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Caracas / Venezuela -
 


La FAN y su dependencia
Orlando Ochoa Terán* / Semanario Quinto Día (Venezuela) - 24/08/07

El pasado 16 de agosto la corresponsalía del New York Times en Moscú sorprendió con la revelación de que el gobierno venezolano había adquirido 5.000 rifles Dragunov durante la última visita del presidente Chávez a Rusia. Estos rifles no habían sido incluidos en la lista oficial de adquisiciones anunciadas en su última visita a Moscú. Como es ya común, las aclaratorias presidenciales terminan en una maraña insondable.

En ningún país del mundo sería un secreto militar la distribución de 5.000 fusiles de precisión, de modo que si el destino final de estas armas es el ejército convencional ¿por qué entonces el secreto? Sin embargo, según la explicación del presidente Chávez se emplearían en librar la “guerra de guerrillas” contra el imperio.

En otras palabras se da por descontado que ante una “invasión gringa” la FAN se rendiría y el Presidente abandonaría el poder para liderar esta “guerra de guerrillas”. En este supuesto los fusiles estarían destinados a la Reserva Territorial y cada francotirador conservaría en su casa una de estas sofisticadas armas. Un caso estrambótico.


Como siempre, en todas estas truculencias, aderezadas con medias verdades, chistes, jolgorios y mucha presunción, hay algunas verdades que inevitablemente se deslizan en la enredada retórica presidencial.

Veamos.


El francotirador

Los franceses y los anglosajones son lo que más han contribuido a la moderna concepción de organización y formación de los ejércitos. A riesgo de simplificar se podría decir que la unidad más pequeña de un ejército es el pelotón integrado por 19 infantes que, con excepción de algunos grupos especializados de escuadrones, forman parte de una compañía, estas a su vez forman una brigada o regimiento. Varias brigadas o regimientos forman una división.

La organización anglosajona de infantería distingue entre un “markman” o un tirador, un “sharpshooter” o un tirador de precisión y un “sniper” o un francotirador. Como los pelotones usan rifles de asalto con un alcance de unos 300 metros la función del tirador, “markman” o el “sharpshooter” es extender el alcance a unos 600 metros o más. El “sniper” o francotirador es una especialidad que demanda una formación y entrenamiento más sofisticado, como la lectura de planos satelitales, cartografía, topografía y su función es disparar a blancos selectivos a distancias que se aproximan a los mil metros.

El Dragunov se introdujo en el arsenal soviético alrededor de los años sesenta y fue diseñado por Evgeniy Fedorovich Dragunov. Era la primera vez que se fabricaba un rifle de precisión que se designó SVD (Snayperskaya Vintovka Dragunova). Desde entonces un tirador de SVD formó parte de cada uno de los pelotones de toda formación de infantería del Ejército Rojo. A pesar de que el Dragunov no es técnicamente un rifle de francotirador, es muy potente y su alcance se aproxima a 1.000 metros. El SVD adquirió otras variantes y se extendió por los países del Bloque Oriental e influyó en otras organizaciones militares.


El uso bolivariano

Con estos antecedentes y las circunstancias que rodean su adquisición no resulta convincente que los 5.000 SVD se destinen a la imaginaria “guerra de guerrillas”. Este fusil es un arma especializada que exige un alto grado de formación y entrenamiento, incompatible con milicias o reservas militares.

Descartado su uso por la Reserva Territorial y supuestamente asignados a la FAN significaría que esta contaría con 5.000 pelotones, lo cual es irreal. La FAN cuenta con divisiones de infantería con sede en Caracas, en San Cristóbal y en Maracaibo.

Una división de infantería de blindados en Valencia, una división de selva en Ciudad Bolívar y una división de caballería e hipomóvil en Apure. Todas juntas difícilmente contienen 1.500 pelotones. ¿Cuál será el destino de los 3.500 restantes Dragunov? La observación del presidente Chávez, cuando admite que en efecto se está adquiriendo la sorprendente cifra de 5.000 SVD y que “estamos inventando algo aquí, tampoco se los voy a decir, para incrementar su alcance” es una ingenua explicación. No existe la menor posibilidad que la industria militar de Venezuela, en período de infancia, incremente el alcance de un arma tan sofisticada como el Dragunov. Es muy probable que para esta tarea se esté pensando en un aliado del Medio Oriente.

Las únicas variantes que se conocen del SVD ruso son el Norinco de China, el TKIV Dragunov de Finlandia, el Dragunov SVD59 de India, el Al- Kadesiah de Irak, el SWD-M de Polonia, el M91 de Serbia y el SVD Nakhjir de Irán fabricado por el conglomerado estatal iraní que centraliza toda la industria de armamento de la República Islámica, Defense Industries Organization (DIO).


El aliado islámico

De acuerdo a la estructura de las fuerzas armadas de Irán, la Defense Industries Organization (DIO) que de alguna manera junto con la de Cuba inspira al presidente Chávez para desmantelar la convencional FAN, depende directamente del presidente Mahmoud Ahmadinejad.

No es casualidad que el arma de infantería más letal de la insurgencia de Irak y de Afganistán sea precisamente el Dragunov y la vía más expedita para introducirse en esos países sea a través de Irán. Hechos que probablemente obligarán a EEUU a declarar la Guardia Revolucionaria de Irán una organización terrorista con consecuencias para sus aliados.

Si se considera esta alianza de Venezuela con Irán y se deja correr la imaginación se podría pensar con alguna lógica que parte de este material se destinará a Irán, inhabilitado como está por el bloqueo autorizado por el Consejo de Seguridad de la ONU para adquirir armamento, incluso de Rusia. A menos que se persista en el sueño guevarista de varios Vietnam en el continente.


El suplidor

Otra curiosidad de esta adquisición está relacionada con los antecedentes de tráfico y sustracciones de armas de los arsenales venezolanos. Si a esto lo unimos a la infinidad de advertencias de un potencial magnicidio resulta incomprensible que bajo el patrocinio del presidente Chávez se pongan a circular 5.000 rifles de alta precisión con mira telescópica y visión nocturna en un país donde una de estas armas sería, supuestamente, el sueño de uno de esos francotiradores de la CIA o de la oposición denunciados pero nunca personificados.

En cualquier caso este nuevo compromiso con la Federación Rusa confirma la creciente dependencia de la defensa nacional. Ninguna nación, fuera de los países satélites de la ex Unión Soviética, había condicionado su defensa nacional a otra potencia extranjera como la Venezuela bolivariana lo hace con una Rusia, muy lejos de un paraíso socialista y más cerca de un bazar capitalista.

Los 24 Sukhoi rusos, la movilidad táctica representada por los helicópteros rusos, el nuevo sistema de defensa aéreo ruso (antimisiles), la flota de 5 submarinos rusos, 100.000 fusiles de asalto Kalashnikov con plantas de ensamblaje y municiones junto a los 5.000 fusiles Dragunov, hacen que la columna vertebral del sistema de defensa nacional dependa de los suministros de la Federación Rusa.

La diplomacia de EE UU ha lanzado a la Venezuela bolivariana en los brazos del oso ruso, cuyo presidente no se ha tomado siquiera la molestia de reciprocar cuatro visitas, cada una de las cuales han arrastrado cerca de mil millones de petrodólares al cofre del Kremlin.

Esta dependencia es tan contradictoria con los principios universales de defensa que no cabe la menor que este proceso, que supone ser una estrategia contra el imperialismo, ha terminado siendo lo contrario. Paradójicamente, en tiempos de mayor adquisición en armas la defensa nacional es más vulnerable que nunca.

 


[*] Orlando Ochoa Terán / E-mail: o.ochoa@worldnet.att.net



 



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