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Artículo
Caracas / Venezuela -
 


Chávez en su Babel y la recolonización de Venezuela
Víctor J. Poleo Uzcátegui* / Soberania.org - 30/05/07

Ya lo sea por nihilismo paquistaní o ya lo sea por racionalidad británica, Tariq Ali [1] tradujo en su rostro un rictus de desconcierto y escepticismo ante la retórica mediática del Gran Timonel. Tan singular experiencia la vivió Tariq Ali a todo lo largo de las 4 largas horas de un evento publicitado como «el encuentro de notables internacionales» en defensa de «las libertades y del socialismo a lo siglo XXI, pero en Venezuela». El evento en cuestión ocurrió el pasado viernes 18 de Mayo y tuvo lugar en el Teatro Teresa Carreño [2] (¿alguna otra opción?).

Además de Tariq Ali (en segunda fila y sólo a ratos visible en cámara), en el panel de invitados internacionales son de recordar, entre otros muchos repetibles, los siguientes: nuestro dilecto ministro cubano de la cultura; D. Glover, actor afrodescendido en San Francisco, California; Aran Aharonian (buen uruguayo descendido en Telesur);  … y un Ignacio Ramonet (¿descendido en cuál Europa?), vocero de la intelectualidad izquierdista francesa (¿cuál y cuánta?) y quien, por razones tan loables como cuestionables, milita con entusiasmo pero a distancia en la noble causa de dictar(nos) libertades comunicacionales en tiempos de la revolución bolivariana.

Ahora bien, la puesta en escena de eventos revolucionarios en Caracas nos es bien conocida, valga decir: convóquese desde La Habana un selectivo público que no es nuestro pueblo, salvo ese que es ya cautivo por multi-misionero.  En otras palabras: convóquese a ese pueblo notariado en misiones habaneras que son Miranda (Comités de Defensa de la Revolución) y en misiones otras que son Sucre, Ribas y Robinsons (lectura y escritura,  amén de otros muchos oficios varaderos).

Esta vez, sin embargo -y a manera de primerizo anzuelo emocional-, convóquese también un nuevo público-pueblo por cautivar, no otro que cadetes y oficiales de la Fuera Armada Nacional, semilla hoy de los sueños azules ya frustrados por el Gran Timonel.

Maestro de ceremonias lo fue Andrés Izarra, guionista de intervenciones teloneras y animador de los más grandes aplausos que fueron el más grande preludio para la más grande prédica del Gran Timonel (acaso recuerda Ud. alguna otra gran mejor prédica anti-imperialista?).

En contexto tal, nos ocupa en este ensayo decodificar para Tariq Ali uno en particular de los innumerables e invertebrados arreglos conceptuales que anidan en el imaginario del Gran Timonel, no otro que su discurso petrolero.

Dicho está: en Venezuela –al igual que en Irak y en los otros nuestros pueblos hermanos pan-arábicos-, el discurso petrolero de sus gobernantes es el discurso político por excelencia.

Así las cosas, para mejor entender lo político-petrolero en territorios petroleros planetarios se precisa primero decodificar el ethos [3] psico-social de sus gobernantes.

En territorios petroleros, en efecto, el discurso político-petrolero de sus gobernantes suele ser, en esencia, una suerte de minué o capoeira que divierte al pueblo y al Capital Energético global.

En el caso de Irak, Tariq Ali arguye que su tragedia es auto-infligida, que sus “coroneles radicales, sus valientes comunistas [4] y el partido Baath fracasaron en establecer una estable república democrática, viabilizando así un regreso del Imperialismo”.

En el caso de Venezuela, no son pocos los ensayos que han focalizado en nuestra auto-infligida tragedia, un asunto que ya Victoriano Felizardo se ha ocupado de decodificar en reciente artículo titulado: "Cantinflas del Siglo XXI".


Tariq Ali y la soberana revolución petrolera en Venezuela

Tariq Ali -valga esta breve presentación-, es editor del New Left Review [5] (legendaria publicación mensual de la intelectualidad británica de izquierda) y es autor de una docena de libros sobre historia y política, siendo el más reciente "Bush in Babylon, la recolonización de Irak" (Londres, 2003).

Tariq Ali seguramente se atormenta por un no entender del todo «que PDVSA es del pueblo, que Chávez es el pueblo y que, por inferencia, PDVSA es de Chávez». No está solo: igual le ocurre, aunque rezagadamente, a las clases C, D y E venezolanas (un 90% de su población, la desposeida).

Y es que el pueblo venezolano, menos aldeano hoy que nunca antes, se atormenta preguntándose por qué Chávez –siendo como dice ser «el dueño de PDVSA que es del pueblo que es él mismo»-, pacta con su jurado enemigo el Imperio, no otro que el brazo armado del Capital Energético global.

En otras palabras: un atormentado Tariq Ali se estaría preguntando si el curso histórico de Venezuela no habría de ser el mismo del ya conocido en el Irak de Saddam Hussein.  Valga decir: destrucción de una Nación (Venezuela) en beneficio de los intereses del Capital Energético global.

Si acaso son tales las cavilaciones de Tareq Ali, bien vale explicitar sus  raíces. A continuación se anotan extractos del evangelio anti-imperialista del Gran Timonel [6]:

    "La  primera medida que nosotros tomamos, y que produjo un leve temblor internacional, fue la  de ajustar la regalía petrolera...   Las empresas petroleras que nos pagaban ahí,  a pie de pozo,  una regalía de 16.6% [7] la subimos a 30%" [8]

Preguntamos: ¿y por qué no “la subimos” a 40%?, o a 25%?

Si una convincente respuesta numérica nunca existió [9] , las varias respuestas políticas existentes distan mucho de ser convincentes. [10]  

Antes que nada, ¿qué es la regalía? En su contexto cuantitativo, la regalía es una fracción del precio internacional del barril que la Nación-propietaria se auto-asigna soberanamente.  Así, por ejemplo, si el precio del barril es 60$ y la regalía es 30%, la Nación-propietaria toma para si, ab initio, 18$ por su barril vendido en los mercados internacionales.

En contexto cualitativo, sin embargo, abundan las  explicaciones acerca de la razón de ser de la regalía, siendo las siguientes dos las de mayor arraigo en la sabiduría convencional: (a) es una suerte de impuesto que el vendedor impone al comprador por la liquidación irreversible de un activo finito que es de su propiedad [11] ; y (b) es una suerte de diezmo o tributo fiscal que el usuario de la tierra paga a su dueño. [12]

En ambas acepciones por igual, sin embargo, subyace una misma y común naturaleza política de la clase dominio-sumisión entre el propietario y el usuario de la tierra y/o del recurso, i.e.: entre el señor feudal y los siervos; entre la Nación-propietaria y el Capital Energético global.

Más explícitamente: sin mediar crítica ni debate políticos, la regalía (royalty en la tradición sajona) nos fue sembrada como un artificioso patio de conflicto, sólo que no uno cualquiera: la regalía es el patio de conflicto que mejor ha servido al Capital Energético para negociar con las Naciones-propietarias.


Ahora bien: ¿qué se negocia en la regalía? Se negocia, en esencia, la propiedad del recurso y de las ganancias.

Dicho de otra forma: cuando quiera que la Nación-propietaria acepta la regalía como instrumento de negociación con el Capital -y no importando cuál sea a la postre su consensuado valor numérico-, automáticamente la Nación-propietaria está capitulando ante el Capital sus derechos económicos sobre la entera propiedad del recurso bajo tierra y sus ganancias asociadas.

De lo primero, propiedad, nos ocupamos más adelante y de lo segundo, ganancias, nos ocupamos a continuación.

Así las cosas, apreciado Tarik Ali, los soberanos ajustes en la regalía no son, per se, los causantes de leves temblores internacionales.  Si acaso, temblores tales los hubo sólo en el imaginario de Hugo Rafael por cuanto que los soberanos ajustes en la regalía distan mucho de ser soberanos.

En efecto, consideremos ahora como se forman las ganancias o rentas de la Nación-propietaria.

En buena teoría, la ganancia de la Nación-propietaria es el diferencial entre el precio internacional del barril y sus varios costos, i.e.: costos de personal y tecnología asociados a explorar y producir; costos asociados al capital invertido y su recuperación en el tiempo; costos incrementales asociados a nuevas inversiones; y, finalmente, costos que justiprecien los beneficios legítimos del operador o prestador del servicio.

A manera de ejemplo, admítase que el conjunto de los costos antes referidos es de 10$ por barril.  En definitiva -y ya antes admitido un precio de 60$ por barril-, la ganancia de la Nación-propietaria es de 50$ por su barril.  Es su renta.

En oposición, sin embargo, el modelo regalista particiona el precio del barril de otra forma, según sigue: 18$/b es regalía de la Nación-propietaria (icono de su conflictiva renta) y los restantes 42$/b se asignan para cubrir primero los 10 $/b antes admitidos como costos del capital-operador, mientras que los residuales 32$/b son repartidos luego entre el Capital y la Nación por gracia de, primero, un ISLR [13] a la actividad petrolera (SENIAT para la Nación) y un remanente disputable como rendimiento utilitario a dividir entre las partes.

Así las cosas, en este modelo regalista anclado en un siglo feudalista-imperialista, la Nación-propietaria nunca honrará a plenitud sus derechos económicos sobre el diferencial entre precio y costo, i.e: los 50 $/b en el ejemplo numérico, y sólo apenas logrará una fracción menor a cambio de un estéril forcejeo enchiquerado en  la dupla [regalía:ISLR].

Ahora bien, para que tan asimétrico arbitraje del precio internacional del barril tenga lugar, no basta sólo el modelo regalista como instrumento negociador.  Se precisa, de mayor importancia, un particular modelo político que consagra un pacto entre el Capital y la Nación-propietaria.  Y ese modelo es la bien conocida Empresa Mixta.

Dicho de otra forma: en el modelo relacional del tipo Contrato de Servicio (criada) no funciona el forcejeo regalista del modelo Empresa Mixta (concubinato), siendo este el modelo que peor justiprecia las ganancias y la propiedad de la Nación-propietaria.

En breve: si por error Ud., al igual que el Gran Timonel,  se vanagloria por haber logrado una mayor regalía petrolera (30% vs. 16.6%), es tiempo que sepamos el Gran Timonel y los venezolanos todos que estamos en el camino equivocado.


Si de camino equivocado se trata, escuche entonces con atención la lógica del Gran Timonel, y sus razones para adversar al Capital Energético y sujetarlo a los intereses de la República.

"En una batalla internacional que hemos ganado, el 1ero. de Mayo nacionalizamos el petróleo en la Faja del Orinoco. Hemos rescatado lo que quedaba de la Apertura Petrolera, de la entrega de nuestros recursos a los interes transnacionales.  Saben Uds. cuánto se llevaban las empresas transnacionales? …30.000 millones de US$ en estos cinco años.  Fíjense en esto: sólo por haber cambiado la Ley eso me valió un golpe de Estado..."
 

De las Empresas Mixtas [14] todo esta dicho. 

En síntesis: que la relación entre el Capital y la Nación sea de 40%:60% -¡vaya logro no establecido en la Ley Orgánica de Hidrocarburos [15] (1999) -nos significa que el Imperio esta sólo autorizado para apropiarse un 40% del barril venezolano bajo tierra y sólo un 40% de sus ganancias.  Y apenas nada más.  Larga vida a nuestro Saddam.

Tariq Ali algo sabe de todo esto y de allí su descreencia.

La Babel de Chávez es una torre imposible nutrida de significantes vacíos y cementada con capitales del Capital.

La recolonización de Venezuela es tarea de Chávez, que la de Irak lo fue de Saddam Hussein.

En su planificación a mediano y largo plazo, el Capital Energético global sólo espera ser llamado cuando hagan crisis en Venezuela las dos siguientes fuerzas en progreso: (a) los demonios de la renta, por una parte; y (b) la descapitalización de conocimientos ocurrida desde 2003.
[16]

 

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Notas:

[1] Tariq Ali (1943) es un escritor paquistaní, director de cine e historiador. Escribe habitualmente para The Guardian, Counterpunch, London Review of Books, Monthly Review, Z Magazine. Ali es, además, editor y asiduo contribuidor de la revista New Left Review y es asesor del canal de televisión sudamericano Telesur.  Estudió en Oxford, Ciencias Políticas y Filosofía, y fue el primer paquistaní elegido presidente del Sindicato de Estudiantes de Oxford (Oxford Union). Su reputación se fraguó durante la Guerra de Vietnam, cuando mantuvo debates contra la guerra con personajes como Henry Kissinger y Michael Stewart. Después, se volvió cada vez más crítico de las políticas exteriores de Estados Unidos e Israel. Activo en la izquierda desde los años sesenta, pertenece a la redacción de New Left Review. Ali participó activamente en política a través de su colaboración con el partido trotskista, the International Marxist Group (IMG), y con el periódico The Black Dwarf. Desde entonces, Ali ha sido un crítico de las políticas económicas neoliberales y estuvo presente en el Foro Social Mundial de 2005 en Porto Alegre, Brasil, donde fue uno de los diecinueve firmantes del Manifiesto de Porto Alegre.
[2]
El Teatro Teresa Carreño (TTC) ha devenido en una suerte de Nuremberg minimalista para que nuestro Fuhrer se conecte personalmente con el pueblo, es decir: con si mismo, porque Chávez es el pueblo y las 2.000 plazas del TTC ya son mucho pueblo.
[3] Ethos es una palabra griega (?θος; plurales: ethe, ethea) que puede ser traducida de diferentes maneras. Algunas posibilidades son 'punto de partida', 'aparecer', 'inclinación' y a partir de ahí, 'personalidad'. De la misma raiz griega, la palabra ethikos (?θικ?ς), que significa 'teoría de la vida', y de la que derivó la palabra española ética. El ethos es también uno de los los tres modos de persuasión en la retórica (junto con el pathos y el logos), según la filosofía de Aristóteles.
[4] T. Ali dimensiona el histórico error poíitico del Partido Comunista Iraquí disolviéndose en aras de la revolución iraqi (1970s) para m{as tarde ser caracterizado como Iraqi Collaborator (en lugar de Communist) Party.  En Venezuela, Jerónimo Carrera (presidente del Partido Comunista Venezolano) ha rechazado disolverlo  para no subsumirlo en un Partido Único Socialista alentado por H. Chávez, a quien ha tipificado como “gato de tres patas” (en alusión a su insuficiente formación) y “último wachiman de Venezuela” (en alusión a su entrega al Capital Energetico global).
[5] Cfr.: http://newleftreview.org/
[6] Ver video-clip al final de este artículo.
[7] Asi establecida en la Ley de 1943, tiempos del Presidente Isaías Medina Angarita y de victorias aliadas del campo anglo-sajón en la Segunda Guerra Mundial.
[8] Ley Orgánica de Hidrocarburos de 1999 (primera habilitante de la Administración Chávez).
[9] Cfr.: Alvaro Silva Calderón y sus legisladores-asesores de la LOH de 1999.
[10] Vease: ...y esta Ley Petrolera: quién la hizo?. Víctor J. Poleo Uzcátegui / Soberanía.info - 30/11/02 ... http://www.soberania.org/Articulos/articulo_273.htm
[11] Cfr.: Oil and Gas Reserves Committee of the Society of Petroleum Engineers http://www.spe.org/spesite/spe/spe/industry/reserves/Petroleum_Resources_Management_System_2007.pdf
[12] Cfr.: Leyes de Castilla de 1.100
[13] Antes 67%, ahora 50%.
[14] http://www.soberania.org/Archivos/Migracion_Convenios_Operativos_Empresas_Mixtas.pdf
[15] La Ley Organica de Hidrocarburos no nos obliga a empresas mixtas; sólo dice que si acaso la Nación así lo quisiera, ha de ser mayoritaría su asociación con el Capital.  Nos preguntamos: cuándo y por qué querría la Nación asociarse con el Capital?, como ahora compulsivamente lo quiere.
[16] Y cuya responsabilidad política y ética (si acaso supiera de que se trata) es de Alí Rodríguez, notariado entonces como presidente de PDVSA (desde Mayo 2002, en un golpe que co-adyuvó en Abril y otro que alentó en Diciembre), y actual embajador en La Habana, metropolis sobre-venida por gracia de la renta petrolera.


 

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FICHA TÉCNICA

Día : 18 de mayo de 2007
Lugar:
Teatro Teresa Carreño

 

[*] Víctor J. Poleo Uzcátegui / E-mail: victorpoleo@intercable.net.ve







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