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Mientras muere el Cardenal Rosario Castillo Lara y Patricia Poleo permanece en el exilio, Teodoro Petkoff relanza su periódico y Julio Borges atiende un parto de cuatrillizos. Este es el único caso en la historia universal en que dos recios opositores a un régimen totalitario crecen y se multiplican a su sombra, como tocados por la bendición de un dios que, obviamente, no es el de los cristianos.
Ellos llaman a votar a todo trance, no importa qué sea lo que haya que votar y aunque ellos mismos no pueden conocer el contenido de la propuesta, porque todos los días le añaden otro artículo a la nueva constitución, cada uno más provocativamente antihumano que el anterior. A esta fecha, no está lista la nueva constitución socialista, entonces hay que preguntarles: ¿Qué es lo que llaman a votar? Sin embargo, ellos insisten en llamar a votar NO algo que no se sabe lo que es, aunque lo que sí se sabe sea más que suficiente como para no firmar el contrato y apartarse de la mesa horrorizado, como ante el mismísimo demonio. La propuesta es inmoral, ya lo ha dicho la Iglesia y ¿qué hacer ante una propuesta de este tipo? No hay nada que discutir, si se discute, se cae en el juego de la inmoralidad.
Si esto es tan evidente, ¿cómo explicarse la actitud de los colaboracionistas? Porque alguna razón deben tener, aunque no digan cuál es. En el caso de Primero Justicia (PJ) saltan a la vista los apoyos internacionales que han conseguido, sobre todo del Partido Popular (PP) y del Partido de Acción Nacional (PAN), ambos llegados al poder luego del larguísimo reinado de regimenes hegemónicos, como el de Franco en España y el del PRI en México. Estos partidos son irrevocablemente electoralistas y no conciben la democracia sino a través de un acto electoral, por lo que no aflojan ni un centavo sino es con miras a unas elecciones. El pequeño problema es que ninguno de los dos se enfrentó con un régimen comunista e ignoran y no pueden concebir los niveles de inmoralidad y falta de escrúpulos a que éstos son capaces de llegar.
En el caso de Petkoff, es difícil exponer sus razones sin ofender a nadie, por lo que baste decir que es un comunista de cuna, que ha dedicado toda su vida a imponer el socialismo en Venezuela, cosa que hace a diario con devoción de misionero; pero con un dominio de la dialéctica materialista tan sofisticado, que ha llegado a lograr prodigios que en sana lógica son imposibles. Su odio ancestral contra el imperialismo norteamericano no le impide en absoluto tener un teléfono rojo directo con la embajada americana, que le permite solicitar visas, entrevistas y otros favores para el teniente coronel, previamente negados por el servicio de inmigración o el Departamento de Estado. Así como su lucha a brazo partido por la igualdad no le impide ser un hábil empresario capitalista, que cobra incluso para poder tener acceso a sus propias opiniones políticas.
Hasta aquella multa de 150 millones que le sirve de credencial para acreditarse como auténtico opositor del régimen, revela que en una rápida recaudación no sólo recogió esa pelusa, sino que hasta le sobró para crear una cátedra de libertad de expresión en la oligárquica Universidad Católica Andrés Bello, que seguramente tampoco necesitaba esos reales.
Tal Cual es un caso único de periódico radial, porque aunque nadie lo compra, es el encabezado de todos los comentaristas y noticieros del país que le dan una promoción gratuita, que Teodoro cobra excelentemente bien. Esto explica su pase a matutino, con lo que tiene la primicia de la mañana y es objeto de los comentarios de todo el resto del día. Hábil estrategia de mercadeo, sobre todo en vísperas de un proceso electoral al que nadie tiene ningún interés real para asistir, por lo que se le pone cuesta arriba el reto de humillar a la población bajo las horcas caudinas del CNE.
La verdadera tragedia de Petkoff y Borges es la falta de argumentos, por lo que tienen que apelar una y otra vez a la falacia de decir que la abstención ya se ha probado desastrosamente en la elección de la llamada Asamblea Nacional, y qué bien se vería allí una fracción de la oposición enfrentando esta propuesta, más o menos como en el pasado se enfrentaron, con tanta "eficacia y valor", al nombramiento de los otros poderes públicos, como el llamado Poder Moral, el Tribunal Supremo de Justicia y el mismísimo CNE. Que por cierto, también son rojos rojitos, como es PDVSA, la CANTV y pare usted de contar, sin que se le pueda echar la culpa a la abstención.
Es completamente inútil decir y repetir que en Irán el Ayatolá Jameney firmó un decreto para inhabilitar a todos los candidatos de la oposición al parlamento iraní; o que en Cuba hay elecciones parlamentarias en las que sólo participan los revolucionarios comprobados; hasta Kin Jong Il tiene una asamblea en Corea del Norte, por lo que es completamente obvio que un parlamento unicolor es un dispositivo habitual de los regimenes totalitarios. Lo más que se puede decir es que allá se llega a la manera iraní, cubana o coreana; pero en Venezuela, que es el reino de la mendacidad y el disimulo, no se puede menos que echarle la culpa a la abstención de que la asamblea sea lo que es. Y este es el punto central e inevitable: que ni es asamblea, porque lo que hacen es "mirarse el ombligo", arte imbatible de la izquierda criolla; ni es nacional, porque ni siquiera simulan representar a todo el espectro político realmente existente.
Y para llegar al fondo del argumento: ningún régimen democrático, participativo y popular podría aceptar una asamblea así, por lo que es evidente que aquella estrategia constituía un emplazamiento del tipo "se es o no se es", entonces el régimen tenía que haber cedido y hacer unas elecciones limpias. No lo hizo así y tomó su determinación de lanzarse por ese barranco de quedarse solos en el parlamento. ¿Les parece una gran viveza? Muy bien, pero las consecuencias están a la vista y no se subsanan con eso que es toda una confesión de parte y que dieron en llamar "parlamentarismo de calle" y aunque todos los medios de comunicación la acepten como una situación normal, sigue siendo ilegítima.
Esto pone en el centro esa interpretación perversa de la máxima "el medio es el mensaje", según la cual, no importa el contenido de lo que se dice, a veces ni siquiera quien lo dice, sino el medio por el que se dice. De manera que ocuparse de decir la verdad es cosa de ingenuos y de tontos, porque lo que importa es pararse delante de la cámara, el micrófono o si ambos mejor. Las mentiras de Petkoff y de Borges se disputan el espectro que queda fuera de las demás mentiras oficiales, de manera de que no se oiga ninguna otra voz. A eso se llama "hegemonía comunicacional": lo que no se ve ni se oye, no existe.
Repiten y repiten que la Asamblea Nacional es así por culpa de la abstención, no del régimen, ni de los que le sirven, impermeables a toda evidencia e irradian esa repetición a sus voceros, sean académicos o estudiantes.
Miles de estudiantes realizan esfuerzos casi heroicos por manifestar su desacuerdo con el rumbo por el que se quiere llevar al país y a la postre resulta que el mensaje que llega al público es que están pidiendo "una prórroga", un plazo más largo para discutir mejor algo que no se puede discutir.
Un par de estudiantes raspados en materia de lealtad generacional, como también lo estarían en derecho constitucional, suplantan la voluntad de miles de sus compañeros y defraudan las esperanzas de todo el país solamente para seguir una estúpida línea partidista, fraguada en Primero Justicia. Línea en la que ya se les había adelantado el partido PODEMOS, que la pidió ante la llamada asamblea y luego en una manifestación ante el CNE, que ya se declaró incompetente para dar tales prórrogas, por lo que vale preguntarse: ¿para qué entonces es la otra marcha anunciada hacia el CNE?
PJ es un partido originalmente formado por abogados, por lo que deben saber de sobra que la inviolabilidad de los derechos ciudadanos reside precisamente en que esos derechos no pueden limitarse, ni mucho menos suprimirse, por ninguna decisión colectiva, aún en el supuesto, negado en nuestro caso, de que sea mayoritaria. Por esto la doctrina más acreditada los ha denominado "derechos contra la mayoría", porque contra ella es que hay que defenderse, para eso precisamente se levanta la barrera constitucional y ese es el sentido de tener una Constitución. Que ahora se quiera hacer una constitución desde arriba para "blindar" al régimen y aplastar a los ciudadanos, es tanto como proclamar que se abolió la Constitución y se volvió al régimen absolutista.
Que algunos llamados diputados en su ignorancia supina crean, como parece que no pocas veces lo han hecho revolucionarios victimas de borracheras de poder, que ellos pueden cambiar el calendario, poner y quitar horas, si las que tienen no les alcanzan, divertirse trastocando los símbolos patrios o burlando los derechos humanos, porque quieren "blindar" a su jefe, benefactor, caudillo o benemérito, hasta es comprensible; pero que lo hagan abogados, profesores de derecho y gente que dice tener como norte la justicia no es incomprensible sino más bien imperdonable.
Aunque se haga un rosario repitiendo: "el presidente de la República viene a ser en nuestra Constitución como el Sol que, firme en su centro, da vida al universo"; la verdad elemental es que el sol no está firme en ningún centro, ni da vida al universo. Es más, en una perspectiva Universal, el sol es una estrella bastante modesta, más bien, insignificante.
(*) Luis Marín, Abogado y politólogo venezolano. Graduado en la Universidad Central de Venezuela (UCV), Caracas, en 1981. Profesor de la UCV (1988-1998) /
E-mail: lumarinre@gmail.com
Artículo del autor:
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