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Caracas / Venezuela -
 


¿Será reestatizada Sidor?
Domingo Alberto Rangel* / El Mundo (Venezuela) - 17/05/06

Algunos trabajadores de Sidor están pidiendo, a grito destemplado, la  reestatización de aquella planta. Con las consabidas pancartas y los no menos conocidos gritos, reclaman del Ejecutivo -vale decir del comandante todopoderoso- esa medida. No se necesitan las facultades del mago Merlín o la sagacidad del brujo Bambarito para sospechar que los trabajadores, ahora movilizados en Ciudad Guayana, obedecen órdenes o actúan por insinuación del Presidente de la República.

Será nacionalizada o estatizada, como lo plantean los trabajadores, la planta Siderúrgica del Orinoco. Dos o tres años después de adoptada esta providencia, ahora en fase de aparente reclamo, habrá dos o tres mil trabajadores más y tanto los dirigentes sindicales, como los ejecutivos de la planta estarán entrando a figurar en la nómina de los magnates de Guayana.

La producción de acero empezará a hacer déficit, pero el Gobierno, hasta que pueda, cubrirá aquella deficiencia con inyecciones alcahuetas de capital.


Los contratos colectivos entre la planta y sus trabajadores contemplarán reivindicaciones excepcionales por su generosidad, financiado todo ello por el fisco que como el padre cabrón del hijo calavera paga la cuenta. El acero venezolano entre tanto y hasta tanto rija o estén vigentes tales condiciones dejará de competir en el mercado internacional donde hoy goza de posiciones halagadoras o positivas.


LA FIESTA TAMBIÉN DURARÁ POCO

Esa fiesta de exceso de personal hasta lo grotesco y salvamentos anuales mediante inyecciones de capital durará mientras, o hasta tanto, lo permita la prosperidad petrolera. El día en que cambien las condiciones internacionales y nuestra prosperidad de emirato se convierta en quiebra o estrechez de apurado, cuando el acero venezolano no sea capaz de competir ni en nuestro propio territorio, entonces la planta del Orinoco será privatizada por segunda vez.

Venezuela marcha ahora bajo el actual régimen despilfarrador, irresponsable y temerario hacia una crisis muy grave. Los precios del petróleo no van a caer, pero no subirán ya más. En cambio, los precios de todas las mercancías y servicios que importamos o contratamos en el extranjero, seguirán incrementándose. En otras palabras, o diciéndolo con estilo más técnico, las partidas de los poderes de compra evolucionarán contra nosotros. Entonces los cincuenta dólares del precio de los crudos, bajarán a cuarenta, a treinta, qué sé yo, en cuanto a su paridad de poderes de compra en el exterior.

El fisco no podrá cubrir ya más la cuenta de Sidor. No habrá otra alternativa que privatizarla, como ocurrió hace años, o cerrarla, lo cual sería aún peor. Los Andrés Velásquez, los Pablo Medina del momento se lavarán las manos como el personaje de la Biblia. Miles de trabajadores quedarán cesantes y los líderes, como sucede siempre, seguirán gozando del mismo nivel de desfachatez, perdón, de vida. La empresa estatal es inferior a la empresa privada porque es fruto siempre de la corrupción. Quien apueste su cabeza a que ya los dirigentes chavistas de Guayana tienen escogidos los negocios que entrarán a realizar con la Sidor estatizada no arriesga nada.

Así ocurrirá el día en que sea estatizada una vez más la planta. El sistema político todo de Venezuela, es decir, el poder público,
está corrompido en su totalidad. El cinismo, la demagogia y la hipocresía son sus rasgos subjetivos, los cuales como el humo con la candela, revelan una situación.

No sé si hay algún dirigente político, militar o sindical honesto en el oficialismo de hoy, pero habría que buscarlo con la linterna de Diógenes, y con esa linterna recargándola para que brille más que el relámpago del Catatumbo...



(*) Domingo Alberto Rangel / E-mail: darangel@cantv.net






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