Willy, ¿por qué no te callas?
Victoriano Felizardo* / Soberania.org - 14/12/07
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Quizás sea un misterio. Probablemente nunca sepamos el porqué. La ciencia médica en su vertiente psiquiátrica tampoco encuentra explicación razonable. Asimismo, los venezolanos hoy nos declaramos incompetentes para comprender este fenómeno. Si bien debemos reconocer que el teniente coronel Hugo Chávez “presuntamente” no padece de ese mal, nadie es capaz de explicar cómo éste ha podido reunir a su alrededor -sin ninguna aparente dificultad-, toda una caterva de subalternos y asesores extremadamente idiotas y pertinazmente imbéciles.
Pongamos por caso a William Lara, más conocido por los alias de “Lalo”[1] -así le dicen sus subordinados cariñosamente al flamante ministro de Propaganda y Mercadeo del régimen-, y William “Rara” -como suelen llamarlo despectivamente los malvados escuálidos disociados. Empero, como un homenaje a quien generosamente provee abundante material para esta crónica, en adelante lo llamaremos amistosamente por su nombre de batalla: “El Willy”.
“El Willy” encarna a la perfección al audaz e inescrupuloso “trepador político”: carente de ética y moral, obediente e impúdicamente servil cual sabueso entrenado, es inhábil intelectualmente para contradecir al amo y por él es capaz de los mayores sacrificios y de los más abnegados desprendimientos –le dedica el 80% de su tiempo, confesó. Con voz monótona, pretendidamente grandilocuente y gangosa, de mirar frío y esquivo, con gran desparpajo se muestra ridículamente enfático al pronunciar cada palabra en su discurso y, por insólito que parezca, nadie jamás lo ha visto parpadear mientras habla.
Su rostro inexpresivo, sin traslucir la más mínima y humana emoción, permanece inexplicablemente inmóvil durante sus declaraciones, al tiempo que sólo gesticula imperceptiblemente los labios. Se comenta en secreto, en los pasillos y baños de la sede del gobierno, que podría tratarse de la materialización de un imposible tecnológico en los albores del siglo XXI: un cyborg, un autómata, probablemente un androide o humanoide concebido, creado, programado y “plantado” por la rusa KGB nada menos que en el corazón mismo de su nueva sucursal latinoamericana-caribeña: el Palacio de Miraflores.
“El Willy”, periodista de profesión y comediante de corazón –contra su voluntad, claro-, es quien dirige junto a competentes cubanos, ex soviéticos, españoles y franceses la portentosa maquinaria propagandística del cantinflérico, disparatado y títere gobierno del teniente coronel –ahora devenido en fiel lacayo del imperialismo oriental, reeditando hoy las pretéritas y apadrinadas bravatas del barbudo criminal de la isla caribeña.
Más de 500 personas tiene a su mando directo “El Willy” en el Ministerio de Alienación –así le denomina la nueva nomenklatura. Gracias al despilfarro y mejor apropiación de nuestros recursos, estos tecnócratas de las ciencias sociales son los eficientes artífices de la puesta en escena y consolidación continental del liderazgo mesiánico del aprendiz de führer tropical. Son, por tanto, quienes tienen como único propósito de vida exaltar y fomentar hasta el paroxismo el culto a la personalidad e infalibilidad del iracundo y carismático comandante, mientras éste desarrolla cómodamente su fratricida y descabellado proyecto castro-fascista. Y éstos, por supuesto, colateralmente también están obligados a acallar mediante diversos métodos -históricamente probados y comprobados- a quienes piensen en contrario; o mejor, sin eufemismos, denostar, criminalizar y perseguir a quienes siquiera osen pensar por sí mismos.
The Grinch
En noviembre del 2006, “El Willy” prohíbe la Navidad en todas las dependencias públicas bajo su control. Ordena que, en aras de rescatar las tradiciones venezolanas, tanto los arbolitos navideños como el escurridizo San Nicolás -agentes ideológicos encubiertos del imperialismo occidental-, sean excomulgados y execrados del país. La medida es aplaudida y marcialmente implementada luego en todas las oficinas del gobierno. A cambio, recomendó que una actitud verdaderamente revolucionaria sería el rescate de “nuestro tradicional y criollo pesebre” -paradójicamente originario de Italia, creado por San Francisco de Asís en el siglo XIII-, similar al que con gran nostalgia y cariño conserva aún Huguito dentro del repertorio de su feliz imaginario rural. ¿Rosebud?
Cerrado por robo
El fatídico mayo de 2007 fue un mes propicio para que “El Willy” nos brindara lo más depurado de su bagaje retórico. Días antes del cierre evidentemente arbitrario del canal de televisión RCTV -de señal abierta-, el cual ostentaba la mayor audiencia y tradición en Venezuela -53 años interrumpidos en el aire-, el fiel y obediente cancerbero repite la voz del amo: ”Aquí no se están cerrando medios. Eso es mentira. ¡Digan la verdad! Aquí lo único es la no renovación de una concesión”. No contento con semejante desmán, inmediatamente amenazó con demandar penalmente a los demás medios de comunicación que insistieran en calificar públicamente tal acción como un “cierre”.
Ya para el 27 de mayo, gracias a la sorpresiva, cómplice e infeliz decisión del máximo tribunal del país, al canal RCTV le fueron indebidamente arrebatadas -"legalmente”- por el Estado sus 48 instalaciones a nivel nacional, junto con la costosa infraestructura de transmisión. Ese día, a medianoche, puntualmente se consumó la estocada final: la suspensión definitiva de la señal libre y gratuita, pero “hegemónicamente” muy inconveniente, de la popular televisora de Quinta Crespo.
Artículo 337
El 25 de octubre de 2006, a propósito de la propuesta de Reforma Constitucional presentada ante la nación por el teniente coronel, específicamente en torno al polémico artículo No. 337 de la actual Constitución venezolana (1999), en el cual se proponía suprimir un derecho humano inalienable supraconstitucional como lo es el derecho a la información, aunque exclusivamente sería aplicable en los casos en que fueren suspendidas las garantías constitucionales -Estados de Excepción: desastre nacional, insurrección, guerra o golpe de Estado-, “El Willy” justificó la necesidad de la implementación de la enmienda argumentando que, en caso de una invasión extranjera, un general del ejército venezolano en calidad de prisionero ya “no estaría obligado” a rendir información sensible o secreta.
Con su acostumbrado desparpajo afirmó que una vez declarado el Estado de Excepción y, por consiguiente, habiéndose suprimido el derecho a la información, entonces: ”…el General ya no debería de responder porque el derecho a la información no está ya vigente en ese supuesto”.
Cardenal si, ciudadano no
“El Willy”, el 27 de octubre de 2007, en respuesta al cardenal venezolano Jorge Urosa Savino por su tozuda beligerancia y crítica posición en relación al contenido de la propuesta de Reforma Constitucional, informa a los medios de comunicación, mediante un comunicado emanado de su despacho, que: “De acuerdo con el Canon 285 del Derecho Canónico, numeral 3, que reza: Les está prohibido a los clérigos aceptar aquellos cargos públicos que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil, un cardenal debe separarse de sus funciones eclesiásticas para postularse a un cargo de elección popular, es decir, para participar en la lucha política.”
Según la lógica retorcida de “El Willy”, ningún clérigo o prelado es un ciudadano con plenos derechos hasta tanto no renuncie definitivamente a su investidura religiosa, sólo así podría aspirar a opinar sobre política nacional.
Así es que se gobierna
“El Willy” reconoce públicamente, el 27 de noviembre de 2007, que hace uso indebido (peculado de uso) de los fondos públicos del Ministerio de Propaganda y Mercadeo, al llevar a cabo una obscena y ventajista “propaganda” gubernamental a favor de la propuesta de Reforma Constitucional. Confesó, durante un evento proselitista en pro del “SI” realizado en la Sala Plenaria del Parque Central (Caracas), que él mandó motu proprio a imprimir 5 millones de constituciones rojas-rojitas –ya inconstitucionalmente reformadas- para usarlas como propaganda por el “SÍ”, conminando desvergonzadamente a los presentes a ir a la sede del ministerio a recogerlas. Empero, minutos antes había asegurado a la audiencia que el dinero del ministerio “no era suyo”.
Parece pero no es
Más recientemente, nuestro inefable, acartonado y almidonado ministro, “El Willy”, vuelve a divertirnos con otro acto de “prestidigitación verbal”, característica ésta ahora devenida en sello indeleble de la revolución.
El pasado 5 de diciembre de 2007, el alto mando militar presidido por el Ministro de la Defensa G/J Gustavo Rangel “Impresionable” Briceño, convoca una rueda de prensa con periodistas "oportunamente afines" y escenifican un sainete de dudoso gusto, transmitido por todos los medios radioeléctricos propiedad “del pueblo”, es decir: "del Líder".
Sorpresivamente, a mitad del acto, aparece en pantalla el teniente coronel. Más locuaz y perturbado que de costumbre, notablemente descompuesto y desencajado, advierte a la audiencia que su estruendoso fracaso en el reciente referendo-plebiscito (2 de diciembre, propuesta de Reforma Constitucional) fue la derrota de la “dignidad”; señaló, en cambio, que la gesta triunfadora de la oposición fue una victoria de "mierda”. Repitió, impunemente, el mismo vocablo cuatro veces por radio y televisión gubernamental durante el horario infantil, contraviniendo toda ética y moral cívica, amén de violar procaz y flagrantemente la estricta reglamentación correspondiente.
Al día siguiente, “El Willy” desestimó que su despacho tomase cualquier medida legal contra su amo –medida a la que él está obligado por institucional apego a ley-, y señaló que algunos "pacatos consideran escatológica [2] la palabra". Afirma así, sin rubor, que la “mierda” no es un excremento, nada de eso, sino una figura metafórica más dentro de la parafernalia retórico-discursiva del teniente coronel. Por ello, enseguida exaltó a su locuaz y trastornado jefe al parangonarlo con el escritor colombiano Gabriel García Márquez, Nóbel de Literatura, quien ha utilizado profusamente la palabra “mierda” en sus novelas, en especial en “El coronel no tiene quien le escriba”. Con la palabra "mierda" en boca del teniente coronel, “…al igual que lo hiciera Arturo Uslar Pietri con la palabra pendejo, su uso dejará de ser un delito", sentenció “El Willy” conciente de que sus palabras quedarán impresas -con caracteres color ocre- en los libros escolares que en el futuro versen sobre la "nueva Historia Patria".
Despedida Real
Para finalizar, no nos resta más que pedir encarecidamente a “El Willy” que cese, en favor del necesario reposo y merecido descanso de nuestra pluma, el continuo, desbocado e incesante fluir de sus aparatosos y tragicómicos dislates. Por respeto a los demás miembros del gabinete –tus compañeros-, quienes también desean con fruición formar parte de esta saga, y ante el fundado temor de que inclusive en este preciso instante estés dando una rueda de prensa en la que nos apabullas con una avalancha de disparates, más que suficientes para escribir una segunda crónica, al unísono te pedimos humilde y piadosamente: Willy, ¿por qué no te callas?
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Notas:
[1] Ver: http://www.soberania.org/Articulos/articulo_2815.htm
[2] Escatológico: 1.-Perteneciente o relativo a las postrimerías de ultratumba. 2.-Perteneciente o relativo a los excrementos y suciedades / Diccionario de la real Academia Española, 2003.
(*) Victoriano Felizardo / E-mail: vicfel@gmail.com
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