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Artículo
Caracas / Venezuela - Domingo 13/07/03
 


Quo Vadis, PDVSA
Armando J. Pernía / Revista Gerente (Venezuela) - 13/07/03




Rafael Ramírez.

“Ahora hay mayor
gobernabilidad en Pdvsa,
mayor alineación en lo que son
nuestros planes nacionales...”.

Más allá de la pugna política, existen dudas fundamentales sobre el futuro de Pdvsa. La nueva estructura organizacional no está clara, pero lo que se ha visto da pie a críticas fundamentales. Los números no cuadran y el futuro se ve muy oscuro.

Ningún número en Pdvsa parece claro. Mientras el presidente de la corporación, Alí Rodríguez Araque, reconoce que sobraban unos 7.000 trabajadores -pero se han despedido, hasta el cierre de esta edición, 18.400-, los gerentes destituidos de la industria señalan que el excedente de nómina, fundamentalmente en las áreas de apoyo, era de 30.000 empleados, y que existía un plan, gestado durante la administración de Héctor Ciavaldini, para salir de ellos en un lapso de 7 años, con el compromiso de reubicar a más de 60% de ellos en otras instancias de la Administración Pública, donde se requería su formación y experiencia.

“Este programa contaba con el aval de Alí Rodríguez, que era ministro de Energía y Minas, y de Jorge Giordani, que era el jefe del Gabinete Económico. Eso me consta, porque yo estuve presente en esas reuniones”, señala Horacio Medina, presidente de Unapetrol.

Sin embargo, más allá de los despidos, la gran preocupación ahora es qué será de Pdvsa, cómo se organizará la empresa y, fundamentalmente, cómo se garantizará su eficiencia en el futuro. Las preguntas sobran, las respuestas aún están por verse.

En la publicación institucional de la Cámara Petrolera, “Barriles”, el ministro de Energía y Minas, Rafael Ramírez, da, en una extensa entrevista, su versión de la historia. Según el funcionario, la reestructuración de Pdvsa era cosa decidida desde el año 2000, cuando “una consultora internacional de mucho prestigio” fue contratada para evaluar “todos los negocios”. El titular del MEM prometió en enero hacer público un informe del Comisario de Pdvsa, donde se detectó la existencia de “una serie de problemas” en la estructura de la corporación, pero, hasta la fecha, el mencionado documento no se conoce.

Toda la estructura anterior de Pdvsa, que se correspondía, como lo advierte el ex presidente de la corporación, Guaicaipuro Lameda, con una visión de la empresa como corporación energética global, y no como una productora de crudo, fue desechada para retomar el esquema de operadoras verticalmente integradas, dando paso a una Pdvsa-Oriente y a una Pdvsa-Occidente, las cuales concentrarán, cada una por separado, todas las operaciones inherentes al negocio, desde la exploración hasta la comercialización, con una pequeña estructura de coordinación corporativa, que se mantendrá en Caracas.

Ramírez, en la publicación citada, señala que la reducción de costos es el primer elemento a favor de la nueva estructura, ya que, por ejemplo, un barril producido en oriente, cuyo costo a boca de pozo es 4 dólares, al final del proceso terminaba costando 14, con el añadido del overhead de toda la organización. El Ministro dice, entre otras cosas, que el mantenimiento de la sede de La Campiña cuesta 200.000 millones de bolívares al año, además que mantener 8.000 empleados, de alta calificación y, por ende, de altas remuneraciones, en Caracas, “donde no se produce un barril de petróleo”, carece de sentido práctico. De entrada, el funcionario dice que la nueva conformación ahorrará, en promedio, hasta 1 dólar por barril y ya ha hecho posible que el presupuesto de la industria fuera reducido de 15.000 millones de dólares a 6.000 millones, en el presente ejercicio.

La otra gran ventaja que el ministro Ramírez aduce es que “ahora hay mayor gobernabilidad en Pdvsa, mayor alineación en lo que son nuestros planes nacionales...”. Sin embargo, hay que acotar que el problema central para el ministro Ramírez parece ser el de la tributación, ya que cita que, en 1976, el aporte fiscal de Pdvsa era 70% de sus ingresos y ahora es 30%, relegando a la economía nacional en aras de una pretendida internacionalización.

Los argumentos justificatorios del Ministro de Energía y Minas, no obstante, contribuyen poco a precisar la situación de la industria en el presente. Sin embargo, Gerente tiene dos documentos oficiales que podrían arrojar luz sobre cómo se está manejando el asunto petrolero. El primero es la presentación “Venezuela: Economic and Financial Update”, hecha por el ministro de Finanzas, Tobías Nóbrega, en Nueva York, el pasado 14 de abril, donde, en el aparte de la industria petrolera, sostuvo que la producción para el 28 de marzo era 3.030.000 barriles diarios, con un promedio de 2.736.000 b/d, de los cuales 1.718.000 correspondían a Pdvsa Occidente y 1.230.000 a la filial de Oriente, mientras que el eje Apure-Barinas -que curiosamente quedó bajo el comando de la filial oriental- aportó 92.000 barriles por día. En el terreno de las proyecciones, el Gobierno prometió a los inversionistas estadounidenses que al cierre de diciembre de 2003, Venezuela producirá 3.100.000 barriles diarios de crudo.

En el documento citado, el ministro Nóbrega informó que, de los 3.030.000 b/d producidos en marzo, 500.000 correspondieron a las asociaciones estratégicas. Se exportaron 1.530.000 barriles por día, se refinaron 1.000.000 de b/d, se vendieron al exterior 500.000 b/d de productos y se destinaron al mercado interno 450.000 b/d.

Para abril, dice la presentación que se exportaron 2.950.000 b/d; esto es, un incremento de 19% respecto al mes precedente, con un promedio de facturación de 3.465 millones de dólares para el primer trimestre. Es muy difícil explicar por qué el mercado de divisas en el país sigue cerrado a cal y canto, ya que, como dato adicional, Nóbrega sostuvo que las reservas internacionales del país pasaron de 13.800 millones de dólares en enero, a 15.500 millones al cierre de marzo. Pero, esa es otra historia...

El otro documento es un memorándum interno, de fecha 4 de abril de 2003, firmado por Eudomario Carruyo, director ejecutivo de Finanzas, donde los parámetros cambian de manera evidente. Allí se señala que la producción promedio de Pdvsa es de 2.350.000 b/d, con una capacidad de producción de 2.611.000 b/d, de los cuales 1.734.000 b/d corresponden a la gestión directa de la industria y 502.000 a la de terceros. Para el año, se prevé un promedio nacional de 2.631.000 b/d, con un nivel de exportaciones de 2.000.000 de b/d a una cotización de 22 de dólares por barril. Estos valores, lo aclara Carruyo, toman en cuenta el aporte de la producción de terceros.

Además del hecho grave de que el ministro de Finanzas, Tobías Nóbrega, maneje números supuestamente inflados -quizá, sorprendido en su buena fe- en escenarios internacionales, los datos anteriores revelan que Pdvsa ha perdido 40% de su capacidad de funcionamiento, lo que tendrá un impacto fiscal importante, ya que, concluido rápida y exitosamente el conflicto en Irak, lo más probable es que los precios internacionales del crudo terminen por estabilizarse en valores ligeramente superiores a los 20 dólares, como lo reconoce la gerencia de Pdvsa en el memo citado.

Ello explica el escepticismo de algunos analistas, como Alberto Quirós Corradi, quien señaló: “Una producción de más de 3.000.000 de barriles diarios significa que se deben hacer inversiones que no veo por ninguna parte. Harían falta 40 ó 50 taladros más, que no veo que estén poniendo en funcionamiento. La regla de oro de un aumento de producción es poder mantener sosteniblemente ese incremento por un mínimo de 3 meses; por eso, no creo que sea posible tal incremento”.

Sin Cerebro

Pero más allá de la cuenta, importante sin duda, de cuántos barriles se producen y se exportan, el problema de fondo es cuáles consecuencias traerá para el sector la reestructuración que ha hecho el Ejecutivo, al calor de la conflictividad política y sin ocultar su fin de tomar represalias contra quienes participaron en el paro petrolero de principios de año.

Gerente consultó a varios expertos gerenciales de empresas nacionales e internacionales, quienes prefirieron opinar bajo reserva, debido a lo neurálgico del tema político y a que aún no es posible hacerse juicios definitivos sobre la nueva estructura de Pdvsa. Las conclusiones de esa consulta son las siguientes:

* Planificación: No queda claro cómo se conformarán y cómo funcionarán las instancias de planificación estratégica. En un mercado complejo, como el petrolero, las empresas han dejado de ser verticalmente integradas para funcionar por unidades de negocio, con gerencias diferenciadas y sistemas de coordinación centralizados para vigilar los costos.

* Duplicación: Se corre el riesgo de duplicar costos e incrementar gastos por problemas de coordinación de operaciones.

* Comercialización: No está claro si ambas filiales enfrentarán la comercialización de crudos por separado, o si se mantendrá una empresa autónoma que sirva de herramienta para estas funciones estratégicas. La tradición era que Pdvsa asumía directamente este proceso y tampoco está claro si ahora lo hará a través de terceros.

* Control Interno: Las actividades de contraloría se dificultan por una probable mayor dilusión de las fuentes de información y políticas distintas del manejo de los datos. Los niveles de autonomía funcional y financiera de las filiales podrían generar decisiones inconvenientes para los resultados consolidados de la operación.

* Expansión: Visto que el negocio energético es muy amplio y complejo, se requieren estructuras altamente especializadas de investigación y desarrollo -problemas que antes eran subsanados por Intevep y el CIEC- pero en la nueva estructura no parece claro quién se encargará de manejar estos procesos, así como los negocios colaterales de la industria, como el gas y la petroquímica.

* Recursos Humanos: La competitividad y fortaleza de cualquier empresa está relacionada con la capacitación de su recurso humano. Al despedir una gran mayoría de ese valioso recurso, Pdvsa sufre una pérdida por ahora incalculable y muy difícil de recuperar, por el perfil de especialización de muchos de los profesionales y técnicos destituidos. En todo caso, parece previsible que la vulnerabilidad de la empresa frente a sus competidores se agrave en el futuro próximo.

* Competitividad: La reestructuración trae como consecuencia importantes vacíos de seguridad, que afectan la competitividad de la empresa. Por ejemplo, el tema de las patentes de Intevep y el acceso de empresas competidoras a operaciones estratégicas de la industria, no son cosas definidas. El peligro de rezago tecnológico acumulado es también un problema a considerar. ¿Cuál será la estrategia ante la cada vez más inminente emergencia de combustibles alternativos?

En resumen, consideraciones políticas aparte, la reestructuración de la corporación parece haber afectado áreas medulares, cuyo restablecimiento reclama no sólo grandes inversiones, sino mucho tiempo de recuperación. La duda: ¿El plan es restablecer a la Pdvsa que el país conoció, o convertirla en una simple productora de combustibles fósiles?

PDVSA SE DESCAPITALIZA

* Pdvsa contaba con una nómina de 39.354 trabajadores, de los cuales han sido despedidos 18.400; es decir, 47%.
* De los despidos, 5% se corresponden a nómina ejecutiva de alta calificación (60% de un total de 1.230).
* 50% de profesionales y técnicos -incluyendo a ingenieros altamente entrenados y especializados en el manejo de los yacimientos venezolanos- (65% del total de 18.245).
* 50% de operadores y artesanos (52% del total de 19.879). Inexplicable decisión, porque se supone que estos trabajadores no son parte del “liderazgo saboteador”.
* EN RESUMEN: PDVSA PERDIO 242.000 AÑOS DE EXPERIENCIA (PROMEDIO DE 41 AÑOS DE EDAD, Y 15 DE EXPERIENCIA EN LA INDUSTRIA)

Fuente: Gente del Petróleo y listas publicadas por Pdvsa en la prensa nacional.

No es aventurado afirmar que la reorganización de la industria se hizo, fundamentalmente, con un criterio de castigo, por un lado, y de toma de control por el otro, en aras de consolidar el absoluto dominio político de las fuentes financieras del país. Argumentos como el control de costos o el logro de mayores eficiencias parecen justificaciones posteriores para un proceso que, de otra manera, sería imposible ética, gerencial e, incluso, políticamente racionalizar.

Ignacio Layrisse, ex director técnico de Exploración y Producción de Pdvsa, señala que, con el despido de los 18.400 trabajadores, el ahorro de costo real por empleo no pasa de 20 centavos de dólar por barril. “Si el ministro Ramírez sostiene que la empresa redujo sus gastos de personal en 400.000 millones de bolívares, eso no significa más que 250 millones de dólares al año, al tipo de cambio controlado. Y, en el peor escenario, de reducción de la producción en 50%, como mucho el ahorro llega a 40 centavos de dólar por barril. ¿Eso justifica pérdidas por más de 10.000 millones de dólares -aunque el gobierno reconoce 6.000 millones- por no negociar con unos trabajadores en conflicto, que lo único que pedían era una salida electoral a una crisis evidente?”.

Para Layrisse, la producción petrolera nacional no pasará, este año, de 2.600.000 b/d, “porque eso es producto de un trabajo que se hizo hace más de 3 años, debido a que se abrieron nuevos frentes, como El Furrial, que tiene una salida de 500.000 b/d y el norte de Monagas, que produce 1.000.000 de b/d. Eso lo hicimos nosotros. ¿Cuál es la verdad? Que de una producción programada de 3.450.000 b/d, de los cuales 1.100.000 provenían de terceros, lo que dejaba una producción propia de 2.350.000 barriles; ahora se está sacando, por esfuerzo propio 1.400.000 b/d; es decir, 1.000.000 de barriles menos”.

Horacio Medina, ex gerente de Convenios Operativos, pone el acento en la comercialización, la cual, según él asegura, se está haciendo a través de empresas completamente desconocidas en los mercados foráneos, además que se están ofreciendo descuentos de 2.5 y hasta 3 dólares por barril, administrados directamente por el MEM, organismo que carece de la más mínima competencia técnica para esta actividad. “¿Quién se está beneficiando con esto?”, se pregunta el ex gerente.

Pero, hay más: Medina afirma que muchos productos están saliendo sin especificaciones, lo que está provocando devoluciones por parte de los clientes finales -de paso, según los ex gerentes, la exportación de productos llega a apenas 200.000 b/d, de los 900.000 que se vendían antes de la crisis- y que la gasolina que se está exportando se está vendiendo a Citgo, para que la filial la mezcle con el producto que se expende en el mercado estadounidense.

¿PDVSA Paga?

Con mucha cautela, el presidente de la Cámara Petrolera, Henrique Rodríguez Guillén, reconoció que el sector privado o conexo se mantiene en recesión, “por los recortes acordados en el seno de la OPEP con el objeto de estabilizar los precios del crudo, que habían caído a niveles mínimos a principios de este gobierno”.

El impacto que Rodríguez Guillén le atribuye al paro petrolero se limita a la suspensión de pagos, por parte de Pdvsa y manifiesta una viva preocupación porque la corporación decidió un recorte de gastos de entre 30% y 40%, ya que “se va a agravar la situación de nuestras empresas por la caída del nivel de actividad”.

PREGUNTAS SIN RESPUESTA...
POR AHORA


* ¿Por qué Pdvsa está pagando regalías al MEM con barriles, para que éste los comercialice directamente?
* ¿Por qué el gobierno va a otorgar el yacimiento de Tomoporo, en el Lago de Maracaibo, con prospecciones probadas de entre 400.000 y 500.000 b/d a una empresa transnacional?
* ¿Quién controla la política de descuentos en Pdvsa? ¿Por qué se otorgan 2 y 3 dólares p/b?
* ¿De dónde saldrán recursos para la inversión corriente de Pdvsa, si caen los ingresos y ganancias?
* ¿Qué será de los planes de industrialización? ¿Cómo se manejará la estructura de planificación y desarrollo?
* Se sabe que existen ofertas por Citgo, pero ese activo pierde valor sin el petróleo pesado de la Faja, además de su carácter altamente estratégico. ¿Está planteado venderlo? ¿En cuáles condiciones?
Sobre la reestructuración, el dirigente gremial no emite juicios, porque no hay resultados a la mano; sin embargo, destaca que el proceso va a obligar a muchas suplidoras de bienes y servicios a redefinir sus operaciones, porque, entre otras cosas, van a tener que descentralizar sus niveles gerenciales hacia Maracaibo y Puerto La Cruz, donde se tomarán las decisiones de compra y se harán las licitaciones; “porque entendemos que Bariven se va a dividir en dos y habrá comisiones de licitaciones diferentes; de hecho, ya está conformada una comisión de licitaciones en Guaraguao, para el caso de oriente, y hay dos, una permanente y otra de emergencia, en Maracaibo. Ese proceso de adaptación también influye en el nivel de actividad”.

Sobre el complejo asunto de la deuda de Pdvsa con sus proveedores, Rodríguez Guillén dice no tener montos exactos; pero, gracias al esfuerzo que ha hecho la corporación por normalizar sus operaciones, en abril se habían cancelado 50% de los pasivos y existía el compromiso, al cierre de esta edición, de honrar la otra parte a fines de mayo. No obstante, el dirigente gremial reconoce que el problema fundamental era la inhabilitación de los sistemas de pago, por lo que hubo que usar procedimientos manuales.

Hablando de procedimientos manuales, el ex gerente de Convenios Operativos, Horacio Medina, sostiene que, en la actualidad, los socios de Pdvsa determinan los reembolsos por costo de capital prácticamente a su aire, porque los mecanismos de control no funcionan. “De los 495 ingenieros que se ocupaban de controlar la producción de los terceros, fueron despedidos 490”, apunta. Este punto es particularmente neurálgico, porque el impacto de los costos de los convenios y asociaciones es muy elevado, al punto que si un barril a boca de pozo en El Furrial cuesta 4 dólares, uno de la Faja puede llegar a 11, de los cuales Pdvsa debe devolver a sus socios más de 50%. “Hoy, los costos de Pdvsa son inauditables. Si en El Furrial se invirtieron 1.500 millones de dólares para sacar 500.000 b/d de 90 pozos, imagínate cuánto cuesta la producción de la Faja, y hoy no sabemos cómo se controla eso. Ahora Pdvsa sí es una caja negra, porque antes era una de las empresas más auditadas del país. Eso de los costos es un mito, una mentira. El mejor ejemplo de eso es que ni siquiera existen los balances auditados al mes de noviembre de 2002”, destaca Medina.

Layrisse complementa: “Además de los costos, tampoco se están ejecutando los controles operacionales. Hoy se están arrojando, por ejemplo, 300 toneladas de azufre a la atmósfera, porque las tres plantas procesadoras de Amuay y Cardón, no están funcionando”.

La “Visión”

Contando las reservas probadas de 77.000 millones de barriles que tiene Pdvsa, el valor de mercado de la empresa ha sido estimado en unos 100.000 millones de dólares. Al contar el hecho de que la corporación tiene las mayores reservas probadas del hemisferio occidental y unos ratings de riesgo que siempre superaron al riesgo soberano, debido a su reconocida eficiencia operativa y financiera, la corporación, como activo, es uno de los mayores logros de esta sociedad, en los últimos 50 años.

Sin embargo, la percepción que los gobiernos, y sobre todo la administración Chávez, han tenido sobre Pdvsa es que se trata de un lujo infamante, al cual se debe extraer todo lo posible. Ahora, ¿de quién es la culpa de la miseria que existe en Venezuela: de una petrolera eficiente, que se ha diversificado para explotar los recursos energéticos del país de la mejor manera posible, o de unos gobiernos que han recibido, como ingreso petrolero más de 300.000 millones de dólares en 25 años, los cuales no han sabido administrar?

La experta petrolera y ex asesora de Pdvsa, Emma Brossard, recuerda que 35% del ingreso fiscal de Venezuela es provisto por la corporación, gracias a una tributación que alcanza 40% de sus ingresos. Las cuentas de Brossard señalan que Pdvsa aporta, además, subsidios anuales a los combustibles que cuestan 300 millones de dólares. Gracias a la apertura petrolera, Venezuela recibió inversiones directas por 16.000 millones de dólares, contando bonos por 2.400 millones, por la licitación.

La experta señala que los procesos de internacionalización han incrementado el valor de Pdvsa en más de 30%, y que los proyectos de la Faja significan un potencial adicional de producción de 270.000 millones de barriles. Con todo eso, la empresa debe 7.600 millones de dólares, pese a que ha incrementado su contribución fiscal en 90%.

Hoy, dice la experta, Pdvsa está almacenando producción que no es capaz de exportar, no sólo por su sujeción a las cuotas OPEP, sino porque ha perdido mercados, y lo peor es que la estrategia de producción forzada, en unos pocos yacimientos, está generando una pérdida de 400.000 b/d en capacidad, amén que no se sabe de dónde saldrán las inversiones para mantener la capacidad de yacimientos, cuya declinación natural es de 25% anual.

Las cuentas de diversos expertos apuntan a que Pdvsa, como mínimo, perderá entre 35% y 40% de sus ingresos, este año. Pero, si sus operaciones son disminuidas de la manera en que parece prescribirlo la reestructuración, los niveles de ingresos promedio anuales se contraerán en 25% y las ganancias en 30%, de cara a los próximos años. La revolución bolivariana va camino de ser una de las costosas de la historia moderna del país.

Por: Armando J. Pernía.


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