Pdvsa por dentro: destapando la caja negra
Douglas Sucre
/ Soberania.info
- 19/06/03
|
Episodio II - San Tomé
Con el nombre, “Gente
de Ciencias” (agrupación de la Facultad
de Ciencias de la UCV vinculada al grupo que publica la página
web Soberanía.info),
realizó foros por toda la geografía nacional, con
la finalidad de informar y conscientizar a la población,
sobre las vinculaciones internacionales del negocio petrolero con
los intentos golpistas de la oposición.
Según sus interesantes artículos y foros, el
Estado Corporativo estadounidense está interesado en controlar
las principales fuentes de energía a nivel mundial antes
de que su propia necesidad de energía los haga dependientes
y vulnerables, lo cual cuestionaría su hegemonía mundial.
Es por ello que, sugieren varios analistas nacionales e internacionales,
los EEUU permitieron el ataque a las torres gemelas para tener la
excusa de la guerra mundial contra el terrorismo.
En este marco se inscribirían las invasiones a Afganistán
e Irak. Y en este marco se inscribirían los intentos de la
oposición venezolana por derrocar a Chávez, para tomar
el poder en Venezuela, que por demás consiste en controlar
a PDVSA.
Según estas afirmaciones, el creciente intervencionismo de
Chávez en los asuntos del “Estado-empresa”
o meta-estado PDVSA, provocó, los dos golpes de
estado del 2002, la declaración de guerra de sus gerentes
meritócratas contra el proyecto político que lidera
Chávez, conflicto que está lejos de culminar, y que
permite pronosticar sin temor a equívocos un tercer golpe
de estado, reflejo de los oficios del estado corporativo estadounidense
(capital petrolero internacional) quien asesora y financia a grupos
de “oposición” para de salir de Chávez
como sea. (Magnicidio, fomentar el caos ingobernabilidad, , guerra
civil, intervención internacional etc.)
Hoy día, Chávez ha salido victorioso de las última
batalla: el paro-sabotaje de diciembre de 2002. Como resultado,
ha iniciado la toma del control de PDVSA, despidiendo
a 18000 personas, descabezando el tren ejecutivo de la industria,
que estaba francamente vinculado con el sector golpista-transnacional.
Siguiendo la metáfora de “Estado-empresa”, Venezuela,
conducida por Chávez, ha invadido y tomado el control de
PDVSA.
Pero, ¿realmente tiene el control absoluto? La
reestructuración de PDVSA se inició con una reorganización
de transición en la cual pensó involucrarse a los
trabajadores en la cogestión de la industria. Para ello se
nombraron a Nelson Núñez (presidente de SINUTRAPETROL)
y a Rafael Rosales (presidente de FEDEPETROL) como directivos de
PDVSA. Esto intentaba crear una imagen de que los trabajadores estaban
controlando los destinos de la industria petrolera, pero, más
allá de los problemas que involucran al hecho de ser representantes
de los patronos y de los trabajadores al mismo tiempo (cosa que
no discutiremos en este artículo), dicho nombramiento no
causó más ningún efecto.
La realidad es que por debajo de la Junta Directiva de PDVSA, los
trabajadores seguimos siendo mirones de palo. Se han realizado asambleas,
pero más con la finalidad de informar, recibir algunas denuncias,
pero jamás poner a decidir a los trabajadores.
Este distanciamiento de las decisiones gerenciales de los deseos
de los trabajadores, o de sus opiniones, es sintomático de
lo que pasa en la industria, en la Nueva PDVSA. Tristemente, contrasta
con el nivel de participación de los trabajadores y de las
comunidades en el rescate de la industria petrolera en medio del
paro-sabotaje.
Hoy día, siguen existiendo varias actividades de
la industria petrolera de la cual los trabajadores y el pueblo somos
ajenos a las políticas implementadas. Estas son,
grosso modo, la explotación de la Plataforma Deltana, los
negocios en el extranjero, el monitoreo de los convenios, el problema
Intesa, los nuevos yacimientos y la reestructuración de PDVSA.
Sobre la explotación de la Plataforma
Deltana hay denuncias de adjudicaciones a dedo con términos
contractuales lesivos para la Nación. De los negocios en
el extranjero se habla que no se han sincerado (caso refinerías,
Citgo, ventas
con descuento) y el nuevo contrato de venta con Free
Market Petroleum. El monitoreo de los convenios, por las denuncias
de bombeo de lodos para pasarlos como petróleo en el pasado.
El problema Intesa,
porque no se publica el contrato con PDVSA (donde el Gobierno parece
estar amarrado al mismo) y porque su personal está ingresando
a la industria sin control. De los nuevos yacimientos,
por no saberse quién invertirá en ellos y quién
y cómo decidirá al respecto. Y sobre la reestructuración
de PDVSA, porque la prometida cogestión no llegó;
porque los golpistas de Palmaven siguen intactos; porque reincorporan
a golpistas y – lo peor – en puestos claves donde hacen
daño; porque las necesidades de los trabajadores se atienden
a criterio de los jefes o de acuerdo a las presiones de los sectores
claves, pero jamás producto de debates y decisiones de conjunto
con los interesados; porque las denuncias y opiniones de los trabajadores
sólo son escuchadas si concuerdan con la opinión personal
de los jefes y no como producto del debate democrático; porque
siguen los negocios con las consultoras; porque siguen las contrataciones
de personal a través de terceros y vulnerando los derechos
a salario igual por trabajo igual; porque – lejos de crear
las condiciones para que PDVSA no vuelva a ser vulnerada –
se están creando cotos de poder que apuntan hacia la destrucción
de la industria y la reacción apática de los trabajadores.
Como la reestructuración es la clave para abordar el resto
de los temas, me voy a centrar en ella.
En las semanas en las cuales se retomó el control de la industria
por parte de los trabajadores rasos, mandos medios y las comunidades,
parecía claro y lógico que se abriera un debate en
torno a quién debía tomar las decisiones en PDVSA.
Las comunidades organizadas demandaban la realización de
una Asamblea Originaria del Soberano (Accionista de PDVSA). Los
trabajadores organizados demandaban cogestión dentro de la
industria. Estas demandas eran posibles porque la conquista de PDVSA
derrumbó mitos y descubrió verdades: se demostró
que la casta superpreparada de Gente del Petróleo no manejaba
misterios descubiertos por fuerza divina, sino una industria con
tecnología al alcance de cualquier mortal. También
se demostró que los trabajadores ligados a la producción
son las piezas claves en todo el proceso. Y demostró que
la población de escasos recursos había aprendido del
golpe de abril del 2002 que la industria petrolera era clave para
la supervivencia de la revolución.
Pero el Gobierno y la alta dirigencia de PDVSA que se quedó
trabajando o entró en la contingencia tenía y mantiene
la concepción (miedo ó mito) de que democratizar
la industria es volverla ingobernable. Algunos sencillamente
piensan que es contrario a sus intereses.
Pero el debate estaba planteado. Máxime,
cuando el control de las refinerías El Palito y Puerto La
Cruz, así como otras zonas, se hizo y se mantenía
entre los sectores bajos y medios de las comunidades, trabajadores
petroleros y ejército. Entonces había que hacer algo,
y se hizo.
Los trabajadores petroleros y las comunidades estaban muy ocupados
preservando las instalaciones petroleras que tenían a su
alcance como para organizarse a nivel nacional para tomar el control
de la industria como un todo coordinado. Además, su principal
líder jamás se los pidió. El Gobierno tomó
la idea de la Asamblea Originaria para realizar un acto político
sin consecuencias en la industria. Por otra parte, condecoró
a los trabajadores y soldados que recuperaron la industria; algo
sin precedentes pero que quedó como un reconocimiento a actos
individuales y, por último, designó a los representantes
del sindicato oficialista (SINUTRAPETROL) y el mayoritario (FEDEPETROL)
como directivos de PDVSA, dejando el resto de la estructura petrolera
ajena al control de la industria. La falta de preparación
y exceso de confianza de los trabajadores en sus líderes
lo permitieron.
Una cosa es el control de la producción cotidiana y otra
es la planificación de los negocios, de la exploración
y puesta a punto de la producción. Se necesita del concurso
de trabajadores calificados para las tareas específicas.
Pero estos trabajadores calificados están formados
en la Vieja PDVSA y su calificación ha sido causa o consecuencia
de puestos de dirección, ha los cuales han llegado en muchos
casos gracias a la ayuda de alguno de los que actualmente se encuentra
fuera de la industria por su participación en el paro-sabotaje,
y mantienen su formación y su visión de PDVSA como
un negocio en sí mismo y para sí mismo, donde debe
alejarse la política de PDVSA. Es fundamental destacar
esta tergiversación de la realidad. Se rechaza la política
que promueve la nacionalización, el manejo y control absoluto
PDVSA a los intereses de Venezuela y de todo el pueblo venezolano,
mientras se legitima y se promueve la política de apertura,
flexibilización y privatización de la industria, posición
asumida por los “meritocratas” quienes
en la practica han sido “adiestrados” y
actúan como piezas claves, puntas de lanza, de la
política que conviene a los intereses del Estado
Corporativo estadounidense.
Estos trabajadores calificados y de dirección están
copando posiciones claves en la industria. Algunos honestamente
trabajan por servir al país; otros honestamente trabajan
por servir a PDVSA (como les enseñaron); pero algunos,
disfrazados de leales al proceso, acumulan información, coordinan
esfuerzos y esperan por dar el zarpazo, o se acomodan para
recibir los beneficios de su posición, en espera de oportunidades
para sí mismos.
Es difícil identificar a todos. No puede culparse al Gobierno
por no conocer las verdaderas intenciones de todos los trabajadores
de PDVSA; tampoco le podemos culpar por no saltar ante cada denuncia:
son demasiadas, muchas contradictorias, inconsistentes o tergiversadas.
Una acción equivocada puede provocar el alzamiento de un
sector y la ingobernabilidad de la industria. La calificación
de proveedor confiable se derrumbaría y con ella los negocios
y relaciones internacionales (al menos temporalmente). La lucha
por el control de PDVSA esta desatada.
Pero la impunidad crea el mismo problema a mediano o largo plazo.
Por otra parte, los negocios de PDVSA con petroleras extranjeras
para la explotación de hidrocarburos en la nación
y para la venta de petróleo o combustible en el exterior
son de competencia del Alto Gobierno, por lo cual sus aciertos y
errores son responsabilidad del mismo.
No me corresponde dilucidar las verdades y mentiras que se dan con
respecto a las denuncias hechas en torno a los negocios antes citados.
Pero como trabajador de PDVSA y como ciudadano venezolano
tengo derecho a la información y a participar en el debate
que se ha generado en torno al tema. Los trabajadores podemos
participar en aclarar las denuncias en torno a quiénes están
en la industria y cuál es su trayectoria profesional y política.
En este sentido se han hecho denuncias acerca de la reincorporación
o la falta de desincorporación y sobre la reubicación
de trabajadores que participaron en el paro y en las actividades
de Gente del Petróleo en el período Marzo-Diciembre
de 2002.
El Gobierno, aparte del discurso sobre la participación de
los trabajadores, pareciera que delega verticalmente el procesamiento
de las denuncias. De hecho, Chávez habló recientemente
en Puerto Ordaz conminando a los gerentes de PDVSA a tener mano
dura contra los trabajadores que conspiraron. Pero, ¿qué
pasa cuando los conspiradores son gerentes y arremeten contra los
trabajadores que recuperaron la industria?, ¿qué
pasa cuando toda una cadena de mando se apoya mutuamente para contrarrestar
las denuncias en su contra hechas por trabajadores comprometidos
en el proceso?, ¿cómo saber la verdad de quién
es quién?.
Ese parece ser el dilema en algunas zonas. Ese parece ser el dilema
con el caso San Tomé.
Veamos el caso San Tomé. Este distrito concentraba una gran
proporción de trabajadores golpistas. La gran mayoría
del tren gerencial y supervisorio se sumó al paro. En este
distrito se sabotearon cientos de pozos, el Patio de Tanques Oficina,
las Estaciones de Flujo o Descarga, la plataforma informática.
A finales de diciembre y principios de enero se logra retomar el
control de PTO y del Campo Norte. Se nombra al Ing. Gilberto Zerpa
como gerente del nuevo Distrito Sur (San Tomé), el cual toma
el mando del distrito enfrentando a la gerencia destituida, en una
lucha física en la que participaron los trabajadores de producción
y algunos del campo norte. A partir de allí se empiezan a
recuperar cada una de las dependencias, unas con mayor eficiencia
que otras.
Zerpa se dio una política de priorizar en la relación
de PDVSA con su entorno y se pone en contacto con sectores de las
comunidades aledañas, incluyendo sectores de las comunidades
indígenas. A la vez, constituye un equipo de dirección
leal pero en muchos casos ineficiente y en otros pasando por encima
de la cadena tradicional de ascenso dentro de la industria. Por
otra parte, él y su entorno empiezan a contratar a familiares
y amigos, a ubicarles privilegios y dejando descontentos a los aspirantes
a los mismos puestos y a quienes objetan dichas prácticas.
Estas actitudes crearon ruido y descontento, se activaron los contactos
y todo resultó en la destitución de Zerpa y sustitución
por la mano derecha del presidente de PDVSA Oriente, la Ing.
Bahilda Gallardo.
La Ing. Bahilda Gallardo retrasó su llegada por la movilización
que los allegados a Zerpa promocionan para desconocer su nombramiento.
Al final, llega con la actitud de quien viene a sofocar una insubordinación.
Sustituye al ejército (afín a Zerpa, aparentemente)
por la Guardia Nacional y sustituye a casi todo el personal cercano
a Zerpa. Restituye en sus cargos a algunos destituidos;
algunos cargos los suple con gente traída de Puerto La Cruz
o Maturín y en otros promueve a quienes correspondería
según la tradición “meritocrática”.
(¿Que me dicen acerca de restitución de personas cuyos
ideales son opuestos al proyecto de transformación, de manera
de reestablecer el control de PDVSA por el poder transnacional?).
La destitución de Zerpa es explicada de manera oficial como
una medida temporal “mientras arregla asuntos jurídicos
con PDVSA”, aludiendo a una demanda por autoría intelectual
de la Orimulsión que tiene Zerpa desde 1996. Pero en los
pasillos de PDVSA se dice que le están cobrando su insubordinación
(parece que Zerpa no consultaba sus decisiones a Luis Marín
y le informaba de las mismas cuando ya se estaban ejecutando) y
su ineficiencia al levantar la producción. Los defensores
de Zerpa alegan en su defensa que PDVSA sabía de su demanda
cuando lo nombraron gerente (o sea que es cuento viejo), que le
dieron nombramiento sin poder ni presupuesto y
que aún así superaron la meta de producción
que se establecieron en enero; que Marín le cobra a Zerpa
su negativa a constituir los comités de perdón en
San Tomé.
Según los puestos que ocupaban, ambos – Zerpa y Marín
– deberían ser personajes comprometidos con el proceso.
Esto es lo que hace que mucha gente se desilusionen y otros se alegren:
“se están tirando entre ellos mismos”.
¿La pelea es entre revolucionarios? Si es así, ¿por
qué el trato hostil, a nivel de enemigo de la Ing. Bahilda
Gallardo al sacar con la GN a quienes estuvieron con Zerpa recuperando
la Industria en San Tomé? Si es así, ¿por qué
el trato de “golpistas” dado por los Zerpistas a Luis
Marín y sus allegados? Si no es así, ¿cómo
saber quién tiene la razón? Los hechos pareciera indicar
que estamos en presencia de dos personalidades de ideas antagónicas
de hecho se comenta que Marín es adeco, lo que es igual un
quinta columna)
Hay denuncias de parte y parte, para lo cual no voy a extenderme
más. Quien quiera ahondar en ellas puede visitar las páginas
web: www.aporrea.org
y www.soberania.info,
o buscar en los periódicos. Pero, ¿cómo saber
la verdad?
Considero que la solución más efectiva y permanente
a largo plazo es dándole poder de decisión a los trabajadores.
Somos nosotros quienes colectivamente, organizadamente
en forma democrática podemos hallar la verdad y finiquitar
los enfrentamientos sin fundamento en el interés de la nación.
Zerpa, Marín y Gallardo hicieron asambleas, todas informativas,
todas permitieron el derecho de palabra de los trabajadores, pero
ninguna tuvo poder decisorio, ninguna abarcó la totalidad
de los trabajadores del distrito.
Los trabajadores petroleros, sin distinción de nómina
pero garantizando la participación de los que están
en el campo, en la producción, tenemos el derecho y el deber
de aclarar y ordenar el debate. Debemos exigir asambleas y espacios
para la denuncia, el debate, la opinión, la decisión,
la vigilancia y el control de las actividades y el personal de PDVSA.
Los trabajadores de base conocen su entorno, conocen la
trayectoria de sus jefes y compañeros de trabajo. Los trabajadores
de base son los que realmente recuperaron a la industria petrolera.
La mejor manera de pagarles es mantener su participación
en la toma de decisiones de la gestión de PDVSA. Debemos
exigir el control de la industria por parte de sus trabajadores
y que no se cierre de nuevo el control en torno a unos pocos
privilegiados, so pena de correr el riesgo de volver a perderla.
En concreto, propongo:
1) Que por decisión de Junta Directiva de
PDVSA, no se permita que a ningún trabajador se le despida
o se le desmejore en su cargo sin justa o comprobada causa, y que
mientras se tome esta decisión cada gerencia o superintendencia
asuma públicamente este compromiso. Esto para evitar que
el debate cobre víctimas por abuso de autoridad.
2) Se constituya un Comité Nacional, Comités
Regionales y locales promotores de un Congreso Nacional de Reestructuración
de PDVSA, con la participación voluntaria de los trabajadores.
3) Se realicen Comités Nacionales, Comités
Regionales y locales que admitan y procesen las denuncias que quieran
formular responsablemente los trabajadores en relación a
la existencia de conspiradores en la industria.
4) Se realicen asambleas departamentales y locales,
con agenda abierta para debatir y decidir sobre temas como:
a)
Reivindicaciones laborales
b)
Producción
c)
Reestructuración
d)
Política Petrolera
e)
Política Nacional
5) Se publique la lista de trabajadores botados
y la lista de los trabajadores activos. Dichas listas deben contener
la siguiente información:
a)
Nombre completo
b)
Cédula
c)
Cargo
d)
Departamento
e)
Zona o región donde trabaja o trabajaba
6) Se fije como plazo máximo para realizar
el Congreso un año.
7) Se le proponga a la comunidad constituir comités
similares para la realización de una verdadera Asamblea Originaria
del Pueblo Soberano Accionista de PDVSA. Este Congreso debería
debatir el papel de PDVSA en el desarrollo de la Nación.
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