
sus laboratorios, pistas y cultivos y vender sus aviones, entonces
yo creo que el camino para reducir la cuestión del narcotráfico
probablemente es más corto por las buenas que por las malas
para llegar al mismo objetivo”.
Siendo Presidente López, su ayuda al narcotráfico
fue descarada: dio instrucciones a su ministro de Hacienda para
que creara una “ventanilla especial” en el Banco de
la República, el banco central colombiano, para permitir
a los narcotraficantes incorporar sus dólares a la circulación
legítima sin averiguaciones de ninguna clase (el
Presidente Betancur la cerró en la primera semana de su posterior
gobierno). Por otro lado, impulsó a su primo, Jaime
Michelsen Uribe, presidente del mayor consorcio financiero
del país, el Grupo Grancolombiano, a ocupar
la primera posición del hampa narcofinanciera de Colombia.
Los haberes del Grancolombiano se inflamaron con dinero del narcotráfico
que pasaba por la “taquilla-lavandería”,
triplicándose en tan sólo los seis primeros meses
de 1976, fecha para la cual despegó definitivamente el narcotráfico
y la Florida se desbordaba con torrentes de dinero sucio.
El 31 de Diciembre de 1983, el entonces Presidente Belisario
Betancur desenmascaró a Jaime Michelsen Uribe quien huyó
a Miami, dejando tras de si en prisión a once funcionarios
del Banco Colombia.
La
Familia Cisneros: los Bronfman de Venezuela
Venezuela
tenía hasta hace poco una relación "privilegiada"
con el narcotráfico sudamericano. Hasta 1983 exenta de la
producción de estupefacientes, Venezuela servía en
cambio de estación de trasbordo y "centro bancario"
del narcotráfico.
Fueron narcodólares venezolanos, por ejemplo, los
que iniciaron el torrente de dinero "lavado" hacia el
mercado de bienes raíces de Florida, antes de que a la mafia
colombiana se le ocurriese siguiera la idea. Llegó
a tanto el volumen de dinero lavado procedente de Venezuela que
se convirtió en chiste popular decir que Florida se había
separado de los Estados Unidos ... para ser un nuevo estado de Venezuela.
Para 1980, se calculaba oficialmente que el capital venezolano
invertido en bienes raíces floridanos ascendía a más
de 1.100 millones de dólares. Y en 1983, según cálculos
de un funcionario de policía venezolano hechos públicos
a principios de 1984, se lavaron en Venezuela cerca de 5.000 millones
de dólares.
Pero hace ya mucho que Venezuela perdió esa relación
"privilegiada"; junto con las casas bancarias
que se lucran del narcotráfico hay ahora medio millón
de adictos, según se calcula, muchos de ellos hijos de los
propios narcofinancieros. Con todo, identificar el aparato
del lavado de dólares y sus jefes sigue siendo el medio más
eficaz de identificar en su conjunto a la mafia venezolana de los
estupefacientes.
El 20 de julio de 1984 la revista venezolana Resumen
informó sobre versiones de que un miembro de la familia Cisneros,
una de las más poderosas familias financieras de Venezuela,
estaba metido hasta los codos en el lavado de dinero del narcotráfico
en Florida. Según esa información, tomada en su totalidad
del libro In Banks We Trust, de la periodista izquierdista
Penny Lernoux, Oswaldo Cisneros Fajardo
había estado vinculado a la World Finance Corporation
(WFC), una lavandería internacional de dólares.
La WFC, habiendo metido la pata ya demasiadas veces, finalmente
se vino abajo, y su presidente cubano-estadounidense, Guillermo
Hernández Cartaya, paró en la cárcel
en pago de un delito relativamente leve: evasión de impuestos.
La crónica incluía algunos de los detalles más
sórdidos de los negocios de la WFC: canje de armas por drogas
en el Caribe; recursos financieros puestos a disposición
del gobierno de Fidel Castro, etc. El reportaje suscitó aún
más interés por el hecho de que El Diario
de Caracas acababa de publicar una foto del presidente
Lusinchi leyendo el libro de Lernoux, en compañía
de dos altos funcionarios. El pie de la foto aseguraba que
los lectores se habían interesado especialmente en los lazos
de Cisneros con el mundo del narcotráfico. Lo cual suscitó
tanta indignación como si la revista Newsweek hubiese acusado
a David Rockefeller de lavar dinero sucio. La Organización
Diego Cisneros, compañía tenedora de la familia Cisneros,
hizo publicar desplegados de página entera en la prensa de
Caracas en los cuales negaba tener relación alguna con la
World Finance Corporation, Credival, o el señor Hernández
Cartaya. Oswaldo Cisneros - en una entrevista con Resumen
en la que presentaba su versión del asunto - reconoció
que en 1975 había contratado a Hernández Cartaya para
que le reorganizara la firma inversionista Inversiones Fénix,
a la cual se le llamó después Credival,
y que entre los dos habían constituido una subsidiaria de
la WFC en Caracas. Pero insistió que ése había
sido el último negocio que habían hecho juntos, y
que no tenía conocimiento alguno - ni antes ni en ese momento
- de que Hernández Cartaya tuviese algo que ver con el narcotráfico
o el lavado de narcodólares.
Muchos salieron a defender la honra de Cisneros atacando la confiabilidad
de Lernoux, lo que resultaba harto fácil en vista de que
su carrera de "periodista" fue patrocinada
por la KGB y una sarta de agencias vinculadas a la inteligencia
británica tanto en los Estados Unidos como en iberoamérica.
Pero la mayoría de las pruebas que presentó
Lernoux sobre el tema de la WFC fueron tomadas de los expedientes
de luengas investigaciones realizadas por varias instituciones estadounidenses
(entre ellas el Congreso, la Dirección de Aduanas, la Dirección
de Estupefacientes y un gran jurado federal) sobre Hernández
Cartaya y la WFC.
Pero la verdadera historia de la familia Cisneros va mucho, mucho
más allá de los meros indicios que salieron a luz
con motivo del escándalo de la WFC. El error está
en tratar de mirar hacia abajo desde la posición de poder
de la familia Cisneros, en lugar de hacia los lados y hacia arriba.
El lector vería las cosas más claras si, por
ejemplo, le informáramos de la existencia de una prestante
familia iberoamericana que: Se inició en los negocios con
el patrocinio de uno de los principales bancos canadienses de Narcotráfico
S.A: el Royal Bank of Canada; Se ha asociado por mucho tiempo con
la familia Rockefeller, que le ha hecho el favor de venderle migajas
de su imperio en Iberoamérica, incorporando a sus miembros
a las juntas directivas de varias compañías tenedoras
internacionales suyas, y que les ha permitido consolidar esos lazos
por matrimonio con sus parientes de la familia Phelps; Está
sólidamente vinculada a los grupos bancarios de Florida que
se destacaron en el escándalo de las drogas del gobierno
de Jimmy Carter; Entró en sociedad con una casa financiera
de Florida cuyas ligas con terroristas y narcotraficantes están
bien documentadas, y que recibió millones de dólares
del Banco Narodni de Moscú; Lleva décadas promoviendo
el liberalismo económico de la Sociedad Mont Pelerin de Fiedrich
von Haytek, que aboga por la legalización del comercio de
estupefacientes; y Se unió recientemente a la campaña
de David Rockfeller por hacer de la narcoeconomía jamaicana
el "modelo" para la cuenca caribeña en general.
Ahora tiene el lector una perspectiva adecuada para entender la
verdadera historia de los Cisneros, y comprender el hecho de que
se trata del equivalente venezolano de los Bronfman. No debe sorprenderle
ya la asociación del primo Oswaldo con el corrupto Hernández
Cartaya.
El
Imperio de la Familia
La fortuna de la familia Cisneros se centraliza en la Organización
Diego Cisneros (ODC), compañía tenedora cuyo valor
se calcula en 3.000 millones de dólares. La
ODC descrita por un banquero neoyorquino relacionado con ella, es
una compañía "de tipo Gulf and Western",
que abarca unas 50 firmas productoras de bienes que van desde discos
fonográficos, artículos deportivos y computadoras
hasta cosméticos y alimentos preparados, con propiedades
en los renglones de bienes raíces, agricultura, comunicaciones
y finanzas. "El grupo Cisneros, cuyas inversiones siempre han
sido de orientación internacional, se desbocó a hacer
adquisiciones en los dos o tres últimos años",
comentó el banquero, añadiendo que se calcula, "informalmente",
que ha colocado unos mil millones de dólares en el exterior.
Al igual que la Gulf and Western, dueña de Paramount
Pictures, la ODC tiene también su compañía
de "entretenimiento": Venevisión. La
familia Cisneros, que adquirió esa compañía
de televisión en 1961, cuando apenas arrancaba la televisión
en Venezuela, se ha valido de Venevisión para fomentar la
cultura del rocanrol y la pornografía, indispensable para
crear en cualquier país el ambiente hedonista, "chévere",
de las drogas, de "sentirse bien". El fenomenal
éxito de las ventas de discos de las estrellas de rocanrol
y el disco - grabados por Sonorodven la fonográfica de la
ODC - es apenas uno de los efectos del poder publicitario que le
da Venevisión a la ODC.
El Royal Bank of Canada fue el que le dio al paterfamilias
Diego Cisneros su primera oportunidad en Caracas,
tras emigrar este de Cuba en 1929. La vinculación con el
narcobanco canadiense continúa hasta la fecha, siendo representante
de los Cisneros en la junta directiva del Royal José
Rafael Revenga, vicepresidente ejecutivo de la ODC y vicepresidente
de Venevisión. En 1939 Diego se "independizo"
y montó la primera franquicia embotelladora de Pepsi-Cola
en Venezuela, en compañía de su hermano Antonio.
Ahora son sinónimos en Venezuela Pepsi y Cisneros, y el hijo
de Antonio, Oswaldo, es el actual presidente de la compañía
[2].
Pero fue Diego Cisneros quien hizo de la ODC el imperio comercial
y financiero que es hoy. En Venezuela, la palabra "Rockefeller"
se convirtió en asociación inevitable con la palabra
"Cisneros". Junto con otras ricas familias, la
familia Cisneros se hizo cargo de muchos de los negocios iniciados
por los Rockfeller. Entre ellos, las subsidiarias venezolanas de
Sears Roehuck, la National Cash Register,
y ese proyecto predilecto de Nelson Rockefeller, los supermercados
CADA. En un momento dado la ODC obtuvo los servicios como
"asesor internacional" de George
S. Moore, expresidente del banco neoyorquino Citibank
y director emérito de W.R. Grace. Y Gustavo
Cisneros, hijo de Diego Cisneros, se hizo de una esposa bien conectada
al imperio Rockefeller: Patricia Phelps, de los
Phelps del Eastern Establishment estadounidense.
Diego Cisneros sentía gran orgullo, además, de ser
miembro de la sociedad Mont Pelerin, eminentes
ideólogos internacionales de la "legalización
de la economía ilegal" cuyas labores en pro
de las drogas citamos en los primeros capítulos. Diego Cisneros
patrocinó numerosos viajes de los propagandistas de la Mont
Pelerin a Venezuela para arengar a los empresarios del país,
y su consigna de toda la vida, según informa su propio hijo
Gustavo, era nítida ideología Mont Pelerin: "Denme
el hombre apropiado, y trato hecho".
Al morir Diego en 1980, se hicieron cargo de los negocios sus hijos,
Gustavo y Ricardo Cisneros Rendiles, ocupando la
presidencia y la vicepresidencia, respectivamente, de la ODC. Gustavo
devino heredero forzoso del imperio, y ha continuado la labor de
su padre como campeón del modelo de "libre empresa"
en la cuenca caribeña. Cuando David Rockefeller creó
en 1981 el "Comité Estadounidense-Jamaicano
de Comerciantes" para impulsar el "modelo
jamaicano" de estupefacientes y libre empresa, Gustavo
Cisneros anunció la creación de una "Asociación
Venezolana-Jamaicana de Comerciantes" parecida, de
la que se hizo copresidente.
La carrera de Gustavo como financista internacional va en
ascenso. Es vicepresidente de la filial venezolana de los
Caballeros de la Soberana Orden de Malta, y para
1981 se había incorporado a la junta internacional de asesores
del Chase Manhattan Bank, uniéndose
a gente de la calaña de Henry Kissinger y su socio Per Gyllenhammer
de la Volvo; "Joe" Martínez de Hoz, de Argentina;
Y.K. Pao, de la Worldwide Shipping Corporation de Hong Kong; Ian
D. Sinclair, presidente de Canadian Pacific Enterprises, Ltd; y
el presidente de la Royal Dutch Petroleum Co., G.A. Wagner.
Todos ellos, por supuesto, encabezados por David Rockefeller.
En noviembre de 1983 pusieron a Gustavo en la junta internacional
de asesores de Pan American World Airways (PanAm), donde convergen,
entre otros, Sol Linowitz, de United Brands; Cyrus
Vance, abogado de Gulf and Western; Theodore Hesburgh, rector de
la Universidad de Nortre Dame; y Yet Keung-kan, presidente del Bank
of East Asia, de Hong Kong. Ahora se ha sumado también
a sus "realizaciones" una nueva posición
en la junta internacional de asesores de la Beatrice Foods.
Los lazos de Cisneros con la combinación Carter-Vance
no son nuevos. Según fuentes en Washington, durante el gobierno
de Jimmy Carter, Cyrus Vance, entonces secretario
de Estado, a menudo se valía de Cisneros como "interlocutor"
con ciertos grupos políticos de la región. Cisneros
y su viejo camarada Pedro Tinoco, hijo, hicieron desde Caracas cuanto
estuvo de su parte para impulsar el boom financiero venezolano en
Florida. Cuando Robert Graham, gobernador
de ese estado y ferviente partidario del esquema de "banca
libre", llegó a Caracas en octubre de 1980
para estimular las inversiones venezolanas en Florida, Gustavo
Cisneros y Pedro Tinoco, hijo, fueron quienes le organizaron
el gran agasajo a él y a sus patrocinadores. Pero la conexión
también se extiende, por supuesto, al ámbito financiero.
Por 1978 los Cisneros adquirieron propiedad minoritaria del Florida
First National Bank de Jacksonville, la principal integrante
de una compañía tenedora de alcance estatal llamada
Florida National Bank of Florida. Puso a Tinoco en la junta
directiva del banco para representar allí el interés
de los Cisneros.
Ahora, resulta que el Florida First National es un banco interesante.
Es uno de los tres bancos floridanos que encabezaron la pelea por
levantar las restricciones bancarias en ese estado hacia fines de
los setentas. Tales modificaciones de la ley eran indispensables
para convertir a Florida prácticamente en un refugio bancario
para el dinero del narcotráfico.
La Florida National Banks tiene también otro rasgo muy interesante:
era la principal tenedora de la Charter Oil Company,
que tenía en la junta directiva de Florida National dos de
sus directores: Edward Ball y el presidente de
la Charter, Raymond Mason. La Charter, que quebró
en 1984, alcanzó notoriedad cuando salió la noticia
de que había servido como conducto de las compras de petróleo
libio impulsadas por Billy Carter, el hermano del
presidente. Ese escándalo pasó a la historia como
el "Escándalo Billygate".
Pero a Gustavo Cisneros no lo perjudicó en lo mínimo
todo eso. Todo lo contrario: en 1981, según se dice, vendió
sus acciones, obteniendo de ellas una ganancia multimillonaria.
La
World Finance Corporation y el enlace cubano
Pareciera que Oswaldo Cisneros, primo de Gustavo, dirige
en Venezuela mucho más que la compañía Pepsi-Cola.
Según un informe que apareció el 1 de julio de 1984
en El Diario de Caracas, Oswaldo es el enlace de
una plan para reestablecer relaciones comerciales y diplomáticas
entre Venezuela y Cuba, con la esperanza de legitimar su calidad
actual de intermediario comercial cubano-estadounidense, en violación
del embargo impuesto por los Estados Unidos a Cuba. El Diario de
Caracas sostuvo que Cisneros visitó Cuba en un avión
del a Pepsi-Cola el 7 de junio de 1984 y que se reunió personalmente
con Fidel Castro. En una entrevista concedida el 12 de Agosto a
la revista Resumen, Cisneros no negó que
hubiese viajado a Cuba, pero insistió que fue por motivos
de familia y personales, que la reunión con Castro ocurrió
por "pura casualidad" y que sólo
se habló de "una serie de generalidades".
Oswaldo agregó que tenía muchos otros miembros de
la junta directiva de Pepsi que habían participado en la
invasión de Bahía de Cochinos y que todo el cuento
era un intento de desacreditar sus bien cultivadas credenciales
anticastristas.
Pero hay otras cosas que le falta explicar a Oswaldo Cisneros. Su
esposa, la cubana Ella Fontanals de Cisneros, es hermana de José
Fontanals Pérez, actualmente miembro de la junta directiva
del Banco Nacional de Cuba, en La Habana, y asesor económico
de Fidel Castro. Los nexos de Ella con su hermano no son
cosa del pasado; su esposo Oswaldo reconoció en su entrevista
con Resumen que él facilitó por lo menos una visita
discreta de José Fontanals a Caracas, para asistir al funeral
de su madre.
Según se dice, Ella vive parte del tiempo en Caracas y parte
en Nueva York, y fuentes cercanas a la DEA informan
que en esta ciudad frecuenta sitios a donde acuden también
diplomáticos cubanos, tanto en funciones como retirados,
así como narcotraficantes colombianos, entre ellos Jemel
Nassel de Lehder, ex esposa del rey de
la mafia colombiana, Carlos Lehder.
Quizá el lector se pregunte cómo puede el
clan anticastrista de Cisneros departir amigablemente con los actuales
diplomáticos fidelistas.
La historia de la World Finance Corporation (WFC),
narrada en varias comisiones del Congreso de los Estados Unidos,
demuestra que la imbricación de las redes castristas y anticastristas
en el cálido bajo mundo de las drogas no es tan "imposible"
como quisiera Oswaldo Cisneros que creyeran los investigadores.
La WFC fue fundada en Coral Gables, Florida, por un banquero
cubano en el exilio, de apellido Hernández Cartaya.
Este sujeto tenía desde el principio algún tipo de
contacto en las organizaciones de inteligencia; participó
en la invasión de Bahía de Cochinos, lo capturaron,
lo liberaron, y entró a trabajar en el Citizens and
Southern Bank de Atlanta hasta que decidió poner
su propio negocio. El abogado de la WFC, cuya firma aparece en el
acta constitutiva de esa entidad, era Walter Sternling Surrey,
muy bien relacionado ex agente de la OSS, quien
se quedó con la WFC hasta 1976. Surrey era también
el abogado de Ronald Stark, un terrorista que cumple
sentencia en Italia por sus vínculos con las Brigadas Rojas.
Antes de sus actividades en Italia con los círculos del narcoterrorismo
Stark había sido miembro de la Brotherhood of Eternal
Love, organización que partició en la producción
de la mayoría de los alucinógenos que se distribuyeron
en los Estados Unidos a lo largo de los setenta. Esta hermandad,
con la que nos toparemos en capítulos posteriores, fue uno
de los primeros conductos del narcotráfico y el lavado de
dinero sucio entre los Estados Unidos, el Caribe y América
Central.
Según varios informes, la WFC fue desde el principio
una lavandería de narcodinero. Ya en 1977 era propietaria
de nueve compañías más un banco en Miami, así
como de subsidiarias en ocho países iberoamericanos. Unibank,
una filial panameña, controlaba sucursales en las Antillas
holandesas, las islas Caimán, Londres, los Emiratos Árabes
Unidos y Texas. A los siete años de existencia, la hoja de
balance de la WFC arrojaba un saldo positivo de más de 500
millones de dólares. Una mala (y posiblemente ilegal) inversión
en los Emiratos Árabes Unidos echó por tierra el grupo
en 1977, le costó a los inversionistas 55 millones de dólares
y obligó a Hernández Cartaya a huir del país
con un pasaporte colombiano falso. La investigación posterior
al desplome de la WFC reveló que una subsidiaria de la que
poseían el 98 por ciento, el National Bank of South
Florida, estaba involucrada en el lavado de narcodinero,
los llamados autopréstamos y varios otros abusos.
Pero antes que todo eso sucediera, la WFC había obtenido
un préstamo de 2 millones de dólares del Narodny
Bank de Moscú en 1975. A juzgar por las pruebas
disponibles, Hernández Cartaya había hecho más
que suficiente para merecerlo.
La red WFC incluía a la escoria del bajo mundo financiero
del continente. El representante colombiano del grupo inversionista
panameño de la WFC, el Unibank, era Jaime Mosquera,
banquero colombiano que fue a dar a la cárcel en 1982 por
fraude. Mosquera era contacto de Hernández Cartaya desde
que ambos trabajaron en Citizens and Southern,
siendo Mosquera el representante de ese banco en Bogotá.
Una de las primeras acciones de la WFC fue comprar un banco colombiano
pequeño, el Banco del Estado, e instalar
a Mosquera como presidente. En 1975, Unibank trató de negociar
un papel estelar en un préstamo de 100 millones de dólares
al instituto agrícola Idema, propiedad del Estado colombiano,
valiéndose para ello de la influencia de Christian
Mosquera, hermano de Jaime que por aquel entonces era superintendente
bancario de Colombia. Según testimonio ante la comisión
del Congreso de los Estados Unidos que investigó la maniobra
de la WFC, Hernández Cartaya era al mismo tiempo representante
secreto del gobierno cubano y se proponía usar el préstamo
como incentivo para que el gobierno de López Michelsen cooperara
con Cuba en las rutas "norteñas"
del narcotráfico.
El Unibank de Panamá fungía también como conducto
de las compras de armas de los sandinistas, antes de que el grupo
rebelde auspiciado por los cubanos derrocara a Anastasio Somoza
en 1978. También se tienen informes preliminares
de que Unibank mediaba el canje de armas por drogas tanto en Venezuela
como en Colombia.
Hernández Cartaya era un tipo versátil. También
se le acusó de financiar las actividades terroristas del
notorio grupo anticastrista de Orlando Bosch. Un
funcionario de la WFC, un tal Duney Pérez Alamo,
pertenecía al grupo de Bosch y era amigo íntimo de
Gaspar Jiménez, el agente de Bosch que arrestaron
en México en 1976 cuando intentó secuestrar al cónsul
general cubano en la ciudad de México. Fuentes del gobierno
mexicano citadas por Lernoux afirman que el gobierno tiene pruebas
de que la WFC pagó 50.000 dólares para que Jiménez
se escapara de la cárcel, con la condición de que
Jiménez cerrara el pico en relación a la WFC.
Los nexos de la WFC con los principales narcotraficantes
eran abundantes. Los expedientes de la Dirección
de Estupefacientes indican que uno de los colaboradores más
allegados de Hernández Cartaya era un vendedor mayorista
de drogas que trabajaba con la mafia de Santo Traficante.
En todo caso, la financiera Dominion Mortagage Corporation,
vinculada a Traficante, registró sus oficinas con el mismo
domicilio que las de la WFC de Hernández Cartaya. La DEA
sostiene además que un empleado de la WFC llamado Enrique
"Kaki" Argomaniz era sospechoso de tráfico
de drogas y armas y que es hermano del conocido mayorista de narcóticos
Alberto Argomaniz.
Oswaldo Cisneros le ratificó a la revista Resumen
de Venezuela que trabajó con Hernández Cartaya, de
la WFC, pero insistió, "nunca supe, ni puedo afirmar
que Hernández Cartaya haya estado conectado" con el
comercio de la droga. Según su versión,
Hernández Cartaya y Cisneros efectivamente fundaron conjuntamente
una subsidiaria de la WFC en 1975-1976; la relación duró
un año, tras el cual se acabó la relación de
Hernández Cartaya con Inversiones Fénix, y no se volvió
a saber nada de ellos, supuestamente.
Pedro
Tinoco, hijo: socio de Cisneros
El abogado Pedro Tinoco, hijo, representante venezolano
del Banque Sudameris, el banco de los intereses
financieros jesuitas y de las compañías aseguradoras
venecianas, es socio de Cisneros en diversos negocios.
Informalmente, a Tinoco se le conoce también como "el
hombre del Chase" en Caracas, así como el contacto
principal de la familia Rothschild. Gracias a su
posición como primer ejecutivo del Banco Latino de
Venezuela, ocupa una destacada posición en el llamado
"Grupo Occidente", el más poderoso grupo
empresarial en la frontera colombo-venezolana, uno de los sitios
más concentrados del mundo en lo que a cultivo de drogas
se refiere.
Los banqueros de Caracas pintan a Tinoco como "el banquero
más listo de la ciudad... joven, agudo y siempre en acción".
También pudiera ser uno de los más sucios.
Sus vínculos con la familia Cisneros Rendiles son
tales que se los considera como un solo grupo. Por ejemplo, en 1981,
Gustavo Cisneros lo nombró presidente de la junta directiva
de la cadena de supermercados CADA.
Cuando el Banco Latino decidió crear una nueva sede
central en 1980, Tinoco obtuvo el préstamo del Banque Sudameris,
de la Banca della Svizzera Italiana, de American Express International
Banking Corporation y de Araven Finance, Ltd. (asociación
de la Kuwait International Investment Company, Morgan Grenfell el
Banco Consolidado de Venezuela, y el Banco Latino, del mismo Tinoco).
Tal como se ha documentado en este libro, éste es el grupo
que maneja grandes cantidades de dinero ilegal. Las oficinas
de Sudameris, American Express y las más venerables compañías
aseguradoras venecianas son omnipresentes en toda Iberoamérica.
Ellas controlan el negocio de seguros y reaseguros y otros grandes
negocios relacionados. De 1981 a 1983, Iberoamérica
perdió más de mil millones de dólares en "fuga
de capitales", la mayor parte ilegales, y continúa
perdiendo fondos en este momento, los cuales se dirigen hacia el
sistema financiero de ultramar. Cuentas falsas, falsas pólizas
de seguros, subsidiarias falsas que emplean falsos consultores y
fletan barcos y aviones falsos, van a cuentas bancarias de ultramar,
y después de ahí a condominios e Miami o adonde sea.
Existe una economía fantasma cuyo propósito
es extraer fondos de Iberoamérica, y la sostienen compañías
mil millonarias como la Generali. Como ya anotamos, el mismo grupo
Cisneros tiene mil millones de dólares fuera de Venezuela.
Gustavo Cisneros Rendiles, Oswaldo Cisneros Fajardo, Pedro
Tinoco y sus amigos mantienen un pie en esta economía fantasma.
Ellos trabajan a un nivel bastante superior al de los meros políticos
del país, a quienes se dignan dar apoyo económico
de vez en cuando para obtener un favor aquí y allá.
Continuamente se codean - quizás con un ligero estremecimiento
- con los Hernández Cartaya y la World Finance Corporation.
Como ya se dijo, el Hongkong and Shangai Bank no mantiene bolsas
de heroína en sus bóvedas, ni acostumbra prestarle
dinero a los mercaderes de del interior de Tailandia que cosechan
la amapola; lo que hace es funcionar como banco central y emisor
de moneda para los cientos de bancos chinos de ultramar que sí
lo hacen. El Citibank no maneja directamente a sabiendas
la fuga de capitales; sus funcionarios del "personal bancario
internacional" mantienen una pequeña lista de excolegas
que lo hacen por ellos, para que el Citibank pueda ser el recipiente
final de estos depósitos. El HongShang describe
esto como "libre empresa", y
los ideólogos de la Sociedad Mont Pelerin se encargan de
elaborar las justificaciones filosóficas del caso.
Lo importante no es tanto que se atrape a Oswaldo Cisneros
con las manos en la masa, aunque eso no deja de ser divertido; más
que eso, la Organización Diego Cisneros, el Grupo Latino,
y el resto de los de su calaña colaboran con los banqueros
de la orden jesuita y los bancos de liquidación de los viejos
fondos europeos para ordenar los asuntos de las naciones y sus sistemas
financieros, en tal forma que un Hernández Cartaya estará
a su disposición a cualquier hora que le truenen los dedos.
En el remolino del bajo mundo financiero, ladrones y hampones como
Cartaya compiten entre sí por las gracias de los olímpicos,
quienes escogen a sus sirvientes de entre los sobrevivientes.
Apéndice
al resumen: En complemento a lo expresado en el libro Narcotráfico
S.A. añadimos algunos de los casos más resaltantes
de contrabando de cocaína y decomisos en Venezuela en la
época en que el narcotráfico, al parecer, se había
apoderado de las instituciones venezolanas. Observen cómo
en la mayoría de los casos los implicados eran muy altos
oficiales o ex oficiales de las fuerzas armadas y la Guardia Nacional.
Estos casos fueron publicados en el libro de Gustavo Azócar
Alcalá, Los Barones de la Droga, Alfadil Editores,
Caracas, 1994.
• Félix Salcedo y Jairo Slebi, representantes al parlamento
colombiano por el ala lopista del Partido Liberal fueron sorprendidos
in fraganti vendiendo cocaína en Venezuela. El comprador
era Alberto Abello, secretario privado del Senador de COPEI, Valmore
Acevedo Amaya. El juez que se encargó del caso por
órdenes de Gonzalo García Bustillos
(que ocupaba el cargo de Secretario de la Presidencia, siendo Presidente
Luis Herrera Campins) liberó a todos los
detenidos a las 72 horas.
• El 30 de abril de 1983, fueron decomisados 667 kilos de
cocaina de alta pureza, encontrados en el interior de una avioneta
que había aterrizado en Charallave, cerca de Caracas. Este
avión procedía de Colombia y era propiedad del ganadero
Lizardo Márquez Pérez, militar retirado
residenciado en el Estado Táchira. Uno de los socios de Lizardo
Márquez Pérez era nada menos que el comandante regional
del ejército venezolano en la frontera con Colombia, general
Italo del Valle Alliegro, quien posteriormente
sería Ministro de la Defensa de Carlos A. Pérez
en su segundo período presidencial. Era el decomiso más
grande de América Latina y el segundo en el mundo, sólo
superado por los 800 kilos de cocaína capturados apenas unos
meses antes en Miami. Lizardo Márquez Pérez huyó
a Medellín y fue detenido en los EE.UU. cuando el 10 de noviembre
de 1984 intentó cruzar la frontera con Nicaragua.
• El 26 de Febrero de 1984, las autoriades policiales venezolanas
encontraron 136 kilos de cocaina de alta pureza en el interior de
un avión super king 200, propiedad del mayor retirado del
ejército Francisco Ocando Paz. Este fue
detenido en Denver, Colorado y fue extraditado a Venezuela el 12
de Mayo de 1989.
• El 5 de Noviembre de 1985, la juez Kirse Rodríguez
dictó auto de detención contra el general del ejército
venezolano, Pedro María Díaz Paredes,
quien había sido presidente de la Corte Marcial de la República
de Venezuela. Se le vinculaba al decomiso de 453 kilos de cocaina
de alta pureza en una carretera del Estado Falcón. Aunque
siempre se declaró inocente, dos de sus nietos fueron detenidos
al tratar de pasar cierta cantidad de droga a su abuelo, detenido
en el internado judicial de Coro. Díaz Paredes pagó
una condena de siete años y cuatro meses antes de obtener
la libertad por razones de salud y avanzada edad.
• El general de brigada Alexis Ramón Sánchez
Paz, quien llegó a ocupar la dirección de
inteligencia del ejército venezolano, fue atrapado por la
autoridades norteamericanas, a principios de 1992, cuando intentaba
negociar 50 kilogramos de cocaina. El caso de este general es particular,
puesto que su afición por las drogas era harto conocida.
Sin embargo lo detuvieron pocas horas después del intento
de golpe del 4 Febrero, al parecer para utilizarlo como argumento
contra las fuerzas armadas, en momentos en que la popularidad
del Carlos Andrés Pérez había caído
a menos del 10%, contra el 90% del teniente coronel Hugo Chávez
Frías.
• El 12 de Septiembre de 1992, otro caso escandaliza al país.
Se conoce que desde 1990, la Dirección de Inteligencia Militar
vigilaba a oficiales de las Fuerzas Armadas de Cooperación
(Guardia Nacional). Uno de los oficiales investigados es el general
de brigada Ramón Benigno Guillén Dávila,
oriundo de Tovar, estado Mérida, Jefe de la División
antidrogas de la Guardia Nacional. Varios cargamentos de drogas,
que en conjunto llegaban a superar los 1500 kilogramos de cocaina,
eran la prueba del delito.
• El 14 de Julio de 1991, dos cubanos anticastristas, Lázaro
Rogelio Ugarte Bresslau (quien llegó a Venezuela
como enlace entre la CIA y el SIFA
en 1969) y Orlando García Vasquez (probablemente
nombres falsos), que se desempeñaban como “asesores”
de seguridad de Carlos A. Pérez con sueldos
de 2800 dólares mensuales, fueron acusados por un funcionario
de la Dirección de Inteligencia Militar, Osmeiro
Carneiro de estar vinculados a varias estafas al Estado
venezolano, de la voladura del avión cubano (ocurrida en
1976 y que produjo la muerte de 72 atletas cubanos), el asesinato
de personalidades políticas en Caracas, Maracaibo y Maracay
(Luis Núñez Tenorio, Alberto Aguiar Serradas
y Mateo Huizi, entre otros), además de estar vinculados
con el narcotráfico. Ambos salieron del país
de la mano de Carlos Andrés Pérez no sin antes haber
llenado sus bolsillos con dólares de la partida secreta.
• El 23 de Enero de 1991, efectivos de la Guardia Nacional
decomisan en la alcabala de Peracal un cargamento de 621 kilogramos
de cocaina pura dentro de un camión. El camión era
conducido por Silvestre Mario Schillachi, un italiano,
nacionalizado norteamericano. Este señor confesó que
la droga debía entregarla a Edwin Rincón.
Durante el allanamiento de la residencia de Edwin Rincón
se decomisa un automóvil de lujo, marca BMW, que de acuerdo
al Registro Automotor Permanente (RAP) pertenece al general Herminio
Fuermayor, nombrado Director de Inteligencia Militar por
el entonces presidente, Carlos Andrés Pérez. El general
Herminio Fuenmayor “explicó”
que el auto pertenecía al empresario zuliano Ivan
Camacho Fernández, socio mayoritario del Grupo
Colón y que fuera acusado por Carneiro de ser
“el capo de la droga en el Zulia”. Carlos
Andrés Pérez no tuvo otro remedio que pedirle la renuncia
al General Fuenmayor, quien reside en el país, trabajando
por su cuenta y ayudando, con declaraciones e investigaciones de
todo tipo, a su amigo del alma, a su protector y benefactor, el
Presidente Pérez.
La
conexión cubana
Por conducto de Ernesto Samper Pizano, coordinador
de la campàña presidencial de Alfonso López
Michelsen en 1982, el narcotraficante Carlos Enrique
Lehder aportó grandes cantidades de dinero a la
causa de ese ex presidente colombiano.
Al parecer, Lehder también trabajó para los cubanos
por mediación de Robert Vesco quien fue
testaferro de la mafia rusa. Los servicios de inteligencia estadounidenses
afirmaban que Lehder y Vesco eran los proveedores más importantes
de cocaína para los Estados Unidos. La revista Forbes
señaló en su edición del 4 de Septiembre de
1984:
“La autoridades federales tienen la certeza de eque
Vesco es el cerebro de lo que parece ser un gran comercio en doble
sentido entre Cuba y el continente norteamericano. Las actas de
los juicios federales de narcóticos en Florida y un caso
que surgió en Tejas, al que se aplicó la ley sobre
comercio con el enemigo, parecen sustanciar esa conclusión.
Hasta ahora han muerto cuatro personas vinculadas con Vesco, a medida
que siguen acumulándose las coincidencias. Esto no es una
pesadilla cualquiera. Se dice que las operaciones de Vesco se realizan
con la total cooperación del servicio de inteligencia cubano.
Vesco ayuda a organizar los cargamentos de heroína, cocaína
y marihuana de Sudamérica a Cuba, allí los pasa a
lanchas y avionetas pequeñas, y los despacha a los estados
Unidos y Canadá”. 
Parte
IV
El Hampa y la mafia nazi-comunista
Todo el contrabando de armas y todo el terrorismo internacional
se realizan por intermedio de la Internacional Nazi de Lausana,
Suiza.
Si el lector ha comprendido plenamente las fatales consecuencias
del cartel multimillonario del narcotráfico, no ha de sorprenderle
que la misma oligarquía –de Oriente y de Occidente-
que patrocinó el ascenso de Hitler al poder y, aún
así, nunca compareció ante el tribunal de Nuremberg,
haya concebido la Nueva Guerra del Opio como instrumento para perpetuar
por otros medios la misma política genocida.
Así mismo, el lector podrá entender:
• Que el nazi suizo François Genoud,
con la protección de Allan Dulles y el ejecutivo
de operaciones Especiales (SOE) de Gran Bretaña, transfirió
los fondos de Hitler y Goebbels a bancos suizos, conforme a una
“paz secreta” que comenzó dos
años antes de terminar la Segunda Guerra Mundial y
que constituyó la base para revivir casi inmediatmente despúes
de la guerra la Internacional Nazi de Malmö;
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