www.soberania.org
 
Artículo
Caracas / Venezuela -
 


Abstención Activa
Luis Marín* / Soberania.org - 20/11/07

Si faltara alguien llamando a votar después de Marisabel Rodríguez (ex primera dama), el compadre Isaías Baduel, sin desmerecer a Luis Tascón, no podía ser sino Manuel Rosales quien saltara a la escena para recordarnos que va a ganar y a cobrar. Lo único que sorprende es que se demorara tanto y se haya dejado arrebatar la bandera por tanta gente, incluso por su facción estudiantil, que se ha deslizado subrepticiamente de "NO a la reforma" a "Vota NO".

Y como cada quien llama según el estilo que lo caracteriza y tal como se ha dado a conocer en la opinión pública, Rosales parte de un falso dilema: "Entre votar y no hacer nada, votar o abstenerse", invita a votar, con lo cual parece demostrar que cuando se parte de premisas falsas se llega habitualmente a resultados igualmente falsos. En verdad, "no hacer nada" y "abstenerse" no son términos iguales ni intercambiables. No hay nadie en la oposición auténtica que haya propuesto "no hacer nada"; pero sí hay muchísima gente bien informada con la firme determinación de "abstenerse", por la simple razón de que no hay otra alternativa mejor, ni más eficaz.

La abstención en la Venezuela actual es una novedad no solo desde el punto de vista práctico, sino una interesante propuesta teórica y argumentativa, como respuesta consciente del elector ante
un sistema electoral fraudulento y una propuesta declaradamente "inmoral e inaceptable".

Incluso la pregunta sometida a votación es un insulto en sí misma, cargada de falsedades imposibles de convalidar, como que se trata de una "Reforma", cuando todo el mundo sabe que es una nueva Constitución; dice que fue "sancionada por la asamblea nacional", siendo público y notorio que no se la sometió al proceso de discusiones previsto en la vigente Constitución; pero lo peor es que dice que fue sancionada "con la participación del pueblo", una mentira tan flagrante que supera cualquier parámetro de elemental decencia. Siendo esta pregunta supuestamente elaborada por el CNE otra demostración, si hicieran falta más, de su evidente parcialidad: ¿Cómo se puede llamar sinceramente a votar?

En relación con la abstención, los teóricos del derecho constitucional hasta ahora la habían considerado como una forma neutra de no expresar ninguna voluntad, quizás pensando sobre todo en los cuerpos colegiados en que algún miembro puede no pronunciarse sobre un asunto en particular, lo que equivale a votar en blanco, sin que tenga que decir porqué.   El voto salvado, en cambio, admite una argumentación del voto, que no se computa a favor ni en contra.

La abstención se distinguía de "no votar", que es un supuesto completamente diferente de los anteriores, porque se trata de quien teniendo derecho ha hacerlo no concurre a la votación, lo que se ha interpretado tradicionalmente como indiferencia, sea porque las opciones le parecen igualmente buenas o malas, por lo que no valdría la pena pronunciarse de ninguna manera.

Con lo dicho hasta aquí se ve claramente que la propuesta del "vacío electoral" es un mecanismo novedoso que saca la abstención del ámbito de indiferencia en que se la había recluido tradicionalmente.


¿De qué abstención se trata?

En primer lugar, la abstención es un acto negativo, tiene que interpretarse no como indiferencia frente a las opciones propuestas, sino como rechazo a todo el proceso en su conjunto, tanto en su forma como en su contenido. Jurídicamente se trata de no convalidar o de expresar no consentimiento, que en el caso de un plebiscito para aprobar una nueva constitución equivale a no firmar el contrato social, si se parte de una concepción contractualista de la constitución. No se trata de inacción (no hacer nada), sino de acción negativa.

En segundo lugar, la abstención es un acto responsable. Quien se abstiene de forma consciente, espera que su acto cumpla todas las consecuencias jurídicas que puedan derivarse de él, en este caso, privar de efectos al vínculo contractual por falta de consentimiento. Es bueno recordar que esta no es una situación normal y que la abstención no es la que se produce en cualquier evento plebiscitario, sino que estamos ante una auténtica manifestación de voluntad de declarar un acto irrito y no vinculante, por inmoral e inaceptable.

Se trata de manifestar el rechazo de una manera visible, porque pulsando una tecla de una máquina Smartmatic, el voto negativo no se ve y procesado por el CNE, custodiado por el Plan República y transmitido por la CANTV, que son todos organismos rojo-rojitos, no se va a contabilizar ni va a cumplir ningún efecto, siendo completamente previsible un resultado favorable a la dictadura, como ocurrió en el RR de 2004 y en las elecciones presidenciales de 2006.

Pero hay algo más. Si la constitución no es votada por la mayoría de los electores, no solamente es irrita por falta de aprobación o consentimiento sino que no se puede aplicar porque va a tropezar con la resistencia activa de la mayoría de la población. A esto es a lo que se ha denominado "implosión constitucional del régimen". En buen español, implosión lo que significa es romperse hacia adentro, algo así como lo contrario a "explosión".

Estas no son elucubraciones jurídicas o políticas difíciles de aplicar, sino que más bien son las únicas vías transitables, posibles y podríamos decir que inevitables, sencillamente, porque "no hay otra".


Ir a votar es pasar bajo las horcas caudinas del CNE, por tanto, no se puede votar, esa vía está totalmente descartada por la experiencia. Evitar que se realice el plebiscito no es físicamente posible, porque esta táctica se basa en la suposición de que el plebiscito es un acto que ocurre en un lugar y tiempo determinado; pero la realidad es que se trata de millones de actos que ocurren en decenas de miles de sitios por largo tiempo y aunque se obstaculizara en un 80% no podría evitarse que se realice de todas maneras y que el régimen cante victoria. Además, ¿cómo evitar que se movilicen las reservas, el Plan República, el funcionariado del CNE, los empleados públicos, los grupos paramilitares, la policía?

Las acciones de calle son arriesgadas, pueden ser fácilmente descalificadas y reprimidas y no se pueden sostener indefinidamente, como la "marcha de no retorno", por bien intencionadas que sean estas iniciativas. Bien vistas las cosas, es mejor que se realice el plebiscito y no participar; pero la abstención tiene que ser entonces masiva, ostensible y militante, para que no se la pueda confundir con la usual indiferencia. Esa es la única posibilidad de victoria que ya ha sido reconocida por el régimen como su mayor amenaza.


Hay otro hecho cierto e incontrovertible. El plebiscito ha devenido en un acto interno del chavismo, una controversia entre ellos y así debe ser percibido e interpretado por todo el país. Ellos han llevado adelante su proceso de una manera completamente unilateral, sin tomar en cuenta ni consultar a nadie. Las miles de observaciones y críticas que se han vertido por todos los medios todavía disponibles, no han sido tomadas en consideración y no han hecho retroceder en lo más mínimo ninguna de las aristas más afiladas de la propuesta, al contrario, las han agudizado y extremado cada vez más. Lo que era ilegal desde el principio se hizo doblemente ilegal y "pa' lante, al que no le guste que se aguante".

No hay, pues, nada que buscar en ese proceso, al contrario, al distanciarse de lo que hagan, no sólo no se hace uno cómplice de una serie continuada de delitos, sino que se puede ver claramente cuántos son realmente quienes andan en eso. Se va a poder contar qué es lo que realmente arrastra el chavismo llamado "duro", porque el "light" dicen que va a votar NO, con lo cual hay una ganancia adicional: poner de relieve sus propias contradicciones internas. Si la oposición no se mezcla en eso, no hay nada que perder y mucho que ganar. Como bien ha dicho Jesús Petit Da Costa: "Votando no ganamos, ganamos no votando".

¿Se puede convencer a los votacionistas para que no se mezclen en ese aquelarre? En absoluto, ellos ya tienen una línea de conducta que ni las más duras experiencias podrán cambiar. Pero eso puede ser una gran ventaja, también van a quedar desnudos en medio de la calle. Ahora vamos a ver en la realidad dónde están los cuatro millones de votos de Rosales y cual es el "músculo político" que ha desarrollado su partido UNT en todos estos ejercicios electorales recientes.

Los derechos humanos fundamentales han sido denominados por la doctrina jurídica universal como "derechos contra la mayoría", precisamente para dejar establecido que no son objeto de elección, sino que nacen con la persona humana. Son inmanentes, inalienables, imprescriptibles e irrenunciables. Entre ellos están la libertad, la propiedad y la igualdad ante la Ley, por lo que no se puede despojar de ellos a ninguna colectividad por ningún procedimiento espurio y fraudulento. De manera que pretender votar por cuestiones que fueron resueltas por la humanidad hace siglos no sólo es una muestra de ignorancia y mala fe, sino que es completamente inútil. Solo se colocará a Venezuela al margen de leyes universalmente aceptadas por las naciones civilizadas, lo que confirma a este sistema totalitario como un régimen forajido.

Llegados a este punto, la responsabilidad se hace estrictamente individual, cada conciencia es una fortaleza, el deber moral de cada uno es resistir.  Así sea por un solo hombre justo, según la tradición judía, Dios no destruirá al mundo.

 

 

(*) Luis Marín, Abogado y politólogo venezolano. Graduado en la Universidad Central de Venezuela (UCV), Caracas, en 1981. Profesor de la UCV (1988-1998) / E-mail: lumarinre@gmail.com

 

 

Artículo del autor:

Vacío electoral
Luis Marín* / Soberania.org - 24/09/07

Referéndum, ¿para qué?
Luis Marín* / Soberania.org - 20/09/07

Constituciones
Luis Marín* / Soberania.org - 19/09/07

Más artículos...

 

 

 

Imprimir Imprimir Enviar a un amigo Enviar
Arriba
Volver
Volver a página anterior
 
Regresar a Portada
Portada
 
Contacto: soberania.org@gmail.com