Hablando de totalitarismos
José Pinto* / Soberania.org - 19/06/07
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El hombre debe ser el eje principal de todo sistema político y social, el hombre como ser social y no como un factor de producción o como una simple variable de una ecuación económica o como un simple elemento para hacer la guerra.
El respeto al hombre no puede limitarse a unas páginas en la constitución con un sin numero de enunciados de derechos y deberes que la mayoría de las veces no se cumplen, sino al respeto de su Libertad, de su integridad física, moral e intelectual, al respeto de su dignidad.
A pesar de las numerosas variantes y matices existentes en los sistemas de gobiernos totalitarios que han tenido presencia histórica, existen ciertos elementos comunes y característicos que los definen:
1. En el totalitarismo el Estado posee fines y objetivos propios, que siempre se superponen al de los individuos que integran la sociedad, es decir, contrapone a la nación frente al individuo.
2.- En el totalitarismo se concentra el poder en una sola persona, cuyo líder es carismático, que posee, según sus seguidores incondicionales, cualidades excepcionales de inteligencia e infabilidad; un verdadero genio que interpreta fielmente lo más trascendente y esencial de la sociedad política y del Estado, cuyas decisiones de ninguna manera pueden ser juzgadas ni cuestionadas.
3. En el totalitarismo se saca mucho provecho de los sentimientos de la nación, identificando un enemigo social, especie de anti-líder que puede ser interno o externo a quien se atribuye la culpabilidad de las situaciones de insatisfacción o frustración que afectan al pueblo para justificar sus arengas y acciones por lo general violentas.
4. En un régimen totalitario existe un altísimo grado de centralización y verticalidad en el ejercicio del poder. Las instituciones llegan a ser dependientes del control político ejercido por un brazo de confianza, de poderes ilimitados, nombrado por el ungido líder, su principal tarea es vigilar la actuación de todos los agentes de la estructura de organización del gobierno a fin de asegurar su lealtad.
5. En el régimen totalitario desaparece casi totalmente el líder político intermedio, la población se relaciona directamente con el líder, convirtiéndose la relación política en un acto de absoluta pleitesía rendida al ungido.
6. En el gobierno totalitario se apunta hacia el manejo absoluto del partido que es un instrumento de dominio, eliminando por tanto la acción de otros partidos, coronado finalmente con la creación de un partido único al que se obliga a manifestar su adhesión mediante la afiliación y luego a la participación activa o militancia en todas sus organizaciones y acciones.
7. En el gobierno totalitario se utilizan lugares especiales o cuidadosamente adecuados para la realización de grandes concentraciones humanas, con despliegues de elementos visuales de gran tamaño, cánticos, banderas y simbologías, vocerías organizadas que procuran empequeñecer al individuo y a comportarse como autómatas dóciles.
8. En el gobierno totalitario existe una policía política, que actúa como un servicio de espionaje interno de la sociedad, cuya función principal es la de registrar sistemáticamente a todos los integrantes de la población, especialmente en vista de conocer su actitud política frente al gobierno, y perseguir a los opositores por todos los medios, llegando incluso a privarlos de libertad. Ejemplos históricos de estas organizaciones fueron la N.K.V.D. de la U.R.S.S. y la Gestatspolitzei (GESTAPO) del III Reich durante el nazismo.
9. En los regímenes radicalmente totalitarios, como el del comunismo en la vieja U.R.S.S. o el del nazismo alemán, quedaban sujetos a la autoridad actividades tales como la elección del lugar de residencia, del desempeño de una profesión; o la selección de pareja, contraer matrimonio y procrear hijos.
10. En los regímenes totalitarios existe un alto grado de intervención en la economía con la excusa de recuperar la prosperidad económica y llevar al Estado a la condición de gran potencia militar. El estado exalta las bondades de la autosuficiencia económica por la vía de un total dominio de los factores productivos, y una estricta y centralizada planificación de la economía.
11. En los regímenes totalitarios el control de los medios de comunicación es fuente de legitimación de propaganda. Se dice que de Joseph Goebbels es la autoría de la frase “Una mentira dicha mil veces se convierte en verdad”. De allí que el control de los diferentes medios de comunicación que legitimen la autoridad del líder mediante la manipulación de los hechos y de las ideas es de suma importancia en la propagación de la doctrina y opiniones del régimen.
12. En los regímenes totalitarios el militarismo penetra en todas las esferas sociales y especialmente en la vida cotidiana. Existen muchos ejemplos del militarismo mundial, desde el nazismo-fascismo hasta el estalinismo en sus fachadas más puras, pasando por el peronismo, el nasserismo y los contemporáneos en América con especial referencia al desarrollado por el imperio norteamericano para imponer su hegemonía totalitaria en el ámbito mundial.
En resumen, los regímenes totalitarios están a favor de la idea de una nación frente a la del individuo, toma un líder como persona en la cual se concentra el poder, y también se aprovecha de los sentimientos de la nación identificando un enemigo social a quien atribuye la culpabilidad de las situaciones de insatisfacción o frustración que afectan a la sociedad para justificar sus arengas y actuar de modo violento; es expansionista y militarista; promueve la existencia de un partido único, generalmente dirigido por un solo hombre; es notable el dominio militar por encima del resto de la sociedad; crea una policía secreta poderosa y omnipresente; una ideología muy desarrollada de lo que debe ser la sociedad, y la penetración y control por parte del gobierno de las comunicaciones de masa, de todas las organizaciones sociales y de la economía.
Ahora, ante la presencia de estos datos, consideremos la siguiente pregunta: ¿qué sistema social sería entonces adecuado para el hombre?
Cualquier sistema político que imponga el control de las conciencias puede catalogarse como totalitario, llámese de derechas, del centro o de izquierdas. El manejo sistemático de las conciencias es totalitario, lo que implica que no solo los modelos marxistas, falangistas, nazistas, fascistas, comunistas, etc. que han dominado la historia en momentos determinados sean los únicos que puedan catalogarse como totalitarios, también el modelo capitalista puede considerarse en muchos aspectos como de características totalitarias, ya que también tiende a imponer su modelo económico del capital sobre otros modelos y a ejercer su dominio político y social desde la dirección de sus partidos y control de los medios de comunicación, proclamando una libertad en el papel que es sólo tolerada en la medida en que no se cuestionen los intereses de la clase dominante, la burguesía.
Si definimos un sistema social como el conjunto de leyes que los hombres observan con el objeto de hacer posible su convivencia en un área geográfica determinada, el mejor sistema social debe ser aquel que posea al menos dos características fundamentales, el reconocimiento de los derechos individuales y la exclusión de la fuerza física en las relaciones humanas. El hombre debe ser soberano, dueño de su persona, de su mente, de su vida, de su trabajo y sus productos, no puede ser un objeto de propiedad de un líder carismático o grupo político que pueda disponer de él como le plazca, dictarle sus convicciones, rescribir el curso de su vida, controlar su trabajo y despojarlo de sus productos, porque sería entonces un esclavo obligado a pagar por su vida a ese líder o grupo político, sin esperanzas de emancipación.
Como los hombres no son omniscientes ni infalibles, deben ser libres de asentir o disentir, de cooperar con otros o seguir cada uno su propio camino, de acuerdo con su propio juicio racional. La libertad es el requisito fundamental de la mente humana.
(*) José Pinto - Email: guariche1000@yahoo.com
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