La dominación nazi de la economía alemana
Manuel Rodríguez Mena* / Soberania.org - 01/08/07
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Y ahora en Venezuela
Es ingratamente impresionante percibir la similitud de políticas y acciones gubernamentales y de sus nefastos efectos económicos y sociales, entre la denominada “Economía de compulsión nazi” y la que está llevando adelante el régimen chavista en nuestro país. En aquel entonces se hizo desde un poder totalitario. Ahora y aquí se está haciendo desde un poder autoritario que está pugnando con todo –incluyendo políticas y acciones como éstas– para pasar a ser cabalmente totalitario.
Desde su llegada al poder en 1933, Hitler desarrolló una política internacional expansionista destinada a destruir el orden de Versalles y a conquistar los grandes territorios de la Europa oriental y la URSS, de modo que sirvieran como área de expansión a un pueblo alemán en búsqueda de su Lebensraum (espacio vital), según su visión de la política exterior germana expuesta en su libro “Mein Kampf” (Mi Lucha), donde escribió, en lenguaje totalitario de cruda estirpe: “Los alemanes tienen el derecho moral de adquirir territorios ajenos gracias a los cuales se espera atender al crecimiento de la población”.
También desde ese mismo año de 1933, una de las políticas del gobierno nazi fue ocuparse de la regulación de los precios de bienes y servicios, a conciencia de que tal intervención permitiría no sólo ejercer a plenitud, sino también acentuar progresivamente, el dominio económico del Estado sobre la sociedad. Ya lo decía Herman Goering, principal administrador de la economía de compulsión nazi: “Controlar precios y salarios, implica no sólo controlar el trabajo de la gente, sino también sus propias vidas”. Por ello, en noviembre de 1936 -tres años antes de provocar la segunda guerra mundial (1939-1945)-, el régimen nazi decretó la congelación de todos los precios, tanto regulados como libres, vigentes en Alemania hasta el mes anterior. Tal operación de manipulación y control se conoce como “economía de compulsión nazi” y fue congruente con el hecho de que, desde un comienzo, buena parte de la economía del Tercer Reich fue orientada hacia el armamentismo.
Elementos de sustentación conceptual y funcional
Entre los principales elementos de sustentación conceptual y funcional de la Economía de Compulsión Nazi cabe mencionar los siguientes:
1. El objetivo principal fue el de crear las bases para la construcción de la economía de guerra que sirviera de soporte fundamental al proyecto totalitario, expansionista y belicista de Hitler. Pero el resultado concomitante que se logró fue también importante para el régimen: Como producto de su ejecución, toda la economía alemana pasó a estar al servicio de los designios políticos del Führer, que incluían por supuesto su concepción de la guerra como el medio de hacer realidad sus delirios totalitarios, belicistas y expansionistas.
2. Por lo dicho antes, para el régimen nazi el control de precios, más que consistir en una medida de mero carácter coyuntural, constituía un elemento estructural fundamental de su proyecto totalitario a lo interno de Alemania, y belicista y expansionista como objetivo fundamental de su política exterior.
3. En virtud de los amplios, profundos y severos efectos que la economía de compulsión habría de tener sobre la sociedad alemana, el régimen nazi prestó especial atención a su formulación como política, a la organización de su aplicación y al diseño de los aspectos concretos de su ejecución, creando para el soporte de esta última medidas draconianas contra la resistencia de cualquier sector afectado.
4. Toda la gestión gubernamental realizada en función de la economía de compulsión fue enmascarada por los nazis con lemas o consignas de pretender “proteger” y “favorecer” al pueblo alemán. Con similar máscara se encubrió la verdadera naturaleza y propósito fundamental de su régimen (totalitarismo implacable), embanderándolo con el hermoso nombre de “nacional socialista” (elevado patriotismo con acendrada sensibilidad social).
Fases de la implementación:
I. Financiamiento con dinero inorgánico:
La sustracción a la economía alemana de la enorme cuantía de recursos necesarios para construir el aparato de guerra, fue iniciada mediante el manido recurso de crear dinero inorgánico, imprimiendo papel moneda para el gobierno.
II. Demanda en crecimiento supera la oferta rezagada, lo que trajo como resultado una inflación generalizada:
La mayor cantidad de dinero puesta en manos del público generó un incremento desproporcionado de la demanda agregada, mientras que la oferta reaccionó con rezago como consecuencia del carácter relativamente brusco del aumento de demanda y de las limitaciones funcionales y operativas que confrontaba el sector productivo. El efecto no podría haber sido otro que el que era de esperarse: un aumento generalizado de precios.
III. Aparece el control de precios:
El régimen estableció precios máximos en las áreas donde las quejas de la población eran más intensas (bienes de consumo de gran demanda). Pero a continuación fueron siendo sometidos a control los precios de otros bienes y servicios que posteriormente iban incrementándose. De esa manera el régimen aparentaba combatir una inflación que él mismo había generado y eludía el costo político de la impopularidad y de las protestas causadas por el alza de precios, apareciendo así como defensor del poder adquisitivo de la población y echando sobre los agentes económicos toda la culpa de la inflación. Pero más temprano que tarde se percataría de que tal proceso de compulsión, una vez puesto en marcha, no sólo es indetenible sino que se desarrolla en espiral hacia arriba.
IV. Los efectos visibles de la dislocación económica:
La concurrencia en mercados particulares y en el mercado global de más dinero en circulación por el lado de la demanda, y precios controlados para un número creciente de productos por el lado de una oferta que aparecía como insuficiente, dio lugar a que surgieran el desabastecimiento, las colas para comprar, las hoy llamadas “compras nerviosas” y más adelante el racionamiento, los paquetes de productos de compra obligatoria y hasta el trueque.
V. La espiral descendente de la debacle : de crisis a pérdidas en el sector productivo
Si el funcionamiento del mercado había sido fuertemente dislocado, en el sector productivo los efectos comenzaron a ser devastadores. Ya hemos dicho antes que inicialmente los precios máximos fueron establecidos en el área donde las quejas de la población eran más intensas (bienes de consumo de gran demanda) y que a continuación el régimen fue sometiendo a control aquellos otros precios que iban incrementándose. Pero el mantener fuera de control los precios de los factores de producción de esos bienes permitía que pudieran incrementarse, generando condiciones de creciente dificultad a las empresas productoras. Como era de suponer, comenzó a llegar para un número cada vez mayor de empresas la situación de pérdida, debido a que los costos incrementados terminaron haciéndose superiores a los precios controlados de sus productos.
[*] Dr. Manuel Rodríguez Mena /
Profesor Titular jubilado de la Universidad Central
de Venezuela (1965-1990) /
Subdirector del Instituto de Investigaciones de la Facultad
de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV (1972-1975) /
Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales
de la UCV (1984-1987) / E-mail: mjrodriguezm1@yahoo.es
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