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Artículo
Caracas / Venezuela - Martes 8/07/03
 


La nueva PDVSA no ha terminado de nacer:
de los trabajadores depende
Ángel Cristóbal Colmenares E. / Soberania.info - 08/07/03

Como se ha dicho en diferentes ocasiones y tonos, es en la principal industria energética donde se decidirá el destino del proyecto de cambios que el país necesita y cuya más cercana posibilidad es liderada por el presidente Chávez. La factura petrolera constituye, por sí misma, una palanca poderosa para incidir en cualquier proyecto político, económico y social que pueda plantearse, y a ese respecto no es casual que todas las directivas de la corporación hayan tenido firmes nexos con los partidos y grupos del “status”, aunque siempre bajo una máscara de “no política”, de “independencia partidista” que hábilmente se colocaron hasta que la dinámica de la lucha de clases les obligó a mostrar su verdadero rostro.

A esa máscara mostrada al exterior de sus límites se correspondía un diseño interno de rígida demarcación clasista en función de la cual operaban desde los “territorios prohibidos” hasta la misma estructura de las edificaciones, inhibidoras del contacto permanente y directo de los trabajadores. Negadoras de cualquier tipo de vínculo no solo entre las personas que comparten labores y horario sino también entre éstas y las comunidades que rodean a las plantas o sedes administrativas. Y hablamos de “territorios prohibidos” por la realidad que tan bien conoce cualquier trabajador de la Planta Refinadora de “El Palito”, por ejemplo, donde los obreros tenían estrictamente prohibido entrar a los edificios administrativos vistiendo bragas y botas. El comedor, por su parte, estaba dividido en dos partes bien diferenciadas, una para “los de arriba”, con menús variados, y el otro para los trabajadores manuales, con un menú único, en nada parecido al peor de los variados.

Dirá cualquier lector que tales detalles no son tan importantes, que son comunes a muchas empresas, lo cual nos llevaría a una discusión política y sociológica cuyos términos exceden a los del presente trabajo. Pero aquí se trata de PDVSA, que se presumía “de todos los venezolanos” y bajo cuya realidad de inequidades, derroche y falsedades se mantuvo una fachada de “meritocracia” y “excelencia” todavía presente en los medios de intoxicación masiva, especialmente las televisoras.

Se trata entonces de ver al conjunto, no a cada detalle por sí solo y aislado, toda vez que debidamente encadenados conforman un propósito, la estructuración de un “clima organizacional” específico cuyo asiento es, precisamente, la infraestructura física de la corporación. Y respecto a ese tema puntual recomendamos la cuidadosa lectura de un artículo que fue puesto en la página de APORREA el domingo 29 de junio de 2003, tituladoDesmantelando a PDVSA: Cambio de la Cultura Organizacional y firmado por Tibisay Maldonado Lira.

Se trata de entender por qué muchos accidentes laborales eran ocultados para mantener un mítico “cero record” que posiblemente haya costado muy caro a obreros hoy lisiados como producto de complicidades entre dirigentes sindicales y patronos. Se trata de comprender por qué hay obreros --en la Refinería de “El Palito” sobrepasan a los treinta-- con más de diez años de trabajo como contratados sin que la excelencia meritocrática haya recibido el más leve rasguño. Se intenta desmenuzar las razones que bajo el presunto propósito de “reducir costos” llevaron a la Clínica Industrial de “El Palito” a depender de laboratorios externos para obtener resultados que por lo demás pocas veces eran informados a los trabajadores, quienes debían conformarse con respuestas tipo “eso está bien”. Y se trata de comprender el impacto que sobre la salud de los trabajadores tenía una reducción de costos basada en mantener, por ejemplo, una máquina de Rayos X que debe datar de los tiempos del ruido y a la cual deben hacerle pases mágicos para que la reveladora encienda y no se recaliente, mientras a los gerentes meritócratas les sobraban autos lujosos con chóferes para visitar sus casas de playa o los apartamentos que la misma corporación les alquilaba para solaz y esparcimiento. Reducción de costos era también mantener a un grupo de obreros trabajando hasta las 18:57 horas para “ahorrarse” la comida que debía dársele de llegar en tareas a las 19:00 horas. ¿Exageraciones? Pues preguntémosle a los obreros acerca de ello. Algunas de esas prácticas, lamentablemente, se reproducen hoy en la PDVSA que todavía NO ES de todos los venezolanos, y no lo será hasta que la voluntad política de la mayoría de los trabajadores, sin distinción de nómina, de color o de vestimenta, sea nucleada en torno a identificar un objetivo común y a luchar por él. Recordemos que una empresa, bajo condiciones capitalistas, no solo produce bienes y valores de los cuales se apropia el dueño. También REPRODUCE condiciones sociales y maneras de ver al mundo que son impuestas al trabajador haciéndole creer que la desigualdad, la inequidad y la explotación del hombre por el hombre, madre de todas ellas, constituyen algo “normal”, algo natural (“siempre habrá ricos y pobres”, “los ricos lo son porque trabajaron mucho, los pobres son flojos y no producen”) y que tratar de cambiar esa realidad es algo imposible y contrario a lo razonable.

La nueva PDVSA que intenta nacer se afinca en un modo distinto de relacionarse con el país, con la gente, con la vergonzante realidad que hoy presenta una Venezuela repleta de riquezas naturales con ochenta por ciento de pobreza. En la Refinería “El Palito” se propone la estructuración de dos nuevas unidades adscritas a la Comisionaduría (mal llamada “gerencia”) de Salud: Apoyo a la Comunidad y Relaciones Interinstitucionales, propuestas con tres médicos, dos Trabajadoras Sociales y una Analista.

¿Objetivos? Llevar a las comunidades el auxilio médico multidisciplinario del que hoy carecen, no como una dádiva sino en cumplimiento de un deber señalado por la Constitución, especialmente el indicado en el artículo 83, cuyo texto reza: “La salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida. El Estado promoverá y desarrollará políticas orientadas a elevar la calidad de vida, el bienestar colectivo y el acceso a los servicios. Todas las personas tienen derecho a la protección de la salud, así como el deber de participar activamente en su promoción y defensa, y el de cumplir con las medidas sanitarias y de saneamiento que establezca la ley, de conformidad con los tratados y convenios internacionales suscritos y ratificados por la República”.

Y sostenemos que no es dádiva ni reproducción de dañinas e inmorales políticas de promoción de mendicidad, tipo “Tes Canasta”, “Bono Lácteo” y otros diseños que buscan mantener la desigualdad justificándola y limando la capacidad crítica del colectivo agredido y despojado. Se trata de llevar a las comunidades el criterio de necesidad de organización popular que pueda garantizar la puesta en práctica de lo enunciado en el artículo 2 de la Constitución:”Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”.

El colectivo, organizado y educado en torno a ese magnífico proyecto político, social y económico detallado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprenderá en su cotidianidad a reclamar los derechos que ese proyecto señala y a cumplir con los deberes a él inherentes, entre ellos uno que es de gran importancia: la contraloría social enunciada en el artículo 62: “Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas. La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más favorables para su práctica”.

De todos es conocida la severa crisis en que hoy se debate la salud pública en Venezuela. Y aun cuando el propósito del presente trabajo no es diagnosticarla, no podemos menos que señalar dos de sus muchas causas: la confiscación del derecho a ella que las élites políticas y financieras del país ejecutaron definitivamente a partir de 1975 y la multiplicidad de organismos, casi todos burocratizados al extremo de la inutilidad, que gastan millones de bolívares sin prestar el mínimo servicio (MSDS, IVSS, IPAS, IPSFA) con entes regionales y municipales “descentralizados” del gobierno nacional pero férreamente controlados y ahogados por gobernadores y alcaldes. Relaciones Interinstitucionales tiene como finalidad establecer contactos con todos y cada uno de esos entes gubernamentales para buscar atención y eficiencia mediante convenios que aprovechen fortalezas y reduzcan debilidades en función de promocionar las vías hacia el Sistema Público Nacional de Salud. Es así como en esta PDVSA llena de prejuicios “meritocráticos” pero punto de partida de la nueva PDVSA cuyo nacimiento y desarrollo propugnamos se habla de favorecer la estructuración de redes sociales, de estimular la organización de los Comités Locales de Participación Popular, de incitar a la organización popular en todas sus formas y modalidades. Las jornadas médico-asistenciales son organizadas solicitando apoyo de los entes oficiales dadores de salud y se presta apoyo a las actividades similares llevadas por las otras instituciones.

¿Cuál fue la solución que la vieja PDVSA buscó al problema de la carencia? En primer lugar mirar solo hacia adentro, es decir, una respuesta “corporativa” solo para los miembros de la empresa y estableciendo convenios con clínicas privadas. Franca colaboración con el desmadre de la salud pública y reproducción de las inequidades. Auxilios “hasta cierto monto” para la mayoría y amparos hasta en moneda extranjera para consultas y tratamientos en el exterior para los “excelentes meritócratas”. Facturas multimillonarias y beneficios a una excelsa minoría de propietarios con nexos profesionales, personales y políticos.

Pues tal fuerza tienen las ideas y privilegios de esa vieja PDVSA que han surgido fuertes oposiciones a la vinculación real con la comunidad y argumentos que van desde la consabida “reducción de costos” hasta la exigencia de respeto a las “normas corporativas”. Cualquier acción al exterior de la empresa debe ser filtrada, controlada y ejecutada por una llamada gerencia de Asuntos Públicos cuya actividad, que sepamos, nunca superó los límites de la donación. Nunca, que sepamos, desarrolló acción alguna que favoreciera a la organización popular, a la relación permanente y orgánica entre la empresa y la comunidad que a su alrededor sobrevive. Es decir, entre la corporación y sus propietarios desposeídos.

Al contrario, mientras la corporación dependía de análisis de laboratorio efectuados fuera de ella por falta de los equipos o de personal, mientras los trabajadores y radiólogos estaban expuestos a fallas posibles de una máquina obsoleta por falta de mantenimiento preventivo, mientras la Clínica descansaba sobre la responsabilidad de una Enfermera de turno ante la posibilidad de un accidente de trabajo, pues no había médico de guardia como ahora sí lo hay, se hacía generosas donaciones a través de Asuntos Públicos a hospitales dependientes de la Gobernación de Carabobo y hasta a INVIAL, objeto de un hermoso regalo que algunos totalizan en UN MILLARDO de bolívares para un supuesto desarrollo sustentable. Si alguien sabe de los resultados de tal desarrollo y a quién o a quiénes sustentó, que no dude en avisarnos.

Hoy, defendiendo la aprobación de un presupuesto que garantice el desarrollo y aplicación de los planes propuestos, desarrollando un trabajo de prestación de salud y, en lo posible, de medicinas, a los trabajadores y a las comunidades vecinas a la Refinería, en Clínica se dan consultas de Otorrinolaringología, Traumatología, Medicina Interna, Medicina General, Medicina Ocupacional, Toxicología, Neumología, Urología, Cardiología y Obstetricia.

Para llevar adelante todo lo propuesto. Para construir una PDVSA verdaderamente venezolana en concepciones y acciones, es condición indispensable la participación consciente y decidida de TODOS LOS TRABAJADORES, especialmente los obreros. Hemos hecho ese llamado y por esta vía lo ratificamos. No habrá una nueva PDVSA si todos los trabajadores no establecemos una meta común y por ella luchamos conjuntamente.


Ángel Cristóbal Colmenares E., julio 06 de 2003.


 
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