Manipulación de la Expresión Social del Pueblo Venezolano
Varios autores* / Soberania.org - 17/08/07
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Manipulación de la Expresión
Social del Pueblo Venezolano
Autores:
Dr. Manuel Rodríguez Mena (Coordinador)
Profesor Titular jubilado de la Universidad Central
de Venezuela (1965-1990)
Subdirector del Instituto de Investigaciones de la Facultad
de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV (1972-1975)
Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales
de la UCV (1984-1987) / E-mail: mjrodriguezm1@yahoo.es
Dra. Celina Añez Méndez
Profesora Titular jubilada de la Universidad
del Zulia (1973-2003)
MSc.-Universidad de Sussex, Inglaterra (1994)
PhD.-Universidad de Brighton, Inglaterra (2002)
E-mail: celinavas@cantv.net
Econ. Baldomero Vásquez Soto
Profesor de la Universidad del Zulia (1973-1991)
Esp.-Universidad Católica Andrés Bello (1989)
E-mail: tiobaldomero@yahoo.com
Formato: Adobe Acrobat (PDF)
Páginas: 84
Tamaño: 399 KB
Fecha: Julio de 2006
Extractos
Trascendencia de la manipulación de la expresión social de un pueblo
En los regímenes democráticos, las grandes decisiones políticas deben
ser adoptadas por el colectivo social mediante los mecanismos establecidos
al efecto, sea por elecciones, sea por referendum.
En cada elección o referendum, el colectivo social no hace otra cosa
que expresarse en relación con el asunto planteado; con la particularidad,
muy importante por lo demás, de que la expresión de su criterio o voluntad lleva implícita una decisión que alcanza firmes determinaciones sobre el presente y el futuro de esa sociedad.
Las empresas dedicadas al sondeo de opinión pública, comúnmente
llamadas encuestadoras, cumplen el papel de mostrar una versión anticipada de aquella expresión social, en aspectos tanto cuantitativos
como cualitativos. En términos simples pero muy decidores, se trata
nada menos que de mostrar públicamente cómo está pensando y qué propósitos tiene sobre uno o varios asuntos de interés general, una
sociedad en el momento en el cual está siendo consultada. Asunto de
tanta importancia para cualquier sociedad, no puede si no estar, como en efecto está, sometido a rigurosos requisitos técnicos y éticos.
Cabe decir que mientras mayor sea la idoneidad técnica y la honestidad comunicacional de una encuestadora, mayor es también su estatura ética y, lo que más importa, su lealtad institucional a la sociedad dentro
de la cual se desenvuelve. Su servicio a la sociedad es estimable y sus productos son en verdad un bien social. El caso contrario es detestable.
Por un lado una persona o un grupo de personas, una entidad o un
grupo de entidades, un organismo público o un grupo de organismos públicos, un gobierno en fin, que contratan a una encuestadora, no con
la aspiración de que ésta trate de precisar la verdad acerca de lo que
una sociedad está pensando o se propone hacer en un momento dado,
sino todo lo contrario, para falsear el pensamiento y los propósitos de
acción de esa sociedad. "Por algo será", dice el vulgo. En otras palabras:
quién tal cosa solicita, es porque piensa de manera diferente o
contraria a la sociedad en la cual vive, y, o tiene propósitos de acción distintos o le son inconvenientes los que esa sociedad tiene. En consecuencia, en el momento mismo de plantear su solicitud, ese cliente, trátese de quien se trate, se está calificando a sí mismo, de manera irrebatible
y rotunda, como antisocial, como enemigo de esa sociedad, como
uno de los más inmorales miembros de esa sociedad.
Si se tratase de uno o varios organismos públicos, o un gobierno
como tal, el asunto adquiere ribetes de grosera paradoja, pues, al
pagarse a la encuestadora con dineros públicos, es decir, propiedad dela sociedad toda, ésta terminaría pagando, involuntariamente y sin
saberlo, una acción que precisamente ha de realizarse en su propia
contra.
Por otro lado, una empresa encuestadora que carece de idoneidad
técnica y/o de honestidad comunicacional -debido a que por su intencionalidad funcional precisamente no las necesita, sino todo lo contrario-, al aceptar la inmoral solicitud se define también como una entidad
antisocial y colectivamente execrable. Su servicio a la sociedad no existe
para nada y en cambio sí le causa un grave perjuicio, que paradójicamente
es el costo necesario del beneficio que sí le produce a su cliente.
Sus productos -que sin duda benefician a su cliente- son dañinos para
la sociedad dentro de la cual actúa.
Por fuerza de los hechos, tanto cliente como encuestadora quedan
marcados indeleblemente como enemigos de esa sociedad. Tanto más
aún, si la manipulación de los hechos genera, en la sociedad de la cual
se trata, hechos o acontecimientos que atentan contra o dañan a esa
sociedad; o, peor aún, que los "resultados" presentados por la encuestadora
sirvan a la manera de "matriz social de opinión favorable" a la
realización de acciones contra la sociedad de la cual se trata.
De un asunto con ribetes como los anteriormente planteados, es de
lo que trata nuestro Proyecto de Investigación y Acción Social "MANIPULACIÓN DE LA EXPRESIÓN SOCIAL DEL PUEBLO VENEZOLANO
- PERÍODO 2004-2006".
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