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Caracas / Venezuela -
 


El arte de saber mentir
Simón Anduze G.* / Soberania.org - 04/05/07

1. Cuando José (Pepe) Figueres fue presidente de Costa Rica (1953-1958), un periodista le preguntó, en rueda de prensa, si él era de la CIA. Figueres –demócrata cabal y anticomunista de la misma tolda que Rómulo Betancourt– le contestó:

—¡Claro que sí!. Esa gente sabe hacer su trabajo y están luchando por la libertad. Yo no pierdo la oportunidad de visitar sus laboratorios cuando voy a los EEUU.


Sin duda que Figueres no era agente de la CIA, pero haberlo negado habría incrementado los dimes y diretes de la prensa comunista Así la campaña roja de desprestigio murió.

2. Lo más resaltante del gobierno de Rómulo Betancourt (1959-1964) es el hecho que la Democracia pudo sobrevivir a los acosos del comunismo (Fidel) y del fascismo criollo (militares golpistas venezolanos).

Por un tiempo, hubo una candente polémica sobre los presos políticos, a lo que el Gobierno venezolano respondía: “Aquí no hay presos políticos, sino delincuentes que asesinan policías y asaltan bancos para recolectar fondos para su partido. Estos no son políticos, ¡son delincuentes comunes y deben estar en la cárcel!”.

En una rueda de prensa, un periodista comunista francés (Regis Debrais, si mal no recuerdo) preguntó a Betancourt “¿por qué hay presos políticos en Venezuela?”.

—¡Porque aquí no tenemos la guillotina! –fue la contundente respuesta de Betancourt.


3. En el segundo gobierno (1994-1999) de Rafael Caldera (80 años de edad) hubo una tragicómica polémica sobre la próstata del Presidente. El gobierno aseguraba que Caldera “respondía como es debido”.

Esta polémica tomó gran centimetraje en la prensa y valioso tiempo del Gobierno. ¿Por qué no aceptar que la próstata de un hombre de 80 años no puede “responder como es debido”… y así dar por terminada la ridícula polémica?

4. Recientemente, el ministro del Exterior, Nicolás Maduro, dejó esperando a su colega brasileño porque su avión se extravió y fue a parar en São Paulo. Después de repostar y rectificar el rumbo, llegaron a Brasilia con cuatro horas de retraso.

Maduro dio su excusa: “el retraso se debió a que estaba asistiendo a la Cumbre del Alba en Barquisimeto”. Uno de los periodistas comentó: “…Ninguno entendió por qué el canciller venezolano nos había mentido de esa manera”.

¡Maduro quedó como un niño malcriado!.


Yo tampoco entiendo. No entiendo cómo el piloto pudo pasar cerca (casi al lado) de Brasilia y seguir 400 kilómetros rumbo sur hasta llegar a São Paulo: es como si estuviera volando de Cumaná a Maiquetía, siguiera de largo y aterrizara en Maracaibo… Ni el piloto más bisoño comete un “pelón” de tal tamaño.

Quisiera que algún analista me explique que hay detrás de este “extravío” y que tiene que ver con el deterioro de las relaciones Lula-Chávez.

Guatire, jueves 3 de mayo de 2007

 

 

[*] Simón Anduze G. / Profesional Venezolano jubilado de PDVSA / E-mail: anduzeg@cantv.net




 


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