La tómbola de Chávez
Sergio Muñoz Bata* / Listín Diario (Rep. Dominicana) - 08/08/07
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El beneficiado de la semana con la lotería del “Santa Tropical,” Hugo Chávez, fue, por enésima ocasión, el presidente de Argentina, Ernesto Kirchner.
Habiéndose cerrado las fuentes convencionales de financiamiento internacional y acosado por una crisis de liquidez, Kirchner volvió a vender su alma al teniente coronel venezolano ofreciéndole en venta otros $1,000 millones de dólares en títulos argentinos.
El gobierno argentino también anunció que Chávez invertirá $ 400 millones de dólares para construir una planta de gas natural licuado. Y si a estas dos inversiones les sumamos los $4,300 millones de dólares en bonos comprados en los últimos tres años, los ventajosos contratos de intercambio de bienes, de construcción de buques, las líneas de crédito a cooperativas, y hasta el capital para remozar la casa del ex dictador argentino Juan Domingo Perón, la esplendidez de Hugo Chávez con Argentina no tiene par en el mundo. Ni siquiera Fidel Castro, su dictador favorito, le ha merecido tantas atenciones.
Una posible explicación del patronazgo político de Chávez disfrazado de solidaridad fraternal sea, como comenta Carlos Pagni en las páginas de La Nación, que “es vox pópuli que alrededor de los títulos argentinos existe en Venezuela un espectacular negocio. Consiste en colocarlos en algunas entidades, valuados según la cotización oficial del dólar, para después venderlos en el mercado secundario de EE.UU. con la cotización comercial. El mecanismo no sólo permite evadir el control sobre los movimientos de divisas. Las diferencias que se hicieron con esta operación llegaron en algunos casos al 30%. Delicias del “socialismo del siglo XXI”.
A pesar de las disposiciones constitucionales que consagran el derecho de los venezolanos a ser informados oportuna y verazmente por la Administración Pública y del requerimiento de aprobación de la Asamblea Nacional de los contratos de interés público nacional, conocer la cifra exacta de la ayuda externa que da Venezuela al mundo es casi imposible.
Los venezolanos se enteran de los regalos que promete su presidente cuando él tiene a bien anunciarlo y se calcula que la cifra total de ayuda está entre los $26 y los $35 mil millones de dólares americanos.
Brasil, Nicaragua y Bolivia también reciben beneficios como el suministro subvencionado de petróleo o ayudas para programas de salud, educación, agricultura, energía eléctrica, desfiles patrióticos y escuelas de samba.
Tampoco faltan en la lista los grandes golpes publicitarios como el programa de intercambio de combustible por asistencia técnica que Chávez pactó con el locuaz, anti-semita y ultra izquierdista alcalde de Londres, Ken Livingstone. Y el puyazo que significó la venta de 12 millones de galones de petróleo a hogares en Estados Unidos con un descuento del 40%, que Chávez anunció el Día de Acción de Gracias de 2005.
Lo dramático, sin embargo, es que si esa cantidad estratosférica de dinero se hubiera invertido en Venezuela, la policía nacional podría contratar miles de policías y comprar patrullas y equipos para enfrentar la ola de criminalidad que azota al país; o se podrían haber construido miles de escuelas para resolver su déficit educacional; o se podría haber pagado un año de salarios a los más de 6 millones de trabajadores que trabajan en el sector informal o que están desempleados; o se podrían haber construido casi dos millones de viviendas populares.
Nada de esto ha sucedido porque el actual presidente de Venezuela está convencido que él, el Supremo, no tiene que rendirle cuentas a nadie.
[*] Link: http://www.listindiario.com.do/app/article.aspx?id=23735
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