¡Bastardos!
Walter Martínez
(Dossier) / Últimas Noticias (Venezuela) -
22/06/03
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HANS BLIX Ahora se puede expresar
libremente |
Meter a todo el mundo en la lista de oradores, tratar de que cada
uno hable durante el mayor tiempo posible e impedir los normales
procedimientos de aprobación de un proyecto de ley, no es
un invento venezolano.
En el Congreso de los Estados Unidos se le llama “Filibusterismo”.
Un “Filibuster” también hace
honor a la otra acepción del término y se comporta
como un pirata de la política:
El centenario Senador Strom Thurmond (R. South
Carolina) estuvo hablando durante 24 horas y 18 minutos en 1957
para oponerse a la Ley en pro de los Derechos Civiles. Cumplió
100 años en diciembre de 2002 y, cuando el 108º Congreso
se reunió en enero, finalmente pasó a retiro desplazándose
en su silla de ruedas motorizada. Pasaba virtualmente cada noche
en el Hospital Militar Walter Reed y sólo salía para
ir al Senado y, como siempre, su votación era una temible
incógnita.
Una muestra de los profundos sentimientos que su partida despertó
entre sus colegas Republicanos fue el discurso del Jefe de la Bancada,
Senador Tent Lott: “Quiero decir esto acerca de mi
estado: Cuando Thurmond fue candidato presidencial, votamos por
él y estamos orgullosos. Y si el resto del país hubiese
votado por nosotros, no tendríamos todos los problemas que
hemos tenido estos años”. Se refería
a las elecciones presidenciales de 1948 cuando el candidato Republicano
y entonces racista Thurmond, antes Demócrata, propuso lisa
y llanamente la “Segregación Racial”.
Como los tiempos han cambiado, y con ellos la composición
demográfica de los votantes estadounidenses, la extroversión
de los íntimos sentimientos de Trent Lott lo convirtieron
en “políticamente incorrecto”.
Todo el Senado se rasgó las vestiduras, y Trent Lott tuvo
que renunciar a la Jefatura, aunque continúa como Senador
por el estado de Mississippi. Para aplacar el corazón del
electorado no Wasp (Blanco, AngloSajón y Protestante), eligieron
al Cirujano Cardíaco de 50 años, Hill Frist,
de Tennessee, como nuevo Jefe de Bancada.
De esa estirpe de caballeros al viejo estilo proviene el actual
Decano de los Senadores estadounidenses.
El Demócrata por Virginia Occidental, Robert Byrd
(85 años), a quien su lucha contra el Mal de Parkinson no
le ha impedido evolucionar mentalmente, ha pasado de ser un ex-Miembro
del KuKlux-Klan y ferviente defensor de la guerra en Vietnam, a
ser uno de los más duros críticos del Presidente George
W. Bush y su invasión a Irak. En la sesión
del 5 de Junio pasado pidió la palabra y declaró:
“Asombra que el Presidente no esté pidiendo
una investigación... Es su sinceridad la que está
siendo cuestionada.
Es su integridad la que está en la mira... Hasta
ahora no ha realizado ninguna pregunta, expresado curiosidad, sobre
el extraño giro de los hechos en Irak... No expresó
molestia ante la posibilidad de haber sido engañado”.
El Gobierno de Bush “trabajó asiduamente para crear
alarma en el público y para fundir los rostros de Saddam
Hussein y Osama Bin Laden hasta que virtualmente se transformaran
en uno solo”. (AFP). Fustigando a sus colegas que apoyaron
la Guerra Preventiva contra Irak, puntualizó: “Cada
miembro de este Cuerpo (hablaba ante el Senado) debería estar
exigiendo respuestas... El Presidente parece inconsciente de la
controversia que se arremolina en torno a su justificación
para la invasión (SIC) de Irak”. Byrd exige
que los hechos salgan a la luz pública si la Inteligencia
fue manipulada para justificar la invasión (CBS). El Comité
de los Servicios Armados y el Comité de Inteligencia, ambos
del Senado, al igual que el de Relaciones Exteriores de la Cámara,
han decidido investigar a fondo.
Respecto de la CIA, han sido convocados cuatro altos oficiales,
quienes estaban en retiro, para confiarles la obligación
de llevar a cabo una investigación a fondo y producir luego
un informe. Nadie de los que cada día toman la autopista
hacia Langley ha estado tan pendiente de un inminente Dossier desde
la época en que John Negroponte, Otto Reich, Oliver
North, John Poindexter, Eliot Abrahams y otros del mismo
club, fueron obligados a declarar bajo juramento. No todos honraron
la verdad.
Disparo en 45 minutos.
Reincorporadas a la Casa Blanca viejas y connotadas figuras del
equipo de Bush padre, como Dick
Cheney, Ronald
Rumsfeld y Colin
Powell, el veterano legislador Robert Byrd parece coincidir
con la “Vieja Europa” o con Hans Blix
cuando, desde el piso del Senado y ante las cámaras de TV
afirma:
“¡Cuán confiable fueron las demandas
de este Presidente y de los miembros clave de su Administración,
de que las armas de destrucción masiva de Irak ponían
en claro e inminente peligro a los Estados Unidos! ¿Pudo
ser que la Inteligencia estaba equivocada? ¿Pudo ser que
los hechos fueron manipulados un poquito aquí, un poquito
allá? Son muy serias y graves preguntas, y requieren y demandan
respuestas inmediatas!”.
(CBS). Al retorno de Qatar donde visitó las tropas, Bush
sobrevoló Bagdad a 9.500 Mts. y 750 Km. por hora, escoltado
por cuatro F-18 del USS Nimitz.
Fue lo más cerca que estuvo del teatro de operaciones.
Tony Blair, sobre cuyo gobierno pesa la investigación
iniciada por un Selecto Comité del Parlamento británico,
debido a las graves fallas constatadas en su famoso “Dossier”
de Inteligencia para justificar su participación
en la invasión, al menos estuvo en el terreno junto a sus
tropas. Blair había afirmado que Saddam Hussein podía
utilizar las armas de destrucción masiva “con solo
45 minutos de aviso”. El hecho es que, luego de revisados
más de 300 lugares en Irak, no aparecen.
Ergo: no aparecen las pruebas para justificar una guerra.
Hans Blix
A sus 75 años, capaz de controlar su temperamento y conservar
sus buenos modales aun bajo presión, Hans Blix
se despide de la ONU este mes.
Koffi Annan le había pedido que abandonara su tranquilo
retiro en Suecia para ofrecerle el muy dificultoso trabajo de Jefe
de la Unmovic: la Comisión de Monitoreo,
Verificación e Inspección de la ONU.
Entre 1981 y 1997 había supervisado las inspecciones del
Programa Nuclear de Irak, como Director de la Agencia Internacional
de Energía Atómica. Se transformó en personaje
internacional durante la Primera Guerra del Golfo. Reafirmó
su verdadero peso específico desmantelando los argumentos
de Washington y Londres en pro de la nueva invasión a Irak
y reivindicando el papel del Consejo de Seguridad y el trabajo de
sus inspectores. Ahora, con un “Grand Finale”
se ha despedido con unas declaraciones que harán
época: “Sólo en tres casos la información
de los servicios secretos británicos y estadounidenses permitió
encontrar algo, y en ningún caso se trataba de armas de destrucción
masiva. He de decir que me chocó un poco y pensé:
‘Dios mío, si esto es lo mejor que tienen, y no encontramos
nada, ¿cómo será el resto?’ (AFP). Las
informaciones “no eran sólidas. Tal vez ellos (los
estadounidenses) creían que sí lo eran. Pero todo
esto no nos ha llevado a nada bueno”.
(ABC-TV). El 5 de junio deseó “buena suerte”
a los equipos británicos y estadounidenses que buscan
tales armas y afirmó:
“Alguien que trabaja dentro de un ejército
de ocupación (SIC) no puede tener la misma credibilidad que
un inspector independiente”. (AFP). Pero donde parece haber
lanzado toda la presión que acumuló tratando de evitar
la guerra es en sus declaraciones a The Guardian.
Allí, el ex-Canciller sueco, “ahora hombre
libre” (Koffi Annan) se desahogó y en un tiro por elevación
a sus “detractores en Washington”, declaró:
“Hay bastardos que esparcían cosas y que, naturalmente,
han soltado cosas innobles sobre mí en la prensa”.
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