Desmontando a PDVSA: Cambio de la cultura organizacional
Tibisay Maldonado
Lira* / Aporrea.org - 15/05/03
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Uno de los mayores logros de la Revolución, y que
en buena medida se debe a la propia oposición, la constituye
el rescate de PDVSA como patrimonio del pueblo venezolano.
Sin embargo, todavía queda mucho camino que recorrer a los
fines de lograr la depuración de la industria, es decir,
la salida de los infiltrados que todavía quedan, y
generar una nueva cultura organizacional a la venezolana, con y
para los venezolanos.
Uno de los pasos que en ese sentido deben darse, consiste
en impulsar en lo inmediato, una estrategia de cambio de la cultura
organizacional, tan enquistada en la empresa, y que se erigió
en la punta de lanza para conformar los cuadros de saboteadores
que vimos en acción a lo largo del año 2002.
Esta cultura organizacional, este modelo PDVSA, se orientó
a formar un perfil de trabajador que se puede percibir fácilmente,
con sólo entrar en cualquiera de las sedes de PDVSA a lo
largo y ancho del país.
En primer lugar, casi todas las edificaciones de PDVSA,
son estructuras muy sólidas, frías e impecablemente
austeras, casi vacías, llenas de hileras de oficinas, en
su mayoría cerradas, sin vidrios de por medio, que permitan
la conexión entre las personas que trabajan en ellas, y sin
ningún tipo de elementos que reflejen la cultura de nuestro
país, nuestra cosmovisión.
Usted amigo lector, a estas alturas, se está preguntando
que tiene esto que ver con el perfil de los trabajadores de la empresa
que contribuyeron al sabotaje petrolero: tiene mucho que
ver, y es parte de los elementos que son utilizados en
la mayoría de los países desarrollados, para conformar
una cultura organizacional, un perfil de trabajador.
La intención de constituir edificaciones hermosas, pero frías,
e impersonales, tiene por objetivo, generar en el trabajador esa
misma actitud. Las oficinas de PDVSA, son cualquier oficina en cualquier
lugar del mundo, y bajo la excusa de la globalización, este
concepto es absolutamente valido, homogeneizar patrones que nos
vienen dados por el gran modelo USA.
Entrar a PDVSA, es entrar a cualquier oficina del mundo
desarrollado, no hay obras de artistas venezolanos: Pinturas, esculturas,
instalaciones de ningún tipo. Es decir, no hay nada con lo
cual yo como trabajador, pero sobre todo como venezolano, me pueda
reconocer en aquello que es particular a mí, y que me diferencia
de un sueco, de un alemán, de un gringo. Es allí,
él porque las organizaciones, han incluido en el campo del
desarrollo organizacional, el término cultura para referirse
al universo simbólico que sirve en las organizaciones para
constituir el perfil de esa organización, constituir
su cultura.
Los trabajadores saboteadores de PDVSA, no se identifican
con Venezuela, porque su cultura organizacional no tiene nada que
ver con nuestro país, si usted entra a cualquier oficina
de PDVSA se dará cuenta.
Por otro lado, la excesiva descompartimentación de las oficinas,
en su mayoría cerradas y herméticas, contribuyen
a aislar entre sí a los trabajadores, para impedir
que se creen los nexos y las afiliaciones, que contribuyen al desarrollo
de relaciones humanas más amplias, y que se contrapone con
la idea de aislamiento e individualismo. Esto es así, y es
pensado así, cuando se construyen espacios excesivamente
descompartimentados, en sicología industrial, los alemanes
han realizado excelentes trabajos al respecto.
Por otra parte esta individuación, tiene otro objetivo primordial,
además de evitar relaciones colectivas entre
compañeros, y crear un ambiente de individuos; también
aislar al trabajador de la comunidad que lo rodea.
Es sabido por casi todos los venezolanos, como en la época
de la explotación americana, los campos petroleros tenían
separados a los venezolanos de los americanos, a excepción
de aquellos venezolanos de alto rango, para también evitar
que los americanos se “hermanaran”
con la gente de la zona, y que estas vinculaciones produjeran alianzas
emocionales que pudieran poner en peligro el proceso de
explotación que se llevaba a cabo, en menoscabo de nuestros
pueblos: si no saben y si no ven, no sienten nada, no les duele
nada.
Por lo tanto, es hora de comenzar a penetrar la cultura
organizacional de la nueva PDVSA, con cambios dirigidos a “venezolanizar”
a la industria, a reforzar las relaciones entre los trabajadores,
y sobre todo a crear condiciones para rescatar el sentido de pertenencia
de los que todavía tienen dudas a quien deben su lealtad
como venezolanos.
El cambio de cultura organizacional en la empresa, podría
comenzar cambiando la denominación de PDVSA a PDV por ejemplo,
la denominación de sociedad anónima, encuadra con
el perfil anterior, pues anónima es en cierta medida sinónimo
de opaco, oculto, misterio, mientras la nueva PDV, es transparente,
abierta, amplia, y por lo tanto es sólo Petróleos
de Venezuela – PDV.
Por otra parte, y en medio de la necesidad de profundizar los valores
de nuestra identidad nacional, al mismo tiempo que se difunde la
obra de nuestros artistas y cultores, inundar los espacios
de oficinas de las obras realizadas por nuestros artistas y cultores,
al mismo tiempo que esta inundación se produzca hacia fuera
de las instalaciones, es decir, que las sedes de PDV se constituyan
en espacios comunitarios para la promoción
y difusión de la cultura venezolana.
En este sentido, son muchas las sedes de PDV, que cuentan
con auditorios, centros deportivos y espacios expositivos que bien
pudieran utilizarse para actividades con las comunidades: Cineclubes,
ferias, festivales, etc.
Por otra parte, comenzar la remodelación de los espacios
de oficina, colocando vidrio donde haya tabiques, este tipo de cambios
no es tan costoso como parece, pues la idea es congregar al mayor
número de trabajadores posible en espacios abiertos, es decir,
quitar tabiques donde se puedan quitar, y en aquellos que deban
permanecer cerrados, convertirlos en “peceras”
como bien lo denominan los alemanes, pues el efecto de
trabajar en espacios con vidrios, es el de transparencia, y por
lo tanto no hay nada oculto.
Estas son sólo algunas reflexiones que espero puedan coadyuvar
en este proceso de reingeniería que se lleva
a cabo en PDV, y que como venezolana, defensora de este proceso,
me siento llamada a compartir por el bienestar de nuestra industria,
tan importante para alcanzar el deseado desarrollo que nuestro país
necesita.
(*)Especialista en Gerencia General.
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