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Caracas / Venezuela -
 


Chávez ejecuta una estafa a la Nación
Víctor J. Poleo Uzcátegui* / Soberania.org - 13/06/07


El Sector Energía Venezolano

Ya visto está en Venezuela: destruir es oficio revolucionario y para destruir es requisito no haber construido.

En estos tiempos revolucionarios, destruir es tarea de los Ali Rodríguez y de La Habana, metrópolis rentista que guioniza la agenda de destrucción en progreso.  A futuro no lejano, al igual que hoy en Irak, un desenlace posible mal pudiera sernos
la recolonización de Venezuela por el Imperio, brazo armado del Capital Energetico Global.

Ali Rodríguez trepa a la Presidencia de PDVSA luego de los
hechos de Abril 2002 y, en circunstancias que lo incriminan, es factor de los hechos de Diciembre 2002.

Ali Rodríguez es el responsable político de la acrítica descapitalización de conocimientos ocurrida en PDVSA durante los primeros meses de 2003, tal vez la mayor agresión a los intereses vitales de la Nación y, predeciblemente, causa última de una irreversible auto-destrucción de la corporación petrolera nacional.


Ali Rodríguez, capitan notariado, es mentor de
Bernard Mommer, mercenario insigne de múltiples lealtades y pensamiento unidimensional.   Mommer, suerte de tuerto entre ciegos, es tenido como el artífice notariado de la política petrolera revolucionaria.

La política petrolera revolucionaria es publicitada como anti-capitalista y anti-imperialista.  Nada menos cierto, nada más falso. La política petrolera revolucionaria que H. Chávez mercadea como “renacionalización” es, en esencia, la profundización de la
“apertura petrolera” de los años 80.

En este incipiente siglo XXI, H. Chávez ejecuta una estafa a la Nación sin precedentes, ni siquiera comparable a la de J. V. Gómez hace ya un siglo.  La estafa de H. Chávez pervive porque es todavía mediáticamente invisible para la mayoría de los venezolanos.  Deseable es entonces que una estafa tal deje de serlo para el movimiento estudiantil que hoy guerrea para que no les roben su futuro y deseable también que deje de serlo para la clase militar, la llamada a salvaguardar el presente y el futuro de la Nación.


El Capital Petrolero simpatiza con la política petrolera revolucionaria, siendo que satisface a plenitud sus intereses económicos y calza a la perfección en su agenda global de cambios estructurales en la Matriz Energética del Siglo XXI. Veamos...


El asesinato de Orimulsión, ejecutado en Agosto 2003, le significa una doble victoria al Capital Energético.  En efecto, la mitad de los mercados mundiales del carbón y del gas termo-eléctricos no serían competidos por Orimulsión en el horizonte 2005-2025 y, por defecto, el campo Faja del Orinoco (230.000 millones de barriles extra-pesados) alimentaría 12 años del consumo mundial de gasolinas o, equivalente, 25 años del consumo de gasolinas en EEUU (vía crudos mejorados).


• Las
Empresas Mixtas, a su vez, le significan al Capital Energético su co-propiedad (ca. 40%) de los barriles en tierra y de las ganancias asociadas.  Dicho de otra forma: la Nación capitula ante el Capital, de facto, soberanía y derechos económicos sobre una significativa fracción de sus recursos petroleros.


• Una variopinta de infraestructuras de refinación y transporte prometidas aquí y acullá compromete, en esencia, un ingente volumen de inversiones revolucionarias pretendidamente integradoras de naciones pero que, a la postre, sólo servirán para nutrir mercados emergentes bajo dominio del Capital Energético. Tal el caso del Gasoducto al Sur,  integrador de los mercados Chevron que ofertan gas en la Plataforma Deltana y de los mercados Chevron que demandan gas en Brasil y Buenos Aires.


• Nunca antes nadie había causado tanto daño al Sector Energía Venezolano como Ali Rodríguez y su legado de indigencia intelectual y política.  No es sólo Mommer y
Bernardo Álvarez, es también Rafael Ramírez en funciones de oficinista bancario del Gran Timonel.



• La Industria Eléctrica no escapa a la destrucción del Sector Energía Venezolano.  Desde 2003, en efecto, la clase política revolucionaria ha incubado una seria
crisis eléctrica y ha agravado asi la vulnerabilidad del servicio eléctrico nacional. En la hechura de este estado de cosas mucho hay de José Luis Pacheco y de Nervis Villalobos.


Para mejor entender la tragedia eléctrica en marcha, Ana Black se ha ocupado de decodificarla en vivo: véanse las tres entregas de su Gabinete Inmóvil.

Ahora bien, si nadie da más de lo que tiene, bienvenida entonces María Gabriela González y su diagnóstico (?) de la Industria Eléctrica venezolana. No obstante, vaya pena que Planta Centro no amerite diagnóstico para María Gabriela, pero sí para sus trabajadores.

Ya lo hemos dicho: la
Corporación Eléctrica Nacional es una solución a un problema mal identificado.  Mal identificado el problema, mal resuelto. Un cierto modelo corporativo no es per se solución cuando quiera que el problema es la no planificación de un inusual Sistema Hidro-Termo como lo es el venezolano, victima de una generalizada desprofesionalización de las políticas publicas.

Si Ali Rodríguez es el responsable de la destrucción del Sector Energía venezolano,  Jorge Giordani lo es de la Planificación Nacional y, en particular, de la no planificación del Sector Eléctrico. El segundo aserto ya antes ha sido sentenciado por Jerónimo Carrera, presidente del Partido Comunista venezolano y erudito sovietista de la planificación socialista.

Valga recordar a A. Maneiro: "no es tiempo de avivar las cenizas del fuego que se extingue, es tiempo de acopiar leña para el incendio que comienza".

 

 

[*] Víctor J. Poleo Uzcátegui / E-mail: victorpoleo@intercable.net.ve







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