Trío en Edelca
Oscar Medina
/ El Universal (Venezuela) - 06/07/03
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El diputado Conrado Pérez acuñó
un nuevo eslogan para la Corporación Venezolana de
Guayana y sus filiales: 'Son empresas estratégicas
para la corrupción'. El expediente de tres casos
de cuestionados manejos en la Electrificación del
Caroni-CVG arroja una cifra de cuidado: 'Un daño
patrimonial de 454 mil millones de bolívares'. Pérez
eleva las responsabilidades a lo alto del organigrama: 'Tuve
una audiencia con el general Francisco Rangel Gómez, presidente
de la CVG, para presentarle las pruebas. Pero no hizo nada', la
omisión - según el diputado - convirtió el
general en cómplice.
Las tres puntas de este oscuro triángulo se desprenden
del contrato para la rehabilitación de diez turbinas de la
Casa de Máquinas II de Guri; el acuerdo entre Edelca y la
empresa Asea Brown Boveri (ABB) de Venezuela en el que operó
una conversión de deuda en bolívares a dólares
y el traspaso de partidas presupuestarias que se invertirían
en el reacondicionamiento de las turbinas y que finalmente se utilizaron
en contratos de adquisición de un sistema de registro de
fallas y eventos y en la compra de tres helicópteros Bell
407.
Respecto a la rehabilitación de las turbinas, un informe
de la Comisión de Contraloría advirtió sobre
el incumplimiento de las leyes de Administración Pública,
de Seguridad y Defensa, de Licitaciones y de la Contraloría
General a través de una serie de aspectos técnicos
e irregularidades en el proceso de licitación y se
determinó un patrón de disminución de 4 puntos
en la eficiencia de las turbinas que se traduce en pérdidas
de 5,2 millones de dólares anuales por cada una de las diez.
El acuerdo en el que Edelca y ABB de Venezuela trataron
la conversión de una deuda de bolívares a dólares
requería autorización hasta del propio presidente
de la República, puesto que tiene carácter de operación
de crédito público y no de simple deuda comercial.
La conversión produjo un daño patrimonial
calculado en 156 millardos de bolívares. En cuanto
al traspaso de partidas, no se aclaró cuál fue el
destino final de los fondos desviados ni si finalmente se efectuaron
las transacciones. Esta violación a la Ley de Presupuesto
significó - de acuerdo al informe - un daño
patrimonial por el orden de 2 millones 850 mil dólares.
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